Ojo al dato
Heroínas de la Revolución
Un recorrido por las historias de las mujeres que colaboraron en la lucha revolucionaria
Empezar
Inicio
02
03
04
01
Carmen y Natalia Serdán
Carmen Vélez
Ángela Jiménez
Petra Herrera
06
07
08
05
Elisa Griensen Zambrano
María Quinteras de Meras
Dolores Jiménez y Muro
Margarita Neri
10
11
12
09
Periodistas
Enfermeras
Hermila Galindo
Mujeres de armas
Carmen y Natalia Serdán
Participaron junto a sus hermanos en la creación del club antirreeleccionista “Luz y Progreso”, comenzando a colaborar en el movimiento meses antes del levantamiento maderista. Su correspondencia con su hermano Aquiles fue importante para delinear la estrategia revolucionaria en Puebla. Su participación en los procesos del levantamiento y la batalla fue muy relevante, se ha documentado que Carmen, Natalia y su cuñada, Filomena, transportaban armas entre la casa de los hermanos Rousset y la casa de Aquiles Serdán, escondiéndolas en sus vestidos.
El 7 de abril de 2020, el Congreso de Puebla declaró a Carmen y su hermana, Natalia Serdán, “Beneméritas de Puebla”, dándoles reconocimiento como mujeres revolucionarias firmes en sus ideales, solidarias y un apoyo fundamental para conseguir justicia social.
Carmen Vélez
Conocida como "La generala", fue una líder militar que estuvo presente en varios frentes de batalla. Se levantó en armas en Casas Grandes, Chihuahua, como parte del movimiento maderista. Comandó a 300 hombres, llevándolos a varios triunfos. Participó en la toma de Ciudad Juárez y lideró batallas en Hidalgo y Tlaxcala.
Ángela Jiménez
Conocida como “Teniente Ángel”, fue soldadera, abanderada y espía. Tras presenciar un terrible acto violento de un soldado federal contra su propia hermana, Ángela se vistió de hombre y se unió a la lucha revolucionaria, haciéndose llamar Ángel. Era experta en explosivos, y obtuvo el grado de teniente en el ejército villista a pesar de que sus compañeros sabían que era mujer. Fue una de las fundadoras de la organización Veteranos de la Revolución, en California, y defensora de los derechos de los chicanos en Estados Unidos.
Petra Herrera
Cambió su nombre por el de “Pedro” para ingresar a las tropas villistas a sus 24 años. Con la identidad de Pedro fue muy estimada por sus compañeros, subiendo de rango rápidamente. Su valentía la volvió un elemento sobresaliente en las batallas de las fuerzas villistas. Sin embargo, fue expulsada del ejército de Villa, pero ella no quiso quedarse fuera de la Revolución Mexicana. Formó un ejército de casi 400 mujeres, sumándose a las fuerzas maderistas y siendo parte fundamental de la Toma de Torreón en 1914.
Margarita Neri
Fue una de las pocas mujeres que no tuvieron que cambiar su nombre para luchar en la revolución. Antes de ello fue hacendada, hija de padre alemán y madre indígena maya. Levantó su propio ejército con 200 hombres que en un lapso de 2 meses ya eran mil. Era respetada y admirada por sus tropas, quienes detallaban su habilidad con las armas y para cabalgar. Condujo a su ejército por Tabasco y Chiapas en campañas de saqueo, logrando la huida del gobernador de Guerrero.
Elisa Griensen Zambrano
A los 12 años ya era partidaria de Villa y una fuerte opositora de las fuerzas estadounidenses en México. Cuando se enteró de que los hombres de Parral, Chihuahua no querían luchar contra las tropas de John Pershing en 1916, reunió a un grupo de mujeres y niños que, con palos, piedras y armas de fuego forzaron al comandante Tompkins y a sus tropas a retirarse, no sin antes obligarlo a decir, “Viva México, Viva Villa”.
María Quinteras de Meras
Fue una coronela muy respetada por Pancho Villa. Demostró sus habilidades militares durante los tres años que permaneció en el ejército villista. Su habilidad para las armas era innegable, según el periódico El Paso Morning Times (1914), “algunos de sus seguidores han llegado a creer que posee algún poder sobrenatural”. Quinteras de Meras llegó a ser oficial de alto rango, y luchó como voluntaria en el mismo grupo rebelde que su esposo. Tras el triunfo revolucionario, ambos se negaron a aceptar cualquier tipo de remuneración de Villa por su participación en sus tropas.
Dolores Jiménez y Muro
Fue una socialista, escritora y activista de Aguascalientes. Fue encarcelada en numerosas ocasiones por Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, esto por su trabajo en numerosas publicaciones de izquierda. En 1911, Dolores planeó una conspiración para llevar a Madero a la presidencia, que fue conocida como “El plan Político y Social Proclamado por los Estados de Guerrero, Michoacán, Tlaxcala, Campeche, Puebla y el Distrito Federal”.
Jiménez y Muro también abogaba por la descentralización del sistema educativo, salarios justos y equitativos, acceso a vivienda barata y garantías para las poblaciones indígenas.
Hermila Galindo
Fue una escritora y política duranguense, que con sus textos, sus ideales y sus acciones, luchó por considerar los derechos, la equidad, la justicia y la libertad para las mujeres en México. Además de ser precursora del movimiento feminista mexicano, colaboró con el nuevo gobierno revolucionario. Fue profesora, oradora, congresista y promotora del constitucionalismo, propiciando la crítica y fomentando la educación de las mujeres como una herramienta de liberación.
Mujeres de armas
La historiadora Kassandra Sifuentes ha explicado que no solo estuvieron en los campos de batalla las soldaderas, sino también mujeres a cargo de las armas y municiones durante las batallas: recogían cartuchos, recogían las armas de los soldados muertos, als limpiaban, las pulían y las pasaban a los elementos en acción.
También hay mujeres que apoyaron al movimiento con la compra y entrega de armas para los revolucionarios, desde apoyar con el dinero para la compra de armamento hasta el trasladar las armas sin ser descubiertas, como el caso de Carmen Serdán.
Periodistas
El periodismo tuvo un papel fundamental en este episodio histórico, tanto para documentar los sucesos ocurridos como para la difusión de ideas, propuestas y críticas. Muchas mujeres destacaron en la prensa a través de su labor como escritoras, fundadoras y directoras de periódicos.
“Además de mostrar su opinión e informar sobre el movimiento armado, el periodismo sirvió para dar visibilidad y reconocimiento a los derechos de la mujer”, afirmó Kassandra Sifuentes. “Ellas ‘se levantaban en armas’ de esa manera para que se reconocieran sus derechos, que se les reconociera su participación en el movimiento”, apuntó la historiadora.
Enfermeras
Como en todo movimiento armamentista, el servicio médico y apoyo de enfermería fue fundamental durante la Revolución Mexicana. Su papel se desarrolló en condiciones muy difíciles: muchas veces arriesgaron sus vidas para atender no solo a los heridos en las batallas, sino también a la población civil que fue víctima de catástrofes naturales y de epidemias que azotaron el país. Ante la magnitud del evento y la gran necesidad, el personal calificado no fue suficiente, por lo que muchas voluntarias se sumaron a la labor, colaborando no solo en los frentes de batalla, sino también en la apertura de hospitales y de organismos no gubernamentales.
Heroínas de la Revolución Mexicana
SAMARIA SINAI COVARRUBIAS SANCHEZ
Created on November 24, 2023
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Un recorrido por las historias de las mujeres que colaboraron en la lucha revolucionaria
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Carmen y Natalia Serdán
Carmen Vélez
Ángela Jiménez
Petra Herrera
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Elisa Griensen Zambrano
María Quinteras de Meras
Dolores Jiménez y Muro
Margarita Neri
10
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Periodistas
Enfermeras
Hermila Galindo
Mujeres de armas
Carmen y Natalia Serdán
Participaron junto a sus hermanos en la creación del club antirreeleccionista “Luz y Progreso”, comenzando a colaborar en el movimiento meses antes del levantamiento maderista. Su correspondencia con su hermano Aquiles fue importante para delinear la estrategia revolucionaria en Puebla. Su participación en los procesos del levantamiento y la batalla fue muy relevante, se ha documentado que Carmen, Natalia y su cuñada, Filomena, transportaban armas entre la casa de los hermanos Rousset y la casa de Aquiles Serdán, escondiéndolas en sus vestidos.
El 7 de abril de 2020, el Congreso de Puebla declaró a Carmen y su hermana, Natalia Serdán, “Beneméritas de Puebla”, dándoles reconocimiento como mujeres revolucionarias firmes en sus ideales, solidarias y un apoyo fundamental para conseguir justicia social.
Carmen Vélez
Conocida como "La generala", fue una líder militar que estuvo presente en varios frentes de batalla. Se levantó en armas en Casas Grandes, Chihuahua, como parte del movimiento maderista. Comandó a 300 hombres, llevándolos a varios triunfos. Participó en la toma de Ciudad Juárez y lideró batallas en Hidalgo y Tlaxcala.
Ángela Jiménez
Conocida como “Teniente Ángel”, fue soldadera, abanderada y espía. Tras presenciar un terrible acto violento de un soldado federal contra su propia hermana, Ángela se vistió de hombre y se unió a la lucha revolucionaria, haciéndose llamar Ángel. Era experta en explosivos, y obtuvo el grado de teniente en el ejército villista a pesar de que sus compañeros sabían que era mujer. Fue una de las fundadoras de la organización Veteranos de la Revolución, en California, y defensora de los derechos de los chicanos en Estados Unidos.
Petra Herrera
Cambió su nombre por el de “Pedro” para ingresar a las tropas villistas a sus 24 años. Con la identidad de Pedro fue muy estimada por sus compañeros, subiendo de rango rápidamente. Su valentía la volvió un elemento sobresaliente en las batallas de las fuerzas villistas. Sin embargo, fue expulsada del ejército de Villa, pero ella no quiso quedarse fuera de la Revolución Mexicana. Formó un ejército de casi 400 mujeres, sumándose a las fuerzas maderistas y siendo parte fundamental de la Toma de Torreón en 1914.
Margarita Neri
Fue una de las pocas mujeres que no tuvieron que cambiar su nombre para luchar en la revolución. Antes de ello fue hacendada, hija de padre alemán y madre indígena maya. Levantó su propio ejército con 200 hombres que en un lapso de 2 meses ya eran mil. Era respetada y admirada por sus tropas, quienes detallaban su habilidad con las armas y para cabalgar. Condujo a su ejército por Tabasco y Chiapas en campañas de saqueo, logrando la huida del gobernador de Guerrero.
Elisa Griensen Zambrano
A los 12 años ya era partidaria de Villa y una fuerte opositora de las fuerzas estadounidenses en México. Cuando se enteró de que los hombres de Parral, Chihuahua no querían luchar contra las tropas de John Pershing en 1916, reunió a un grupo de mujeres y niños que, con palos, piedras y armas de fuego forzaron al comandante Tompkins y a sus tropas a retirarse, no sin antes obligarlo a decir, “Viva México, Viva Villa”.
María Quinteras de Meras
Fue una coronela muy respetada por Pancho Villa. Demostró sus habilidades militares durante los tres años que permaneció en el ejército villista. Su habilidad para las armas era innegable, según el periódico El Paso Morning Times (1914), “algunos de sus seguidores han llegado a creer que posee algún poder sobrenatural”. Quinteras de Meras llegó a ser oficial de alto rango, y luchó como voluntaria en el mismo grupo rebelde que su esposo. Tras el triunfo revolucionario, ambos se negaron a aceptar cualquier tipo de remuneración de Villa por su participación en sus tropas.
Dolores Jiménez y Muro
Fue una socialista, escritora y activista de Aguascalientes. Fue encarcelada en numerosas ocasiones por Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, esto por su trabajo en numerosas publicaciones de izquierda. En 1911, Dolores planeó una conspiración para llevar a Madero a la presidencia, que fue conocida como “El plan Político y Social Proclamado por los Estados de Guerrero, Michoacán, Tlaxcala, Campeche, Puebla y el Distrito Federal”.
Jiménez y Muro también abogaba por la descentralización del sistema educativo, salarios justos y equitativos, acceso a vivienda barata y garantías para las poblaciones indígenas.
Hermila Galindo
Fue una escritora y política duranguense, que con sus textos, sus ideales y sus acciones, luchó por considerar los derechos, la equidad, la justicia y la libertad para las mujeres en México. Además de ser precursora del movimiento feminista mexicano, colaboró con el nuevo gobierno revolucionario. Fue profesora, oradora, congresista y promotora del constitucionalismo, propiciando la crítica y fomentando la educación de las mujeres como una herramienta de liberación.
Mujeres de armas
La historiadora Kassandra Sifuentes ha explicado que no solo estuvieron en los campos de batalla las soldaderas, sino también mujeres a cargo de las armas y municiones durante las batallas: recogían cartuchos, recogían las armas de los soldados muertos, als limpiaban, las pulían y las pasaban a los elementos en acción. También hay mujeres que apoyaron al movimiento con la compra y entrega de armas para los revolucionarios, desde apoyar con el dinero para la compra de armamento hasta el trasladar las armas sin ser descubiertas, como el caso de Carmen Serdán.
Periodistas
El periodismo tuvo un papel fundamental en este episodio histórico, tanto para documentar los sucesos ocurridos como para la difusión de ideas, propuestas y críticas. Muchas mujeres destacaron en la prensa a través de su labor como escritoras, fundadoras y directoras de periódicos. “Además de mostrar su opinión e informar sobre el movimiento armado, el periodismo sirvió para dar visibilidad y reconocimiento a los derechos de la mujer”, afirmó Kassandra Sifuentes. “Ellas ‘se levantaban en armas’ de esa manera para que se reconocieran sus derechos, que se les reconociera su participación en el movimiento”, apuntó la historiadora.
Enfermeras
Como en todo movimiento armamentista, el servicio médico y apoyo de enfermería fue fundamental durante la Revolución Mexicana. Su papel se desarrolló en condiciones muy difíciles: muchas veces arriesgaron sus vidas para atender no solo a los heridos en las batallas, sino también a la población civil que fue víctima de catástrofes naturales y de epidemias que azotaron el país. Ante la magnitud del evento y la gran necesidad, el personal calificado no fue suficiente, por lo que muchas voluntarias se sumaron a la labor, colaborando no solo en los frentes de batalla, sino también en la apertura de hospitales y de organismos no gubernamentales.