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La Ilustración y la ética

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Transcript

Teorías éticas

Siglos XVIII y XIX

Las grandes cuestiones de la filosofía en su contexto

ÍNDICE

1. Ética y moral

2. Tipos de ética

3. La Ilustración

10. Éticas consecuencialistas

4. El hecho moral

11. El utilitarismo

5. Una moral autónoma

6. Descubrir el deber

12. Haciendo balance

7. El imperativo categórico

13. Libros

14. Va de cine

8. Cambio de perspectiva

15. Final

9. El tranvía

Ética y moral

MORAL PERSONAL

En nuestra vida, especialmente en el trato con otras personas, tenemos que tomar muchas decisiones. Normalmente no nos preguntamos si lo que hacemos es correcto o no. De manera intuitiva, optamos por una de las posibles acciones. Casi siempre nos funciona bien, ya que hemos interiorizado una serie de pautas y de normas que vamos aplicando sin pensar demasiado. Esto constituye nuestra MORAL PERSONAL.

MORAL DEL GRUPO

Una buena parte de las normas y valores que aplicamos en nuestras decisiones la hemos recibido de nuestro entorno (familia, religión, amigos, escuela, medios de comunicación, tradición...). Por encima de las personas, cada grupo, sociedad o cultura tiene unas normas compartidas que rigen la conducta de las personas.

Ética y moral

Como normalmente la guía de esas normas y valores nos funciona bien, no solemos preguntarnos en qué se apoyan o fundamentan. Pero, en determinados momentos, nos vemos obligados a hacernos esa pregunta.

  • Nos encontramos en una situación en que chocan dos deberes o bienes, de manera que, si tomamos una opción, respetamos un deber, pero el otro es perjudicado; y lo mismo ocurre con la opción alternativa (DILEMA MORAL).
  • Nos encontramos con resultados no esperados y eso nos hace preguntarnos por qué actuamos de una determinada manera y si debíamos haberlo hecho de otro modo.
  • Nos encontramos con situaciones totalmente nuevas y tenemos que ver si el conjunto de normas que tenemos nos puede servir de ayuda o tenemos que buscar otras.

Ética y moral

  • CONFLICTO DE DEBERES
  • RESULTADOS INESPERADOS
  • SITUACIÓN NUEVA

¿QUÉ DEBO HACER?

Intento descubrir, si entre los valores y normas que poseo, alguno me sirve de orientación.

MORAL

¿POR QUÉ?

Me pregunto por qué tengo determinadas normas y valores y qué los hace válidos para guiar la conducta.

ÉTICA

Ética y moral

Probablemente más de una vez has escuchado que alguien ha usado los términos moral y ética como si fueran sinónimos.

Etimológicamente tienen orígenes diferentes:

  • "Ética" procede del griego ἦθος (ethos) y viene a significar el lugar en que habitas, la manera de ser o el carácter de la persona.
  • "Moral" viene del latín mos, moris y es la palabra que normalmente se usaba para traducir ethos.

Así que, aunque proceden de idiomas diferentes, en la medida en que la palabra latina tradujo la griega, sus significados son semejantes.

Ética y moral

Sin embargo, en Filosofía conviene distinguirlas

  • Usamos MORAL para el conjunto de normas y valores que rigen la conducta de una persona. Son aquellas normas compartidas en una sociedad que nos permiten calificar una acción como moral o inmoral, aceptable o inaceptable. En principio, consideramos que todos deberían cumplirlas.
  • Utilizamos el témino ÉTICA para la parte de la Filosofía que estudia el hecho moral; también se le denomina "Filosofía moral".

Así, pues, todas las personas tienen una moral, pero no todos estudian ética.

tipos de Ética

En nuestro recorrido por la Filosofía, vamos a centrarnos en dos tipos de éticas:

  • Si valoramos una ley moral en función de las consecuencias que producen las acciones, se trata de una ÉTICA CONSECUENCIALISTA.
  • Pero también podemos centrarnos en el cumplimiento del deber; en ese caso hablamos de una ÉTICA DEONTOLÓGICA.

Estas son las dos grandes líneas de la ética en los siglos XVIII y XIX

el PROYECTO DE LA ILUSTRACIÓN

Ilustración significa el abandono por parte del ser humano de una minoría de edad cuyo responsable es él mismo. Esta minoría de edad significa la incapacidad para servirse de su entendimiento sin verse guiado por algún otro. Uno mismo es el culpable de dicha minoría de edad cuando su causa no reside en la falta de entendimiento, sino en la falta de resolución y valor para servirse del suyo propio sin la guía del de algún otro. Sapere aude! ¡Ten valor para servirte de tu propio entendimiento! Tal es el lema de la Ilustración.

Immanuel Kant: ¿Qué es la Ilustración?.

En este texto, Kant pone de manifiesto algo que resulta chocante: tenemos una facultad que nos permite pensar por nosotros mismos (la razón), pero la mayoría prefiere que sean otros los que les digan qué deben pensar o hacer. Se mantienen como si fueran menores de edad por comodidad o por miedo a asumir el riesgo de equivocarse.

dos características del hecho moral

En la medida en que somos seres libres, la moral es un rasgo distintivo del ser humano.Cuando hablamos de una ley moral, pensamos que todas las personas deberían cumplirla. No se trata simplemente de un consejo, sino de algo que impone una obligación.

LAS NORMAS MORALES NOS IMPONEN UN DEBER

¿CÓMO SE PUEDE COMPATIBILIZAR LA OBLIGACIÓN Y LA UNIVERSALIDAD CON LA AUTONOMÍA QUE PROPUGNA LA ILUSTRACIÓN?

LAS NORMAS MORALES PRETENDEN SER UNIVERSALES

HACIA UNA MORAL AUTÓNOMA

El ideal de la Ilustración conduce a la realización de un ser humano autónomo, es decir, no sometido a otras instancias más que a su propia razón.La moral nos impone una obligación. ¿Cómo hacer compatible la obligación moral con la autonomía? Si la obligación moral me viene impuesta por una instancia diferente a mí mismo (Dios, el Estado, la tradición, la Naturaleza...), ese tipo de moral será HETERÓNOMA. La única manera de conseguir una moral AUTÓNOMA radica en que uno mismo sea su legislador, se imponga sus propias leyes morales.

PERO, ENTONCES, ¿CÓMO PUEDEN SER UNIVERSALES?

HACIA UNA MORAL AUTÓNOMA

Sólo la razón nos puede mostrar el deber moral

A diferencia de lo que había descubierto para el conocimiento en la Crítica de la razón pura (todo conocimiento comienza con la experiencia...), para establecer una norma moral, Kant considera que la experiencia no es útil: la experiencia me informa sobre lo que las personas hacen y sus motivos, no sobre lo que deben hacer.Así que la razón debe establecer los principios morales de una manera totalmente a priori, o sea, sin la participación de la experiencia.

HACIA UNA MORAL AUTÓNOMA

Kant pensaba que las ética anteriores a él no podían ser universales porque hacían depender la bondad de las acciones...

  • o de la voluntad de un legislador (Dios, la ley natural...) y, por tanto, eran heterónomas;
  • o de la consecución de un determinado fin (la felicidad, el placer...) y, por tanto, quienes no consideraran ese fin como su fin personal no estarían obligados a cumplir los mandatos morales.

DESCUBRIR EL DEBER

¿Qué pretendo con esta acción?

INTENCIÓN

¿Qué voy a hacer?

ACCIÓN

¿Qué puede producirse después?

CONSECUENCIAS

Si nos fijamos en los elementos de una acción, ¿qué es lo que depende totalmente de la persona?

DESCUBRIR EL DEBER

Kant piensa que lo único que depende totalmente de nosotros es la intención. Por tanto, sólo la intención puede hacer buena una acción, por dos razones.

INTENCIÓN

  • dos personas pueden hacer la misma acción, pero con intenciones opuestas;
  • las consecuencias de una acción dependen de factores que escapan a nuestro control.

ACCIÓN

CONSECUENCIAS

Una vez ha centrado la atención en la intención, Kant sostiene que sólo es moralmente buena la acción que se realiza por el cumplimiento del deber, no por otros motivos. Parece que Kant, más que en la acción, se preocupa por qué es lo que hace buena a la persona que actúa.

DESCUBRIR EL DEBER

Ya sabemos que, para Kant, sólo es buena una voluntad movida por el deber, no por otros motivos.

Ya hemos descubierto también que una norma moral debe ser universal, por tanto, no puede depender de una determinada finalidad o de un contenido (el placer, la felicidad, la virtud...), ya que algunas personas podrían argumentar que, para ellos, eso no constituye la finalidad de sus acciones.Ahora ya sólo nos falta descubrir nuestro deber.

Si no puede presentar un contenido concreto,un bien determinado que debemos perseguir, lo único que le queda a Kant es ofrecer una fórmula que permita imponer la ley moral, es decir, una norma que sea obligatoria para todos y en cualquier circunstancia. Él la denomina IMPERATIVO CATEGÓRICO.

EL IMPERATIVO CATEGÓRICO

Aquí tenemos una formulación del imperativo categórico:

Obra sólo según aquella máxima que puedas querer que se convierta, al mismo tiempo, en una ley universal.

La máxima es aquello que pretendo con mi acción. Debo preguntarme si podría convertirse en algo obligatorio para todos.

Puede ser que, en determinadas circunstancias, me pueda venir bien decir una mentira para evitarme un rato de vergüenza o una sanción. Ahora debo universalizar mi máxima: todos deberían mentir siempre que se puedan evitar pasar un mal trago. Si no puedo dar ese salto de mi intención a la obligación para todos, no se trata de un deber moral, sino de algo a evitar.

EL IMPERATIVO CATEGÓRICO

Aquí tenemos otra formulación del imperativo categórico:

Obra de tal modo que te relaciones con la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca sólo como un medio.

Esto es así, porque el ser humano es el único ser que posee un valor absoluto. Las cosas tienen precio, son sustituibles; en cambio, el ser humano posee dignidad.

EL IMPERATIVO CATEGÓRICO

Kant ha encontrado de este modo una ley moral que cumple las siguientes condiciones:

  • Es AUTÓNOMA: no la impone nadie desde fuera del sujeto; él mismo la descubre con su razón.
  • Es UNIVERSAL: como no depende de un contenido o fin concreto, afecta a todos por igual.

Para saber en cada caso qué debemos hacer, basta que utilicemos nuestra razón y comprobemos si nuestras decisiones cumplen los requisitos del imperativo categórico.

un cambio de perspectiva

¿Qué le ha parecido, Sr. Bentham?
Demasiado abstracto, Sr. Kant. ¿Realmente cree que la gente va a hacer esos cálculos y guiarse sólo por la razón?
Caballeros, aquí hay gente esperando.

un dilema moral: el tranvía

Un tranvía va por la vía recta. Si continúa, arrollará a 5 personas; pero si cambias las agujas, arrollará a un trabajador que está en la vía auxiliar.

¿DEBERÍAS ACCIONAR LA PALANCA?

éticas consecuencialistas

La utilidad consiste en el mayor bienestar para el mayor número de personas

Si hemos contestado sí, probablemente hemos aplicado un criterio consecuencialista: se produce menos daño cambiando las agujas que permitiendo que el tren siga su curso normal.

En esto consiste el criterio de utilidad, de ahí que a esta doctrina se le denomine UTILITARISMO.

¡Haberlo dicho antes!

Pero a lo mejor conviene que expliquemos algunas cosas.

Jeremy Bentham1748-1832

Éticas consecuencialistas

Cuando nos encontramos ante un dilema moral, ¿qué acción deberíamos preferir? Las éticas consecuencialistas proponen que en ese caso nos centremos en las posibles consecuencias de las acciones

  • Si las consecuencias son buenas, debemos realizar la acción.
  • Si las consecuencias son malas, debemos evitarla.
  • Si, en cualquier caso, se produce un mal; hay que elegir el mal menor.

Las consecuencias nos sirven de criterio para valorar si una acción es moralmente obligatoria o no.Sin embargo, esto requiere previamente que definamos qué entendemos por bien o qué bienes hemos de perseguir.

Éticas consecuencialistas

El fin último de nuestras acciones es la felicidad

Si nuestras acciones nos ayudan a alcanzar la felicidad, entendida como desarrollo de nuestras virtudes, serán buenas.

La felicidad consiste en alcanzar el placer y evitar el dolor

Si las acciones producen placer y evitan el dolor, entendidos como alcanzar la tranquilidad de ánimo y la ausencia de malestar corporal, serán buenas.

Aristóteles

Epicuro

utilitarismo

Bentham pensaba que la felicidad se identificaba con procurar el mayor placer y el menor dolor para la mayor cantidad de personas, si era posible.

Pensaba que esa felicidad debía alcanzar a todos los seres humanos. Por ello, no distinguía entre diferentes tipos de placeres; así que placeres como la música, la pintura o la literatura no eran superiores al placer de jugar en la calle a las chinchetas.

No, hijo. Tú no eres como ellos

Madre, ¿me puedo ir a la calle con mis amigos?

Puede resultarnos chocante, pero hay que tener en cuenta que, en su época, esos placeres sólo eran accesibles a una minoría acomodada. La mayoría de la gente sólo tenía acceso a placeres que muchos considerarían bajos o mundanos. No le parecía justo subvencionar los placeres de unos pocos a costa del sacrificio de muchos.

utilitarismo

Aun así, sí había que tener en cuenta algunos criterios con el fin de preferir unos placeres a otros:

Conviene elegir bien los placeres, no sea que acaben produciendo dolores mayores

Para una persona, considerada en sí misma, el valor del placer o del dolor será mayor o menor de acuerdo a las cuatro siguientes circunstancias: intensidad, duración, seguridad de que se va a producir y su cercanía o lejanía. Además debemos considerar su fecundidad, o capacidad de seguir generando sensaciones del mismo tipo, y su pureza, o capacidad para evitar que se produzcan sensaciones del tipo opuesto Si además nos referimos a un grupo, debemos tener en cuenta su extensión.

utilitarismo

Bentham, además, era consciente de que las personas no siempre actúan racionalmente y, con frecuencia, eligen placeres que, a la larga, se tornan perjudiciales.

¿Qué sabrán ellos? ¡Nosotros somos deontologistas!
¿Lo has oído?

Como Bentham no distinguía entre diferentes tipos de placer, sus críticos sostenían que la ética de Bentham era propia de cerdos, ya que los animales se guían por los mismos motivos: buscar el placer y evitar el dolor.

utilitarismo

Tuvo que aparecer John Stuart Mill (nieto intelectual de Bentham) para aclarar algunas cosas.

Es mejor ser un hombre insatisfecho que un cerdo satisfecho

Quien piensa que buscar el placer es propio de una ética para cerdos, en el fondo, tiene una idea muy baja del ser humano, al considerar que no es capaz de placeres diferentes a los de los animales.

Hay diferentes tipos de placer. El ser humano es capaz de placeres superiores a la pura sensación; quien los ha experimentado, reconoce enseguida cuáles ha de preferir.

John Stuart Mill1806-1873

utilitarismo

El utilitarismo tampoco ensalza el egoísmo, ya que se ha de buscar el mayor bienestar para la mayor cantidad de personas, por ello, antepone el bien de los demás al bienestar particular.

El criterio de Utilidad o Felicidad no es la mayor felicidad del propio agente, sino la mayor cantidad de felicidad general.

Quienes tiene presentes a los demás y cultivan sus facultades intelectuales, tienen más capacidad para disfrutar de los pequeños placeres que les brinda la vida.

HACIendo balance

Se centra en la intención

Se centra en las consecuencias

Ofrece una fórmula, no un contenido.

Ofrece un fin concreto para las acciones humanas

Lo bueno consiste en actuar por el deber

Lo bueno radica en producir felicidad a la mayor cantidad de personas.

Resulta abstracta y fríaNo tiene en cuenta las emociones

Puede llevar a resultados indeseables, cuando en aras del bien común, se sacrifica el bien individual

Immanuel Kant
John Stuart Mill

ALGUNOS LIBROS

John Stuart Mill: El utilitarismo.El texto resulta relativamente asequible. Mill va desmontando las críticas sobre el utilitarismo y explica los fundamentos de su ética.

va de cine

Solo ante el peligro. (1952)Es un buen ejemplo de la teoría deontológica. Will Kane, el sheriff del pueblo, antepone el deber al miedo y a las presiones y deseos de todo el pueblo.

va de cine

Eichmann. (2007)El lector (2008) Hanna Arendt (2012)Estas películas nos pueden ayudar a reflexionar sobre el problema de acentuar el deber sin tener en cuenta los otros criterios que apuntaba Kant: la dignidad y la autonomía.

Dedico este libro a la querida y llorada memoria de quien fue la inspiradora y, en cierto sentido, autora de lo mejor que hay en mis obras; a la memoria de la amiga y de la esposa, cuyo vehemente sentido de la verdad y de la justicia fue mi más vivo apoyo y en cuya aprobación estribaba mi principal recompensa.

John Stuart Mill a Harriet TaylorDedicatoria de Sobre la Libertad

¡Muchas gracias!

La próxima semana nos encontraremos con el marxismo
Fernando Serrano Villaplana UNED. ELDA 2023

Que sea intenso, largo, seguro, rápido, fructífero, puro, has de tener en cuenta para el placer o el dolor seguro. Busca placeres tales cuando el fin es privado; extiéndelos, no obstante, cuando es público el cuidado. Evita dolores tales, para ti o para otro. Si ha de existir dolor que se extienda a muy pocos.

Jeremy Bentham

M. Patton y K. Cannon: Filosofía en viñetas

Cuando las personas que son medianamente afortunadas en bienes materiales no encuentran en la vida goce suficiente que la haga valiosa para ellos, la causa está en que sólo se preocupan de sí mismas. (...) Después del egoísmo, la principal causa de insatisfacción ante la vida es la falta de cultivo intelectual. Un inteligencia cultivada -no me refiero a la del filósofo, sino a la de cualquiera que encuentre abiertas las puertas del conocimiento y haya sido enseñado a ejercer sus facultades de un modo normal- halla fuentes de inagotable interés en todo lo que le rodea: en los objetos de la Naturaleza, las obras de arte, las creaciones poéticas, los acontecimientos de la historia, las costumbres pasadas y presentes de la humanidad, y sus perspectivas futuras.

John Stuart Mill: El utilitarismo
Si empujas a la persona del puente, darías tiempo al tranvía para que se detuviera y salvarías a cinco personas. ¿Lo harías?
Si de la doctrina de Kant nos quedamos sólo con el cumplimiento del deber y olvidamos los criterios de la dignidad humana y la autonomía, el deber se puede convertir en un instrumento de manipulación desde el poder, dando lugar a formas de obediencia totalmente heterónomas. Puede resultar interesante la justificación que Adolf Eichmann hizo de su obediencia al Führer.

Los utilitaristas, en general, han basado la superioridad de los placeres mentales sobre los corporales, principalmente en la mayor persistencia, seguridad, menor costo, etc., de los primeros, es decir, en sus ventajas circunstanciales más que en su naturaleza intrínseca. En todos estos puntos los utilitaristas han demostrado satisfactoriamente lo que defendían, pero bien podrían haber adoptado la otra formulación, más elevada, por así decirlo, con total consistencia. Es del todo compatible con el principio de utilidad el reconocer el hecho de que algunos tipos de placer son más deseables y valiosos que otros.

John Stuart Mill: El utilitarismo