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El reinado de Felipe IV
diego.marman
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El reinado de Carlos IV
La administración del Conde Duque de Olivares
Índice
3.3.3. Relación con Inglaterra
1. Breve biografía sobre Carlos IV
3.3.4. Relación con Francia
2. Breve biografía sobre el conde-duque de Olivares
3.4. La crisis de 1640
3. La llegada al gobierno de Felipe Iv y la adiministración de su valido
3.4.1. La sublevación de Cataluña
3.4.2. La independencia de Portugal
3.1. Reforma moral y económica
3.4.3. Diversos problemas internos
3.2. Reforma militar
4. La caída del conde-duque de Olivares
3.3. Política exterior
5. Finalización del mandato de Felipe IV
3.3.1. La guerra de los treinta años
5.1Guerra con Inglaterra
3.3.2. Guerra contra Holanda
1. Breve biografía sobre Felipe IV
De la famia de los Austrias, sus padres eran Felipe III de España y su prima segunda, la archiduquesa Margarita de Austria tuvieron ocho hijos, siendo Felipe el tercero. Como heredero al trono, tuvo su primer matrimonio con Isabel de Borbón en 1615, cuando solo tenía 10 años, por intereses de la monarguía. Más tarde, en 1648, se casó con Mariana de Austria y entre ambos matrimonios tuvo 12 hijos, pero sólo sobrevivieron 3, María Teresa (futura esposa de Luis XIV), Margarita Teresa y el heredero al trono, CarlosII. Como tenía escaso interés por la política, el gobierno del reino lo cedió a su valido, el Conde-Duque de Olivares, confiando en la perpetuación de la mornaquía hispánica como la más fuerte de toda Europa. Sin embargo, sí se interesó por el arte, actuando como un mecenas. Finalmente, en el año 1665 murió por disentería, y fue enterrado en El Escorial, dejando a España sumida en una profunda recesión y crisis tanto económica, política y socialmente, provocando la irrevocable pérdida de la hegemonía española en Europa.
2. Breve biografía sobre el Conde Duque de Olivares
Nació en el seno de la casa de Medina Sidonia, comenzó su carrera eclesiástica en la Universidad de Salamanca. Aunque fue el tercer hermano, la muerte de sus dos hermanos mayores hizo que abandonara sus estudios para acompañar a su padre, el conde de Olivares, en la corte de Felipe III. Tras años en la corte, se ganó la confianza del futurto rey y se opuso al duque de Lerma. Así, finalmente, con el ascenso al trono de Felipe IV, se convirtió en su valido, una especie de 'ministro comodín para todo'. Ante el comienzo del deterioro de la monarquía hispánica, propuso unas reformas para reforzar el poder de la corona y la cohesión de los territorios del reino, usando todos los recursos necesarios al servicio de la política exterior. Esto provocó un profundo endeudamiento que acabó en bancarrota, sucediéndose posteriormente todas las derrotas militares. Todo esto, junto al carácter centralizante y autoritario de sus políticas, levantó numerosas rebeliones, como en Portugal o en Cataluña. Por ello, en 1643, Felipe IV decidió prescindir de sus servicios. Finalmente fue procesado por la Inquisición en 1644.
3. Llegada al gobierno de Felipe IV y la administración de su valido
Felipe IV llegó al trono el 31 de marzo del año 1621, tras la repentina muerte de su padre, el rey Felipe III. Así, con apenas 16 años, se convirtió en rey de España y de Portugal, además de todos los otros territorios que dominaba el reino. El conde-duque de Olivares accedió al trono cuando se casó con su prima, Isabel de Zúñiga, quien era entonces la dama de la reina. Así, se convirtió en una especie de cuidador del príncipe, lo que hizo que se ganara su confianza. Cuando Felipe ascedió a rey, y ante su indiferencia por la política, Gaspar de Guzmán y Pimentel gobernó el reino en todos los aspectos, convirtiéndose en el hombre más poderoso del mundo.
3.1. Reforma moral y económica
El conde-duque de Olivares luchó contra la corrupción del reino. Para ello, intervino parte de las fortunas de los dirigentes del antiguo gobierno y creó la Junta de Reformación. Además, impulsó un plan para aumentar la población, y por lo tanto, incrementar el rendimiento económico. Así, estableció medidas para aumentar la natalidad, prohibió la emigración y la importación de manufacturas extranjeras. También inauguró el Colegio Real de Madrid para la educación de la población.
En el aspecto económico, intentó realizar una reforma hacendística basada en el aumento de los impuestos de forma equitativa, por lo que tuvo en contra tanto a la nobleza como a los reinos periféricos, y finalmente fracasó. Como el estado necesitaba dinero para sufragar las guerras, Gaspar intentó recaudar dinero, por ejemplo, de la emisión de juros, de las nuevas contribuciones aprobadas por las Cortes o declarando al reino en bacarrota. Además, intentó crear un símil a un banco nacional para controlar de forma más eficaz el comercio. Este ofrecía prestamos de bajo interés a los agricultores, pero la desconfianza de la gente a dejar su dinero en manos de la Hacienda Real, hizo que tuviera un escaso efecto. Finalmente, la mayor parte de las reformas fracasaron, hundiendo a España en una fuerte recesión que acabó provocando la subida de los impuestos, la retención de los metales americanos, la manipulación de la moneda...
3.2. Reforma militar
En el aspecto militar, la medida estrella del conde era la Unión de Armas de manera forzosa, es decir, una fórmula para la cooperación económica y militar de todas las partes del reino debido al rápido desgaste de los ejércitos en las batallas y el agotamiento demográfico de Castilla. De esta manera, cada territorio tenía que enviar un cantidad de soldados proporcional a su población; Cataluña se negó y ahí comenzó un conflicto que se extendería durante todo el mandato.
En 1626 se inauguró la Unión de Armas. Con la implantación de esta medida, el reino consiguió movilizar a más de 140.000 reservistas, (como se puede ver en la imagen interactiva pinchando en este texto) la mayoría, campesinos y artersanos, con bajos conocimientos sobre la guerra, lo que hizo que en las batallas tuvieran escaso éxito y vació los territorios del reino, empeorando la agricultura y la artesanía, y por lo tanto ralentizando la ya tocada economía española.
3.3. Política exterior
El conde-duque de Olivares diseñó un reino en el que toda la maquinaria del estado tenía el objetivo de recaudar dinero para sufragar los gastos de las diferentes guerras. Este era el principal objetivo de Guzmán, pues entendía que las victorias en las guerras afianzarían el dominio hegemónico de la monarguía hispánica en Europa, y por lo tanto, en el resto del mundo.
En determinados momentos, el reino estaba disputando varias guerras a la vez, por lo que era nesario un gran ejército y una sólida economía que eran insuficientes en España. Así, Felipe IV entró en conflictos contra otras grandes potencias de la época, como Paises Bajos, Inglaterra o Francia, la cual (lamentablemente) terminó por suceder al reino hispánico como la potencia dominante en el continente.
3.3.1. La guerra de los treinta años
La guerra de los 30 años fue una guerra político-religiosa que tuvo lugar en Europa Central (1618-1648) y de la que participaron las principales potencias europeas de la primera mitad del siglo XVII. Comenzó como un enfrentamiento de carácter religioso entre protestantes y católicos en el se enfrentaron 2 grandes bandos, los católicos, integrados por el Sacro Imperio Romano Germánico, España y la Liga Católica Alemana. Por otra parte estaban os protestantes, integrados por Bohemia, Dinamarca, Suecia, los Países Bajos, la Unión Evangélica y Transilvania. Además, fueron apoyados por Francia. En un primer momento, hasta 1625, fue una simple insurreción de los checos contra su gobierno, originando así una guerra cívico-religiosa. A partir de ahí, el conflicto se extendió a territorio alemán (1625-1629). La 'última etapa' se produjo cuando entraron la mayor parte de las potencias de toda Europa, pues buscaban cada una afianzar su monarquía sobre las demás y desgastar a los rivales.
Esta gran guerra culminó con la Paz de Westfalia, que dibujó un nuevo mapa político en Europa. aunque Francia y España no firmarían la paz hasta 1659. Las principales consecuencias de la guerra de los 30 años fueron las siguientes:
- Francia, victoriosa, se transformó en la principal potencia europea.
- España, por su parte, quedó debilitada por la pérdida de Portugal (1640) y la de las Provincias Unidas de los Países Bajos (1648), que se independizaron.
- La Confederación Helvética (actual Suiza) se separó del Sacro Imperio y fue reconocida como Estado independiente. De esta manera fracasó el proyecto de los Habsburgo de centralizar su poder.
- Se reconoció internacionalmente el calvinismo y la potestad de cada príncipe de gobernar es sus territorios. Se consagró la libertad de los príncipes alemanes a elegir la religión de sus territorios de acuerdo con su conciencia.
- La muerte de 4.000.000 de personas entre civiles y militares.
3.3.2. Guerra contra Holanda
La guerra en la que Holanda se independizó de España, fue la guerra de los 80 años. Esta comenzó por la persecución religiosa que instauró Felipe II ante el éxito de la Reforma protestante en este territorio, aumentando el número de calvinistas. Así, se produjo una revuelta para luchar por su independencia en la que 7 provincias rebeldes se unieron en la Unión de Utrecht dando comienzo a la guerra de los 80 años. En los primeros años, los tercios dominaban las batallas contra los holandeses, dirigidos por Guillermo de Orange. Tras finalizar la Tregua de los Doce Años, en 1621 comenzaron de nuevo las tensiones. Así, las tropas del conde-duque de Olivares bloquearon la entrada de los neerlandeses a los puertos europeos. Los holandeses respondieron en 1624 con la toma de Breda, y por consiguiente, todos los metales americanos. En 1625 el reino hispano recuperó el dominio de Breda, pero sólo 3 años después, la Batalla de la bahía de Matanzas en Cuba, supuso un muy duro golpe para España, perdiendo 16 barcos, riquezas, armas...
En 1639 se desarrolló la Batalla de las Dunas, en la que el conde-duque de Olivares envió al Canal de la Mancha a más de 14.000 soldados para luchar contra Holanda y Francia. El saldo final de la armada española fueron unas pérdidas de 43 buques y más de 6.000 soldados por sólamente los 10 buques que se hundieron de la armana neerlandesa. Tras numerosas batallas y conflictos entre España y Holanda, en 1643 Felipe IV inicia las conversaciones para llegar a una paz con los holandeses. Así, el 30 de enero de 1648 se firmó el Tratado de Münster, en el cual el reino español reconocía la independencia de Holanda. Más tarde, también se independizaría Flandes a favor de Francia.
3.3.3. Relación con Inglaterra
Entre los años 1585 y 1604, existió una guerra entre España e Inglaterra, pero desde 1618 hubo una paz muy necesaria para el reino hispánico, pues ya tenía más frentes abiertos en Holanda y contra los protestantes alemanes. Pero en 1625 asciende al trono anglosajón Carlos I, y ejerció una fuerte oposición contra los territorios de Felipe IV al reanudar las hostilidades y aliarse con los holandeses apoyando el asedio a Breda. Además, intentaron la conquista de Cádiz, que fue frenada por las tropas del imperio. Por otro lado, Inglaterra se alió con Francia para doblegar a España, como en la Batalla de San Cristóbal, que acabó con la huida de los españoles de la isla, quedando en manos de los ingleses. Todos estos conflictos forman parte de la Guerra de los 80 años y la guerra de los 30 años.
En 1630 ambos reinos firman el Tratado de Madrid, con el que cesan las hostilidades, se liberaron presos y se restablecieron las relaciones comerciales, económicas y políticas. A pesar del vigente pacto, hubo más hostilidades en los siguientes años.
3.3.4. Relación con Francia
En los inicios del mandato de Felipe IV, Francia estaba rodeado por casi todos los flancos por territorios españoles. Con el paso de los años y el desarrollo de la guerra de los 30 años, con batallas como la alianza de Francia con Suecia y los príncipes italianos, que le declararon la guerra a España, el ejército galo abanzó posiciones hasta Rosellón y Arrás. Durante sus continuas guerras contra Felipe IV, Francia se alió contra otras potencias opuestas al reino hipano como Holanda o Inglaterra. En 1643, la Batalla de Rocroi puso de manifiesto la cada vez mayor debilidad de los tercios españoles, hasta ese momento temidos en toda Europa.
A pesar de haber firmado en 1648 la Paz de Westfalia, Francia y España continuaron sus guerras, como por ejemplo, con la Batalla de las Dunas, en la cual Francia consiguió el dominio, al menos parcial, de Flandes. Finalmente, la paz sí llego con la firma del Tratado de Paz de los Pirineos (1659), en la que Felipe IV aceptó la concesión de territorios como Cerdeña, Rosellón o Verdún, además de aceptar la hegemonía y el poderío de la corona francesa sobre la española.
3.4. La crisis de 1640
Tras varias décadas de continuos enfrentamientos en Europa contra Holanda, Inglaterra y Francia, las arcas del reino disminuían mientras aumentaba el descontento social. La racha de continuas derrotas bélicas había producido un fuerte agotamiento económico y demográfico en Castilla, la cual era la región que más soldados aportaba a los frentes. Ante esta situación de profunda crisis que afrontaba la dinastía de los Austrias, el conde-duque de Olivares exigió al resto de territorios del reino una contribución equivalente para paliar la falta de efectivos castellanos.
Toda esta situación produjo levantamientos tanto en Cataluña, Andalucía, Aragón, Nápoles y Portugal, la cual conseguiría independizarse. Todo este terremoto económico-social provocó la caída del poder de Gaspar de Guzmán y Pimentel, el conde-duque de Olivares. Para este momento, la decadencia de España ya era un hecho .
3.4.1. La sublevación de Cataluña
En Cataluña, las tensiones comenzaron con la negación de este territorio a participar en la Unión de Armas debido, entre otras causas, a los malos cálculos, que obligaban a Cataluña a aportar muchos más soldados de los que le correspondía. Además, también había descontento con su virrey, cuyas polítcas chocaban contra los intereses de los nobles de la zona. Cuando en 1635 el rey de Francia Luis XIII le declaró la guerra a España, las tropas castellanas e italianas entraron en Cataluña para combatir en Rosellón a modo de un ejército de ocupación, lo que provocó tensiones entre los soldados del reino y la población local, habiendo disturbios y represiones por parte del virrey a quienes le negaban el alojamiento a las tropas. Toda esta tensión explotó el día de Corpus, el 7 de junio de 1640, cuando, tras provocar revueltas contra los tercios en Gerona, un grupo de más de 500 segadores se amotinaron en Barcelona y mataron al virrey. Este día tomó el nombre de Corpus de Sangre. Ante el temor que se pudiera producir un levantamiento como en Holanda, el conde-duque de Olivares decidió asegurar el territorio 'militarizándolo'. Los catalanes seguían firmes en su idea y se aliaron con Francia en el Pacto de Ceret, en el cual, Francia reconocía la independecia de Cataluña mientras que esta permitía la llegada de buques franceses a sus puertos. Pocos meses después, el 17 de enero de 1641, Pau Claris, canónigo de Urgell, declara la República Catalana, la cual tendría un profundo descontrol desde el inicio. La Generalitat no era capaz de frenar las revueltas y tenía graves limitaciones en el gobierno. Sólo 5 días despues, Luis XIII se proclamó conde de Barcelona.
3.4.1. La sublevación de Cataluña
Ante todos estos acontecimientos, el conde-duque de Olivares le declaró la guerra a Cataluña, la cual España perdió el 26 de enero de ese mismo año en la conocida como Batalla de Montjuic. Pero el dominio francés tampoco le gustaba a los catalanes debido al pago de ejécitos, las guerras, la inflación. Además, Francia tenía aspiraciones de tomar más territorios, en las zonas de Aragón y Valencia.
Finalmente, desde 1648 y aprovechando la falta de interés francés en Cataluña y el descontento de la población, Felipe IV realizaría un contraataque nombrando a Juan Jóse de Austria como virrey de Cataluña y atacando Barcelona, lo que provocó el retorno de Cataluña a España, con la condición de que se respetaran sus fueros. Con la Paz de los Pirineos en 1659, Francia se adueñó de Rosellón.
3.4.2. La independencia de Portugal
Felipe II se anexionó Portugal en 1580. En 1640, un movimiento de revelión iniciado por los nobles portugueses proclamó al duque de Braganza como Juan IV rey de Portugal. Durante los siguientes 5 años, el conflicto fue casi inexistente pues España estaba concentrado todo maqinaria bélica en Cataluña y Portugal en las costas de Brasil.
Pero cuando Felipe IV firmó la Paz de los Pirineos, España estaba en paz tanto con Inglaterra, Francia y Holanda, por lo que pudo centrar todos sus esfuerzos en reconquistar Portugal, pues era una zona económicamente muy rica para el reino. Así, se aumentó la presión aumentando los impuestos, devaluando la moneda y llevando al frente a los mejores combatientes españoles. Fueron importantes las derrotas españolas en las batallas de las Líneas de Elvas, en Castelo Rodrigo o en Villaviciosa. Tras 28 años de guerra, el 13 de febrero de 1668, España reconoció la independencia de Portugal.
3.4.3. Diversos problemas internos
Las tensiones socio-económicas no sólo se sintieron en Cataluña y Portugal, sino que aparecieron por numerosos puntos de la geografía del reino. Así, se produjeron varias rebeliones:
- La Rebelión de la Sal (Vizcaya, 1631-1634): En 1631, la decisión del gobierno del reino de estancar de forma especial casi la mitad de toda la sal de Castilla, sentó especialmente mal a los campesinos y burgueses de Vizcaya, pues ellos realizaban un gran consumo de sal. Así, se produjeron asesinatos y se declaró un amotinamiento, el cual tuvo un carácter limitado. La revuelta acabó con la intervención del ejército, ajusticiando a los creadores del movimiento y suprimiendo el estanco de sal.
- Conspiración del conde de Medina Sidonia (Andalucía, 1641): El conde de Medina Sidonia y el marqués de Ayamonte iniciaron un levantamiento de carácter nobiliario que apoyó Portugal. Pero la falta de revueltas populares (sólo en Sevilla y Jerez), provocó el rápido freno a este movimiento.
- Conspiración del conde de Híjar (Aragón, 1648): Ante los altos impuestos a los territorios de Aragón, y con los ejemplos de Cataluña y Portugal, los nobles aragoneses proclamaron rey al duque de Híjar para separarse de España. Rápidamente las tropas castellanas sofocaron la revuelta.
- Revuelta antiespañola (Nápoles y Sicilia, 1647-1648): En 1647 se produjo un movimiento de protesta popular liderado por Masaniello en Nápoles, que contó inicialmente con el apoyo de la nobleza. Pero estos cambiaron de opinión, pues la mejor defensa de sus privilegios la haría el propio reino de España, por lo que la revuelta duró poco. En ´Sicilia ocurrió algo similar en 1648.
4. La caída del conde-duque de Olivares
Las diferentes sublevaciones en territorios como Portugal, Aragón o Cataluña había provocado que el conde-duque de Olivares sufriera un desprestigio como gobernador y administrador tanto dentro como fuera de las fronteras del reino. En el ámbito militar, las continuas derrotas en las guerras contra Francia, Inglaterra, Holanda, Portugal... hicieron que fuera desprestigiado también militarmente. En lo que respecta a la economía, hubo una importante bajada del comercio con América, lo que hizo que se devaluara la moneda y aumentara la inflación. La suma de todo esto significaba que España atravesaba un momento especialmente delicado. Sus políticas estrella, como la Unión de Armas, la Unión de las Cortes o la creación de un banco central no tuvieron el efecto deseado, puesto que buscaban la unidad nacional y encontraron la oposición de la nobleza. En 1643, el gobierno del conde-duque de Olivares llegó a su fin cuando fue desterrado por Felipe IV a Loeches, después de que el rey fuera detenido en Lérida en el ataque contra los catalanes.
5. Finalización del mandato de Felipe IV
Tras el destierro de Gaspar de Guzmán y Pimentel, Felipe IV se sintió con fuerzas de encargarse personalmente de los asusntos del estado, aunque se fatigó rápidamente y nombró a Luis Méndez de Haro, sobrino de Olivares como primer ministro. Su papel sería terminar con las guerras internacionales y alcanzar la paz en Europa. Durante la época de mandato del nuevo valido del rey, tuvo que afrontar las rebeliones de Cataluña, Portugal, Andulucía y Nápoles entre otras (ya expuestas), las cuales tuvieron resultados dispares. En economía, tuvo que declarar la bancarrota debido al colapso económico del reino. En la política exterior, se firmó el Tratado de Westfalia en 1648, mediante el cual España reconocía la independencia de las Provincias Unidas y Flandes; en 1659, la Paz de los Pirineos. Pero Luis Méndez también se involucraría en guerras, como la de Portugal o de Inglaterra.
5.1. Guerra con Inglaterra
La última guerra importante en el mandato de Felipe IV la disputó contra Inglaterra, la cual proclamó en 1649 la Mancomunidad de Inglaterra (Commonwealth) bajo el protectarado de Oliver Cromwell, que fue reconocida por Felipe IV. Con ella, Inglaterra intentó aumentar su importancia en el comercio con las Indias, mayoritariamente controladas por España, por lo que ocuparon varias islas del Caribe como Jamaica y en 1655 intentaron conquistar La Española, actualmente Santo Domingo. Esto hizo explotar una nueva guerra entre Inglaterra y España, que continuó con el bloqueo de Cádiz por parte de 28 buques dirigidos por Robert Blake para incautar las riquezas provenientes de América. Tras años de disputas, en 1658 la Commonwealth sufrió una fuerte crisis que el sucesor al trono. Carlos II de Inglaterra lo solucionó proponiendo el fin de las hostilidades entre los dos países, lo que se plasmaría en los nuevos Tratado de Madrid de 1667 y 1670
FIN
DIEGO MARTÍN MANZANO