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La Empatía de un Puercoespín

Yureidy jimena Mañosca popayan

Created on November 16, 2023

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La Empatía de un Puercoespín

Autora: Yureidy Jimena Mañosca Popayán

En una selva muy lejana de Colombia, vivía un pequeño puercoespín llamado Luciano, este puercoespín era muy amigable, le encantaba explorar la selva buscando amigos para jugar, pero tristemente siempre era rechazado por los demás animales, ya que no les gustaba las espinas que tenía Luciano. Una mañana Luciano como era costumbre salió a caminar, en el camino se encontró a un grupo de conejos jugando a la lleva, él emocionado se acerco a ellos y les preguntó: - Hola amiguitos ¿Cómo están? ¿puedo jugar con ustedes? groseramente un conejo le respondió. - ¡No! Porque con tus puntiagudas espinas puedes dañar nuestro bello y fino pelaje, así que vete y déjanos jugar.

Luciano triste decidió seguir su camino, al llegar a un hermoso y frondoso árbol observó como dos ardillas pintaban el bello paisaje en lienzo, sorprendido por la belleza de sus pinturas, decidió preguntarles. - Hola buenos días, señoritas ardillas ¿Cómo están? - Hola Luciano bien, aquí ocupadas pintando ¡por favor no nos interrumpas! - Claro señoritas que pena, solo les quería preguntar si puedo acompañarlas a pintar. - ¡No! Luciano, porque puedes dañar nuestras bellas pinturas con tus espinas.

Luciano nuevamente retomo su camino triste, pero más adelante escuchó una hermosa melodía, así, que cantando y bailando fue siguiendo ese hermoso sonido. Cuando llegó al punto donde estaba la música, era un lugar tranquilo donde una hermosa puercoespín anciana, tocaba el piano de una manera angelical. Luciano observó que había muchos animales alrededor de ella disfrutando y compartiendo del agradable lugar. Todos eran diferentes; algunos eran gordos, flacos, negros, blancos, grandes, pequeños y otros tenían alguna que otra discapacidad.

Luciano tenía temor de acercarse y ser rechazado como las anteriores veces, así que decidió poco a poco alejarse, pero la anciana le dijo: - ¡Ven! Comparte con todos nosotros. El temeroso dudó en acercase, pero la anciana logro convencerlo. En el compartir Luciano le preguntó a la puercoespín, porque los demás animales no la rechazaban, sino que al contrario la adoraban, ella con una bella sonrisa le respondió.

- Todos no somos iguales, cada uno tiene características importantes y únicas, es necesario entender que debemos ser empáticos, para dar felicidad y aceptar sin perjuicios a quienes nos rodean, y así convivir saludablemente con los demás animales. - Pero a mi no me aceptan por mis puntiagudas espinas. - Comprendo. A mí también me pasó lo mismo, y aunque me rechazaban por cómo era, jamás cambié mi esencia y siempre fui empática con quienes me rodeaban. Porque duelen más las espinas de la maldad y la ignorancia, que las de nosotros. Lo importante es sentirnos orgullosos de quienes somos, puercoespines con valores que jamás dejaremos a un lado.

Después de esa conmovedora charla que tuvo Luciano con la anciana, siguieron disfrutando de la música y el compartir sin despreciar a nadie. Pasados unos minutos Luciano observó que los conejitos y las ardillas, que anteriormente se había encontrado en el camino, llegaron al maravilloso lugar. Así que él siguiendo los consejos de la anciana, se acerco a ellos y con una bella sonrisa les dijo: - ¡Vengan amigos, compartan con nosotros, porque todos somos iguales y debemos tratarnos con amor y respeto!