Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

Lección 5: El consejero cristiano y el consejero secular

Jesus Iram

Created on November 13, 2023

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Vaporwave presentation

Animated Sketch Presentation

Memories Presentation

Pechakucha Presentation

Decades Presentation

Color and Shapes Presentation

Historical Presentation

Transcript

Lección 5:El consejero cristiano y el consejero secular

Moduló 1: Introducción a la Consejería

Empezar

por: Rebeca de la Garza

No todo consejero en el ámbito espiritual religioso tiene la oportunidad de ir a formarse a una universidad en temáticas de psicoterapia o teorías de la psicología. Sin embargo, debe tener la certeza de que ha sido elegido por Dios para llevar consuelo, palabra de consejo, ánimo, esperanza, exhortación, etcétera, a quienes acuden a él o ella porque necesitan el consejo de Dios.

En esta lección veremos algunas diferencias entre lo que es la consejería secular y la consejería cristiana, a fin de que, si aún no tienes una formación profesional en lo secular para emitir un consejo, cuides de los aspectos que se requieren para realizar con profesionalismo delante del Señor, al que daremos cuentas sobre nuestro actuar delante de Él, y el ejercicio de nuestro ministerio en pro del crecimiento y salud de las ovejas del Reino.

Algunos que todavía no son ovejas quizá también acudan en busca de un consejo; y tu participación será quizá determinante en su decisión para seguir a Cristo, por lo que te sugerimos hacer todo como para el Señor y no para los hombres (Colosenses 3:23-24).

En este apartado consideraremos algunos aspectos que distinguen tu practica ministerial del consejero cristiano, de la practica profesional de un consejero secular.

Un consejero profesional secular es una persona que cuenta con estudios y credenciales que constatan su formación, particularmente con base en las teorías del campo de la psicología; aunque, cabe decir, podemos encontrar consejeros en otros campos del conocimiento donde también surgen necesidades para acudir a un buen consejo, como es el caso de las finanzas, de la salud física, de las herencias, entre otros tipos. Ellos deben contar con cédula profesional y/o certificaciones que los acrediten con respecto a su trabajo y servicios, por lo que son responsables ante el Estado de las consecuencias de su consejo. En el caso de la consejería no cristiana, el aspecto espiritual religioso como la oración o el consejo de las Sagradas Escrituras no son parte del actuar del consejero secular.

Por otro lado, un consejero cristiano o consejero pastoral, reconocido así en función de que la mayoría de las personas acuden a su líder espiritual en busca de consejo, es una persona preparada de manera prioritaria en temáticas del ministerio cristiano; que ha alcanzado cierta madurez espiritual y que basa su consejo en la Palabra de Dios, primeramente. Sabe que, aunque no tenga las credenciales seculares, da cuentas de su práctica ministerial a quien le ha dado el llamado, así como a la denominación a la que pertenece y a las autoridades terrenales a quienes está sujeto(a).

El consejero cristiano sabe de la importancia de someter el consejo a la guianza del Espíritu Santo, por lo que antes de aconsejar ora al Padre Celestial para que su participación sea sustentada por su consejo divino. La Asociación Nacional de Consejeros Cristianos y la Junta Internacional de Consejeros Cristianos (una consecuencia de la AACC) son dos de las asociaciones más conocidas que brindan credenciales confiables para los Consejeros Cristianos. Hay asimismo muchas otras organizaciones acreditadas que ordenan o certifican consejeros.

La psicología, como rama de las Ciencias Sociales, rechaza el concepto de que el ser humano fue creado a la imagen de su Creador; es decir, que fuimos diseñados por Dios, para funcionar a la manera de Él, para sus propósitos, y que en el centro de todo encontramos el corazón.

Para la ciencia secular, el corazón no es más que el centro de las emociones; pero la Escritura usa la palabra corazón para incluir los pensamientos, las emociones, las decisiones, la conducta, las conversaciones, los deseos y todas las demás tareas en la vida de una persona. Por esa razón, Dios habla de cambiar nuestras disfunciones, o pecados, prometiéndonos un nuevo corazón (Ezequiel 36:26).

La consejería secular asume que para que se trabaje en el tema de salud mental o emocional, es imprescindible dejar a Dios fuera de la ecuación:

• Asume que el hombre es “bueno” por naturaleza y no reconoce al pecado como fuente de las situaciones críticas que el ser humano enfrenta. • Afirma que las personas pueden resolver por sí mismas los problemas por su racionalidad y sus capacidades humanas. • Afirma que las situaciones problemáticas de las personas son por razón de que alguien más las ha dañado. • Desconoce la condición espiritual como causante de los problemas emocionales. • Desconoce la ayuda que la Palabra de Dios puede brindar a una persona en necesidad. • Minimiza el poder de la oración y del Espíritu Santo sobre la salud de la persona que requiere la consejería.

En cambio, la consejería bíblica aspira ser fiel al diseño de Dios, sabiendo que sin un corazón que anhele a Dios sobre todas las cosas, es imposible agradarle (Hebreos 11: 1-6). Un cambio real, significativo y duradero necesita la gracia de Dios, que fue comprada con la sangre de Jesús, y que llega a los pecadores por medio de un cambio en el corazón.

• Busca llevar a las personas a una relación personal con Jesucristo y ayudarles a encontrar perdón y liberación de los efectos destructivos del pecado y la culpa.

• Como parte prioritaria del ministerio general de la iglesia, generalmente, brinda sanidad, ánimo y guía -cuidado de las almas-.

• La consejería pastoral es la parte más especializada en involucrarse para ayudar a individuos, familias o grupos a hacer frente a las presiones y las crisis de la vida. Esto implica ayudar a experimentar sanidad, aprendizaje y madurez espiritual.