Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Reuse this genially

Racionalidad teórica y práctica

Paula Garcia

Created on November 8, 2023

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Fill in Blanks

Countdown

Stopwatch

Unpixelator

Break the Piñata

Bingo

Create a Secret Code

Transcript

LA RACIONALIDAD TEÓRICA

LA RACIONALIDAD PRÁCTICA

RACIONALIDAD TEÓRICA Y PRACTICA

LA CRÍTICA DE LA RACIONALIDAD: LOS "MAESTROS DE LA SOSPECHA"

RACIONALIDAD Y CULTURA

CIENCIA Y FILOSOFÍA: LA FILOSFÍA DE LA CIENCIA

LA RACIONALIDAD TEÓRICA

RAZÓN TEÓRICA Y FILOSOFÍA

LOS LÍMITES DE LA RAZÓN TEÓRICA

MORAL Y ÉTICA

LA RACIONALIDAD PRÁCTICA

RAZÓN PRÁCTICA Y FILOSOFÍA

FILOSOFÍA POLÍTICA

MORAL Y ÉTICA

LA MORAL

LA ÉTICA

RAZÓN E HISTORIA: LA IDEA DE PROGRESO

RELATIVISMO CULTURAL Y RACIONALISMO

RACIONALIDAD Y CULTURA

LA RACIONALIDAD COMO FORMA DE VIDA

LA FILOSOFÍA EN PERSONA

LA CRÍTICA DE LA RACIONALIDAD: LOS "MAESTROS DE LA SOSPECHA"

NIETZSCHE

KARL MARX

SIGMUND FREUD

La moral

Se trata de un conjunto de tradiciones, rutinas, creencias y valores que guían nuestras acciones y moldean nuestra personalidad y conciencia. Estas normas y principios varían según la sociedad y la época en que nos encontramos, y los aprendemos a través de la educación en el hogar y en el entorno social. Sin embargo, es importante distinguir entre acciones o individuos inmorales o amorales:

  • Un acto inmoral es aquel que se opone a las reglas y valores morales establecidos en la sociedad, como por ejemplo un delito.
  • Una acción amoral, en cambio, es una conducta que no puede ser juzgada según los criterios morales, como por ejemplo

La ética

El propósito de este texto es reflexionar sobre los valores, actitudes y principios que conforman la moral de un grupo social desde un enfoque filosófico. Se examinan los fundamentos de la conducta individual y se pueden identificar al menos dos categorías de teorías éticas, en función de su propósito: 1. Teorías éticas descriptivas: se centran en analizar los valores y principios morales existentes. Su objetivo es aclarar conceptos como el bien, la justicia, entre otros. 2. Teorías éticas prescriptivas: su finalidad es proponer criterios y principios morales. En otras palabras, se dedican a establecer qué constituye

Ciencia y filosofía: la filosofía de la ciencia

La filosofía de la ciencia es una disciplina filosófica que demuestra el uso de la racionalidad teórica. Se basa en la lógica y en la teoría del conocimiento para examinar los fundamentos de las ciencias. Es decir, se analizan y se establecen los conceptos fundamentales de las ciencias naturales, así como las ciencias humanas y sociales. La filosofía de la ciencia tiene como una de sus tareas fundamentales delimitar lo que realmente puede considerarse como ciencia y distinguirlo de las disciplinas que pretenden hacerse pasar por científicas. En este sentido, se encarga de criticar las formas falsas de conocimiento, es decir, las pseudociencias. Para llevar a cabo esta labor, es necesario realizar una profunda reflexión sobre el método científico, sus etapas y si puede ser aplicable a diferentes disciplinas. De esta manera, la filosofía de la ciencia no solo se ocupa de diferenciar entre ciencia y pseudociencia, sino que también establece distinciones entre los diferentes tipos de ciencias, como las formales, las empíricas, las sociales y las humanas. Además, a lo largo del siglo XX, la filosofía de la ciencia ha prestado especial atención a la evolución histórica de la ciencia, reconociendo que esta no siempre ha progresado de manera constante y regular. Asimismo, se ha interesado por las implicaciones sociales de los descubrimientos científicos. Un claro ejemplo de esto es la utilización de la energía nuclear con fines bélicos y los avances en ingeniería genética, que han planteado interrogantes sobre la responsabilidad social del trabajo científico.

Razón práctica y filosofía

Razón práctica se define como la aplicación del intelecto para transformar, modificar y mejorar la realidad social y vital del ser humano. Su objetivo es lograr cambios tanto en la vida individual de cada persona (ética) como en la realidad social (filosofía política). En ciertas concepciones filosóficas, se busca alcanzar la felicidad a través de la sabiduría como disciplina para mejorar la vida individual. En su propósito de transformación social, la filosofía se apoya en otras disciplinas que además de contar con un marco teórico, tienen un claro enfoque práctico. La sociología y la economía son ciencias sociales que también buscan diagnosticar y proponer cambios en la sociedad.

Filosofía política

Además de la reflexión ética, la filosofía práctica incluye también una disciplina básica en el pensamiento filosófico occidental: la filosofía política. La labor de la filosofía política es analizar y reflexionar de forma crítica acerca de las instituciones sociales, las formas de organización política, la naturaleza del poder y del Estado, así como las distintas corrientes políticas. La filosofía política no se limita a describir o valorar de manera neutra todas estas cuestiones, sino que también busca proporcionar orientaciones para mejorar la organización de la sociedad. En resumen, la filosofía política abarca tanto una teoría sobre el poder y el Estado (sus orígenes, su naturaleza y sus límites) como un arte de gobernar (medidas y consejos para organizar la sociedad y mantener el orden y la estabilidad social). La filosofía política guarda estrechas relaciones con otras disciplinas, tanto filosóficas como jurídicas. Por ejemplo, se vincula con la teoría del derecho y la ética. Es posible diferenciar dos modelos básicos de filosofía del derecho en relación con la política: 1. Teoría del derecho natural o iusnaturalismo: los individuos poseen derechos naturales e innatos, inherentes a todos los seres humanos. El Estado debe reconocer y respetar estos derechos sin infringirlos. 2. Teoría del derecho positivo o iuspositivismo: los derechos de los individuos provienen del Estado. No existen derechos innatos y universales más allá de los establecidos en los códigos legales de cada Estado (de ahí el nombre de positivismo).

Los límites de la razón teórica

La racionalidad teórica ha tenido un impacto significativo en varias áreas del conocimiento. El positivismo, en particular, sostiene que solo las ciencias pueden generar conocimiento válido. Según la filosofía positivista de Auguste Comte, el progreso social se encuentra en el desarrollo científico. A pesar de los avances teóricos, hay preguntas que la racionalidad no puede responder. Como seres humanos, estamos interesados ​​en más que en cuestiones científicas. Además de determinar la verdad o falsedad de los conocimientos, también queremos decidir los propósitos que deseamos lograr con estos avances teóricos. Por lo tanto, también debemos considerar los fines y los valores en nuestra reflexión racional. Esto se conoce como racionalidad práctica y se aplica en los campos de la ética, la política y la teoría de la sociedad. En este sentido, la razón práctica se ocupa de responder a la pregunta sobre el propósito del conocimiento teórico. Sin embargo, también existen aspectos del pensamiento humano que van más allá de la racionalidad. La espiritualidad, presente en las tradiciones religiosas, y la creatividad, evidente en la diversidad y riqueza del arte, son ejemplos claros de la aspiración humana por trascender los límites de lo racional, tanto teórico como práctico. Las emociones y los sentimientos también son parte esencial de la naturaleza humana. En palabras del filósofo Blaise Pascal, "el corazón tiene razones que la razón desconoce".

Razón teórica y filosofía

Si tenemos en cuenta el origen del pensamiento racional, podemos afirmar que la racionalidad consiste en la capacidad de juzgar y de analizar críticamente la realidad para distinguir lo verdadero de lo falso, sin recurrir a fabulaciones ni a mitos. Esto se encuentra en la base del pensamiento científico y crítico que aparece en la transición desde el pensamiento mítico al pensamiento lógico. A través de esto se produjo el nacimiento de la filosofía y la ciencia. Este tipo de razón se conoce comúnmente como razón teórica y abarca las habilidades y facultades intelectuales humanas que son esenciales para comprender, describir o entender la realidad.

El uso de la razón humana para tareas que implican el desarrollo de ideas, conceptos y teorías es lo que impulsa este esfuerzo para ayudarnos a comprender mejor nuestro mundo. Este es un desafío común tanto para la ciencia como para la filosofía.

Relativismo cultural y racionalismo

El racionalismo es una corriente filosófica que sostiene que la razón es la facultad principal de los seres humanos. Esta facultad nos permite distinguir entre lo verdadero y lo falso, así como discernir entre lo justo y lo injusto. También se considera una facultad universal, presente en todos los individuos. Sin embargo, durante la era moderna (siglo XVI), el contacto con sociedades diferentes a las europeas generó dudas acerca de la existencia de una racionalidad universal. Se creía que las personas que pertenecían a estas sociedades eran irracionales o menos racionales que aquellos que provenían de la cultura europea. Esta perspectiva consideraba a estas sociedades recién descubiertas como la infancia de la humanidad, promoviendo así una visión evolucionista y etnocéntrica de las distintas culturas. En contra de este prejuicio evolucionista, Michel de Montaigne argumentó que los individuos europeos podrían resultar igualmente "salvajes" a los miembros de tribus indígenas americanas. Lo que consideramos como racional y sensato es, en su opinión, producto de nuestras propias costumbres. Detrás de esta idea se encuentra el concepto de relativismo cultural.

Razón e historia: la idea de progreso

La idea de que los seres humanos están en constante evolución y avanzan hacia una mejor organización social es muy antigua en la cultura occidental. Sin embargo, el concepto de progreso fue uno de los principales pilares de la Ilustración en el siglo XVIII y fue desarrollado por Auguste Comte en el positivismo del siglo XIX, quien diferenció varias etapas en la historia de la humanidad: - Una etapa religiosa o teológica, en la que se explicaba la naturaleza mediante la divinidad. - Una etapa metafísica o abstracta, caracterizada por la renuncia a explicaciones religiosas. - Una etapa científica, considerada como el último estadio de la humanidad, caracterizada por el uso del método científico. Kant ya había establecido que existen tres formas de concebir el desarrollo histórico de la humanidad en cuanto a la moral: - Como una decadencia continua desde una situación ideal de moralidad. - Como un avance constante hacia lo mejor, acercándonos cada vez más a un ideal de moral universal. - Como un estancamiento moral, una situación en la que hay avances y retrocesos alternativos en la sensibilidad moral, sin que haya progreso ni regresión en cuestiones morales. La interpretación filosófica de la historia propuesta por Kant busca identificar eventos importantes y tendencias morales en las reacciones de la ciudadanía ante estos eventos. En su época, Kant interpretó la reacción entusiasta que provocó la Revolución Francesa como una señal del progreso moral de la humanidad.

La racionalidad como forma de vida

La racionalidad, característica de las sociedades occidentales contemporáneas, es necesaria para justificar nuestras instituciones y otorgarles legitimidad. Esta forma de vida se traduce en la especialización y división del trabajo, la sustitución de compromisos personales por relaciones contractuales, la búsqueda de eficiencia y simplicidad, y la desacralización de la vida cotidiana y las instituciones sociales. Este fenómeno es más evidente en el ámbito científico y tecnológico, donde los avances y la efectividad de las aplicaciones demuestran la importancia de la racionalidad teórica. No obstante, a pesar del predominio de la racionalidad, aún existen manifestaciones de irracionalidad en la sociedad actual. Las emociones, creencias, creatividad, entre otros, escapan al control racional. Sin embargo, es crucial aprender a controlar estas creencias y emociones irracionales para evitar que se manifiesten de manera descontrolada y violenta.

La filosofía en persona

María zambrano (1904-1991)

Michel de Montaigne (1533-1592) Fue un humanista y pensador escéptico del siglo xvi creador del género del ensayo, con su famosa obra de ese mismo título, en la que reflexiona sobre multitud de temas sin seguir un orden predeterminado.

Auguste Comte (1798- 1857) Fue el pensador que inició la corriente filosófica del positivismo, en la que se rechaza radicalmente la metafísica, y que fundó la sociología, que concebía como la ciencia mediante la que pretendía resolver los problemas del ser humano y de la sociedad.

Blaise Pascal (1623-1662) Fue un matemático, físico, teólogo y filósofo que pensaba que el ser humano trata de superar la debilidad de su naturaleza mediante el ejercicio de la razón.

MARX: Crítica de la racionalidad económica

En el siglo XIX, Marx criticó el sistema económico capitalista impulsado por la Revolución Industrial debido a los problemas de desigualdad e injusticia social que generaba. Según él, Europa experimentó cambios en su estructura social y se dividió en dos clases principales: la burguesía, que poseía los medios de producción, y el proletariado, que solo tenía su fuerza de trabajo para vender. Marx denunció la alienación del proletariado producto de la explotación laboral, lo que resultaba en la pérdida de su identidad y personalidad. Además, mencionó la prevalencia de la "ideología de la clase dominante" por parte de la burguesía, que ocultaba la realidad social injusta y la presentaba como algo normal y natural. Marx también señaló que la religión se utilizaba como una forma de justificar las relaciones sociales desiguales e injustas.

NIETZSCHE: Crítica de la moral racionalista

En el siglo XVIII, la Ilustración promovía la idea de que el uso de la razón llevaría al progreso en todos los ámbitos de la sociedad. Sin embargo, durante el Romanticismo del siglo XIX, esta idea fue fuertemente criticada. Arthur Schopenhauer cuestionó el optimismo de la razón, argumentando que los seres humanos están controlados por sus instintos y pasiones. Según él, solo podemos ser libres si negamos estos instintos y pasiones, a los que él llama "voluntad". Friedrich Nietzsche amplió esta crítica al afirmar que los valores morales de la tradición cristiana y racionalista representan los intereses de los "débiles y resentidos". De acuerdo con Nietzsche, la humildad, el perdón y la compasión son ejemplos de valores que representan una visión negativa de la vida humana. Estos valores niegan y reprimen las pasiones y los instintos en nombre de la razón. En contraposición, Nietzsche propuso una moral afirmativa y creadora que fomenta la superación personal, el mejoramiento y el perfeccionamiento continuo, desligada de cualquier ideal trascendental. Algunos de los valores centrales de esta moralidad serían la creatividad, la valentía y la magnanimidad. En lugar de reprimir o negar las pasiones y los instintos, Nietzsche sugiere transformarlos, sublimarlos y aprovecharlos para generar sentimientos más elevados y positivos.

FREUD: Racionalidad y consciencia

Freud, a finales del siglo XIX y principios del XX, realizó investigaciones acerca de las causas de enfermedades nerviosas y mentales, llegando a la conclusión de que muchas de ellas se originaban por tensiones psíquicas generadas por impulsos y deseos que eran reprimidos por la conciencia individual, debido a la presión social. Según Freud, la conciencia racional es únicamente una parte del psiquismo del individuo, ya que la vida psíquica está conformada por diversas instancias que constantemente están en tensión entre sí: - El yo: es la parte consciente del psiquismo del individuo. Se asemeja a la punta de un iceberg que emerge del agua, mientras que la mayor parte de nuestra vida mental está sumergida e inconsciente. - El ello: representa el conjunto de impulsos e instintos vinculados al deseo sexual (eros) y la agresividad (thánatos), los cuales buscan su satisfacción inmediata siguiendo el principio del placer. Estos instintos son inconscientes y se reprimen por nuestra conciencia racional (el yo) y las normas morales que hemos internalizado a través de la socialización (el superyó). - El superyó: son las normas y valores morales que hemos incorporado inconscientemente en nuestra conciencia durante el proceso de socialización. Esta instancia de nuestra personalidad limita los impulsos inconscientes del ello. En conclusión, la razón es solamente un mecanismo de la conciencia que debe enfrentar el conflicto entre los impulsos del ello, los límites impuestos por el superyó y el principio de realidad.