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EL TEATRO ISABELINO
Pilar Sánchez Lozano
Created on November 7, 2023
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Transcript
El teatro isabelino
(1580-1642)
Contexto
Iluminación
Vestuario
Época
Teatros privados
Teatros públicos
Escenografía
Los actores
Índice
Contexto histórico
El Renacimiento llega a Inglaterra con notable retraso respecto a Italia y España.
Las formas teatrales practicadas hasta bien entrada la mitad del siglo XVI presentaban todavía un marcado carácter medieval.
El éxito del teatro en Inglaterra, durante el reinado de Isabel I (1558-1603), se debió fundamentalmente a:
- El potencial económico del país.
- La protección de la corte y la nobleza a las compañías teatrales, lo que ayudó mucho a su profesionalización
- La construcción de locales destinados específicamente al teatro.
Contexto histórico
Como consecuencia de estos hechos surge el llamado teatro isabelino, un ciclo que se extiende desde 1580 hasta 1642, cuando los puritanos del Parlamento inglés dispusieron el cierre de los teatros.
Teatro isabelino
Jacobo I (1603-1625)
Carlos I (1625-1642)
Isabel I (1558-1603)
El edificioPublic Theatres
Si bien el teatro popular empezó a representarse en escenarios improvisados como los patios de posadas, a los que acudía un público numeroso y variopinto, al iniciarse el ciclo isabelino, ya existían locales expresamente construidos para las representaciones teatrales.En 1576, un empresario llamado James Burgage, construyó en las afueras de Londres el primer local destinado a las representaciones que hubo en Inglaterra. Lo llamó simplemente The Theatre.
Su iniciativa tuvo tanto éxito que en poco tiempo se abrieron seis nuevos locales:
- The Courtain (1577)
- The Rose (1587)
- The Swan (1595)
- The Globe (1599)
- The Fortune (1600)
- The Red Bull (1606)
Especialmente destacados fueron “The Swan” y “The Goble”, de forma circular y hexagonal respectivamente, en cuyo patio central, rodeado de galerías, se hallaba la escena.
Estaban fuera de los límites de Londres, especialmente al oto lado del Támesis, en la zona llamada South Bank, lugar de esparcimiento y mala vida, donde se concentraba la prostitución. La razón es muy sencilla: desde 1574 el Ayuntamiento de Londres, dominado por los puritanos, había prohibido representar dentro de la ciudad, y los cómicos, considerados como vagabundos y delincuentes, debían ser arrestados y encarcelados.
Los teatros empleron un tipo de construcción que ya se utilizaba para espectáculos públicos: los locales en donde se realizaban luchas de animales, muy populares entre los ingleses. Especialmente populares eran las peleas entre toros u osos contra jaurías de perros que se criaban especialmente para ello: los bull-dogs.
Estos espacios consistían en una arena central rodeada de galerías cubiertas en donde se acomodaban los espectadores del sangriento espectáculo.
Los "public theatres" simplemente añadieron un tablado para la representación y un edificio a sus espaldas para el uso de los cómicos.
La arena, que rodeaba el tablado por tres de sus lados, era el lugar donde se colocaba el público de a pie, los groundlings, que pagaban solamente un penique por la entrada. Esta zona, lo mismo que parte del tablado, estaba a cielo abierto, por lo que los espectadores estaban sometidos a las inclemencias del tiempo.
Las galerías cubiertas, que tenían gradas en donde se sentaba el público, eran el doble de caras.
El escenario era muy grande y tenía una zona cubierta por un tejado sostenido en dos columnas. A su espalda estaba el edificio de los cómicos, con tres puertas al nivel del tablado para entradas y salidas, a menudo cubiertas por paños.
Sobre el edificio de los cómicos había una galeríoa que servía tanto para que se instalasen los músicos como para utilizarla en la misma representación: podía servir tanto para el balcón de Julieta como para las almenas del castillo donde se aparece el espectro del padre de Hamlet.
The Swan
The Globe
La escenografía
No había, prácticamente, escenografía, especialmente en los teatros públicos. A veces, las trampillas del tablado se utilizadon para escenas sepulcrales y apariciones desde abajo. Si los personajes llevan antorchas en la mano es que se trata de una escena nocturna; simples arbustos en macetas nos trasladan a un bosque; el trono sitúa la acción en palacio; la corona será símbolo de realeza, etc.
Esta ausencia de decorado y, por consiguiente, de localización referencial de la acción, es suplida por el propio texto, encargado de decir dónde se sitúa en cada momento la acción. Cuando el dramaturgo no lo indicaba así, solía hacerlo el actor de turno. Este procedimiento permitía gran agilidad en la acción, evitando interrupciones entre escenas. En alguna ocasión se empleaban carteles y anuncios.
Iluminación
La iluminación era natural.
Los espectáculos tenían lugar por la tarde en teatros abiertos o terrenos al aire libre.
Los que se realizaban en el interior, se hacían a la luz de las velas, donde actores y público compartían la misma iluminación.
Vestuario
El vestuario era elaborado, colorido, rico y ayudó a distinguir entre las clases sociales. La mayoría de los trajes no intentaban ser auténticas recreaciones de la época; sin embargo, todos eran isabelinos. Inglaterra estaba gobernada por leyes suntuarias en las que las telas, los colores y los estilos de la vestimenta se limitaban a clases específicas, aunque los actores de las compañías autorizadas estaban exentos de estas leyes. Cuando un personaje vestía un traje en particular, inmediatamente comunicaba la clase social a la que pertenecía.
Si el decorado no pareció inquietar a los empresarios de los teatros públicos, sí rivalizaron éstos en el vestuario de las compañías, que solía ser particularmente magnífico en las tragedias. Lo importante era dar idea del lujo y de la fastuosidad de los personajes representados. Importaba menos la fidelidad del vestuario a los usos de la época evocada. En el escenario desnudo el vestuario llamaba por sí y para sí la atención del espectador. Era un lujo sorprendente para los extranjeros que visitaban Inglaterra.
La calidad de las ropas haría pensar, a primera vista, en un dispendio difícil de asumir por la administración de estos teatros. Sin embargo, eso no era del todo real, ya que los vestuarios pasaban de una obra a otra, se podían adquirir de segunda mano, a veces eran donados por ilustres personalidades de la vida inglesa. Se cuenta que era costumbre de algún gentleman dejar en testamento a los sirvientes el vestuario; a ellos no les resultaba difícil gestionar su venta, puesto que no los habrían usado ellos mismos.
Teatros privados
Además de los "Public Theatres", hubo n Londres otro tipo de teatros, más pequeños, que se llamaron "Private Theatres", aunque hacían igualmente representaciones públicas. Se trataba de locales cubiertos, salas de antiguos conventos secularizados y que pertenecían por entonces a la nobleza, por lo que el Ayuntamiento tampoco tenía jurisdicción sobre ellos.
Los espectadores, incluidos los del patio, estaban sentados y necesitaban iluminación artificial, pero el escenario y la forma de representar eran muy semejantes a los de los "Public Theatres". En principio, se reservaron para compañías infantiles, pero con el tiempo se instalaron en ellos las compañías profesionales, como "The King's Men", que ocupó desde 1608 el teatro Blackfriars, el más importante de los teatros privados.
Los actores
El éxito del teatro acabó con los cómicos itinerantes y ayudó a que se crearan compañías profesionales que tenían que estar bajo la protección de un noble para no acabar en la cárcel.
Así nacieron las compañías "The Admiral's Men", "The Chamberlain's Men" o la propia compañía patrocinada por la Reina Isabel, "The Queen's Men". Las compañías tenían entre 12 y 15 actores que interpretaban múltiples roles. Los actores estaban a cargo de accesorios, disfraces y venta de entradas. Los dramaturgos actuaban como actores.
El primer actor de "The Admiral's Men" era el gran Edward Alleyn; al frente de "The Chamberlain's Men" estaba Richard Burbage, hijo del empresario que levantó el primer teatro y, entre sus hombres estaba un mediocre actor y gran dramaturgo, William Shakespeare. Esta compañía se convirtió en 1608 en "The King's Men", al ser patrocinada por el rey Jacobo I.
Como en España, las compañías estaban organizadas según un orden jerárquico, de modo que cada actor tenía su tipo de personaje establecido. Los grandes actores eran los que representaban los primeros papeles, como Hamlet o Romeo. Los actores creaban todos los efectos de sonido cuando por ejemplo necesitaban ruido de lluvia o de cañones. Muchos actores también eran músicos y era común tener cantantes e instrumentistas actuando antes, durante y después de un espectáculo.
La mayor diferencia entre las compañías inglesas y las del resto de Europa estaba en que, siguiendo la tradición medieval, no estaba en Inglaterra permitido representar a las mujeres, de modo que los papeles femeninos estaban a cargo de muchachos muy jóvenes, casi niños, ya que debían ser lampiños y no haberles cambiado todavía la voz.
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