Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

Amor Cortes

CRISTINA AVILA RAMOS

Created on November 7, 2023

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Smart Presentation

Practical Presentation

Essential Presentation

Akihabara Presentation

Pastel Color Presentation

Visual Presentation

Relaxing Presentation

Transcript

Amor Cortés

Jornadas Medievales

El amor cortés se expresa en la poesia de los trovadores, surge en el sur de Francia a fines del siglo XI en lengua de oc, es imitado por los trovadores de la lengua de oíl, y en Italia, Alemania, Galicia y Portugal, Cataluña, Valencia y Aragón, Castilla y demás partes de España, dió nacimiento a escuelas semejantes.

El amor cortés puede definirse como una relación desigual entre un caballero y una dama de condición social más elevada que homologa, en forma invertida, la relación vasallástica

Amor Cortés

La dama está desposada porque accedió al matrimonio de la forma en que estaba establecido en la organización de la sociedad feudal, como práctica de alianza entre los miembros de la nobleza. La esencia misma de esta práctica, un matrimonio concertado previamente por los padres, determina que el amor necesariamente estuviera ubicado fuera de la institución matrimonial.

Aquí puedes incluir un dato relevante a destacar

La dama es casada, por lo tanto la relación adúltera debe ser secreta, y el amante trovador debe comunicarse con ella crípticamente a través de la “señal” que envía en su poema. En la devoción del amante la amada es inalcanzable.

. La dama es casada, por lo tanto la relación adúltera debe ser secreta, y el amante trovador debe comunicarse con ella crípticamente a través de la “señal” que envía en su poema. En la devoción del amante la amada es inalcanzable.

La imposibilidad intrínseca de ese amor, sólo remite, según Duby, a la necesidad de los jóvenes caballeros de acercarse a su señor a través del servicio galante de la dama. En este fin último, las mujeres son sólo “extras” en la escena, como lo fueron en la vida real del siglo XII. El señor, detrás de la escena, sigue gobernando las peripecias de la acción.

Desde una perspectiva que focaliza los componentes masculinos de la cultura feudal, el amor cortés es la contraparte del torneo, y como éste último tiene una función educativa: igual que en el torneo, en el amor cortés el joven arriesga su vida con la intención de perfeccionarse, de acrecentar su valor, su premio (el galardón de su dama), pero también de tomarla, de vencerla, de capturar a su adversario después de haber roto sus defensas.

En esta estructura rígida, la fin’ amors es indudablemente un juego en el que el terreno no es el de las obligaciones y las deudas sino las aventuras de libertad. Pero por más que se predique la libertad de amores adúlteros, el código de Andrés el Capellán es un código de restricciones, un código que enseña al amante a contenerse, a acariciar el deseo para que alguna vez, eventualmente, pueda alcanzarlo, de la misma manera que los moralistas de la Iglesia enseñaban la continencia y la abstención en la relación matrimonial.

En este sentido, es un código que ritualiza el deseo, lo espiritualiza, lo abstrae, lo aleja de su concreción, quizás con el propósito de diferenciar la sexualidad de la nobleza de la sexualidad “animalizada” tal como se denomina reiteradamente en tratados de la época, de la gente común. Por estas razones el amor cortés fue según Duby absolutamente funcional al sistema feudal: enseñaba a servir, a ser sumiso, a esperar, contribuía al

desarrollo de prácticas sedentarias alrededor de las cortes.

Tal como adelanté al comienzo de estas observaciones el amor cortés fue cantado por los trovadores. Desde comienzos del siglo XII hasta el final del XIII, los trovadores elaboran una erótica que por primera vez tematiza a la mujer a la vez que la instala en el lugar del otro.

Los trovadores, en algunos casos misóginos y obscenos como Guillermo IX de Aquitania, conde de Poitiers, y Marcabru, o fin amant como el tímido Arnaut de Mareuil, perfeccionan un complejo discurso sobre el amor en el que esta insatisfacción se manifiesta desde diferentes perspectivas. En una exacerbación de esta mística del amor

Un discurso sobre el amor más que un arte de amar, la fin’amors devela y enmascara al mismo tiempo una verdad: la femineidad aparece como un exceso en el que el hombre ve la insuficiencia de su propia sexualidad. Es un arte de poner distancia con la mujer a través de las palabras.

La sexualidad, considerada negativamente, se erige en el transcurso de la Edad Media en la barrera que separará a los puros de los impuros, al clero de los guerreros y el pueblo,

La sexualidad, considerada negativamente, se erige en el transcurso de la Edad Media en la barrera que separará a los puros de los impuros, al clero de los guerreros y el pueblo,

¡Gracias!