Santo Domingo de la Calzada
Santo Domingo Bernardo de Fresneda
Calahorra
Puebla de Sanabria (Zamora)
Santo Domingo de la Calzada
Se ubica en un hospital del siglo XII, erigido junto a la catedral para acoger a peregrinos del Camino de Santiago. El vestíbulo está formado por arcos góticos y artesonados de madera. Sus amplios salones lo convierten en un espacio ideal para la celebración de actos y reuniones sociales. La gastronomía riojana brilla en los dos restaurantes del parador a través de los pimientos del piquillo rellenos o la menestra de verduras. Santo Domingo de la Calzada, un municipio que nació vinculado al Camino de Santiago, se formó en una llanura, a orillas del Oja.
Santo Domingo Bernardo de Fresneda
Se halla en el convento de San Francisco, a 400 metros del centro histórico de Santo Domingo de la Calzada. El edificio consta de una iglesia, un taller-museo y una hospedería, lugar este último en el que se ubica el parador. Al encontrarse en la ruta jacobea, resulta un lugar ideal para practicar senderismo. La estación de esquí de Valdezcaray, otro atractivo de la zona, está a media hora en coche. Los servicios de restauración se ubican en el parador de Santo Domingo de la Calzada, al que se llega a pie en 5 minutos.
Calahorra
Un edificio rojizo que contrasta con el verde del jardín de palmeras que lo rodea forma el parador de Calahorra, en el valle de Cidacos, a orillas del Ebro. Ideal para público familiar el fin de semana, existen actividades para niños como la ruta de los Dinosaurios, que arranca en Enciso. Para diario, cuenta con dos salones equipados que acogen reuniones de empresa y convenciones. En su restaurante destacan el bacalao a la riojana, la menestra de verduras o los espárragos frescos.
Arties (Lleida)
A siete kilómetros de la estación de esquí de Baqueira Beret, se encuentra este hotel de cuatro estrellas representativo de la arquitectura aranesa de los siglos XIV y XV. Cuenta con estancias acogedoras, techos abuhardillados y vigas de madera. Mira a las casas del pueblo, que cuenta con un bonito casco antiguo, y a las cumbres de la montaña. Un lugar extraordinario para el cicloturismo, hasta el punto que el parador cuenta con zona de taller y de custodia de bicicletas, y rutas personalizadas. Producto local y regional en el restaurante, como los quesos y los patés o la trucha y las costillas de ternasco a la brasa.
La Seu d'Urgell (Lleida)
La Seu d’Urgell se encuentra a 10 kilómetros de Andorra y a 130 kilómetros de Lleida, una zona próxima al Pirineo que atrae a turistas, deportistas y amantes de la montaña. Para los que compaginan excursiones con paseos por el pueblo, el parador se ubica a unos metros de la catedral de Santa María, la única de estilo románico que se conserva en Cataluña. Todas las instalaciones de este parador con espacio para 150 huéspedes se reparten alrededor de un claustro del siglo XVIII de estilo clasicista, que pertenece a la anexa iglesia de sant Domènec.
Lleida
La DO Costers del Segre se extiende por la provincia de Lleida, lo que convierte a este parador en un alojamiento idóneo para el turismo vinícola. Ubicado en un convento del siglo XVII en el centro de la ciudad, el hotel se dispone alrededor de un claustro de tres pisos. A 10 minutos a pie y sobre un cerro se erige La Seu Vella, o catedral antigua (siglo XIII) y, no muy lejos, la Nova, de estilo barroco. Tras la visita, espera la iglesia del convento transformada en comedor donde probar los caracoles a la llauna, el bacalao gratinado o la fresca ensalada de codorniz.
Aiguablava (Girona)
El parador de Aiguablava reabre más abierto al mar. Situado en un acantilado, con vistas a la playa homónima, goza de unos ventanales, terrazas y otras zonas exteriores que mantienen al visitante en contacto con la Costa Brava desde que se levanta hasta que se acuesta. Basta con tomar una escalera que sale del hotel para caer en una de las calas más bellas de la zona, donde esparcirse o realizar actividades acuáticas. Ya por la noche espera Begur, un pueblo ubicado en lo alto de una colina a cuatro kilómetros del parador con unas hermosas casas indianas de estilo colonial y con mucha vida.
Tortosa (Tarragona)
Próximo a la desembocadura del Ebro y al principio de su delta, se despliega la ciudad declarada Conjunto Histórico-Artístico de Tortosa. El parador, situado en el castillo de la Zuda, se asoma a este municipio de 33.510 habitantes desde lo alto en un entorno que mezcla la belleza monumental con la natural. Hay mucho que ver: la catedral de Santa María, el barrio judío, los Jardines del Príncipe (que cuentan con una escultura de Santiago de Santiago) o los Colegios Reales. Y hay mucho que disfrutar en la mesa: arroces (por supuesto), suquet de pescado, guiso de anguila, ancas de rana…
Paradores - La Rioja - Sto Domingo - mvl
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Santo Domingo de la Calzada
Santo Domingo Bernardo de Fresneda
Calahorra
Puebla de Sanabria (Zamora)
Santo Domingo de la Calzada
Se ubica en un hospital del siglo XII, erigido junto a la catedral para acoger a peregrinos del Camino de Santiago. El vestíbulo está formado por arcos góticos y artesonados de madera. Sus amplios salones lo convierten en un espacio ideal para la celebración de actos y reuniones sociales. La gastronomía riojana brilla en los dos restaurantes del parador a través de los pimientos del piquillo rellenos o la menestra de verduras. Santo Domingo de la Calzada, un municipio que nació vinculado al Camino de Santiago, se formó en una llanura, a orillas del Oja.
Santo Domingo Bernardo de Fresneda
Se halla en el convento de San Francisco, a 400 metros del centro histórico de Santo Domingo de la Calzada. El edificio consta de una iglesia, un taller-museo y una hospedería, lugar este último en el que se ubica el parador. Al encontrarse en la ruta jacobea, resulta un lugar ideal para practicar senderismo. La estación de esquí de Valdezcaray, otro atractivo de la zona, está a media hora en coche. Los servicios de restauración se ubican en el parador de Santo Domingo de la Calzada, al que se llega a pie en 5 minutos.
Calahorra
Un edificio rojizo que contrasta con el verde del jardín de palmeras que lo rodea forma el parador de Calahorra, en el valle de Cidacos, a orillas del Ebro. Ideal para público familiar el fin de semana, existen actividades para niños como la ruta de los Dinosaurios, que arranca en Enciso. Para diario, cuenta con dos salones equipados que acogen reuniones de empresa y convenciones. En su restaurante destacan el bacalao a la riojana, la menestra de verduras o los espárragos frescos.
Arties (Lleida)
A siete kilómetros de la estación de esquí de Baqueira Beret, se encuentra este hotel de cuatro estrellas representativo de la arquitectura aranesa de los siglos XIV y XV. Cuenta con estancias acogedoras, techos abuhardillados y vigas de madera. Mira a las casas del pueblo, que cuenta con un bonito casco antiguo, y a las cumbres de la montaña. Un lugar extraordinario para el cicloturismo, hasta el punto que el parador cuenta con zona de taller y de custodia de bicicletas, y rutas personalizadas. Producto local y regional en el restaurante, como los quesos y los patés o la trucha y las costillas de ternasco a la brasa.
La Seu d'Urgell (Lleida)
La Seu d’Urgell se encuentra a 10 kilómetros de Andorra y a 130 kilómetros de Lleida, una zona próxima al Pirineo que atrae a turistas, deportistas y amantes de la montaña. Para los que compaginan excursiones con paseos por el pueblo, el parador se ubica a unos metros de la catedral de Santa María, la única de estilo románico que se conserva en Cataluña. Todas las instalaciones de este parador con espacio para 150 huéspedes se reparten alrededor de un claustro del siglo XVIII de estilo clasicista, que pertenece a la anexa iglesia de sant Domènec.
Lleida
La DO Costers del Segre se extiende por la provincia de Lleida, lo que convierte a este parador en un alojamiento idóneo para el turismo vinícola. Ubicado en un convento del siglo XVII en el centro de la ciudad, el hotel se dispone alrededor de un claustro de tres pisos. A 10 minutos a pie y sobre un cerro se erige La Seu Vella, o catedral antigua (siglo XIII) y, no muy lejos, la Nova, de estilo barroco. Tras la visita, espera la iglesia del convento transformada en comedor donde probar los caracoles a la llauna, el bacalao gratinado o la fresca ensalada de codorniz.
Aiguablava (Girona)
El parador de Aiguablava reabre más abierto al mar. Situado en un acantilado, con vistas a la playa homónima, goza de unos ventanales, terrazas y otras zonas exteriores que mantienen al visitante en contacto con la Costa Brava desde que se levanta hasta que se acuesta. Basta con tomar una escalera que sale del hotel para caer en una de las calas más bellas de la zona, donde esparcirse o realizar actividades acuáticas. Ya por la noche espera Begur, un pueblo ubicado en lo alto de una colina a cuatro kilómetros del parador con unas hermosas casas indianas de estilo colonial y con mucha vida.
Tortosa (Tarragona)
Próximo a la desembocadura del Ebro y al principio de su delta, se despliega la ciudad declarada Conjunto Histórico-Artístico de Tortosa. El parador, situado en el castillo de la Zuda, se asoma a este municipio de 33.510 habitantes desde lo alto en un entorno que mezcla la belleza monumental con la natural. Hay mucho que ver: la catedral de Santa María, el barrio judío, los Jardines del Príncipe (que cuentan con una escultura de Santiago de Santiago) o los Colegios Reales. Y hay mucho que disfrutar en la mesa: arroces (por supuesto), suquet de pescado, guiso de anguila, ancas de rana…