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SECUENCIA DIDÁCTICA HISTORIA

Óscar López

Created on September 29, 2023

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Intervenciones extranjeras en México

En el siglo XIX las grandes potencias eran Inglaterra, Francia y comenzaba a destacar Estados Unidos. Estas potencias, quisieron intervenir en la soberanía de México, es decir, en su capacidad de tomar decisiones propias y actuar sin que otra persona o estado intervenga o influya. En la actualidad México cuenta con el respeto y la amistad de numerosos países, pero esto no fue así en los inicios de su vida independiente. Por el contrario, nuestro país tuvo que hacer grandes esfuerzos para que otras naciones del mundo reconocieran su existencia como país soberano y respetaran sus derechos.

Intervenciones extranjeras en México

México después de la Independencia y se incorporaron a la vida comercial. Remontel fue uno de ellos, quien en una de las revueltas sociales tuvo pérdidas en su pastelería, por lo que exigía un pago de sesenta mil pesos; de ahí el nombre del conflicto "Guerra de los pasteles". En 1838 otros franceses reclamaron el pago de daños a sus negocios causados por motines. Las quejas y demandas, en gran parte exageradas, se acumularon hasta que el primer ministro francés, Louis Mathieu Molé mandó a su ministro en México, Deffaudis, que pusiera un ultimátum al gobierno mexicano para que pagara una indemnización de seis cientos mil pesos. El gobierno se negó rotundamente, pues además de no tener los recursos económicos existía otra razón importante, aceptar el pago de los daños significaría hacerse responsable por cualquier otro daño que algún extranjero sufriera en México a causa de las revueltas. El 15 de abril de 1838 se venció el ultimátum y el gobierno mexicano no respondió como esperaban los franceses. Al día siguiente cesaron las relaciones entre ambos países; los franceses sitiaron el puerto de Veracruz y establecieron un bloque económico. Pero fue hasta el 27 de noviembre cuando comenzaron a bombardear el fuerte de San Juan de Ulúa y el pabellón con las franjas azul, blanca y roja se levantaron en el lugar. Era el momento de Santa Anna para reivindicarse por el desastre en Texas y tomó el mando de los ataques al enemigo. El 5 de diciembre, durante un bombardeo, Santa Anna fue herido en una pierna, la cual tuvo que ser amputada. Cuando regresó a la Ciudad de México, fue recibido cómo héroe y aprovechó para hacerle un pomposo funeral a su pierna perdida en combate. La historia terminó en sumisión. El 7 de febrero de 1839 se reúnen los plenipotenciarios mexicanos y franceses para tratar las exageradas indemnizaciones francesas.