Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

EL BARROCO EN EL VIRREINATO PERUANO

Roxana Adriana Elvridge Thomas Santillán

Created on September 27, 2023

Un vistazo a dos autores representantes del barroco peruano: Caviedes y el Lunarejo.

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Visual Presentation

Vintage Photo Album

Animated Chalkboard Presentation

Genial Storytale Presentation

Higher Education Presentation

Blackboard Presentation

Psychedelic Presentation

Transcript

el barroco en el virreinato Peruano

A pesar de que el virreinato más importante que tuvo España en América fue el de la Nueva España, el otro gran centro del barroco americano es el Perú, done el predominio de esa estética produjo algunos escritores notables y una larga hojarasca, como en la Nueva España. De esta región salen el que es el mayor poeta satírico de la época y el prosista gongorino más notable de su tiempo.

Virulencia y espontaneidad en Caviedes

Pero esto es sólo una faceta del escritor, por otra nos presenta al poeta que sabe integrarse al mundo oficial y escribir poemas de circunstancias, místicos y devotos. Pero esa es su cara más aburrida. En cambio, el Caviedes desaforado es inconfundible. Hoy sería llamado "poeta de protesta", por su sabor antiautoritario y su desdeño a las reglas del decoro, por su procacidad y desenfado hacia cuestiones sexuales y otras consideradas "bajas".

Juan del Valle y Caviedes (1645?-1698?) presenta una especie de reacción múltiple a su medio y a su época: cuando todo el mundo gongorizaba, él prefiere el conceptismo quevediano; en medio de la abundante poesía cortesana y académica, sabe escribir con la fuerza viva del lenguaje popular y con un humor agresivo y feroz; en un ambiente respetuoso de las formas, es un escritor radical, implacable y corrosivo.

Lo anterior ha hecho que lo comparen con Quevedo y Villon.

Es quizá el primer satírico en cuya obra se presiente una idea de literatura nacional, decididamente criolla. Algo más: su poesía, en la que abundan los romances, establece un importante entronque con el romancero popular que se había trasplantado de España a América, manteniéndolo vivo en el siglo XVII.

De los orígenes y andanzas de este andaluz se sabe poco, lo que ha dado origen a varias leyendas muy difundidas. Llegó muy joven a América y pasó su vida adulta en el Perú, donde estuvo activo en la minería por lo menos desde 1669. Se casó en 1671 y se dedicó al comercio y otros negocios en los que no le fue demasiado bien. Hacia 1680 empezó a hacerse conocido en Lima por su talento satírico y sus ataques contra personajes y tipos de la sociedad limeña.

Era un apasionado lector de Quevedo, de quien puede considerársele el mejor discípulo que tuvo en el Perú; él mismo reconocerá la lección quevediana al titular un romance "Los efectos del Protomedicato Bermejo escripto por el alma de Quevedo".

Quizá debido a eso sentía admiración por Sor Juana, a quien escribió un romance, "habiéndole mandado (ella) a pedir algunas obras de sus versos", lo que podría ser un invento del autor. En este romance le cuenta algo de su vida y orgullosamente declara:

Aunque su obra demuestra que estaba lejos de ser un inculto, sí era un autodidacta, que supo ponerse al margen de modas y parroquias literarias, como prueban sus constantes burlas a los malos poetas cortesanos.

"no aprendí ciencia estudiada"y "así doy frutos silvestres"

CARTA QUE ESCRIBIO EL AUTOR A LA MONJA DE MEXICO, HABIENDOLE ESTAENVIADO A PEDIR ALGUNAS OBRASDE SUS VERSOS, SIENDO ELLA EN ESTO Y EN TODO EL MAYORINGENIO DE ESTOS SIGLOS Romance Por vuestro ingenio divino, sutil, la del oro llaman, si a influjos los dos de Apolo cultiváis venas de Arabia, el aplauso vuestro es tal que porque sabio sonara, en docto clarín de letras fundió de bronce la fama; de su materia hizo imprentas que en muchas sonoras planas hablan con lo que se mira porque se vé lo que hablan;

de vuestras obras he visto algunas, para admirarlas no como merecen, sino como mi entender alcanza; pésame de no tener envidia para ensalzarlas (...) Mis obras pedís y es cierto que a mi me hacéis muchas malas, que no es bueno el que sepáis, por extenso, mi ignorancia. Ahí las envío y yo quedo dando a la cinta lanzadas, como niño que, temblando, llega a corregir la plana; porque como en el ingenio sois el Morante de España. (sigue)

De España pasé al Perú tan pequeño, que la infancia no sabiendo de mis musas, ignoraba mi desgracia. Héme criado entre penas de minas, para mí avaras, mas ¿cuándo no se complican venas de ingenio y de plata? Con este divertimiento no aprendí ciencia estudiada, ni a las puertas de la lengua latina, llegué a llamarla, y así doy frutos silvestres de árbol de inculta montaña, que la ciencia del cultivo no aprendió en lengua la azada.

La mayor parte de la obra de Caviedes lo muestra como un descreído y un rebelde.

Su fama de aventurero galante dio también origen a la leyenda de que su bien conocido odio a los médicos es consecuencia de una enfermedad venérea mal curada.Su odio a la medicina debe entenderse como una reacción contra las pretensiones y el espíritu arrogante de la época.

El testamento de 1683 indica que pasó sus últimos años enfermo y agobiado por la extrema pobreza.

Como poeta festivo, vital y espontáneo, ignora la cortesía y las buenas maneras. Sus burlas son gráficas y buscan un impacto físico, brutal.

Su obsesión por lo escatológico y los defectos físicos sobrepasa los límites de las "buenas costumbres" y llega a ser procaz.

Su poesía abreva en lo oral y es por ello que en un principio caviedes no sintió la necesidad de imprimirla. De hecho, permaneció práctivamente inédita durante su vida.

Adopta rasgos de misoginia y de impiedad al burlarse por igual de mujeres, judíos, negros, mestizos, españoles, comerciantes, médicos y todo aquél que tuviera algún elemento del cual se pudiera hacer escarnio.En eso es fiel seguidor de Quevedo.

La obra de Caviedes fue conocida hasta el siglo XIX. Su Diente del Parnaso, que constituye el núcleo esencial de su obra, fue compuesto hacia 1689 y publicado en Lima en 1873 por el historiador Manuel de Odriozola y el narrador Ricardo Palma.

Caviedes usa para sus fines satíricos los recursos clásicos del género: la caricatura, la hipérbole, el gigantismo desrealizador, lo grotesco, la atracción por lo monstruoso y lo desmesurado, pero también el gusto conceptista por el ingenio verbal.

El conjunto total de su obra poética ha sido clasificada en cuatro categorías: poesía satírica, poesía amorosa, poesía religiosa y filosófico moral y poesía de circunstancias.

Su obra recogida suma 265 composiciones poéticas, más tres breves obras teatrales y algunos poemas de tema místico y amoroso.

A UN ABOGADO NARIGON. Narigón y letrado, se concibe que no tendrá en sus leyes la desgracia, porque nariz tan porra es muy reacia y asi solo en lo escrito solo escribe; autos forma y el simple no percibe que su nariz es miaga en contumacia, pues puede sucederle la desgracia que en alguno la queme el Dios que vive; como, en fin, su nariz en todo es previa, sobre pasar riñendo anda a porrazos, si en la calle más ancha no se abrevia, pues son tantos sus nudos y sus lazos que se parece a un tomo de Juan de Hevia nombrando delaciones y embarazos.

PASABA UN CHIVATO CAPITANEANDO UNOS CORDEROS Siguen los corderos inocentes ai cabrón que los lleva al matadero, de éste fian feliz su paradero y dan con mil verdugos inclementes; asi los hombres, brutos incipientes, que teólogos son su derrotero, rinden sus almas, como aquí al carnero, con falsas opiniones aparentes. Tres linajes de hombres he notado que guían al suplicio a la criatura, que al rastro de su vida vá abreviado, el que a médicos sigue en sepultura y el que su hacienda fía del letrado, al matadero va de desventura.

A UN DESAFIO QUE TUVIERON LOS CORCOBADOS LISERAS Y MEJIA Dos tortugas salieron a campaña con armas defensivas tan iguales que llevaban sus petos naturales y por las ofensivas su guadaña. Viendo Liseras la figura extraña de Méjía, cargado de atabales y él, o Liseras, ratón con sobornales, se rieron y aquí acabó la hazaña. Las manos se ofrecieron y los brazos y al dárselos, toparon los melones de los pechos, viviendo de embarazos, ¿pues qué hicieron? juntaron los talones y por detrás tampoco estrechan lazos, por encontrar los mismos tolondrones.

A UNA DAMA EN UN BAÑOEl cristal de una fuente, Anarda bella, en sus ondas bañándose aumentaba, al paso mismo que también lavaba sus corrientes, por ser más blanca ella. Roca de plata o condensada pella de nieve, entre las aguas se ostentaba, con tal candor que al hielo deslustraba y el cielo se paró sólo por vella. Venus, que de la espuma fué congelo, viendo beldad en ella más hermosa, su hermosura envidiando, desde el cielo, bajó a la fuente, a competirla airosa. Adonis llegó en esto y con anhelo despreció por Anarda allí a la Diosa.

PINTURA DE UN BORRACHO QUE SE PRECIABA DE POETA. Segundo pincel, la pluma pintar pretende la idea con tinta, un original a quien la tinta le adequa. En blanco quiero dexar sus perfecciones, si aquestas dan en el blanco, dexando embebidas todas ellas. Su pelo me está brindando a la pintura y lo hiciera, pero el pelo, su pellejo lo tiene adentro y no afuera. Anda su espaciosa frente con evidentes sospechas de preñada, con un grande calabaso en la mollera.

Con grande facilidad hace arcos iris sus cejas, porque siempre ven sus ojos estos arcos en tormentas; siempre los tiene dormidos, porque les da adormideras, con que arrullando las niñas, después de mamar las echa. Su nariz es un embudo con que el cerebro se llena, a veces de esencias primas y otras de quintas esencias. A sus mejillas no llaman carrillos, pues suben estas colores puros y aquestos, suben agua y no pureza. Porque es ingenio, su boca, ajusta malos poetas,

porque siempre está él chiflando aun en sus propias comedias. De hipócrita tiene el cuello, porque pez con pez lo pega, cuellitorcido como estos porque vino le saliera. El talle es de calabaza, aunque no es legumbre fresca, porque no es fría una cosa que de continuo calienta. Sus palmas y dedos son hidalgos de buena cepa, pues son hojas y sarmientos lo que por manos nos muestra. Sus piernas y muslos son dos botas rotas y viejas, según se vé en las botanas de los calzones y medias;

que le dio naturaleza, para que coma, que todo no ha de ser para que beba.

A un médico tuerto Tuerto dos veces, por vista la una y la otra por ciencia, pues en la endiablada tuya nunca haces cosa a derechas. No llames siempre ante-ojos a los que traes, porque a medias ante-tuerto has de llamarlos, pues la mitad está a ciegas. Si no tienes más que un ojo ociosa está una vidriera; parece remedio tuvo por cosa que no aprovecha.

Sin embargo eres el rey en la medical ceguera; si todos a ciegas curan tú no, que curas a tuertas. Tu vista nadie la entiende, pues ni se repara en ella tú no miras sino apuntas, tú no ves sino que asestas ¿Cómo si apuntando curas no atinas con las recetas, pues das tan lejos del mal que todas las curas yerras?

Si con los enfermos curas tus hambres y tus pobrezas ellos los médicos son tú el enfermo que remedian. Media visita debián pagarte, en Dios y en conciencia, que quieren medio ve al enfermo no debe llevarla entera. Del Callao te han echado con descrédito de albéitar, por enjalma de Galeno, por limillo de Avicena. Hínchate, doctor, de paja, que las albardas rellenas no matan tanto, y tendrás hecho tu plato con ellas.

A los enfermos les comes las comidas y aun las cenas para hacerles este mal y que se mueran de dieta. Aýudales a beber tus malditas purgas puercas, y les darás media vida y tu tendrás otra media. De las ayudas eleves parte también, que les echas, y ejercitarás dos ojos que en un tuerto es cosa nueva. Que el comerles las viandas no es curarle las dolencias, sino curarte del hambre canina que te atormenta.

Que eres albarda no hay duda, y me remito a la prueba, pues la medicina tuya por ser de albarda está en jerga.

El "lunarejo" Defensor de góngora

El cura Juan de Espinosa Medrano (1629?-1688), apodado "El Lunarejo", por los lunares que lucía en la cara, es el autor del más importante e4jemplo de prosa crítica y erudita del barroco americano, y sin duda es el más grande defensor que Góngora tuvo en el continente. Como los datos de su biografía son escasos, se han inventado leyendas en torno a él, como la que dice que era un indio o mestizo pobre, que sufrió innumerables vejaciones.

Lo cierto es que nada de esto está probado y existen documentos que indican que era hijo legítimo, que desempeñó cargos eclesiásticos (entre ellos, el de canónigo magistral del Cuzco) y administrativos importantes y que estaba lejos de ser pobre pues tenía propiedades, siervos y esclavos.

Espinosa Medrano era una mente cultivada en lo mejor de la cultura de su tiempo, lo que es gran mérito para un hombre que, por razones de su cargo eclesiástico, vivió mucho tiempo en las apartadas serranís de su Cuzco natal y no el el activo mundo cultural de Lima.

Se sabe que también escribió poesía y que compusi música. (Todo un estuche de monerías, como ven).Pero la pieza clave de su obra es el famoso Apologético en favor de D. Luis de Góngora, Príncipe de los poetas líricos de España (Lima, 1662).

Fue llamado también "Doctor Sublime" por su brillante oratoria sagrada; sus celebrados sermones se recopilaron póstumamente en La novena maravilla (Valladolid, 1695). También escribió teatro en quechua y español y tradujo a Virgilio al quechua, versión que se ha perdido.

El título deja perfectamente en claro que es una exaltación del poeta español, quien había sido objeto de ataques por un crítico y poeta portugués, Manuel Faría de Souza, que censuró varios poetas, pero sobre todo denigró el estilo gongorino, con la intención de poner más en alto Los Lusiadas de Camoens.

Defender a Góngora era un modo de ponerse a su altura, o por lo menos de acercarse a su grandeza ante el público lector de ambos lados del Atlántico. Su lenguaje es tan elaborado, riguroso y ornamentado como el del maestro: una versión analógica que reproduce en prosa los primores poéticos del Cordobés.

Eso (escribir como él) es parte esencial del elogio y la prueba de que los ingenios criollos nada tienen que envidiar a los de la metrópoli.

Hay una idea, implícita pero muy importante, en el fondo de la obra: la afirmación de un concepto universal, no sólo europeo, de cultura, que integra lo mjor del lado español y del indígena. Eso explica por qué, siendo un refinado prosista barroco escribe también en quechua, por qué hace suyos tanto los clásicos como las tradiciones de su pueblo, por qué cultiva con igual soltura lo sacro y lo profano.

También podemos entender, en esta lógica de ideas, que el Apologético es una respuesta tardía a un debate que ya no era de actualidad: Faría había criticado a Góngora (muerto en 1627) en 1639. Es decir, hay más de 20 años entre el ataque y la respuesta, que aparece cuando Faría también ya había muerto.

No lo mueve, entonces, un ánimo polémico. Lo mueven dos objetivos: la defensa de la estética barroca como modelo superior y la osada afirmación de la originalidad de la cultura indiana ante la europea.

El Apologético es una síntesis original de la forma y el espíritu barrocos, y el más estricto pensamiento conceptista; una suma de Góngora, Quevedo y Gracián perfectamente asimilados por una mente americana que se sabe también heredera de poetas barrocos criollos a quienes admira.

GRACIAS

Les quiero barrocamente