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Lección 10: La literatura poética y sapiencial

Jesus Iram

Created on September 25, 2023

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Lección 10: La literatura poética y sapiencial

Módulo 2: Panorama del Antiguo Testamento

por Jefté Eliel Cepeda Hernández

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Índice

Introducción

La sabiduría en el Antiguo Testamento

El género poético

El libro de Job

El libro de Salmos

El libro de Proverbios

El libro de Eclesiastés

El libro de Cantar de los Cantares

Introducción

Después de estudiar el panorama del Antiguo Testamento en su orden cronológico, comenzando desde la narrativa de Génesis en el Pentateuco hasta la restauración del pueblo de Israel en el postexilio, pareciera que todo está completo. La revelación de Dios, la historia del pueblo y el cumplimiento de la palabra de Dios, tanto de sus promesas de bendición a la obediencia como de las consecuencias a la maldad, han sido centrales hasta este punto. Sin embargo, la revelación del Antiguo Testamento no está completa sin la literatura sapiencial; esto es, sin la reflexión que el ser humano inspirado por Dios hace sobre la vida, propósito, conducta, felicidad y destino.

La sabiduría en el Antiguo Testamento

La naturaleza de la sabiduría en el Antiguo Testamento nace de la inspiración divina; sin embargo, así como se encuentra la figura de profetas, sacerdotes, levitas y líderes que escribieron la revelación en otros géneros, en Israel existía la figura del sabio, quien era reconocido en la sociedad como alguien en quien se podía confiar para obtener consejo divino. Jeremías 18:18 es un texto que presenta al sabio en su papel de consejero y lo pone a la par de otros oficios instituidos por Dios, como el del sacerdote y profeta. Proverbios 24:34 es un versículo, entre algunos otros del libro de Proverbios, que describe al escritor de Proverbios como sabio, y con ello se da el reconocimiento de que sus escritos representan buenos consejos que se deben seguir para adquirir sabiduría. Eclesiastés 12:19 identifica al Predicador, autor del libro, como un sabio que escribió para impartir sus conocimientos, dar sabiduría, escudriñar esa sabiduría y componer varios proverbios además de su discurso. Si bien los sabios transmitieron su sabiduría por inspiración divina, en el Antiguo Testamento ellos lo hicieron a través de un género específico.

El género poético

El género poético es la forma en la cual se estructura un texto y presenta su contenido de manera estilística, para expresar sentimientos y temas profundos que tienen la función de exaltar una verdad, intensificarla, explicarla, compararla y exponerla.​ En la Biblia, los autores decidieron utilizar el género poético para expresar las verdades reconocidas a través de la experiencia, emociones y sentimientos que surgían ante la revelación de Dios y en su inspiración divina. En el caso de la literatura sapiencial, al nacer de la experiencia de los autores y de su reflexión de sus situaciones a la luz de la revelación de Dios, ellos decidieron escribir por medio del género poético para así exaltar los sentimientos y emociones que están Inmersas en las verdades prácticas y teológicas que los israelitas vivían. De esta manera, en el Antiguo Testamento la literatura poética y sapiencial forman un corpus literario inseparable. Los libros de Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantar de los Cantares son aquellos que expresan verdades y sentimientos profundos por medio de la poesía.

El libro de Job

El libro de Job se compone de 42 capítulos, de los cuales 3 son narrativos (1, 2 y 42) y 39 son poéticos (3-41). Esta primera observación sirve para exponer la realidad del texto. El libro comienza presentando la historia de Job, su contexto, su situación, para así pasar a la reflexión de sabiduría a través de la poesía en los siguientes capítulos. Aunque muchos estudiosos bíblicos niegan la existencia de Job, argumentando la imposibilidad de una serie de sucesos adversos uno tras otro, la imaginación presente en un diálogo entre Dios y Satanás, el acomodo poético de los discursos de Job y sus amigos y la restitución milagrosa de todo lo de Job. Al leer el libro de Job resaltan temas como el sufrimiento, la sabiduría y la justicia; por lo tanto, el propósito del libro de Job es guiar al lector a meditar en la sabiduría de Dios en el orden de la vida humana, para así confiar en su soberanía aún en medio del sufrimiento humano. ​El libro de Job no explica por qué el ser humano sufre; más bien expone que en medio del sufrimiento Dios es soberano, su sabiduría ordena todo, no se desvanece o termina.​ Este tema es visible en versículos como 28:28, 38:4; 42:2.

El libro de Salmos

La palabra “salmo”, en hebreo תְּהִילִים (Te-hilim), significa alabanza o cantos. Aunque en la Biblia hebrea se haya utilizado esta palabra, en griego se utiliza la palabra ψάλμοι (psalmoi); de donde proviene la palabra española salmo, que hace referencia a un sonido musical provocado por un rasgueo de cuerdas.

El libro de Proverbios

Un proverbio es una declaración concisa de una verdad aparente. En el contexto actual un proverbio puede ser comparado con un dicho popular o refrán, pues representa una breve declaración concisa de una verdad que se aprende con la sabiduría práctica. El refrán muestra una verdad aparente a través de símiles y metáforas; de manera que, al igual que los Proverbios, contienen una fuerte unidad de la literatura sapiencial y poética. En el caso del libro bíblico de Proverbios, éste es una antología, una colección de discursos y dichos para enseñar al pueblo de Dios a vivir en sabiduría práctica.

El libro de Eclesiastés

El libro de Eclesiastés toma su nombre del hebreoֹ קֹהֶלֶת (Qohélet), que significa convocador o alguien que reúne a la gente en la asamblea. Este término hace referencia precisamente a la labor de un predicador. Este libro requiere de un examen profundo, ya que a simple vista pareciera que tiene un tono negativo o pesimista sobre la vida; sin embargo, hay una pieza clave del libro que ayuda al lector a tener un principio interpretativo: el predicador habla de la vida debajo del sol, de lo que él observa en el día a día de la vida del ser humano en la tierra. En ese sentido, el predicador se percata que todo lo que el hombre hace en la vida es vanidad y aflicción de espíritu. El predicador entonces percibe el trabajo, los placeres, la riqueza, la vida y la juventud como nada, como mera vanidad. Tan fuerte es el tema de la vida vana debajo del sol, que todo el discurso del predicador se engloba diciendo al inicio y al fin la siguiente frase: “vanidad de vanidades, todo es vanidad” (1:12; 12:8).

El libro de Cantar de los Cantares

Aunque el lugar del libro de Cantares en el canon bíblico ha sido ampliamente discutido -por la ausencia de la mención de Dios en el libro y por la poca relación del libro a la narrativa bíblica-, Cantares pudo considerarse como canónico gracias a su identificación como un libro escrito por Salomón (1:1; I Reyes 4:32) y también gracias a que este libro era utilizado en festivales judíos en la época de la canonización de los libros del Antiguo Testamento. Además de esto, Cantar de los Cantares ocupa un lugar especial en la Biblia porque es el libro de la literatura sapiencial que explora la experiencia humana del amor y aborda la belleza del ser hu-mano y de sus relaciones íntimas como aspectos creacionales de Dios.

El lugar de la literatura sapiencial es importante en el canon del Antiguo Testamento. No es posible argumentar que la literatura sapiencial es solamente un complemento a la revelación de la Ley y los Profetas; ni tampoco es posible decir que el contenido de la literatura sapiencial es solamente una reflexión sobre la revelación dada previamente en el Pentateuco, los libros Históricos y los Profetas. La literatura Sapiencial es central a la par de los demás géneros literarios del Antiguo Testamento. Esta literatura nace de la sabiduría de Israel, que meditaba en su tradición e historia, en su Ley y en sus experiencias para vivir de la manera correcta delante de Dios y así ser felices.