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HISTORIA DEL HIMNO NACIONAL MEXICANO (1)

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Created on September 19, 2023

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HISTORIA DEL HIMNO NACIONAL MEXICANO

La historia del Himno Nacional Mexicano, se remonta a mucho tiempo antes de la guerra de Independencia. La historia reconoce como un primer himno nacional a la llamada Marcha Real o Marcha Granadera que desde 1761 se empezó a usar en España y sus colonias durante las ceremonias cívicas. Este tema fue autoría de Manuel de Espinosa de los Monteros, una obra que tomó un nuevo sentido justo durante la Guerra de Independencia. Pero, este primer intento por tener un canto nacional fracasó porque la gente lo olvidaba igual que los gobernantes.

    El segundo intento, ya después de la Guerra de Independencia, fue el de Juan Torrescano en 1821. Éste se escribió una vez consumada la Independencia y en honor a Agustín de Iturbide. Y aunque también fracasó, pasó a la historia por ser el primero que promovía la libertad del pueblo mexicano.Esta es la primer estrofa.

    • “Somos independientes,¡viva la libertad! ¡Viva América libre y viva la igualdad! ¡Viva América libre y viva la igualdad!”
    El texto de Torrescano fue rechazado porque el proyecto nacional estaba enfocado en unir al pueblo mexicano; es decir, el himno debía impulsar el nacionalismo del país y, en los versos anteriores, el autor se dirigía a todo el continente americano.

    Años más tarde, el 13 de julio de 1844, Eusebio Delgado, musicalizó un poema anónimo que honraba a Antonio López de Santa Anna quien estaba en su 8º periodo de gobierno durante la república centralista, esta idea también fue todo un fracaso ya que al público no le gustaba. Otros tantos himnos fueron rechazados o simplemente cayeron en el olvido hasta que, años después de la Independencia y con el dolor que los mexicanos sentían por la pérdida de Texas (1836), el Presidente Santa Anna necesitaba símbolos patrios que ayudaran a unir a la población. Entre estos creyó necesario tener un himno que enardeciera la sangre de los habitantes del país para que, pese a las guerras, se sintieran orgullosos de ser parte de esta nación. La convocatoria de Santa Anna salió en el Diario Oficial y se dividió en dos partes, la primera era para la parte escrita y la segunda para la musical.

      • El ganador del primer certamen fue el poeta oriundo de San Luis Potosí y de padre español Francisco González Bocanegra. Al principio, Bocanegra se negaba a participar. Sin embargo, una versión de la historia cuenta que fue obligado por su prometida: Guadalupe González del Pino y Villalpando.
      • Guadalupe lo encerró para que escribiera un himno y concursara, pues confiaba en su talento gracias a los poemas que le escribía. También se dice que, cuatro horas después del encierro, una hoja salió por debajo de la puerta de la habitación en la que se encontraba Bocanegra. En ella estaba escrito el Himno Nacional.

      En el concurso participaron 26 poetas pero se eligió la obra del escritor potosino debido a que en sus versos se expresaba la defensa de la patria; el poeta narraba en sus estrofas la situación y disposición de los mexicanos por defender a la nación ante una invasión extranjera. Además, a Santa Anna le gustó la idea porque así el gran “Vencedor de Tampico” sería recordado.

        Una vez que se tuvo la letra, se lanzó la convocatoria para musicalizar el poema de Bocanegra. En esta ocasión participaron 15 compositores. El ganador del concurso fue el español Jaime Nunó. Nunó había conocido al expresidente Santa Anna durante su visita a Cuba y recientemente había llegado a México a trabajar como director de bandas de guerra; sin embargo, pese a ser ganador del certamen, la música de Nunó no fue bien recibida por los mexicanos. Esto debido a que, al fin y al cabo, era un español y lo que menos querían en ese entonces era un himno cuya música fuera escrita por un extranjero.

        No obstante, y pese a la molestia de la gente, el Himno Nacional Mexicano quedó listo con la música de Jaime Nunó y letra de Francisco González Bocanegra. Fue interpretado por primera vez en público el 15 de septiembre de 1854 en el Teatro Santa Anna (luego Teatro Nacional de México). La dirección orquestal corrió a cargo del compositor y contrabajista italiano Giovanni Bottesini (1821-1889) quien se encontraba en México y también había participado en el concurso. Además, se unió la soprano Claudina Fiorentini y el tenor Lorenzo Salvi.

          Todo indicaba que el Himno iba a tener el mismo destino que los anteriores pues, al llegar al poder Juan Nepomuceno Álvarez, al Himno Nacional Mexicano, que había sido creado bajo un gobierno conservador, le fueron suprimidas dos estrofas que ensalzaban, respectivamente, a Iturbide y a Santa Anna. Los presidentes posteriores olvidaron el himno y fue hasta el mandato de Porfirio Díaz que volvería a ser tomado en cuenta para ser interpretado en las ceremonias oficiales. Sin embargo, con el tiempo, las 10 estrofas que conformaban la composición original de González Bocanegra sufrieron diversas supresiones y modificaciones hasta convertirse en lo que es el Himno el día de hoy.

            Letra del Himno Nacional Mexicano completo: (Coro)Mexicanos, al grito de guerraEl acero aprestad y el bridón, Y retiemble en sus centros la tierra Al sonoro rugir del cañón. I Ciña ¡Oh Patria! tus sienes de oliva de la paz el arcángel divino, que en el cielo tu eterno destino por el dedo de Dios se escribió. Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio. IIEn sangrientos combates los viste por tu amor palpitando sus senos, arrostrar la metralla serenos, y la muerte o la gloria buscar. Si el recuerdo de antiguas hazañas, de tus hijos inflama la mente, los laureles del triunfo, tu frente, volverán inmortales a ornar.

              III Como al golpe del rayo la encinase derrumba hasta el hondo torrente la discordia vencida, impotente, a los pies del arcángel cayó. Ya no más de tus hijos la sangre se derrame en contienda de hermanos; solo encuentre el acero en tus manos quien tu nombre sagrado insultó. IVDel guerrero inmortal de Zempoala Te defiende la espada terrible, Y sostiene su brazo invencible tu sagrado pendón tricolor. El será del feliz mexicano en la paz y en la guerra el caudillo, porque él supo sus armas de brillo circundar en los campos de honor.

                V ¡Guerra, guerra sin tregua al que intente de la patria manchar los blasones! ¡guerra, guerra! los patrios pendones en las olas de sangre empapad. ¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle, los cañones horrísonos truenen y los ecos sonoros resuenen con las voces de ¡Unión! ¡Libertad! VI Antes, Patria, que inermes tus hijos bajo el yugo su cuello dobleguen, tus campiñas con sangre se rieguen, sobre sangre se estampe su pie. Y tus templos, palacios y torres se derrumben con horrido estruendo, y sus ruinas existan diciendo: de mil héroes la patria aquí fue. VII Si a la lid contra hueste enemiga nos convoca la trompa guerrera, de Iturbide la sacra bandera ¡Mexicanos! valientes seguid. Y a los fieros bridones les sirvan las vencidas enseñas de alfombra: los laureles del triunfo den sombra a la frente del bravo adalid.

                VIII Vuelva altivo a los patrios hogaresel guerrero a contar su victoria, ostentando las palmas de gloria que supiera en la lid conquistar. Tornáranse sus lauros sangrientos en guirnaldas de mirtos y rosas, que el amor de las hijas y esposas también sabe a los bravos premiar. IX Y el que al golpe de ardiente metralla de la Patria en las aras sucumba obtendrá en recompensa una tumba donde brille de gloria la luz. Y de Iguala la enseña querida a su espada sangrienta enlazada, de laurel inmortal coronada, formará de su fosa la cruz. X ¡Patria! ¡Patria! tus hijos te juran exhalar en tus aras su aliento, si el clarín con su bélico acento los convoca a lidiar con valor. ¡Para ti las guirnaldas de oliva; ¡un recuerdo para ellos de gloria! ¡un laurel para ti de victoria; ¡un sepulcro para ellos de honor!