Pinocho
y el valor de la sinceridad
Érase una vez...
Érase una vez un carpintero llamado Gueppetto, un hombre solitario que decidió hacer un muñeco de madera para tener como amigo. Era una marioneta con piernas y brazos que podían moverse, de ojos pícaros y nariz afilada.
—¡Ojalá y fuese un niño de verdad! —dijo el hombre al terminar el muñeco.
Al oír estas palabras, el hada azul entró al taller mientras Gueppetto dormía plácidamente y le dio vida al muñeco mientras decía estas palabras:
—Si eres valiente, sincero y desinteresado, algún día serás un niño de verdad.
Luego el hada se dirigió a Pepe Grillo, un insecto parlante que vivía en casa de Gueppetto.
—Pepe Grillo —dijo el hada —tú lo guiarás y serás su consejero del bien y del mal.
Cuando el carpintero despertó se sorprendió al ver que el muñeco podía reír como un niño de verdad.
...
—¡Te llamaré Pinocho! Ahora te voy a enseñar a andar y a hablar —dijo Guepetto.
Pronto, el hombre vendió su abrigo para comprar libros a Pinocho. También lo mandó a la escuela y le advirtió que volviera a casa al terminar las clases. Pero, de camino al colegio, Pinocho quedó asombrado por un teatro ambulante que había en la calle.
El dueño del teatro, al ver al muñeco, supo que podría ganar mucho dinero con él y le propuso actuar. Pinocho aceptó, no quiso escuchar las advertencias de Pepe Grillo, y recibió como recompensa monedas con las que pensó comprarle un abrigo nuevo a su padre.
Cuando Pinocho quiso volver a casa después de terminar la función, el dueño del teatro se negó y lo encerró en una jaula.
...
Entonces, el muñeco empezó a llorar desconsolado arrepintiéndose de lo sucedido y el hada azul apareció. Pinocho mintió al hada cuando esta le preguntó la razón por la cual estaba allí, y su nariz empezó a crecer.
—Cada vez que mientas crecerá tu nariz —dijo el hada.
Pinocho, asustado por lo sucedido, prometió no volver a mentir. En consecuencia, su nariz recuperó su tamaño original.
Al día siguiente, de camino a la escuela, Pinocho se encontró con unos niños que lo invitaron a ir al lugar de los juguetes. Un sitio donde comería muchas golosinas y no pararía de jugar.
Nuevamente, el muñeco desoyó las advertencias de Pepe Grillo, y faltó al colegio. Después de un rato jugando en aquel sitio, las orejas de pinocho comenzaron a crecer, y pronto se convirtió en un burro.
...
Convertido en asno, llega a un circo donde trabaja sin descanso. Hasta que, un día, el dueño del circo, enfadado por su bajo rendimiento, lo arrojó al mar.
En el agua, volvió a ser una marioneta, pero pronto, una ballena se lo tragó. En el estómago del animal, encontró a su padre Gueppetto, quien lo había buscado durante días por tierra y mar hasta que fue a parar allí.
Padre e hijo consiguieron salir de allí gracias a la ayuda de un pez que los rescató. Una vez en casa, Pinocho prometió a su padre no volver a mentir y estudiar mucho. El hada azul, que estaba por allí, decidió convertir a Pinocho en un niño de carne y hueso.
¡Todos celebraron muy contentos lo sucedido!
...
¡¡¡Fin!!!
Pinocho
Sugeyli Hernandez Condado
Created on September 14, 2023
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Transcript
Pinocho
y el valor de la sinceridad
Érase una vez...
Érase una vez un carpintero llamado Gueppetto, un hombre solitario que decidió hacer un muñeco de madera para tener como amigo. Era una marioneta con piernas y brazos que podían moverse, de ojos pícaros y nariz afilada. —¡Ojalá y fuese un niño de verdad! —dijo el hombre al terminar el muñeco. Al oír estas palabras, el hada azul entró al taller mientras Gueppetto dormía plácidamente y le dio vida al muñeco mientras decía estas palabras: —Si eres valiente, sincero y desinteresado, algún día serás un niño de verdad. Luego el hada se dirigió a Pepe Grillo, un insecto parlante que vivía en casa de Gueppetto. —Pepe Grillo —dijo el hada —tú lo guiarás y serás su consejero del bien y del mal. Cuando el carpintero despertó se sorprendió al ver que el muñeco podía reír como un niño de verdad.
...
—¡Te llamaré Pinocho! Ahora te voy a enseñar a andar y a hablar —dijo Guepetto. Pronto, el hombre vendió su abrigo para comprar libros a Pinocho. También lo mandó a la escuela y le advirtió que volviera a casa al terminar las clases. Pero, de camino al colegio, Pinocho quedó asombrado por un teatro ambulante que había en la calle. El dueño del teatro, al ver al muñeco, supo que podría ganar mucho dinero con él y le propuso actuar. Pinocho aceptó, no quiso escuchar las advertencias de Pepe Grillo, y recibió como recompensa monedas con las que pensó comprarle un abrigo nuevo a su padre. Cuando Pinocho quiso volver a casa después de terminar la función, el dueño del teatro se negó y lo encerró en una jaula.
...
Entonces, el muñeco empezó a llorar desconsolado arrepintiéndose de lo sucedido y el hada azul apareció. Pinocho mintió al hada cuando esta le preguntó la razón por la cual estaba allí, y su nariz empezó a crecer. —Cada vez que mientas crecerá tu nariz —dijo el hada. Pinocho, asustado por lo sucedido, prometió no volver a mentir. En consecuencia, su nariz recuperó su tamaño original. Al día siguiente, de camino a la escuela, Pinocho se encontró con unos niños que lo invitaron a ir al lugar de los juguetes. Un sitio donde comería muchas golosinas y no pararía de jugar. Nuevamente, el muñeco desoyó las advertencias de Pepe Grillo, y faltó al colegio. Después de un rato jugando en aquel sitio, las orejas de pinocho comenzaron a crecer, y pronto se convirtió en un burro.
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Convertido en asno, llega a un circo donde trabaja sin descanso. Hasta que, un día, el dueño del circo, enfadado por su bajo rendimiento, lo arrojó al mar. En el agua, volvió a ser una marioneta, pero pronto, una ballena se lo tragó. En el estómago del animal, encontró a su padre Gueppetto, quien lo había buscado durante días por tierra y mar hasta que fue a parar allí. Padre e hijo consiguieron salir de allí gracias a la ayuda de un pez que los rescató. Una vez en casa, Pinocho prometió a su padre no volver a mentir y estudiar mucho. El hada azul, que estaba por allí, decidió convertir a Pinocho en un niño de carne y hueso. ¡Todos celebraron muy contentos lo sucedido!
...
¡¡¡Fin!!!