EL COMERCIO DE ESCLAVOS EN EL SIGLO XVIII
4º ESO JESÚS GÓMEZ BUENO
El comercio colonial se organizó desde el principio para suministrar a Europa metales preciosos y productos tropicales.
Sin embargo, el trabajo en las minas y en las grandes plantaciones requería abundante mano de obra. Por eso, para suministrarla, se organizó pronto un sistema de tráfico de esclavos negros africanos. Durante el siglo XVI, este tráfico afectó a unas 900 000 personas; pero la cifra se amplió hasta los 3 o 4 millones en el siglo XVII, y llegó a los 7 o 9 millones en el siglo XVIII.
El tráfico de esclavas y esclavos se organizó como una actividad comercial más. Los comerciantes europeos vendían en la costa occidental de África tejidos, armas, alcohol y quincalla o mercancías de escaso valor a cambio de esclavas y esclavos. Luego, transportaban a estos hasta las Antillas, donde los vendían; y regresaban a Europa con metales o productos de plantación tropicales.
En cada viaje, que duraba unos dos meses, los barcos transportaban entre 600 y 800 personas en condiciones pésimas. A veces, el espacio era tan pequeño que debían viajar tumbados o agachados. En el interior del barco, el aire era fétido, el calor opresivo, siendo habituales a bordo enfermedades como la disentería y la viruela. Los hombres viajaban atados de pies y manos con grilletes y encadenados unos a otros. Cuando hacía buen tiempo, eran llevados a cubierta y obligados a hacer ejercicio. Pero las terribles condiciones del transporte hacían que la mortalidad durante la travesía fuera enorme.
LA RUTA DE LA ESCLAVITUD
Al llegar a América, los esclavos supervivientes eran marcados con un hierro al rojo, que indicaba que habían sido introducidos legalmente y pagados los correspondientes impuestos. Su valor se determinaba realizándoles el palmeo, que consistía en medirlos y examinar su estado. Después, se procedía a su venta en subasta pública, de manera individual o por lotes, y se los llevaban a su lugar de trabajo en las minas o en las plantaciones.
EL COMERCIO DE ESCLAVOS EN EL SIGLO XVIII
Jesús Gómez Bueno
Created on September 14, 2023
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EL COMERCIO DE ESCLAVOS EN EL SIGLO XVIII
4º ESO JESÚS GÓMEZ BUENO
El comercio colonial se organizó desde el principio para suministrar a Europa metales preciosos y productos tropicales. Sin embargo, el trabajo en las minas y en las grandes plantaciones requería abundante mano de obra. Por eso, para suministrarla, se organizó pronto un sistema de tráfico de esclavos negros africanos. Durante el siglo XVI, este tráfico afectó a unas 900 000 personas; pero la cifra se amplió hasta los 3 o 4 millones en el siglo XVII, y llegó a los 7 o 9 millones en el siglo XVIII.
El tráfico de esclavas y esclavos se organizó como una actividad comercial más. Los comerciantes europeos vendían en la costa occidental de África tejidos, armas, alcohol y quincalla o mercancías de escaso valor a cambio de esclavas y esclavos. Luego, transportaban a estos hasta las Antillas, donde los vendían; y regresaban a Europa con metales o productos de plantación tropicales.
En cada viaje, que duraba unos dos meses, los barcos transportaban entre 600 y 800 personas en condiciones pésimas. A veces, el espacio era tan pequeño que debían viajar tumbados o agachados. En el interior del barco, el aire era fétido, el calor opresivo, siendo habituales a bordo enfermedades como la disentería y la viruela. Los hombres viajaban atados de pies y manos con grilletes y encadenados unos a otros. Cuando hacía buen tiempo, eran llevados a cubierta y obligados a hacer ejercicio. Pero las terribles condiciones del transporte hacían que la mortalidad durante la travesía fuera enorme.
LA RUTA DE LA ESCLAVITUD
Al llegar a América, los esclavos supervivientes eran marcados con un hierro al rojo, que indicaba que habían sido introducidos legalmente y pagados los correspondientes impuestos. Su valor se determinaba realizándoles el palmeo, que consistía en medirlos y examinar su estado. Después, se procedía a su venta en subasta pública, de manera individual o por lotes, y se los llevaban a su lugar de trabajo en las minas o en las plantaciones.