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Tema 03. El relieve peninsular e insular.

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Created on September 12, 2023

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TEMA 03. EL RELIEVE PENINSULAR E INSULAR.

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ÍNDICE

Características generales del relieve peninsular.

La evolución geológica.

La variedad del roquedo peninsular e insular.

LOS GRANDES CONJUNTOS DEL RELIEVE PENINSULAR.

El relieve insular.

Las costas y su relación con el relieve.

ÍNDICE

01

Características generales del relieve peninsular.

El paisaje de la península ibérica se caracteriza por una notable diversidad de contrastes geográficos, superando a cualquier otro país europeo en este aspecto. Esta diversidad se atribuye a factores como la disposición del relieve, la latitud y la ubicación entre el Mediterráneo y el Atlántico. Ejemplos de estos contrastes incluyen los paisajes verdes y montañosos de los Pirineos en contraste con las áridas estepas aragonesas, las formas suaves del macizo galaico en comparación con las escarpadas Picos de Europa, y los acantilados del Cantábrico frente a las costas arenosas del Mediterráneo.

A pesar de esta diversidad, se pueden identificar tres características comunes que unifican esta variabilidad geográfica:

La forma de la península, que se asemeja a una piel de toro extendida y carece de entrantes profundos en su costa. Esto limita la influencia de las brisas marinas en el interior, lo que lleva a un clima continental en el interior.

La altitud media elevada, con un promedio de 660 metros, principalmente debido a la existencia de la Meseta Central, que se encuentra en el corazón de la península. Otras regiones, como el noreste con la planicie del Ebro y la Cordillera Pirenaica, y el sur con la llanura del Guadalquivir y las Cordilleras Béticas, se extienden alrededor de la Meseta.

La disposición periférica del relieve peninsular, que está rodeada por un cinturón de sierras montañosas que dificultan el acceso a la Meseta desde las costas.

ÍNDICE

02

La evolución geológica.

El origen geológico de la Península Ibérica se halla en la existencia de un viejo macizo precámbrico que, plegado y arrasado por la erosión, fue cubierto posteriormente por los mares paleozoicos. Aunque en algunos lugares del viejo zócalo afloran (están en la superficie) rocas muy antiguas de la Era Precámbrica, la actual configuración de la Península ha sido el resultado de un largo proceso en el que se alternan fases de orogenia (formación de relieves) y fases de erosión y sedimentación, que se resumen así:

Era Arcaica.

Hace 4.500 millones de años no había tierras emergidas en lo que hoy es la Península Ibérica. En el solar sumergido se produjo un proceso de sedimentación marina en el espacio conocido como mar o geosinclinal del Thetys, que ocupaba la práctica totalidad del territorio de Europa y separaba dos placas continentales: la africana o Gondwana, y la Paleoeuropea. Estos materiales sedimentarios fueron elevados por los movimientos orogénicos posteriores.

Era Primaria o Paleozoico (570-225 mill. de años a.C.)

Durante la Era Primaria se producen dos movimientos orogénicos importantes: el Caledoniano, que ocurrió entre el Cámbrico y el Silúrico, y el Herciniano, que tuvo lugar durante el Carbonífero, la última etapa del Paleozoico. La orogenia Caledoniana no tuvo impacto en la Península Ibérica. En cambio, la orogenia Herciniana fue responsable de la formación de los primeros relieves emergidos en la península, utilizando materiales sedimentarios del antiguo océano Thetys

Este período de clima lluvioso dio lugar a una vegetación exuberante, incluyendo bosques y grandes helechos. La erosión del agua entró gradualmente en esta vegetación, creando grandes depósitos de material orgánico que, con el paso de millones de años, se transformaron en los yacimientos de carbón que conocemos hoy en día.

Era Secundaria o Mesozoico (225-65 mill. de años a.C.)

El Secundario (o Mesozoico) fue un periodo de calma geológica, siendo la erosión la principal protagonista de la evolución geomorfológica. La línea de costa sufrió importantes variaciones, retrocediendo o avanzando según las zonas. Así, la parte oriental del macizo ibérico se sumergió parcialmente bajo las aguas del mar de Tethys, mientras que el resto de las tierras emergidas eran arrasadas por la erosión. Lo que hoy son los Pirineos y las Béticas eran entonces fosas marinas donde se fueron acumulando grandes espesores de materiales sedimentarios que originaran el roquedo secundario (calizas, areniscas, margas, etc.)

Era Terciaria o Cenozoico (65-2 mill. de años a.C.)

En el inicio del Terciario (Cenozoico), la colisión entre las placas africana y eurasiática desencadenó la orogenia alpina, dando forma al relieve actual de la Península Ibérica. Esto resultó en la formación de diversas cadenas montañosas, como el Macizo Galaico, los Montes de León, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y Sierra Morena. La presión de esta actividad orogénica fracturó la Meseta en bloques separados por fallas, creando el Sistema Central y los Montes de Toledo. Además, surgieron nuevos relieves como los Pirineos y las Béticas, así como las depresiones del Ebro y Guadalquivir. Estas depresiones comenzaron a llenarse con sedimentos de las montañas circundantes. En la transición al siguiente periodo hubo gran actividad volcánica.

A finales del Terciario, la Meseta se inclinó hacia el oeste y de esta forma comenzó a configurarse la red hidrográfica actual. La erosión comenzó entonces a descubrir los materiales primarios situados hacia el oeste (penillanura extremeña).

Era Cuaternaria o Neozoico (2 mill. de años a.C. – Actualidad.)

El Cuaternario es un período caracterizado por procesos erosivos y sedimentarios, principalmente debido a las glaciaciones. Estas glaciaciones crearon relieves glaciares en las principales cordilleras, como los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central y Sierra Nevada. Los glaciares formaron características geológicas como circos, valles en forma de U y crestas en las cimas elevadas. Cerca de los glaciares, los suelos se congelaron, las rocas se cuartearon (gelifracción) y se acumularon depósitos sedimentarios llamados canchales.

En áreas más bajas, las depresiones se llenaron de materiales sedimentarios, como arcillas, al igual que las llanuras aluviales costeras. En las depresiones, se observa el efecto de las glaciaciones en la formación de terrazas fluviales en los valles de los grandes ríos que cruzan la península.

El mapa de la formación Geológica:

En resumen, los procesos geológicos, procesos glaciares y sedimentarios han conformado la geología de la Península, creando una variedad de características geológicas en diferentes elevaciones y áreas geográficas.

ÍNDICE

03

La variedad del roquedo peninsular e insular.

En la división litológica de la Península Ibérica, resultado del proceso de formación del relieve se distinguen tres ámbitos:

1. Iberia Silícea : Esta región ocupa el tercio occidental de la Península, incluyendo el Macizo Galaico, los Montes de León, parte de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central, los Montes de Toledo, Sierra Morena, el Pirineo central, las altas cumbres de Sierra Nevada y algunos puntos aislados del Sistema Ibérico. Está compuesta por materiales geológicos antiguos, como pizarras, esquistos, gneis y granito, lo que resulta en paisajes con perfiles desgastados por la erosión y formas redondeadas. En altitudes elevadas, se encuentran canchales y berrocales debido a la alteración del granito, mientras que en áreas de menor altitud, el paisaje es suave y redondeado.

2. Iberia Caliza : Esta zona abarca las montañas más jóvenes y altas de la Península, como los Pirineos, los Montes Vascos, el sector oriental de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, parte de la Cordillera Costero-Catalana y los Sistemas Béticos. Está compuesta principalmente por rocas de caliza, que se disuelven con el agua, creando un relieve complejo conocido como paisaje cárstico. Este paisaje incluye características únicas como lapiaces, gargantas, dolinas y cuevas.

3. Iberia Arcillosa : Esta región se encuentra en las llanuras y depresiones donde se han depositado materiales sedimentarios más recientes, como arcillas, margas y yesos, desde finales del terciario. Incluye las depresiones de las submesetas norte y sur, las depresiones del Ebro y del Guadalquivir, así como las llanuras litorales mediterráneas. El relieve es principalmente plano o suavemente ondulado, lo que lo hace propicio para la agricultura. En áreas con lluvias torrenciales, el agua de escorrentía puede crear cárcavas. Los estratos de estos materiales permanecen horizontales debido a su naturaleza moderna y no se ven afectados por plegamientos.

4. Los terrenos volcánicos: el vulcanismo creó las islas Canarias desde el Mioceno (finales de la era Terciaria). También hay restos de materiales volcánicos en la península: Campo de Calatrava (submeseta Sur), el alto ampurdán y la selva de la garrotxa (Girona) y manchas en Almería, etc.

ÍNDICE

04

Los grandes conjuntos del relieve peninsular.

Considerando la evolución geológica, la variedad litológica y las formas del relieve, podemos distinguir en la península cuatro grandes conjuntos morfoestructurales:

Los Zócalos: Son unidades de relieve que se formaron tras el desgaste completo de antiguas cordilleras paleozoicas. Estos zócalos requieren cientos de millones de años para su formación, por lo que las cordilleras paleozoicas levantadas durante las orogenias caledoniana y herciniana son perfectas para constituir zócalos perfectos.

Los Macizos Antiguos: Están compuestos por montañas de altitud media y, a veces, reducidas a penillanuras debido a la erosión a lo largo del tiempo. Los materiales que componen estos macizos son de origen paleozoico y forman la base o "cimientos" del relieve peninsular. Estas unidades fueron plegadas o quebradas durante el plegamiento herciniano y luego rejuvenecidas durante el período alpino.

Info

Las Cordilleras Alpinas: Surgieron durante la última fase de la orogénesis y están compuestas principalmente por materiales calizos. Forman parte de la familia de grandes relieves que se encuentran en las costas mediterráneas, como los Alpes y el Atlas. En la península ibérica, destacan los Pirineos y las cordilleras Béticas.

Info

Depresiones: Se divide en dos tipos. Las primeras se encuentran en el interior de los macizos antiguos o entre estos y las cordilleras alpinas. Estas depresiones se ubican sobre fragmentos hundidos del zócalo paleozoico y luego se llenaron de sedimentos a lo largo del tiempo, como es el caso de las cuencas del Duero y La Mancha. Las segundas son antiguos brazos de mar que se han rellenado con materiales provenientes de las montañas alpinas, como las depresiones del Ebro y del Guadalquivir.

Info

Estos grandes conjuntos se organizan a partir de un elemento central, la Meseta, con el que iniciaremos ahora la descripción pormenorizada cada una de las unidades del relieve peninsular, de acuerdo con el siguiente esquema:

los rebordes montañosos de la Meseta: Macizo Galaico y Montes de León, Sistema Ibérico, Cordillera Cantábrica, Sierra Morena.

la Meseta y cordilleras interiores: Submeseta Norte, Submeseta Sur, Sistema Central, Montes de Toledo.

las depresiones externas a la Meseta: Depresión del Ebro, Depresión del Guadalquivir.

las cordilleras periféricas: Los Pirineos, Los Montes Vascos, La Cordillera Costero Catalana, Los Sistemas Ibéricos.

A ellas hay que añadir el relieve balear y canario.

La Meseta y las cordilleras interiores.

La Meseta es el principal elemento del relieve peninsular y en torno a ella se vertebran las distintas unidades morfoestructurales. Tiene un relieve fundamentlmente llano y una elevada altitiud media (660 m), en ella se alternan extensas llanuras con zonas montañosas y aparece inclinada hacia el Atlantico.Se divide en dos partes: la Submeseta Norte y la Submeseta Sur, ambas con similitudes geológicas pero algunas diferencias importantes. De igual modo el Sistema Central, sirve de división entre ambas submesetas y a su vez, los Montes de Toledo separan en la sur, a las cuencas del Tajo y del Guadiana.

La Submeseta Norte se encuentra en la cuenca del Duero y abarca aproximadamente 50.000 km2. Tiene una elevada altitud (700-800 m) y un relieve llano con rocas paleozoicas en el oeste, sedimentos calcáreos en el este y arcillas en el centro. Su formación involucra eventos geológicos como la orogenia herciniana y la fracturación durante la orogenia alpina. Presenta páramos, valles fluviales amplios y una penillanura.

La Submeseta Sur es similar pero con menor altitud (600-700 m) y una mayor inclinación hacia el Atlántico. Se divide en las cuencas del Tajo y del Guadiana. Posee parameras en el noroeste, campiñas en los valles de los ríos Tajo y Guadiana, una vasta llanura en La Mancha, el Campo de Calatrava con relieve volcánico, y la penillanura extremeña con montes isla de cuarcita.

En ambas submesetas, la uniformidad del relieve se debe a la erosión que ha tenido lugar durante la era Secundaria y la cobertera sedimentaria formada en el Terciario. Cada submeseta tiene sus propias características geológicas y morfológicas, pero en conjunto, constituyen un elemento esencial del relieve peninsular de España.

El Sistema Central es una extensa cadena montañosa que separa dos submesetas y se extiende en dirección sudoeste-noreste con una longitud de aproximadamente 400 km. Sus características incluyen cumbres que superan los 2000 metros de altitud, siendo el punto más alto el Pico del Moro Almanzor con 2592 metros en la Sierra de Gredos.

El Sistema Central incluye las sierras de la Estrella, Gata, Peña de Francia, Gredos, Guadarrama y Somosierra, así como los valles del Lozoya, Tiétar, Amblés, Jerte y Alagón.

Este sistema montañoso se caracteriza por estar elevado sobre el antiguo zócalo paleozoico debido a la orogenia alpina. Está compuesto por bloques elevados que forman sierras y bloques hundidos que crean valles interiores. Las montañas están compuestas principalmente de rocas ígneas como el granito, que son extremadamente duras y se originan en el interior de la Tierra. La mayoría de las cimas de las sierras son suaves, aunque existen excepciones como los galayos en la Sierra de Gredos. Además, en las montañas más altas se encuentran restos de modelado glaciar, como pequeñas lagunas, circos glaciares y morrenas.

Los Montes de Toledo son una cadena montañosa de aproximadamente 200 km de longitud que separa las cuencas de los ríos Tajo y Guadiana, en la Submeseta Sur. Estos montes tienen cimas que superan los 1200 metros de altitud y se originaron debido a la evolución del antiguo zócalo herciniano, que se fracturó y elevó durante la orogenia alpina. Su relieve consiste en una serie de bloques elevados conocidos como "horst". A diferencia de ser una cadena montañosa abrupta, su pendiente se ve suavizada por una rampa formada por los restos de la erosión.

En las áreas más altas de los Montes de Toledo, la erosión ha afectado a los diferentes tipos de materiales de manera desigual, destacando las cuarcitas duras y desgastando las pizarras más blandas, en un proceso conocido como "erosión diferencial". Algunos de los elementos geográficos más destacados en esta cadena montañosa incluyen la Sierra de Guadalupe (Las Villuercas), que alcanza alturas superiores a los 1600 metros, así como la Sierra de San Pedro y la Sierra de San Mamede, esta última ubicada en Portugal.

Los rebordes montañosos de la Meseta.

Bordeando la Meseta Central existen una serie de cinturones montañosos, cada uno de los cuales presenta características propias. Se trata de los plegamientos fracturados resultantes de la acción del plegamiento alpino sobre el rígido bloque de la Meseta. Configuran un cinturón montañoso que la convierte en un pequeño continente interior.

El Macizo Galaico se encuentra en el extremo noroccidente de la Península Ibérica. Es una región montañosa antigua con una altitud promedio de aproximadamente 500 metros. Su punto más alto es Cabezo de Manzaneda, con 1778 metros. Se formó a partir de un zócalo paleozoico que fue afectado por la orogenia alpina en la era Terciaria, lo que resultó en un relieve con cimas aplanadas pero cortadas por numerosas fallas. La red fluvial ha aprovechado estas fracturas para crear valles profundos y terrazas de sedimentos. La costa es irregular, con rías formadas por el mar que penetra en las fracturas del terreno. Predominan los materiales graníticos en esta región. Algunos elementos destacados del relieve incluyen las sierras de Queixa, Caurel y los Ancares, la meseta de Lugo y la fosa de Monforte.

Los Montes de León se encuentran en la esquina noroccidente de la Submeseta Norte y sirven como conexión entre la Meseta, el Macizo Galaico y la Cordillera Cantábrica. Estos montes también fueron afectados por la orogenia alpina y forman parte del bombardeo del zócalo. Tienen montañas que superan los 2000 metros de altitud, siendo el pico Teleno el más alto con 2188 metros. Están compuestos por rocas muy duras y presentan montañas horst con cimas suaves que han sido erosionadas a lo largo del tiempo. También se encuentra una fosa tectónica rellena de materiales erosionados por el río Sil. Algunos accidentes geográficos notables son las sierras de La Cabrera, Segundera (con Peña Trevinca de 2127 metros de altura) y la fosa del Bierzo.

La Cordillera Cantábrica es una cadena montañosa formada durante la orogenia Alpina que se extiende paralela a la costa cantábrica durante 400 km, con una línea de cumbres que oscila entre 2000 y 2500 m de altura. Esta cordillera separa la Meseta del mar y limita su influencia marina. En su lado opuesto, se encuentran estrechas llanuras costeras, y en ocasiones las montañas llegan hasta el mar, lo que dificulta las comunicaciones con la costa, destacando la importancia de los puertos de montaña como el de Pajares.

La Cordillera Cantábrica se divide en dos sectores principales: 1. El macizo occidental o asturiano, que es una extensión del Macizo Galaico y pertenece a la antigua cordillera herciniana. Fue rejuvenecido por la orogenia alpina y alberga los Picos de Europa, con alturas superiores a 2500 m, como la Torre de Cerredo (2648 m). Este macizo es de naturaleza cárstica, con calizas muy antiguas de la era Primaria, donde los ríos han creado profundas gargantas, como la del río Cares, a lo largo del Cuaternario.

2. La montaña oriental en la región de Santander, que no forma parte del zócalo ibérico, sino que es un relieve alpino compuesto por calizas secundarias suavemente plegadas. Destaca la sierra de Híjar, con altitudes que superan los 2000 m.

El Sistema Ibérico es una cadena montañosa que se extiende por más de 400 km y alcanza hasta 100 km de ancho en su punto más amplio, separando a la Meseta del valle del Ebro. Está formado por una serie de sierras aisladas, siendo las más altas las que superan los 2000 metros de altura.

Su estructura geológica es compleja, con materiales primarios que afloran en algunas sierras y materiales secundarios plegados en otras. Esto se debe a la influencia de la orogenia alpina que fracturó el zócalo paleozoico en horst y fosas. Además, una capa de sedimentos secundarios se superpone a esta estructura debido a la misma orogenia. A lo largo del Terciario y Cuaternario, la erosión ha desgastado las cimas de las sierras, formando rampas y páramos en los bordes y rellenando cuencas interiores.

El Sistema Ibérico se puede dividir en varias zonas geográficas: 1.- El sector noroeste, donde la erosión ha expuesto el zócalo, incluyendo las sierras de La Demanda, Picos de Urbión, Cebollera y Moncayo, que superan los 2200 metros y presentan restos de glaciarismo.

2.- En el centro se encuentra la fosa de Calatayud, donde los ríos Jalón y Jiloca han excavado su lecho y se ha acumulado sedimentación terciaria y cuaternaria.

3.- Al sur y este, las sierras ibéricas se dividen en dos ramas, separadas por la Fosa de Calatayud: hacia el interior (rama castellana) se desarrollan las sierras de Albarracín y Serranía de Cuenca, con fenómenos cársticos significativos; Hacia el exterior se encuentran las sierras calizas de Javalambre, Gúdar y el Maestrazgo, que son montañas accidentadas pero de menor altura.

Sierra Morena es una cadena montañosa de aproximadamente 400 km de longitud, cuyo nombre se debe al color oscuro de sus materiales paleozoicos y la vegetación de jaras que la caracteriza. Se encuentra entre la Meseta y el valle del Guadalquivir, creando un desnivel de alrededor de 1000 m. Los ríos han creado gargantas profundas en esta región, como Despeñaperros. Hablamos de "escalón de Sierra Morena" porque, desde la depresión bética, se presenta como un murallón montañoso con fuertes desniveles, mientras que desde la Meseta, se perciben sierras de menor altura, alrededor de 400 o 500 m. de elevación.

Esta cadena montañosa pertenece al antiguo zócalo paleozoico, que fue plegado y fracturado en su borde sur debido al plegamiento alpino. Las rocas predominan en Sierra Morena son cuarcitas y pizarras, aunque en la región de Los Pedroches, al norte de Córdoba, se encuentran granitos.

Info

Las Depresiones exteriores a la Meseta.

Estas depresiones se encuentran entre la Meseta y las cordilleras periféricas alpinas y comparten rasgos similares, como paisajes llanos y bajos. Están cubiertas de materiales sedimentarios que se depositaron durante y después de los movimientos tectónicos alpinos. Estas áreas junto con los sedimentos de la Meseta forman lo que se conoce como la "Iberia arcillosa".

La Depresión del Ebro es una amplia cuenca triangular delimitada por los Pirineos, la Cordillera Costero-Catalana y el Sistema Ibérico, mayormente ubicada por debajo de los 500 metros de altitud. El río Ebro y sus afluentes han desempeñado un papel crucial en la formación de esta cuenca. Su origen se relaciona con la creación de los Pirineos durante la orogenia alpina, que hizo que el antiguo macizo se hundiera bajo el agua y quedara cubierto por gruesas capas de sedimentos.

Con el tiempo, esta cuenca se fue secando y rellenando con materiales arrastrados desde las montañas por la erosión. Dos factores principales han influido en la configuración del alivio en esta región: - En primer lugar, la diversidad de rocas sedimentarias presentes, que incluyen sedimentos marinos más antiguos en las capas inferiores, sedimentos continentales del Terciario en los bordes de la cuenca y materiales más finos de origen lacustre en la zona central, como arcillas, calizas y yesos. - En segundo lugar, la acción de la erosión, especialmente la fluvial, que ha tallado el paisaje, creando terrazas fluviales, mesetas de cima plana y áreas con erosión intensa conocidas como "badlands" o cárcavas.

La Depresión del Guadalquivir es una extensa llanura triangular abierta al mar y caracterizada por su baja altitud y la falta de accidentes geográficos destacables. Está delimitada por Sierra Morena, los Sistemas Béticos y el Atlántico, y en el pasado, estuvo sumergida bajo las aguas del mar durante el Terciario. A lo largo del tiempo, ha experimentado un lento proceso de relleno con materiales sedimentarios, aunque aún no se ha completado en su extremo occidental, como se observa en las marismas de Doñana y Cádiz.

A diferencia de la Depresión del Ebro, donde los materiales varían, en la Depresión del Guadalquivir, la sedimentación marina ha dejado materiales muy homogéneos. Esto ha dado lugar a un paisaje de campiña con terrazas y suaves ondulaciones formadas por pequeñas lomas y colinas. Solo en su zona más meridional se encuentran encajamientos de ríos sobre materiales calcáreos, conocidos como "hoces". La región está dominada por la presencia de arcillas, lo que la convierte en una zona con una gran riqueza agrícola.

Las Cordilleras Periféricas.

Se incluyen aquí las más importantes, de origen alpino, los Pirineos y las Cordilleras Béticas; así como otros núcleos de menor altitud y extensión, pero también importantes, como la Cordillera Costero-Catalana y los Montes Vascos.

Los Pirineos son una extensa cordillera montañosa que forma la frontera entre España y Francia. Con una longitud de aproximadamente 440 km, incluye numerosas cimas que superan los 3000 metros de altura, como el Aneto, el Monte Perdido y La Maladeta. Esta cordillera se extiende desde el Golfo de Vizcaya hasta el Cabo de Creus en el Mediterráneo y se divide en dos partes principales...

El Pirineo axial: Esta es la parte central de los Pirineos y presenta las mayores alturas, incluyendo los Encantats y el Puigmal. Su relieve es abrupto y muestra signos de glaciarismo en su historia. Está compuesto por rocas paleozoicas que se levantaron y fracturaron debido a los plegamientos alpinos.

El Prepirineo: Esta región está compuesta por materiales secundarios como calizas y margas plegadas. Se divide en sierras interiores, con cimas que superan los 2500 metros, como la Sierra de Guara o la del Cadí, y sierras exteriores, que tienen alturas de alrededor de 1500 metros. Entre estas sierras se encuentra la depresión media intramontañosa, que incluye la cuenca de Pamplona, ​​la de Lumbier-Aoiz y la Canal de Berdúm.

Vemos, que se trata de montañas jóvenes que se formaron debido a la orogenia alpina. Se levantaron a partir de rocas deformables que se adaptaron a un antiguo macizo de la era Primaria situado en el Pirineo axial. Estas montañas tienen varias características notables:

Los Montes Vascos son un conjunto de sierras que sirven de conexión entre la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. Sus cimas más altas son el Aizkorri (1544 m), Gorbea (1475 m) y las sierras de Aralar y Andía, que superan los 1400 m.

Están formados por una profunda cobertera sedimentaria de materiales secundarios calizos, muy deformados por la orogenia alpina, en una serie de pliegues (anticlinales y sinclinales), más suaves en la zona occidental y más fuertes en la oriental. Durante el cuaternario los ríos han formado importantes estuarios en las costas y se ha modelado un paisaje Cárstico en las zonas formadas por calizas. De ahí la existencia de numerosas cuevas que han sido utilizadas desde el Paleolítico.

La Cordillera Costero-Catalana es un sistema montañoso que se extiende a lo largo de la costa mediterránea durante unos 250 km, encerrando con respecto al mar a la Depresión del Ebro. Esta cordillera se formó a partir del antiguo macizo herciniano del Ebro, que se fracturó y levantó durante la orogenia alpina. La región está compuesta principalmente por rocas sedimentarias que se plegaron durante este proceso geológico.

La Cordillera Costero-Catalana se divide en tres alineaciones paralelas: 1.- La Cordillera Litoral: Tiene alrededor de 100 km de longitud y alturas cercanas a los 600 metros. Destaca el macizo calizo del Garraf, con un relieve cárstico.

2.- La Depresión Prelitoral: Se trata de una fosa tectónica que separa las dos cordilleras principales y está cubierta por sedimentos.

3.- La Cordillera Prelitoral: Con aproximadamente 250 km de longitud, alberga las montañas más altas, como el macizo del Montseny, que supera los 1700 metros de altitud. En su parte sur, existen macizos formados por conglomerados muy resistentes a la erosión, entre los que destacan Montserrat y Montsant, con altitudes superiores a los 1000 metros.

Los Sistemas Béticos localizados en el sur de España, se extienden desde el estrecho de Gibraltar hasta la Comunidad Valenciana, con una longitud de 620 km. Este sistema montañoso alberga la cima más alta de la Península Ibérica, el pico Mulhacén en Sierra Nevada, que alcanza los 3481 metros sobre el nivel del mar. Los Sistemas Béticos están compuestos por un arco montañoso que se extiende desde Gibraltar hasta el cabo de la Nao y desde la costa hasta la Depresión del Guadalquivir o el borde sudoriental de la Meseta.

En ellos podemos distinguir varias unidades:

1.- La Cordillera Penibética, ubicada al sur, que incluye las sierras más importantes y las cimas más altas. En esta cordillera, se encuentran materiales antiguos en la zona de las cumbres principales, como Sierra Nevada, que ha sido suavizada por la erosión. Destacan relieves como la Serranía de Ronda, Sierra Nevada y la Sierra de Baza, con cumbres que superan los 3000 metros, siendo el Mulhacén el punto más alto.

2.- La Cordillera Subbética, al norte de la anterior, que se extiende desde Cádiz hasta Levante. En esta cordillera, las rocas sedimentarias están fuertemente plegadas, y destacan sierras como Grazalema, Mágina, Sagra, Cazorla y Espuña, con alturas que oscilan entre los 1500 y algo más de 2000 metros. Se caracteriza por la presencia de modelados cársticos, como el Torcal de Antequera.

La Depresión Intrabética o Surco Intrabético, que consiste en una serie de depresiones o fosas que separan las dos alineaciones anteriores. Estas depresiones están cubiertas por sedimentos y se conocen como las Hoyas de Antequera, Loja, Granada, Guadix y Baza.

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05

El relieve insular.

El carácter compacto y macizo de la península Ibérica, con un perímetro muy regular, hace que sean escasas las islas presentes en sus costas. Apenas aparecen algunos islotes pequeños pero con una gran importancia ecológica. Por su extensión únicamente los archipiélagos de las Baleares y de Canarias tienen una entidad destacable.

El archipiélago Balear.

Está compuesto por las islas principales de Mallorca, Menorca, Ibiza, Formentera y Cabrera.

El relieve de este archipiélago se asemeja al levante peninsular y está relacionado con las Cordilleras Béticas. Salvo Menorca relacionada con la cadena catalana.

Su origen se encuentra en la orogenia alpina y está formada principalmente por rocas calizas, lo que da lugar a un modelado kárstico.

El relieve de Mallorca es el más destacado. Presenta sierras en el Levante y la Sierra Tramuntana, con el Puig Major como el punto más alto. La mayoría de las islas tienen zonas bajas y llanas, destacando la llanura del Pla.

La tierra es fértil en algunas regiones, especialmente en Mallorca.

El archipiélago Canario.

Está ubicado en el océano Atlántico frente a la costa africana y está compuesto por islas como Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro. El relieve es muy montañoso, con el Teide en Tenerife como la montaña más alta de España.

El origen de las islas Canarias es volcánico, y se encuentran en la zona de contacto entre la litosfera oceánica y continental.

Las erupciones volcánicas siguen siendo comunes en la región, con dieciocho erupciones históricas, incluyendo las recientes en El Hierro en 2011 y en la Palma en 2021. El relieve volcánico incluye conos volcánicos, tubos, coladas de lava, campos de escorias, barrancos, calderas de erosión y acantilados.

La falta de suelos y la roca desnuda en la superficie dificultan las actividades agrícolas en las islas Canarias.

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06

Las costas y su relación con el relieve.

El océano Atlántico y el Mar Mediterráneo bañan los 7.695 km de costa española, de los cuales casi cinco mil son peninsulares. Las costas españolas, en su mayoría, son suaves y sin resaltes, excepto en Galicia, donde son mucho más recortadas, o en el Cantábrico donde predominan los acantilados. El litoral español se divide en cinco sectores:

1.- El tramo norte, bañado por el mar Cantábrico, es de 770 km y tiene una costa casi recta debido a una gran falla geológica. A pesar de la erosión marina, no tiene accidentes destacados, pero cuenta con algunos promontorios, islotes rocosos y pequeñas bahías. Predominan los acantilados altos.

2.- La costa gallega atlántica, de 440 km, es accidentada con grandes rías que se formaron durante las glaciaciones. Estas rías se originaron cuando el nivel del mar inundó antiguos valles fluviales. Las rías de Muros y Noya, Arosa, Vigo y Pontevedra son amplias y profundas, mientras que las de Ortigueira, Cedeira, El Ferrol, Betanzos, La Coruña y Camariñas son cortas y estrechas en el tramo cantábrico y abiertas en el litoral atlántico.

3.- La costa atlántica andaluza, de unos 300 km, es baja y se ha formado recientemente por la acumulación de depósitos arenosos. Tiene extensas playas, barras, isletas y dunas, así como marismas en las desembocaduras de los ríos.

4. El litoral mediterráneo, con 1.663 km de longitud, se caracteriza por la presencia de montañas cercanas al mar, pero predominan las costas bajas con playas, dunas y albuferas. También hay zonas rocosas en algunos puntos, como partes de Andalucía, las Baleares y la Costa Brava.

5.- Las Islas Canarias, con su relieve montañoso, tienen costas altas con grandes acantilados, como los de los Gigantes (Tenerife). Sin embargo, su litoral tiene un trazado suave, sin demasiados accidentes. Existen también algunas playas, sobre todo en las islas orientales, más planas.

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Los páramos, superficies estructurales planas y elevadas, formados por los sustratos calizos más resistentes a la erosión en la zona este, o por los cantos y arenas erosionados a las montañas en las zonas localizadas al pie de las cordilleras.
Las campiñas de los cursos medios del Tajo y Guadiana. Como en la Submeseta Norte, son valles amplios donde se escalonan varios niveles de terrazas. En ellas se sedimentan restos calizos, arcillosos y cantos arrastrados por los ríos desde las montañas. Son tierras muy fértiles de gran aprovechamiento agrícola.

En los lugares donde abundan las arcillas, margas o yesos se han originado paisajes acarcavados por la acción del agua y de badlands debido a la aridez del clima (por ejemplo en los Monegros)

El Campo de Calatrava constituye una zona ligeramente elevada. En ella destaca la presencia de relieve volcánico, con algunos conos y cráteres, formados en la era Terciaria a partir de algunas fracturas que permitieron la salida del magma.
Las estructuras falladas

Una falla es una ruptura o accidente tectónico de una masa rocosa, acompañado de un desplazamiento, aspecto que diferencia una falla de una fractura. Materiales rígidos, no se pliegan, se rompen. Como el granito del Paleozoico. Así; las zonas hundidas se conocerán como Fosa tectónica o graben y los bloques elevados como Horst. Esto se conoce como Relieve Germánico.

La penillanura extremeña tiene una altitud entre 300 y 500 m. Como su homóloga de Zamora y Salamanca, constituye la superficie de erosión del antiguo zócalo. Su monotonía se rompe por la presencia de montes isla, formados por rocas muy duras (cuarcitas) más resistentes a la erosión.

La DEPRESIÓN LONGITUDINAL, rellena de materiales terciarios y cuaternarios, presenta un relieve de suaves colinas y valles. De norte a sur, se diferencian cuatro comarcas: la Selva, el Vallés, el Penedés y el Camp de Tarragona.

- Cono volcánico, edificio volcánico, en forma de cono truncado.- Calderas: depresiones de forma circular o elíptica. + Calderas de hundimiento: desplome del edificio volcánico. + Calderas de explosión: emisiones violentas de magma al exterior. + Calderas de erosión: el arroyamiento y la acción del aire. - Domos: edificio volcánico en el que la lava es tan viscosa que se enfría y solidifica en el mismo cráter. Forma de cúpula. - Malpaíses: cúmulos de coladas viscosas solidificadas. Paisajes yermos. - Roques y diques: son los pitones, masa de lava alojada en la chimenea de un volcán cuyo cono ha sido erosionado. - Barrancos volcánicos: arroyamiento de agua por las laderas inclinadas.

LOS SOMONTANOS (PIRENAICO E IBÉRICO). Son relieves en cuesta que enlazan los Pirineos y el Sistema Ibérico con el centro. Materiales gruesos que proceden de las montañas circundantes. En los somontanos la erosión ha creado dos tipos de relieves característicos: los mallos en el somontano pirenaico y las hoyas (en el somontano ibérico se las denomina campos) que son depresiones formadas debido a la blandura de los materiales. Los ríos se han encajado en los pies de monte y han excavado amplios valles curso abajo.

Las estructuras plegadas

Un pliegue es una ondulación de los estratos rocosos como resultado de la acción de fuerzas compresivas en la corteza terrestre sobre materiales plásticos: Anticlinal: estratos inclinados a partir del eje central. Forma convexa. Núcleo materiales antiguos. Sinclinal: estratos inclinados en dirección hacia el eje central. Forma cóncava. Núcleo materiales modernos.

La penillanura, una superficie llana o suavemente ondulada, donde la erosión ha barrido los materiales sedimentarios y ha dejado al descubierto los materiales primarios (granito, pizarra y cuarcita), en el sector occidental de Zamora y Salamanca, donde los ríos se encajan aprovechando las fracturas, como ocurre en los Arribes del Duero.
En el centro de la submeseta, los valles fluviales (Duero), muy amplios, que dan lugar a extensas campiñas, llanuras bajas suavemente onduladas, de tierras arcillosas utilizadas para la agricultura, como la Tierra de Campos. En estas campiñas son frecuentes los cerros (oteros y tesos), pequeñas elevaciones que la erosión fluvial ha dejado en resalte salpicando la meseta.

La orogenia Herciniana generó fuerzas tangenciales con dirección SO-NE que afectarán a los sedimentos en dirección SE-NE. Estos sedimentos se plegaron, elevaron y emergieron por encima del nivel del mar, con una dirección NO-SE. Este proceso resultó en la formación de varios macizos paleozoicos o hercinianos en la península ibérica, que incluyen:

  • 1. Macizo Hespérico o meseteño.
  • 2. Macizo de los Pirineos.
  • 3. Macizo Bético-Rifeño.
  • 4. Macizo Catalán-Sardo-Balear, ubicado en el norte de la actual Cadena Catalana.
  • 5. Macizo del Ebro.
Las parameras de la parte nororiental de las provincias de Cuenca y Guadalajara. Son lugares en los que el estrato calizo superior ha resistido la erosión fluvial y forma páramos, mesas y cerros testigo con cimas planas. Cuando ese estrato se erosiona, se encaja la red hidrográfica, excavando valles en las rocas blandas y formando cárcavas y laderas de fuertes pendientes con zonas de suelos pobres.

Desde la Sierra de Cazorla hasta Sevilla. Predominan las campiñas que son paisajes de formas suavemente onduladas, excelentes para la agricultura. En la Depresión destacan algunas elevaciones: las lomas (elevación de bloques terciarios delimitados por valles fluviales; por ejemplo, la de Ubeda que es una gran plataforma ligeramente basculada) y los alcores (que son cerros testigos compuestos por materiales calizos más resistentes a la erosión; principalmente entre Carmona y Sevilla).

Las mesas o muelas que son plataformas estructurales de materiales calizos duros que han resistido mejor la erosión que su entorno de materiales más blandos. En realidad son cerros testigo. Algunas son relativamente pequeñas, pero otras tienen una extensión considerable. Entre las muelas se abren anchos valles de fondo plano aptos para el cultivo.

Los materiales duros (calizas) y blandos (margas), al ser presionados, formaron mantos de corrimiento de sur a norte y cabalgamientos, desplazándose a bastante distancia.

Cárcavas: barrancos o hendiduras en las paredes verticales.

El concepto de tiempo geológico es diferente del histórico. Hablamos de millones de años. La Tierra tiene 4.600 millones de años.
La teoría de la tectónica de placas

La litosfera, la capa más superficial de la Tierra, estaría compuesta por una serie de placas móviles que flotarían sobre la astenosfera. Cualquier movimiento de una placa repercutiría sobre las demás. En los bordes de las placas se producen la mayor parte de los fenómenos tectónicos, actividad sísmica, volcánica.

  • 1. Macizo Galaico.
  • 2. Montes de León.
  • 3. Sistema Central.
  • 4. Montes de Toledo.
  • 5. Sierra Morena.
La llanura manchega es la mayor superficie horizontal de nuestro país, con una dirección norte-sur, que en algunas zonas supera los 90 km. Está compuesta por estratos calizos sin deformar, pues se formó después de las orogenias. Se trata de una región casi plana en la que arroyos y ríos como el Guadiana, han podido erosionar en profundidad.

Alteración por la acción del agua, del hielo y del deshielo, que actúa a través de las diaclasas, líneas de debilidad del granito.

Resulta difícil imaginar ahora que las Tierras Altas de Escocia, los Apalaches, los Montes Ouachita y el Pequeño Atlas de Marruecos sean la misma cadena montañosa, que en su día estuvo conectada como la Cordillera Central de Pangea. Durante el Pérmico, la Cordillera Central de Pangea fue sometida a una importante meteorización física, que redujo las cumbres y formó numerosas y profundas llanuras entre montañas. En el Triásico Medio, las sierras se redujeron considerablemente. A principios del Jurásico, la cadena pangeana del oeste de Europa quedo definida como es en la actualidad...

Relieve inverso

Cuando los anticlinales son valles y los sinclinales colgados son elevados y dominantes en el relieve. Resultado de una intensa acción erosiva.