UNIDAD 1 EL SER HUMANO
Índice
NIM
Cuando el doctor Lemmon entró en la habitación, los ojos de Carolyn se llenaron de pánico y trató de proteger a su pequeño. Sabía lo que ocurriría. Seis veces antes, habían robado a sus bebés. Pronto notó el punzante dolor en el brazo, unas voces que gritaban y su conciencia se desvaneció.Con apenas unas semanas de vida, Nim, el hijo de Carloyn, fue llevado hasta Stephanie, quien sería su nueva madre. Vivía en un apartamento en el Upper West Side de Nueva York, con Wer Lafarge, su marido escritor.Antes de seguir, debes saber una cosa. Nim era un bebé especial. Había nacido con 48 cromosomas (en lugar de los 46 que todos tenemos), una frente prominente, cabello revuelto por todo el cuerpo y dedos largos y curvados. Pero, sobre todo, Nim formaba parte del experimento del científi co Herbert Terrace, que quería descubrir si alguien como Nim podría ser educado como un niño más.El tiempo pasó. Stephanie y Wer eran desordenados y, aunque Nim aprendió a vestirse, a comer con cubiertos o a hablar con gestos, no lo hizo al ritmo que Herbert quería. Así que se mudó con Laura. Laura fue su tercera madre. Su profesora. Fue un amor a primera vista. Con ella Nim comenzó a aprender sin parar. También se fue a vivir a una mansión mucho más grande, con árboles, jardín..., lugares donde correr y tener una infancia feliz. Sin embargo, quería controlar la vida de Laura. A veces, le mordía y le pedía perdón. Cuando Laura quiso marchar, Nim se negó a aceptarlo. Y entonces llegó Renée, una nueva maestra. Y también llegó el desastre.Ocurrió un día en el que Renée fue a coger a Nim de los brazos de otro cuidador. El ataque fue brutal. Le desgarró la mejilla dejándole todo el interior a la vista. Inmediatamente, Nim se arrepintió, pidió perdón una y otra vez, pero la sangre caía a borbotones. Cuando Renée salió del hospital tres meses después, Herbert Terrace soltó la bomba: «El experimento se ha terminado».El día que sedaron a Nim para llevarle a su último hogar, todos se sintieron muy mal. Sabían que habían fallado. Y sabían que aquello era una despedida. El avión los llevó a Oklahoma, a una isla rodeada de rejas eléctricas, guardas con bastones y jaulas. Nim estaba muy asustado. Y entonces, por primera vez, vio a alguien que era igual que él, otro chim-pancé. Y descubrió, quizás, que nunca había sido quien había creído ser.
PREGUNTAS
- ¿Crees que conocer y comprender mejor a Nim nos puede ayudar a conocernos mejor a nosotros mismos? Si es así, ¿de qué manera?
- ¿Te plantea dudas éticas el experimento de Nim? ¿Cuáles?
- ¿Hay algún comportamiento de Nim que te recuerde al de algunas personas?
1 Las concepciones del ser humano
EN LA FILOSOFÍA CLÁSICA
1 Las concepciones del ser humano
EN LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
ACTIVIDADES
1. ¿Para qué ha de servirle al hombre su racionalidad, según los antiguos filósofos griegos? 2. Encuentra tres diferencias entre cómo era la vida en el siglo xx y ahora. ¿Dirías que reflejan las ideas de Foucault y Han? Puedes preguntar a tus padres o abuelos
LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN
ACTIVIDADES
3. La psicología: ciencia del alma
La psicología es la ciencia que estudia cómo las personas pensamos, sentimos y nos comportamos. Etimológicamente, significa ‘ciencia del alma’ (ló-gos, psyché).
Esta ciencia nació de la introspección, es decir, de la observación de nuestras propias emociones; por ello, cuando en 1879 Wund fundó en Leipzig (Alemania) el primer laboratorio de psicología, defendió como método la introspección, es de-cir, la percepción interna de nuestros estados de ánimo. Pero en aquellos tiempos otras ciencias revolucionaban el mundo cabalgando a lomo de las matemáticas y del método científico. Y la psicología se estaba quedando atrás.
3.1. El conductismo
En 1913, el norteamericano John Watson se da cuenta de que la psicología debía cambiar su metodología si quería equipararse con las demás ciencias. No se pue-de medir el amor midiendo la longitud de un abrazo, no podemos hacer ciencia basándonos en nuestras experiencias interiores. Por ello, Watson abandonó la introspección y convirtió la psicología en la ciencia de la conducta. La psicología conductista observa lo que hacemos y, a partir de la observación, trata de medir las conductas como manifestaciones de los hechos psíquicos sin la ambigüedad de la introspección.El conductismo es la corriente de la psicología que se centra en el estudio del comportamiento de las personas observable y medible.
B. El condicionamiento operante o instrumental
A. El reflejo condicionado o condicionamiento clásico
Al igual que Watson, Skinner deseaba comprender las leyes que rigen el aprendi-zaje tanto en animales como en humanos. Skinner tomó un concepto del psicólo-go Thorndike llamado ley del efecto, según el cual el aprendizaje consiste en la formación de hábitos que se afirman en la mente si van seguidos de un refuerzo.Para experimentar su teoría, Skinner desarrollo las conocidas como cajas de S ki n ner. En estas cajas, que contenían palancas, luces y aparatos eléctricos, se introducían ratas, palomas, patos, etc. Al principio el animal actuaba por azar, pero, cuando accionando una determinada palanca recibía un trozo de carne, las repeticiones sucesivas hacían que presionase la palanca inmediatamente para conseguir el alimento. El refuerzo del premio consolidaba la conducta hasta con-vertirla en un hábito.Para que el aprendizaje fuera exitoso, el estímulo en forma de premio o castigo debía cumplir con las siguientes condiciones.
La psicología conductista comienza su estudio a partir del descubrimiento del reflejo condicionado. En todos los animales existen los llamados reflejos innatos.Si nos acercan una cerilla a la mano, la retiramos sin siquiera tener que pensar conscientemente en el peligro. La conducta de los animales se fundamenta en gran medida en este tipo de pautas instintivas, que tienen como base un esquema de estímulo-respuesta.¿Pero podemos conseguir asociar esa respuesta con un estímulo no innato? El profesor de fisiología ruso Ivan Paulov (1849-1936) descubrió que sí al observar que los perros eran capaces de salivar solo con oír los pasos del dueño, que venía a darles la comida. Watson tomó de Paulov su modelo de los reflejos condiciona-dos y lo colocó en la base del comportamiento humano. Para Watson el ser hu-mano aprende sus conductas de forma parecida a los perros de Paulov: por una asociación aprendida entre una conducta y un premio o un castigo.
B. El condicionamiento operante o instrumental
C. La psicología cognitiva o constructivista
D. El aprendizaje social
Si al observar el comportamiento de otra persona o animal se produce un cambio en la propia conducta, se da un aprendizaje por observación. Este modelo de conducta suele denominarse imitación o también aprendizaje social. Esta forma de aprendizaje es propia (aunque no exclusiva) del ser humano. Des-de niños, experimentamos un intenso proceso de socialización que comienza en la familia y continúa en la escuela, los amigos, los medios de comunicación y las redes sociales. Imitamos lo que hacen nuestros padres o las figuras públicas. Esta forma de aprendizaje es especialmente poderosa; por ejemplo, es mucho más probable que un niño se aficione a la lectura por ver a su progenitor sentado con un libro que por ser obligado a leer. La aprobación o condena de las perso-nas cercanas influyen en gran medida en la consolidación de los comportamien-tos por imitación..
La alternativa más importante a la psicología conductista es la psicología cogniti-va. Para Piaget (1896-1980), nuestra mente no se limita a aprender de forma pasi-va a partir del condicionamiento, sino que organiza y estructura de forma activa los estímulos que recibimos. El mundo no es lo que ves: es cómo interpretas lo que ves a partir de tus experiencias y tu subjetividad.
E. La teoría psicoanalítica
Tradicionalmente, identificamos la vida psíquica con la vida consciente. Es decir, creemos que nuestra vida mental no es más que aquella de la que nos damos cuenta. Pero esta idea no es correcta. Bajo aquello que percibimos se esconden pensamientos, emociones y recuerdos que no percibimos pero que operan sobre nosotros, influyendo sobre nuestras emociones y nuestro comportamiento. Sig-mund Freud (1856-1939) es el autor más importante e influyente de cuantos han estudiado qué ocurre al otro lado del telón de nuestra conciencia.De forma muy resumida, Freud sostiene que los seres vivos tenemos dos instin-tos, a los que él denomina pulsiones: el de autoconservación y el sexual o libido. Ambos instintos se rigen por el principio del placer, pero están sometidos al prin-cipio de realidad: si un gato quiere comer un ratón (placer) y llega un perro, el gato abandona el ratón, aunque tenga hambre (realidad). Freud describe el espacio psíquico de las personas en tres componentes que interactúan entre sí, dando lugar a nuestra vida psíquica.
ACTIVIDADES
1. Tu amigo Pepe siempre llega tarde a las citas. ¿Cómo podrían (de forma muy sencilla) interpretar esta conducta un psicólogo conductista y uno cognitivo?2. ¿Puede la psicología cognitiva explicar mejor que la conductista las diferencias de comportamiento en-tre un niño y un adulto? ¿O entre dos personas de diferentes culturas? ¿Por qué? 3. De acuerdo con la teoría del aprendizaje social, ¿cómo podrías aficionar a tu hijo a jugar al ajedrez? 4. ¿Conoces el significado de «lootear» en el argot de los juegos? ¿Qué relación guarda con el programa de refuerzo intermitente que describe Skinner? 5. De los tres componentes de la psique humana de Freud, ¿sobre cuál tenemos mayor control?
4 La psicología social
El principal mensaje de la psicología social es que nuestra realidad social es antes una construcción mental que una realidad objetiva. Nuestro lenguaje, por ejem-plo, manifiesta nuestros juicios de valor y nuestra perspectiva del mundo. Cuando decimos «el terrorista fue abatido» en lugar de «el combatiente fue asesinado», estamos manifestando a los demás, consciente o inconscientemente, nuestra vi-sión del mundo. En estas páginas veremos la manera, a veces distorsionada, en la que las personas construimos esta visión.
4.1. La teoría de la atribución
La teoría de la atribución es una de las teorías más conocidas de la psicología social y estudia cómo interpretamos causalmente el comportamiento, es decir, cómo buscamos el porqué de las cosas. Comprenderla es importante porque afecta al modo en que intentamos superar los problemas y dificultades. Por ejemplo, si atribuimos un suspenso a saber poco, sabremos que la solución será aprender más. Pero si lo hacemos a que «el profesor nos tiene manía», segura-mente la solución más probable sea quejarnos al profesor.Uno de los descubrimientos más importante de la atribución es la teoría del ras-go prominente. Las personas tendemos a atribuir la causa de lo que observamos a los elementos más llamativos que nos son mostrados. Por ejemplo, el psicólogo Dan Lassiter demostró que los acusados objeto de un interrogatorio eran juz-gados culpables el doble de veces cuando aparecían en vídeo en primer plano frente a cuando eran mostrados desde un punto de vista lateral.
4.3. La obediencia y la conformidad
4.2. La disonancia cognitiva
Las personas experimentamos disonancia cognitiva cuando simultáneamente sostenemos dos pensamientos que son psicológicamente inconsistentes e incom-patibles entre sí. Cuando sufrimos esta situación, nuestra mente trata de reducir la inconsistencia, a menudo alterando nuestros recuerdos o nuestras creencias.Hasta que León Festinger (1919-1989) desarrolló la teoría de la disonancia cogniti-va, la mayoría de las personas asumían que las actitudes moldeaban el comporta-miento, y no a la inversa. Es decir, tendemos a actuar en función de lo que pensamos, y no a pensar a partir de lo que hacemos. Sin embargo, muchos experimentos de la psicología han demostrado que a menudo ocurre lo contrario. El fenómeno de la disonancia cognitiva ayuda a comprender, por ejemplo, por qué tendemos a juzgar mejor a las personas después de haber tenido un romance con ellas que antes o por qué justificamos más fácilmente las malas acciones en las personas que apreciamos.
La obediencia a alguien a quien atribuimos autoridad o la presión de sentirnos conformes con el comportamiento del grupo puede llevarnos a actuar en contra de nuestros principios y hasta de nuestros sentidos, incluso sin necesidad de una coacción explícita.
La cultura humana
El término cultura nace en su concepción moderna en la obra Primitive culture(1871), del antropólogo británico Edward Burnett Tylor, quien la define como «el complejo de conocimientos, creencias, arte, moral, costumbres, hábitos y otras capacidades adquiridas por el hombre como miembro de la sociedad». Así pues, cultura es un partido de fútbol o un rito religioso, pero también nuestro lenguaje o nuestra capacidad para construir un puente. Cultura es, en suma, todo aquello que aprendemos y transmitimos de generación en generación.
5.1. Cultura humana frente a «cultura animal»
La cultura es algo específicamente humano, y sin embargo sabemos de grupos de animales que desarrollan una cierta forma de «protocultura», como, por ejemplo, grupos de monos que descubren alguna técnica para conseguir termitas con un palo, y lo transmiten a sus crías. Pero, a diferencia de la cultura animal, la cultura humana es en gran medida simbólica y dependiente del lenguaje. Aunque los monos puedan enseñar a coger termitas a sus crías, difícilmente les dedicarán un poema, les harán la primera comunión o les dibujarán plátanos en la pared. Así mismo, la cultura nos permite liberarnos de las limitaciones del mundo físico, de la naturaleza, y aprender a controlarla. Cuando llueve, construimos un refugio, y cuando hace frío, un abrigo. En cierto modo, gracias a la cultura dejamos de evolucionar físicamente para adaptarnos al medio, y comenzamos a adaptar el medio físico a nosotros. No desarrollamos branquias para nadar bajo el mar, sino que inventamos el traje de buzo. Y una vez que la cultura se establece, tiene una vida propia, se transmite entre generaciones y, en cierto modo, evoluciona de un modo análogo a como lo hacen los seres biológicos. La evolución biológica queda en segundo plano, y se transmuta en evolución cultural de nuestras sociedades.
5.2. Sociedad y cultura
La sociedad, concebida como la forma en que los grupos conviven de acuerdo con ciertas reglas y estructuras, precede a la cultura. Los primates ya vivían en sociedades, pero carecían de cultura. Esta emergió gradualmente, a la par que el símbolo y el lenguaje articulado, añadiendo una nueva dimensión a la vida social. En algún momento, poco a poco, aparecieron las normas, los ritos, los nombres de las cosas, los espíritus, etc., y el primate se convirtió en hombre. ¿Pero cuándo exactamente? Es difícil de decir. La cultura es patrimonio de la humanidad, pero existen diferencias culturales entre unas sociedades y otras. Así, podemos hablar de culturas particulares o sistemas socioculturales. Además, las culturas no son estancas, sino que transmi-ten sus caracteres de unas a otras y también son plurales, en el sentido de que en cada sociedad conviven muchas formas y variantes de la cultura.
5.3. Etnocentrismo frente a relativismo cultural
5.3. Etnocentrismo frente a relativismo cultural
Las personas desarrollamos nuestra personalidad en el ámbito de nuestra cultura. Nuestros valores, actitudes y creencias están fuertemente influidos por aquellos que predominan en nuestro entorno. Si naces en el Tíbet, es improba-ble que ames el surf, que seas musulmán o cristiano o que toques la gaita. Quié-nes somos, cómo juzgamos el mundo y qué creemos que es la Verdad depende en gran medida de algo tan azaroso como el lugar donde hemos nacido. A la tendencia de juzgar a otras culturas desde la perspectiva de la nuestra la denominamos etnocentrismo. Así, consideramos que los ingleses conducen «al revés» o que comer un estofado de rata vietnamita es sumamente desagradable. Estas diferencias se extienden a otros muchos ámbitos, como la vestimenta o la sexualidad. Nunca debemos olvidar que nuestra cultura nos otorga una pers-pectiva del mundo, pero que existen otras perspectivas. A medida que nuestro conocimiento de los demás fue haciéndose mayor, aprendimos que las culturas sa-tisfacen las mismas necesidades básicas de los individuos por diferentes medios.
5.3. Etnocentrismo frente a relativismo cultural
Frente al etnocentrismo, tenemos el relativismo cultural, que aboga por que los elementos de cada cultura se evalúen en relación con ella misma, y no en comparación con otras. Por tanto, no se puede hablar de culturas más o menos elevadas. El relativismo cultural es una perspectiva que nace sobre todo en la antropología. Uno de los primeros antropólogos en defender esta postura fue Franz Boas (1858-1942); según él, cada cultura tenía su propia lógica interna y nin-guna cultura era superior o inferior a otra, sino que simplemente eran diferentes. Algunos filósofos y antropólogos han planteado críticas y objeciones al relati-vismo cultural. A la tesis de los antropólogos de que una sociedad moderna era equivalente a una tribu primitiva, el filósofo español Gustavo Bueno argumen-taba: «Por de pronto, somos nosotros quienes les estudiamos a ellos, y no a la inversa». Por su parte, el filósofo Sir Roger Scruton (1944-2020) argumentaba que las culturas que se basan en principios como la dignidad humana, la libertad individual y la igualdad ante la ley son superiores a aquellas que no los valoran o los subordinan a otras prioridades.
ACTIVIDADES FINALES
FOPP 4º UNIDAD 1. EL SER HUMANO
María Eugenia Carril
Created on September 11, 2023
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UNIDAD 1 EL SER HUMANO
Índice
NIM
Cuando el doctor Lemmon entró en la habitación, los ojos de Carolyn se llenaron de pánico y trató de proteger a su pequeño. Sabía lo que ocurriría. Seis veces antes, habían robado a sus bebés. Pronto notó el punzante dolor en el brazo, unas voces que gritaban y su conciencia se desvaneció.Con apenas unas semanas de vida, Nim, el hijo de Carloyn, fue llevado hasta Stephanie, quien sería su nueva madre. Vivía en un apartamento en el Upper West Side de Nueva York, con Wer Lafarge, su marido escritor.Antes de seguir, debes saber una cosa. Nim era un bebé especial. Había nacido con 48 cromosomas (en lugar de los 46 que todos tenemos), una frente prominente, cabello revuelto por todo el cuerpo y dedos largos y curvados. Pero, sobre todo, Nim formaba parte del experimento del científi co Herbert Terrace, que quería descubrir si alguien como Nim podría ser educado como un niño más.El tiempo pasó. Stephanie y Wer eran desordenados y, aunque Nim aprendió a vestirse, a comer con cubiertos o a hablar con gestos, no lo hizo al ritmo que Herbert quería. Así que se mudó con Laura. Laura fue su tercera madre. Su profesora. Fue un amor a primera vista. Con ella Nim comenzó a aprender sin parar. También se fue a vivir a una mansión mucho más grande, con árboles, jardín..., lugares donde correr y tener una infancia feliz. Sin embargo, quería controlar la vida de Laura. A veces, le mordía y le pedía perdón. Cuando Laura quiso marchar, Nim se negó a aceptarlo. Y entonces llegó Renée, una nueva maestra. Y también llegó el desastre.Ocurrió un día en el que Renée fue a coger a Nim de los brazos de otro cuidador. El ataque fue brutal. Le desgarró la mejilla dejándole todo el interior a la vista. Inmediatamente, Nim se arrepintió, pidió perdón una y otra vez, pero la sangre caía a borbotones. Cuando Renée salió del hospital tres meses después, Herbert Terrace soltó la bomba: «El experimento se ha terminado».El día que sedaron a Nim para llevarle a su último hogar, todos se sintieron muy mal. Sabían que habían fallado. Y sabían que aquello era una despedida. El avión los llevó a Oklahoma, a una isla rodeada de rejas eléctricas, guardas con bastones y jaulas. Nim estaba muy asustado. Y entonces, por primera vez, vio a alguien que era igual que él, otro chim-pancé. Y descubrió, quizás, que nunca había sido quien había creído ser.
PREGUNTAS
1 Las concepciones del ser humano
EN LA FILOSOFÍA CLÁSICA
1 Las concepciones del ser humano
EN LA FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
ACTIVIDADES
1. ¿Para qué ha de servirle al hombre su racionalidad, según los antiguos filósofos griegos? 2. Encuentra tres diferencias entre cómo era la vida en el siglo xx y ahora. ¿Dirías que reflejan las ideas de Foucault y Han? Puedes preguntar a tus padres o abuelos
LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN
ACTIVIDADES
3. La psicología: ciencia del alma
La psicología es la ciencia que estudia cómo las personas pensamos, sentimos y nos comportamos. Etimológicamente, significa ‘ciencia del alma’ (ló-gos, psyché).
Esta ciencia nació de la introspección, es decir, de la observación de nuestras propias emociones; por ello, cuando en 1879 Wund fundó en Leipzig (Alemania) el primer laboratorio de psicología, defendió como método la introspección, es de-cir, la percepción interna de nuestros estados de ánimo. Pero en aquellos tiempos otras ciencias revolucionaban el mundo cabalgando a lomo de las matemáticas y del método científico. Y la psicología se estaba quedando atrás.
3.1. El conductismo
En 1913, el norteamericano John Watson se da cuenta de que la psicología debía cambiar su metodología si quería equipararse con las demás ciencias. No se pue-de medir el amor midiendo la longitud de un abrazo, no podemos hacer ciencia basándonos en nuestras experiencias interiores. Por ello, Watson abandonó la introspección y convirtió la psicología en la ciencia de la conducta. La psicología conductista observa lo que hacemos y, a partir de la observación, trata de medir las conductas como manifestaciones de los hechos psíquicos sin la ambigüedad de la introspección.El conductismo es la corriente de la psicología que se centra en el estudio del comportamiento de las personas observable y medible.
B. El condicionamiento operante o instrumental
A. El reflejo condicionado o condicionamiento clásico
Al igual que Watson, Skinner deseaba comprender las leyes que rigen el aprendi-zaje tanto en animales como en humanos. Skinner tomó un concepto del psicólo-go Thorndike llamado ley del efecto, según el cual el aprendizaje consiste en la formación de hábitos que se afirman en la mente si van seguidos de un refuerzo.Para experimentar su teoría, Skinner desarrollo las conocidas como cajas de S ki n ner. En estas cajas, que contenían palancas, luces y aparatos eléctricos, se introducían ratas, palomas, patos, etc. Al principio el animal actuaba por azar, pero, cuando accionando una determinada palanca recibía un trozo de carne, las repeticiones sucesivas hacían que presionase la palanca inmediatamente para conseguir el alimento. El refuerzo del premio consolidaba la conducta hasta con-vertirla en un hábito.Para que el aprendizaje fuera exitoso, el estímulo en forma de premio o castigo debía cumplir con las siguientes condiciones.
La psicología conductista comienza su estudio a partir del descubrimiento del reflejo condicionado. En todos los animales existen los llamados reflejos innatos.Si nos acercan una cerilla a la mano, la retiramos sin siquiera tener que pensar conscientemente en el peligro. La conducta de los animales se fundamenta en gran medida en este tipo de pautas instintivas, que tienen como base un esquema de estímulo-respuesta.¿Pero podemos conseguir asociar esa respuesta con un estímulo no innato? El profesor de fisiología ruso Ivan Paulov (1849-1936) descubrió que sí al observar que los perros eran capaces de salivar solo con oír los pasos del dueño, que venía a darles la comida. Watson tomó de Paulov su modelo de los reflejos condiciona-dos y lo colocó en la base del comportamiento humano. Para Watson el ser hu-mano aprende sus conductas de forma parecida a los perros de Paulov: por una asociación aprendida entre una conducta y un premio o un castigo.
B. El condicionamiento operante o instrumental
C. La psicología cognitiva o constructivista
D. El aprendizaje social
Si al observar el comportamiento de otra persona o animal se produce un cambio en la propia conducta, se da un aprendizaje por observación. Este modelo de conducta suele denominarse imitación o también aprendizaje social. Esta forma de aprendizaje es propia (aunque no exclusiva) del ser humano. Des-de niños, experimentamos un intenso proceso de socialización que comienza en la familia y continúa en la escuela, los amigos, los medios de comunicación y las redes sociales. Imitamos lo que hacen nuestros padres o las figuras públicas. Esta forma de aprendizaje es especialmente poderosa; por ejemplo, es mucho más probable que un niño se aficione a la lectura por ver a su progenitor sentado con un libro que por ser obligado a leer. La aprobación o condena de las perso-nas cercanas influyen en gran medida en la consolidación de los comportamien-tos por imitación..
La alternativa más importante a la psicología conductista es la psicología cogniti-va. Para Piaget (1896-1980), nuestra mente no se limita a aprender de forma pasi-va a partir del condicionamiento, sino que organiza y estructura de forma activa los estímulos que recibimos. El mundo no es lo que ves: es cómo interpretas lo que ves a partir de tus experiencias y tu subjetividad.
E. La teoría psicoanalítica
Tradicionalmente, identificamos la vida psíquica con la vida consciente. Es decir, creemos que nuestra vida mental no es más que aquella de la que nos damos cuenta. Pero esta idea no es correcta. Bajo aquello que percibimos se esconden pensamientos, emociones y recuerdos que no percibimos pero que operan sobre nosotros, influyendo sobre nuestras emociones y nuestro comportamiento. Sig-mund Freud (1856-1939) es el autor más importante e influyente de cuantos han estudiado qué ocurre al otro lado del telón de nuestra conciencia.De forma muy resumida, Freud sostiene que los seres vivos tenemos dos instin-tos, a los que él denomina pulsiones: el de autoconservación y el sexual o libido. Ambos instintos se rigen por el principio del placer, pero están sometidos al prin-cipio de realidad: si un gato quiere comer un ratón (placer) y llega un perro, el gato abandona el ratón, aunque tenga hambre (realidad). Freud describe el espacio psíquico de las personas en tres componentes que interactúan entre sí, dando lugar a nuestra vida psíquica.
ACTIVIDADES
1. Tu amigo Pepe siempre llega tarde a las citas. ¿Cómo podrían (de forma muy sencilla) interpretar esta conducta un psicólogo conductista y uno cognitivo?2. ¿Puede la psicología cognitiva explicar mejor que la conductista las diferencias de comportamiento en-tre un niño y un adulto? ¿O entre dos personas de diferentes culturas? ¿Por qué? 3. De acuerdo con la teoría del aprendizaje social, ¿cómo podrías aficionar a tu hijo a jugar al ajedrez? 4. ¿Conoces el significado de «lootear» en el argot de los juegos? ¿Qué relación guarda con el programa de refuerzo intermitente que describe Skinner? 5. De los tres componentes de la psique humana de Freud, ¿sobre cuál tenemos mayor control?
4 La psicología social
El principal mensaje de la psicología social es que nuestra realidad social es antes una construcción mental que una realidad objetiva. Nuestro lenguaje, por ejem-plo, manifiesta nuestros juicios de valor y nuestra perspectiva del mundo. Cuando decimos «el terrorista fue abatido» en lugar de «el combatiente fue asesinado», estamos manifestando a los demás, consciente o inconscientemente, nuestra vi-sión del mundo. En estas páginas veremos la manera, a veces distorsionada, en la que las personas construimos esta visión.
4.1. La teoría de la atribución
La teoría de la atribución es una de las teorías más conocidas de la psicología social y estudia cómo interpretamos causalmente el comportamiento, es decir, cómo buscamos el porqué de las cosas. Comprenderla es importante porque afecta al modo en que intentamos superar los problemas y dificultades. Por ejemplo, si atribuimos un suspenso a saber poco, sabremos que la solución será aprender más. Pero si lo hacemos a que «el profesor nos tiene manía», segura-mente la solución más probable sea quejarnos al profesor.Uno de los descubrimientos más importante de la atribución es la teoría del ras-go prominente. Las personas tendemos a atribuir la causa de lo que observamos a los elementos más llamativos que nos son mostrados. Por ejemplo, el psicólogo Dan Lassiter demostró que los acusados objeto de un interrogatorio eran juz-gados culpables el doble de veces cuando aparecían en vídeo en primer plano frente a cuando eran mostrados desde un punto de vista lateral.
4.3. La obediencia y la conformidad
4.2. La disonancia cognitiva
Las personas experimentamos disonancia cognitiva cuando simultáneamente sostenemos dos pensamientos que son psicológicamente inconsistentes e incom-patibles entre sí. Cuando sufrimos esta situación, nuestra mente trata de reducir la inconsistencia, a menudo alterando nuestros recuerdos o nuestras creencias.Hasta que León Festinger (1919-1989) desarrolló la teoría de la disonancia cogniti-va, la mayoría de las personas asumían que las actitudes moldeaban el comporta-miento, y no a la inversa. Es decir, tendemos a actuar en función de lo que pensamos, y no a pensar a partir de lo que hacemos. Sin embargo, muchos experimentos de la psicología han demostrado que a menudo ocurre lo contrario. El fenómeno de la disonancia cognitiva ayuda a comprender, por ejemplo, por qué tendemos a juzgar mejor a las personas después de haber tenido un romance con ellas que antes o por qué justificamos más fácilmente las malas acciones en las personas que apreciamos.
La obediencia a alguien a quien atribuimos autoridad o la presión de sentirnos conformes con el comportamiento del grupo puede llevarnos a actuar en contra de nuestros principios y hasta de nuestros sentidos, incluso sin necesidad de una coacción explícita.
La cultura humana
El término cultura nace en su concepción moderna en la obra Primitive culture(1871), del antropólogo británico Edward Burnett Tylor, quien la define como «el complejo de conocimientos, creencias, arte, moral, costumbres, hábitos y otras capacidades adquiridas por el hombre como miembro de la sociedad». Así pues, cultura es un partido de fútbol o un rito religioso, pero también nuestro lenguaje o nuestra capacidad para construir un puente. Cultura es, en suma, todo aquello que aprendemos y transmitimos de generación en generación.
5.1. Cultura humana frente a «cultura animal»
La cultura es algo específicamente humano, y sin embargo sabemos de grupos de animales que desarrollan una cierta forma de «protocultura», como, por ejemplo, grupos de monos que descubren alguna técnica para conseguir termitas con un palo, y lo transmiten a sus crías. Pero, a diferencia de la cultura animal, la cultura humana es en gran medida simbólica y dependiente del lenguaje. Aunque los monos puedan enseñar a coger termitas a sus crías, difícilmente les dedicarán un poema, les harán la primera comunión o les dibujarán plátanos en la pared. Así mismo, la cultura nos permite liberarnos de las limitaciones del mundo físico, de la naturaleza, y aprender a controlarla. Cuando llueve, construimos un refugio, y cuando hace frío, un abrigo. En cierto modo, gracias a la cultura dejamos de evolucionar físicamente para adaptarnos al medio, y comenzamos a adaptar el medio físico a nosotros. No desarrollamos branquias para nadar bajo el mar, sino que inventamos el traje de buzo. Y una vez que la cultura se establece, tiene una vida propia, se transmite entre generaciones y, en cierto modo, evoluciona de un modo análogo a como lo hacen los seres biológicos. La evolución biológica queda en segundo plano, y se transmuta en evolución cultural de nuestras sociedades.
5.2. Sociedad y cultura
La sociedad, concebida como la forma en que los grupos conviven de acuerdo con ciertas reglas y estructuras, precede a la cultura. Los primates ya vivían en sociedades, pero carecían de cultura. Esta emergió gradualmente, a la par que el símbolo y el lenguaje articulado, añadiendo una nueva dimensión a la vida social. En algún momento, poco a poco, aparecieron las normas, los ritos, los nombres de las cosas, los espíritus, etc., y el primate se convirtió en hombre. ¿Pero cuándo exactamente? Es difícil de decir. La cultura es patrimonio de la humanidad, pero existen diferencias culturales entre unas sociedades y otras. Así, podemos hablar de culturas particulares o sistemas socioculturales. Además, las culturas no son estancas, sino que transmi-ten sus caracteres de unas a otras y también son plurales, en el sentido de que en cada sociedad conviven muchas formas y variantes de la cultura.
5.3. Etnocentrismo frente a relativismo cultural
5.3. Etnocentrismo frente a relativismo cultural
Las personas desarrollamos nuestra personalidad en el ámbito de nuestra cultura. Nuestros valores, actitudes y creencias están fuertemente influidos por aquellos que predominan en nuestro entorno. Si naces en el Tíbet, es improba-ble que ames el surf, que seas musulmán o cristiano o que toques la gaita. Quié-nes somos, cómo juzgamos el mundo y qué creemos que es la Verdad depende en gran medida de algo tan azaroso como el lugar donde hemos nacido. A la tendencia de juzgar a otras culturas desde la perspectiva de la nuestra la denominamos etnocentrismo. Así, consideramos que los ingleses conducen «al revés» o que comer un estofado de rata vietnamita es sumamente desagradable. Estas diferencias se extienden a otros muchos ámbitos, como la vestimenta o la sexualidad. Nunca debemos olvidar que nuestra cultura nos otorga una pers-pectiva del mundo, pero que existen otras perspectivas. A medida que nuestro conocimiento de los demás fue haciéndose mayor, aprendimos que las culturas sa-tisfacen las mismas necesidades básicas de los individuos por diferentes medios.
5.3. Etnocentrismo frente a relativismo cultural
Frente al etnocentrismo, tenemos el relativismo cultural, que aboga por que los elementos de cada cultura se evalúen en relación con ella misma, y no en comparación con otras. Por tanto, no se puede hablar de culturas más o menos elevadas. El relativismo cultural es una perspectiva que nace sobre todo en la antropología. Uno de los primeros antropólogos en defender esta postura fue Franz Boas (1858-1942); según él, cada cultura tenía su propia lógica interna y nin-guna cultura era superior o inferior a otra, sino que simplemente eran diferentes. Algunos filósofos y antropólogos han planteado críticas y objeciones al relati-vismo cultural. A la tesis de los antropólogos de que una sociedad moderna era equivalente a una tribu primitiva, el filósofo español Gustavo Bueno argumen-taba: «Por de pronto, somos nosotros quienes les estudiamos a ellos, y no a la inversa». Por su parte, el filósofo Sir Roger Scruton (1944-2020) argumentaba que las culturas que se basan en principios como la dignidad humana, la libertad individual y la igualdad ante la ley son superiores a aquellas que no los valoran o los subordinan a otras prioridades.
ACTIVIDADES FINALES