Want to create interactive content? It’s easy in Genially!

Get started free

Programar y Evaluar el área de Religión por competencias

José Antonio (el pro

Created on September 7, 2023

Start designing with a free template

Discover more than 1500 professional designs like these:

Transcript

Programar y Evaluar el área de Religión por competencias

De la medición al desempeño

Empezar

Una presentación del curso

La publicación de la LOMLOE promueve un modelo de enseñanza competencial que requiere de la revisión y actualización de la práctica docente. El concepto y la práctica de la evaluación condicionan significativamente los procesos de enseñanza y aprendizaje La nueva normativa pone el énfasis en que la población escolarizada alcance las competencias clave consideradas como imprescindibles para poder desenvolverse adecuadamente en la sociedad actual En este curso se abordará el concepto de evaluación coherente con un modelo educativo competencial y diferentes técnicas e instrumentos que pueden aplicarse para conseguirlo; intentando dar respuesta a las dudas y dificultades que todavía sigue planteando la evaluación de competencias.

+info

Objetivos

01

02

03

Reconocer y aplicar distintas técnicas de recogida y análisis de datos, así como distintos instrumentos de evaluación.

Comprender y aplicar el concepto de evaluación competencial, así como sus distintos tipos, a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Integrar la evaluación como parte del diseño de situaciones de aprendizaje competenciales contextualizadas.

Apartado I

Bases para un modelo competencial

también en Religión

"TPor fin he terminado de combinar los saberes básicos, las situaciones de aprendizaje, el perfil de salid y las competencias específicas. Todo preparado para dar clase.

20.00 h

Situaciones de aprendizaje

Definición:Situaciones y actividades que implican el despliegue por parte del alumnado de actuaciones asociadas a competencias clave y competencias específicas y que contribuyen a la adquisición y desarrollo de las mismas

20.00 h

+info

Si la vida de Piqué y Shakira fuese una Situación de aprendizaje, , la nueva canción sería el producto final.

20.10 h

Un compromiso

Un riesgo

Un currículo de Religión competencial

Desde la LOGSE

El aprendizaje competencial es un proceso

PROCESOS, NO FOTO FIJA

Apartado II

La evaluación

Concepto y tipología

Introducción

Desde que el sistema educativo se basa en el desarrollo y adquisición de competencias, uno de los retos que se le presenta al profesorado es la evaluación de dichas competencias. Para superarlo con éxito es importante entender qué significa evaluar por competencias y cómo se puede realizar, de forma que atienda a las necesidades y diferencias del alumnado, esto es, para qué evaluamos y cómo lo hacemos. Si sólo sustituimos la nominación de los elementos curriculares, pero no cambiamos la forma de impartir clase y evaluar, entonces, es como si no hubiera cambiado nada. Además, se añade el hecho de ser habitual encontrar en los medios, incluso entre el propio profesorado, discursos y declaraciones donde se confunden los términos: evaluación (del alumno), medición, valoración de la consecución, puntuación y calificación. Lo cual, no ayuda mucho en la resolución del desafío para evaluar por competencias. Todas estas expresiones están relacionadas, pero tienen sus matices y distintas implicaciones. ¿Cómo evaluamos? ENCUESTA

+info

Evaluación y calificación

Evaluar no es examinar, evaluar no es calificar, el número no es más objetivo que la descripción, la prueba escrita no valora lo más importante de la educación, la prueba escrita deja sin valorar muchos objetivos y competencias curriculares. Evaluar es un proceso que, atendidos unos criterios prescriptivos del currículo (criterios de evaluación) sirve para establecer un juicio del desempeño del alumnado en relación con los mismos, y actuar en consecuencia (tomar decisiones al respecto). Calificar es valorar el desempeño, logro o conducta de un individuo o grupo usando unas escalas y valores específicamente establecidos. En definitiva, evaluar es una acción más amplia que calificar, siendo ésta última uno de los procesos implícitos en la misma.

Objetivos de la evaluación

  • Detectar la situación de partida general, para dar comienzo al proceso de enseñanza y de aprendizaje.
  • Facilitar la elaboración de una programación idónea y adecuada para el alumnado, en función de los resultados del punto anterior.
  • Durante la aplicación del proyecto/unidad:
- Conocer las ideas previas del alumnado.- Adaptar el conjunto de elementos curriculares del proyecto/SdA al contexto del grupo.- Regular el proceso de enseñanza y de aprendizaje: reforzando los elementos positivos, eliminando los elementos negativos, adecuando las actividades a las posibilidades de cada estudiante, para superar las dificultades que hayan surgido.
  • Confirmar o reformular la programación en función de los datos que se van obteniendo con el desarrollo de las SdA o proyectos previstos.
  • Regular y mejorar la organización y la actuación docente.
  • Seleccionar los recursos didácticos apropiados para cada centro docente..

Evaluar para aprender

Siendo así, la evaluación consiste en saber cuáles han sido los resultados del aprendizaje, tanto para comprobar si se han logrado los objetivos e identificar lo que queda por aprender, como para acreditar los resultados. Además, la información obtenida será útil para evaluar la calidad del proceso de aprendizaje e identificar los aspectos que hay que mejorar. La evaluación de las competencias conlleva reconocer si se es capaz de movilizar los diferentes tipos de saberes, de manera interrelacionada, para hacer una acción, resolver problemas abiertos, reales, complejos y productivos. No tiene sentido evaluar conocimientos por un lado y competencias por otro, como tampoco lo tiene estimar que un alumno haya adquirido una competencia de manera satisfactoria sin haber asimilado los conocimientos que se le vinculan.

Evaluar para aprender

Por tanto, la evaluación que se realiza al finalizar el aprendizaje sobre un tema concreto, al término de una actividad o tarea, desarrollo de una situación de aprendizaje, etc., debe ser competencial y permitir que se identifiquen los progresos en las competencias específicas. En toda evaluación es necesario tener presentes las competencias y los criterios para decidir sobre los aprendizajes, que deben ser coherentes con los objetivos; y también cuál es el punto de partida, para poder reconocer cómo se ha mejorado en la adquisición de la competencia. Conocer los tipos de evaluación y qué dice la normativa vigente sobre ella nos puede ayudar a ir concretando el proceso de evaluación y cómo aplicarlo en nuestra actividad docente.

Tipología de la evaluación

¿Qué tipo de evaluación utilizas? https://www.menti.com/alr1wu5ehhfr

Tipología de la evaluación

Resulta útil metodológicamente clarificar los diferentes tipos de evaluación que se aplican habitualmente desde la docencia, ya que esto nos permitirá conocer de qué tipo de evaluación estamos hablando y cuál es el más conveniente en cada caso y, en consecuencia, optimizar su uso sin confundir sus mejores momentos de implementación. Las principales son:

  • Por su funcionalidad: sumativa - formativa
  • Por su temporalización: inicial - procesual - final
  • Por sus agentes: autoevaluación - coevaluación - heteroevaluación

Fuente de este apartado: Casanova Rodríguez, María Antonia (2022): Evaluación de competencias a través del desempeño. INTEF. Formación en línea.

Tipología de la evaluación

Según su funcionalidad: La evaluación sumativaLa evaluación sumativa es la que se aplica para valorar productos o procesos que se consideran ya terminados, con realizaciones o consecuciones concretas y valorables. Su finalidad, por tanto, es determinar el valor de ese producto final (sea un objeto o un grado de aprendizaje), decidir si el resultado es positivo o negativo. Dado que se parte del producto terminado, no se pretende mejorarlo de forma inmediata (no es posible), sino valorarlo definitivamente. Se aplica en un momento concreto y final, cuando es preciso tomar una decisión en algún sentido. Por ejemplo: el examen de cada tema.Por su propia definición, no parece el tipo de evaluación más apropiado para valorar los procesos de aprendizaje, por lo que la aplicación de exámenes frecuentes no se puede identificar con un modelo acorde al propuesto en el sistema.

Tipología de la evaluación

Según su funcionalidad: La evaluación formativaLa evaluación formativa, por su parte, es la que evalúa procesos, lo que implica la necesidad de disponer de datos continuos y rigurosos acerca del desarrollo de ese proceso, de manera que sea posible la toma de decisiones para avanzar con seguridad hacia la consecución de las metas previstas. Se deduce, así, que su finalidad es mejorar o perfeccionar el proceso que se evalúa. Y si mejoran los procesos deberán mejorar los resultados.Es evidente que este planteamiento exige prever la evaluación desde el comienzo del trabajo, nunca al final. La evaluación es otro elemento curricular que debe contribuir a la consecución de las competencias previstas, por lo que desde el primer momento hay que prever qué es lo que tenemos que evaluar y cómo debemos hacerlo. Esto influye en decisiones importantes sobre la metodología (estrategias, actividades y recursos) y nos permitirá valorar el proceso emprendido y los aprendizajes logrados.

Tipología de la evaluación

Según su temporalización: La evaluación inicialLa evaluación inicial es aquella que se realiza al comienzo de un proceso de trabajo o de evaluación -ambos deben iniciarse en paralelo-, cualquiera que sea la estrategia metodológica que se seleccione. Resulta imprescindible para conocer el punto de partida del alumnado en relación con la temática que se vaya a desarrollar, de manera que desde el principio puedan adecuarse la metodología y tareas de aprendizaje y se haga el seguimiento continuado y formativo del proceso emprendido. Podemos distinguir dos situaciones en las que se suele aplicar esta evaluación: - Al comienzo de cada curso. - Al comienzo de cada Situación de aprendizaje.

Tipología de la evaluación

Según su temporalización: La evaluación procesual La evaluación procesual es la que consiste en la valoración continua del aprendizaje del alumnado, al igual que de la enseñanza del profesorado, mediante la obtención sistemática de datos, análisis de los mismos y toma de decisiones oportuna mientras tiene lugar el propio proceso. Coincide, por tanto, con la evaluación continua y abarcará diferentes espacios temporales, de acuerdo con su objeto de evaluación. Valorar las competencias o las actitudes se contempla durante todo el curso o ciclo, ya que no son adquisiciones que se realicen en un día o en un solo trabajo, mientras que, si se pretende evaluar el dominio de determinados procedimientos o saberes, se podrá plantear para la duración de una estrategia implementada, como puede ser una semana, una quincena, un mes… Se superpondrán, así, las valoraciones de todos los aspectos importantes del proceso de educativo, mediante la utilización de diferentes técnicas e instrumentos de evaluación, que veremos más adelante.

Tipología de la evaluación

Según su temporalización: La evaluación final La evaluación final es la realizada al terminar el proceso de enseñanza y de aprendizaje, aunque este sea parcial. Una evaluación final puede referirse al fin de un ciclo, curso o etapa educativa (evaluación final y sumativa), pero también al término de una SdA, un proyecto de trabajo o un trimestre (final y formativa).La evaluación final y formativa es una evaluación en la que se constatan los resultados obtenidos como final de un proceso llevado a cabo en un tiempo determinado, pero que tiene continuidad en el siguiente..

Tipología de la evaluación

Según sus agentes: La autoevaluación La autoevaluación se produce cuando el sujeto evalúa sus propias actuaciones. Se supone que es un tipo de evaluación que realiza la persona habitualmente, con objeto de tomar decisiones acertadas a lo largo de su vida. Con diferentes grados de complejidad y con distintos medios, los alumnos (de cualquier edad) son perfectamente capaces de autoevaluar su propia labor y el grado de satisfacción que les produce. Hay que darles pautas adecuadas para que lo hagan con corrección y no arbitrariamente, sabiendo la influencia que su evaluación tendrá en la valoración global que se realice sobre su actuación y progresos. Que el alumnado aprenda a evaluar es una forma de aprender, que lo involucra personalmente, pero que le enseña a analizar de forma objetiva los resultados en cualquier campo de actividad.

Tipología de la evaluación

Según sus agentes: La autoevaluación En la autoevaluación se pone claramente de manifiesto el nivel de autoestima que tiene el alumno. Son datos muy importantes para el conocimiento y la orientación del alumnado por parte de los profesores, de cara a su presente y futuro. Igualmente, resulta fundamental la autoevaluación docente y continua que lleve a cabo el profesorado acerca de su actividad en el aula y en el centro, pues constituye un elemento imprescindible para mejorar en sus procesos de enseñanza y en su colaboración activa y eficaz.

Tipología de la evaluación

Según sus agentes: La coevaluación La coevaluación se define como la evaluación mutua, conjunta, de un trabajo realizado entre varios. Tras un trabajo en grupo tiene importancia que, tras la exposición final de lo realizado por cada uno, todos los equipos formados valoren el trabajo de los otros. Es una excelente práctica que contribuye a la consecución de mejores resultados, superiores en general a los conseguidos individualmente. Para comenzar esta práctica, resulta recomendable que el alumnado valore los aspectos positivos de los trabajos presentados y, paulatinamente, comenzar a valorar todo lo necesario de cada trabajo y exposición en grupo. Debe tener interiorizado el objetivo de la evaluación para continuar mejorando en su aprendizaje diario. De lo contrario, será preferible esperar a que este concepto de la evaluación sea asumido correctamente y no se creen problemas añadidos a la convivencia grupal.

Tipología de la evaluación

Según sus agentes: La heteroevaluación La heteroevaluación consiste en la evaluación que realiza una persona sobre el trabajo, la actuación, el rendimiento…, de otra. Es la que habitualmente lleva a cabo el profesorado sobre su alumnado.

Tipología de la evaluación

Un tipo de evaluación que habitualmente no aparece en las clasificaciones y que debemos conocer y tener presente es la evaluación idiográfica. Es la que se aplica tomando como referencia las capacidades que el alumno posee y sus posibilidades de desarrollo en función de sus circunstancias particulares, relacionado con los aprendizajes que alcanza. Es muy importante tener en cuenta este tipo de evaluación, porque resulta absolutamente personalizada; nos habla del esfuerzo y de las actitudes del alumnado, al igual que de las competencias de desempeño, lo cual constituye un factor esencial de la educación. No se trata de evaluar solamente la memorización o del aprendizaje de unos conocimientos determinados, sino también de la formación en actitudes y del dominio de competencias.

Tipología de la evaluación

Se aplica formulando criterios de evaluación referidos a la respuesta dada por el alumnado ante las situaciones de aprendizaje propuestas; es decir, que los criterios no se centren exclusivamente en conocimientos y destrezas, sino también en actitudes; teniendo en cuenta, además, las capacidades o posibilidades iniciales de un determinado alumno o alumna. Por ejemplo: El alumno/a - realiza todas las tareas encomendadas. - colabora con sus compañeros/as en las actividades propuestas. - se interesa por participar activamente en los trabajos de equipo. - muestra actitudes positivas hacia el aprendizaje. - etc. Este tipo de evaluación está íntimamente relacionada con los mecanismos de atención a la diversidad y muy en línea con los principios de Diseño Universal del Aprendizaje.

Tipología de la evaluación

Y no podemos olvidar la metacognición. El concepto de metacognición se refiere a la capacidad de las personas para reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y la forma en que aprenden. Gracias a la metacognición, las personas pueden conocer y regular los propios procesos mentales básicos que intervienen en su cognición.Esta capacidad, que se encuentra en un orden superior del pensamiento, se caracteriza por un alto nivel de conciencia y de control voluntario. El conocimiento sobre la propia cognición implica que un individuo es capaz de tomar conciencia del funcionamiento de su manera de aprender y comprender por qué los resultados de una actividad han sido positivos o negativos. La metacognición aplicada al aprendizaje se refiere al control que puede realizar durante su aprendizaje, e incluye la planificación de las actividades cognitivas, el control del proceso intelectual y la evaluación de los resultados.

Tipología de la evaluación

Se aplica formulando items o criterios de evaluación referidos al conocimiento y regulación de procesos cognitivos, mentales y socioemocionales del alumnado ante las situaciones de aprendizaje propuestas.

Tipología de la evaluación

Consideraciones finalesTerminamos este apartado con unas reflexiones sobre las implicaciones que se desprenden de lo expuesto hasta ahora. La calidad de la educación depende, en buena medida, del modelo y la rigurosidad de la evaluación. Y evaluar no siempre resulta fácil, pero siempre es ineludible. Enseñar puede ser fácil. Lo difícil es enseñar bien. Evaluar a una persona o un proceso educativo es una tarea seria y compleja. ¿Qué fábrica o qué agricultor aceptaría desechar un 30% de su producción? ¿Qué sistema sanitario daría por buena una mortalidad del 30% de los pacientes?

Tipología de la evaluación

Consideraciones finalesLa finalidad es reorientar, reenseñar para que el alumnado aprenda lo que antes no hizo. Este planteamiento excluye a un docente repetitivo, casi mecánico; exige un docente flexible, creativo, innovador, evaluador, conocedor de que hay muchos y distintos caminos que conducen a la meta deseada. El conocimiento, las destrezas y las actitudes no son algo que se tiene o no se tiene, sino un hacerse, desarrollarse, conformarse permanentemente, aunque también puede ser un olvidarse, perderse, bloquearse o inhibirse. El sujeto que aprende es un ser inteligente que se debe formar para ser libre y asumir sus responsabilidades. Y para ser libres y responsables hay que saber evaluar y así tomar decisiones apoyadas en criterios válidos y fiables, por eso es fundamental que el alumnado también aprenda a hacerlo. Conocer, juzgar, valorar…, son palabras sucesivas en un proceso educativo en el que el sujeto madura equilibradamente para saber, saber hacer y saber ser con los otros. ¿Jugamos? (hasta 40 jugadores): https://play.kahoot.it/v2/?quizId=c897ad1a-cb4d-4b30-ae69-399fb5084c98

Apartado III

Contexto

Marco legal y claves para los procesos de evaluación

Marco legislativo

Antes de entrar a desarrollar la metodología de la evaluación, en la que contemplaremos las técnicas de recogida y análisis de datos y los instrumentos para la evaluación -de manera que resulten coherentes con las finalidades que se persiguen en el sistema educativo y contribuyan eficazmente a su consecución-, veremos la normativa en la que nos apoyamos para realizar la propuesta que sigue. En primer lugar, la LOMLOE

SECUNDARIA

BACHILLERATO

PRIMARIA

Marco legislativo

Como se comprueba, en todos los casos se determina que la evaluación debe ser continua, lo que implica su carácter formativo, por lo que la metodología evaluadora que se aplique deberá serlo igualmente; deberá facilitar el logro de las competencias y los objetivos previstos, impidiendo por todos los medios que el alumnado finalice su educación obligatoria sin responder al Perfil de salida regulado en los reales decretos que desarrollan la LOMLOE y habiendo alcanzado las competencias clave que garanticen su incorporación social adecuada. El mismo sentido tiene la evaluación en el Bachillerato, aunque la etapa ya no sea obligatoria.

Marco legislativo

Como segunda norma relevante en el ámbito de la evaluación, hay que citar los RR.DD. de ordenación de las enseñanzas de las diferentes etapas educativas. Las normas de evaluación aparecen, por tanto, en cada uno de los RR.DD. de la etapa correspondiente: Educación Infantil (RD 95/2022), Educación Primaria (RD 157/2022), Educación Secundaria Obligatoria (RD 217/2022) y Bachillerato (RD 243/2022).Se reproducen a continuación los artículos concernientes a la misma.

SECUNDARIA

BACHILLERATO

PRIMARIA

INFANTIL

Marco legislativo

Tras la lectura de estos artículos sobre la evaluación, podemos señalar que: - La evaluación será global, continua y formativa. Por tanto, se trata de una evaluación continua (y no sumativa) que tiene como referentes los criterios y las competencias específicas. - Se toman como referencia los criterios de evaluación establecidos en el currículo del área.- Tendrá en cuenta el grado de desarrollo de las competencias clave y su progreso en el conjunto de los procesos de aprendizaje. - La observación directa y sistemática constituirá la técnica principal del proceso de evaluación en la etapa de Infantil.

Marco legislativo

- En el resto de etapas, se promoverá el uso generalizado de instrumentos de evaluación variados, diversos, accesibles y adaptados a las distintas situaciones de aprendizaje que permitan la valoración objetiva de todo el alumnado. Es decir, deben incorporarse distintos instrumentos de evaluación (no solo el examen), deben ceñirse a medir los criterios y también deben personalizarse a las capacidades y características de nuestro alumnado. - En el contexto de este proceso de evaluación continua, cuando el progreso de algún alumno no sea el adecuado, se establecerán medidas de refuerzo educativo. - El profesorado evaluará tanto los aprendizajes del alumnado como los procesos de enseñanza y su propia práctica docente.

Currículos de religión

Recogemos a modo de compendio los apartados referentes a la evaluación en los distintos currículos del área de Religión para cada etapa educativa . En negrita aparecen destacadas ciertas expresiones que nos ayudará a compararlo con lo indicado en la legislación vigente y aportará ciertas claves sobre cómo aplicarla en la realidad del aula. La evaluación del alumnado se comprende como parte del proceso de enseñanza y aprendizaje, además de permitir la valoración de los aprendizajes y ayuda a identificar mejoras en el proceso de enseñanza. También posibilita detectar dificultades para aplicar las medidas de refuerzo necesarias. Los criterios de evaluación son el elemento curricular para orientar esta parte del proceso de enseñanza y aprendizaje, entendiendo la evaluación como oportunidad para formar a personas capaces de desenvolverse en situaciones reales de experiencia y comunicación, comprometidas en el cuidado propio y de los demás.

Currículos de religión

Para facilitar la evaluación, los planteamientos didácticos han de incluir elementos claramente relacionados con los criterios de evaluación, las competencias específicas, y su vínculo con los descriptores operativos, lo que permitirá evidenciar y evaluar los aprendizajes propuestos en los productos finales que el alumnado ha de crear. En una evaluación competencial es imprescindible valorar tanto el proceso como los resultados. La evaluación del área de Religión Católica se realizará en los mismos términos y con los mismos efectos de las otras áreas de la etapa. Deberá tener en cuenta todos los procesos de la actividad pedagógica que se desarrolla en el aula y prever las herramientas e instrumentos necesarios para observar el nivel de adquisición de las competencias específicas.

Currículos de religión

En la medida de lo posible, en cuanto sujetos progresivamente autónomos y gradualmente responsables de su aprendizaje, los alumnos y alumnas han de participar en la evaluación y el proceso seguido para la adquisición de las competencias específicas propias del área. Para ello se deberían combinar los diferentes tipos de evaluación: la realizada por el docente, autoevaluación del alumnado sobre sí mismo de forma que puedan tomar conciencia de su proceso de aprendizaje y sea progresivamente más responsable de él, y coevaluación entre iguales que debe desarrollarse en un ambiente de respeto y empatía. Las técnicas y estrategias para la evaluación deberán ser diversas, accesibles y adecuadas a la diversidad del alumnado.

Currículos de religión

La observación directa y sistemática será una herramienta clave para la evaluación (en Infantil), ayudando al alumnado a que progresivamente sea consciente de sus aprendizajes, desarrollando la metacognición desde el juego y el autoconocimiento. Se recomiendan herramientas como las rúbricas para medir el nivel de logro del alumnado, listas de control, escalas de valoración o cotejo y los porfolios o diarios de aprendizaje. Estas evaluaciones pueden realizarse a partir de la observación y del análisis de productos, que constituyen soportes físicos y digitales que favorecen la recogida y sistematización de la información del proceso de aprendizaje. Estas evaluaciones pueden realizarse a partir de la observación del profesorado y entre iguales, de la autorreflexión, la discusión reflexiva y del análisis de productos, de modo que tanto el profesorado como el alumnado puedan dialogar sobre el proceso de aprendizaje, siendo el profesor o profesora quien defina los indicadores del aprendizaje.

Currículos de religión

Como conclusión, podemos indicar que la evaluación debe cumplir una serie de requisitos, de los que destacan los siguientes:

  • Es un proceso que incluye la identificación, recogida y análisis de la información que el alumnado nos proporciona sobre su aprendizaje.
  • Debe ser sistemática, rigurosa, planificada, dirigida, objetiva, creíble (muy importante), fiable y válida.
  • Nos debe permitir emitir un juicio de valor para determinar el grado de aprendizaje alcanzado en base a unos criterios pre-establecidos (los criterios de evaluación).
  • Debe facilitar la toma de decisiones para mejorar el aprendizaje utilizando técnicas e instrumentos de evaluación diversos, asequibles y adecuados a la diversidad del alumnado.

Currículos de religión

Además, la evaluación de las competencias implica un enfoque y práctica basados en la evaluación de situaciones auténticas, reales, contextualizadas…, esto es, se fundamenta en evaluar aprendizajes construidos a través de actividades y tareas que simulen contextos reales, donde los conocimientos, las habilidades y las actitudes y valores se ponen en juego para resolver de forma efectiva una situación o problema. Por lo que, uno de los rasgos fundamentales en la evaluación de las situaciones de aprendizaje será la importancia del contexto. No se produce una evaluación auténtica si las actividades que se evalúan no están contextualizadas. Las actividades y tareas que componen la situación de aprendizaje deben plantearse en contextos realistas y cercanos al alumnado, al igual que deben tener una aplicación en la vida diaria, en contextos personales, académicos, familiares o sociales. A su vez, estas actividades y tareas contienen cierta complejidad desde el punto de vista cognitivo, según las características del alumnado. Implican, en muchas ocasiones, tipos de pensamiento analítico, crítico y creativo para la solución de problemas o la toma de decisiones, colaboración con otros…

Currículos de religión

Otro aspecto importante es que dichas actividades y tareas deben estar relacionadas y asociadas a los criterios de evaluación propuestos para la situación de aprendizaje. No tiene sentido plantear la evaluación a través de un criterio y que no se encuentre actividad alguna en la situación de aprendizaje que contemple o aborde dicho criterio.

Claves para la validez de la evaluación

El diseño de toda actividad de evaluación debería fundamentarse en los aprendizajes que se pretenden evaluar para comprobar el nivel de logro que han adquirido los estudiantes. Así, permiten obtener distintas evidencias de nuestro alumnado: respuestas a preguntas, desempeños, procesos y productos. Los referentes de la evaluación (en término de aprendizaje), no pueden ser otros que la concreción que se hace de éstos en los criterios de evaluación. Sea en el marco de un área, materia o ámbito, y que se relacionan con los objetivos generales de etapa, competencias específicas y saberes básicos.

Claves para la validez de la evaluación

Una evaluación válida y fiable procurará que las actividades de evaluación permitan desarrollar y comprobar los aprendizajes definidos en el currículo y, a su vez, estos aprendizajes guiarán la selección y configuración de los instrumentos de evaluación. La alineación de estos tres elementos: criterios, actividades e instrumentos de evaluación, por tanto, se considera crucial en el diseño de la evaluación.

Claves para la validez de la evaluación

Una competencia es un desempeño. Un desempeño supone integrar conocimientos, destrezas (habilidades y procedimientos) y actitudes y aplicar esa integración de forma práctica y creativa en la ejecución de una tarea que debe tener una relación clara con la vida (lo que denominamos el contexto). La competencia supone un hacer y un ser que se enfrenta de forma eficaz a la resolución de problemas. No es sólo un saber. Es un saber aplicado (“hago cosas de manera competente”) y un saber integrado a mi persona (“soy una persona competente en…”) que me permite resolver problemas de forma eficaz. Por eso, se identifica la competencia con su desempeño, porque representa una aplicación práctica de lo que se sabe. Una competencia no es únicamente “poder hacer” (capacidades), ni sólo un “saber hacer” (conocimientos exclusivamente), sino que es “hacerlo”. Por tanto, evaluar una competencia es evaluar su desempeño. Se trata de evaluar la resolución de una tarea, problema o producto con eficacia.

Claves para la validez de la evaluación

Para la evaluación de competencias deben proponerse tareas o productos que recojan evidencias que demuestren el grado de desempeño de nuestro alumnado y, para ello, utilizaremos los instrumentos de evaluación que se presenten como más idóneos. Esto es, supone diseñar instrumentos en los que el alumnado demuestre con desempeños (evidencias) que puede realizar las tareas de las competencias exigidas. Por ello se hace necesario combinar distintas evidencias: desempeños, productos, procesos y respuestas a preguntas, con unos buenos indicadores, y, así, obtendremos unos potentes instrumentos de evaluación. Estos indicadores deben surgir del análisis de las competencias específicas y sus criterios de evaluación.

Claves para la validez de la evaluación

La evaluación “tradicional” está centrada únicamente en un currículo basado en la adquisición de conocimientos, cuya principal fuente de evidencia son las respuestas que proporciona el alumnado por medio de un cuestionario o examen (instrumento de evaluación). La evaluación de una situación de aprendizaje en clave competencial se basa en un currículo donde predominan los aprendizajes basados en conocimientos, destrezas, habilidades y valores y actitudes, que se centra en la obtención de evidencias a través de desempeños, productos y procesos, utilizando para la valoración de los aprendizajes instrumentos como: rúbricas, escalas de valoración y listas de cotejo o comprobación.

Claves para la validez de la evaluación

¿Cuál es el tipo de evidencia más adecuado en una situación de aprendizaje? La respuesta surge del análisis de competencias específicas y criterios de evaluación. También de sus descriptores operativos asociados, del contexto que hemos definido en la situación de aprendizaje, de los saberes básicos… Y como conocedores de la idiosincrasia del área o ámbito, propondremos las evidencias que mejor se adecuen a esos criterios de evaluación. La combinación de varias evidencias nos da un enfoque más amplio (y sigue con ello un principio DUA); sin embargo, su número excesivo no se hace manejable en el aula, debiendo elegir las que más información nos aporten sobre lo descrito en el criterio de evaluación.

Claves para la validez de la evaluación

Hay que valorar también los diferentes aprendizajes abordados en nuestra situación de aprendizaje, porque es muy probable que una misma evidencia nos aporte información suficiente para la valoración de varios criterios, si lo que observamos (indicadores de logro) está realmente bien definido. En muchos casos las evidencias de aprendizaje forman parte del quehacer de clase y sobre ellos observamos con nuestros instrumentos. Esto se da especialmente en la etapa de educación infantil. La situación de aprendizaje es, por encima de todo, un desempeño que implica globalidad. Por ello, la evidencia con más valor es la realización de la Situación de Aprendizaje, considerando claramente el proceso, si la hemos diseñado realmente de una forma competencial. Por tanto, las evidencias son los desempeños (resolución de problemas, retos o productos) y los procesos llevados a cabo.

Claves para la validez de la evaluación

C. E. (Primer Ciclo de Primaria) 6.2 Valorar la Biblia como libro sagrado y como narración dle encuentro con Dios con la humanidad, descubriendo su lugar en la comunidad cristiana y en la cultura.

  • ¿MURAL SOBRE LA BIBLIA?
  • ¿LAPBOOK?
  • ¿EXPOSICIÓN HISTÓRICA?
  • ¿LÍNEA DEL TIEMPO?

Claves para la validez de la evaluación

  • ¿DECÁLOGO DE LA ÉTICA CRISTIANA?
  • ¿CANDIDATOS AL PREMIO "NOBEL" DE SOLIDARIDAD? (BIOGRAFÍAS)
  • ¿MAPA DE ONG SOLIDARIAS DE NUESTRO ENTORNO?
  • ¿FOLLETOS PUBLICITARIOS DE LAS ONG CRISTIANAS DE NUESTRO ENTORNO?

C. E. (Tercero Ciclo de Primaria) 3.1 Reflexionar sobre algunos principios de la ética cristiana, conociendo su realización en biografías significativas y movimientos sociales, descubriendo cómo pueden ser puestos en práctica en nuestros entornos sociales cercanos y virtuales.

Claves para la validez de la evaluación

Claves para la validez de la evaluación

Claves para la validez de la evaluación

Claves para la validez de la evaluación

Claves para la validez de la evaluación

Claves para la validez de la evaluación

Claves para la validez de la evaluación

https://colegiosanjosehijascaridad.es/home/?cpo_portfolio=loughtay

Apartado IV

¿Cómo evaluar?

Técnicas e instrumentos

Metodogía de la evaluación

Escribe o comenta dos aspectos, técnicas, instrumentos..., de lo que has trabajado en la evaluación de tu alumnado y que te gustaría repetir en otra ocasión por resultarte satisfactorios.

Metodogía de la evaluación

Cambiar la evaluación para cambiar la enseñanza es uno de los principios que se pueden emplear para acometer un modelo evaluativo que responda a las expectativas del actual sistema educativo y a las exigencias que la sociedad democrática actual. Las referencias del diseño curricular, como pueden ser las competencias clave, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) obligan a que la evaluación responda eficazmente a la necesidad de lograr un aprendizaje real. Para ello, sería conveniente insertar en el diseño de nuestras situaciones de aprendizaje técnicas e instrumentos de evaluación que respondan a una detección de conocimientos o ideas previas (evaluación inicial); del proceso (evaluación contínua), bien sea individual (autoevaluación) o grupal (coevaluación); y de los desempeños y evidencias (evaluación final de la resolución de los retos, tareas o productos); sin olvidarnos de la importancia de la reflexión sobre nuestros propios aprendizajes (metacognición) y de la propia práctica docente.

Metodogía de la evaluación

Metodogía de la evaluación

¿CÓMO?

Una evaluación inicial

Asambleas, lluvia de ideas, mapa conceptual, esquemas, juegos de mesa, Kahoot, Quizz, Breakout, concursos, GeniaRely, rutinas de pensamiento, organizadores gráficos de ideas, etc. (cliquea en la imagen)

Una evaluación inicial

Asambleas, lluvia de ideas, mapa conceptual, esquemas, juegos de mesa, Kahoot, Quizz, Breakout, concursos, GeniaRely, rutinas de pensamiento, organizadores gráficos de ideas, etc. (cliquea en la imagen)

Una evaluación continua y final

Para valorar y calificar los procesos, los desempeños según las evidencias y los criterios de evaluación de nuestra situación de aprendizaje utilizaremos distintos instrumentos y técnicas de evaluación. Muchos de ellos pueden utilizarse indistintamente para la evaluación continua o para la evaluación final, de ahí el título de esta sección. Así mismo, algunos de ellos también pueden ser utilizados para una evaluación inicial, pero se hacía necesario una clasificación para contribuir a una mejor organización en el diseño de nuestras futuras situaciones de aprendizaje.

Una evaluación continua y final

Las técnicas de evaluación son las estrategias y el procedimiento que el docente utiliza para recoger información acerca de las producciones, evidencias y del aprendizaje de los alumnos. Existen diferentes técnica y, cada una de ellas tiene sus propios instrumentos.

Una evaluación continua y final

Un instrumento de evaluación es una herramienta que permite establecer una valoración sobre el grado de consecución de los aprendizajes (de forma cuantitativa o cualitativa).

Una evaluación continua y final

Lista de cotejo, control o comprobación

Son listas en las que añadiremos los aspectos que queremos observar (criterios de realización o indicadores de logro) y señalaremos su presencia o su ausencia durante el desarrollo de la tarea o una vez finalizada. Las listas de comprobación aportan elementos de juicio sobre cómo y qué aprende el alumnado, cómo enseñan los docentes y hacia dónde pueden ir encaminados para mejorar sus aprendizajes. Puede hacerse como autoevaluación, coevaluación o evaluación por parte del profesorado.

Una evaluación continua y final

Lista de cotejo, control o comprobación

Una evaluación continua y final

Escala de valoración

Son un instrumento de evaluación que se sitúa entre un listado de comprobación y una rúbrica. Son escalas en las que añadimos, por un lado, el aspecto observado y, por otro, el grado de consecución: de nada a todo, de poco a mucho, de nunca a siempre, de 0 a 10, etc. Por lo tanto, son similares a los listados de comprobación excepto en que indican el grado de cumplimiento, en lugar de señalar si se cumple o no se cumple (sí/no), porque admiten grados de realización.

Una evaluación continua y final

Escala de valoración

Una evaluación continua y final

Escala de valoración

Las escalas de valoración son una buena herramienta para evaluar desempeños y proporcionar feedback al alumnado sobre qué aspectos deben mejorar en función de un indicador de logro. Por lo que puede ser un excelente instrumento como herramienta de autoevaluación y coevaluación, según lo requiera la situación de aprendizaje o la tarea a evaluar. Igualmente, se pueden incorporar diferentes elementos visuales que faciliten y motiven al alumnado en la labor de evaluación a sus compañeros o la autoevaluación: dianas de evaluación, likes, semáforos, uso de emoticonos... Son todo versiones de escalas de valoración.

Una evaluación continua y final

Escala de valoración

Una evaluación continua y final

Registro anecdótico

Es una especie de diario en el que iremos recogiendo información significativa y anotaciones que luego pueden servirnos en la evaluación. Pueden ser del tipo: “Hoy no ha traído el material”, “Es el único que recuerda lo que vimos en la clase anterior”, “Está despistado”, “Hoy está muy inquieto”, “Ayuda a sus compañeros”, etc.Podemos crearnos una plantilla en un documento de texto con los campos que estimemos oportunos donde consignemos la fecha y la hora, el aula en la que estamos, el tipo de actividad que estemos realizando y tantos datos como pensemos que sería importante tener en cuenta con el fin de encontrar correlaciones entre unas y otras para buscar mejoras futuras.

Una evaluación continua y final

Insignias

Muchos docentes utilizamos las insignias como reconocimientos de logros del alumnado a corto, medio y largo plazo. Son una manera sencilla de marcarle el camino y motivarlo cuando va consiguiendo, con esfuerzo y trabajo, cada insignia que le hayamos preparado.Podemos imprimirlas, convertirlas en chapas o pines, pegatinas o incluso acompañarlas con un pasaporte o un diploma donde irlas colocando.

https://profesoradoreligion.blogspot.com/p/reliheroes-insignias.html

Una evaluación continua y final

Portafolio

Un porfolio es el lugar donde se recopilan y almacenan las evidencias del aprendizaje –de todo el proceso y del producto final realizado– para poder reflexionar sobre él. Por ello, pueden aparecer en él tanto los trabajos directos elaborados por el alumnado, como los informes de evaluación realizados por el profesorado o los diferentes registros llevados a cabo a lo largo de su escolaridad. El propio alumnado debe intervenir en la selección de sus trabajos bajo determinados criterios, reflexionando sobre sus logros y dificultades: esto supone incorporar la autoevaluación al proceso de aprendizaje y, como complemento obligado, también al de la enseñanza.

Una evaluación continua y final

Portafolio

Si, además, disponemos de un diseño curricular como el actual, que se centra en la consecución de competencias a través de la aplicación de los saberes básicos, el portafolio resulta especialmente apropiado para conservar los trabajos realizados, que serán la constancia de todo lo conseguido procesualmente. Es la evidencia de las competencias logradas.En definitiva, el portafolio es la grabación fija del aprendizaje alcanzado, del proceso seguido y, por lo tanto, el reflejo de la validez de la enseñanza llevada a cabo.

Una evaluación continua y final

Portafolio

Algunos ejemplos:

https://prezi.com/p/vfecet46ksfj/mi-portfolio-de-religion/

https://www.pedagogiabetania.org/2021/05/27/portafolio-en-religion/

https://view.genial.ly/5fbd187ba5becd0d004864fe/presentation-portfolio-religion

https://padlet.com/estudiante4855/portafolio-de-religion-lxeb63fvcqmc2bnj

Una evaluación continua y final

Las rúbricas

Una rúbrica es un instrumento de evaluación que utiliza la descripción cualitativa de forma graduada de los indicadores de logro de una tarea o criterio a evaluar.Es una herramienta de evaluación y de aprendizaje, ya que permite al alumnado conocer lo que se espera de él en cada tarea y actividad y en qué nivel de consecución se encuentra.Las rúbricas son especialmente útiles en contextos de aprendizajes reales o "virtuales", pero cercanos a la realidad del alumnado, de desarrollo de competencias, de evaluación de desempeños.

Una evaluación continua y final

Las rúbricas

La elaboración de rúbricas, a partir de los indicadores de logro, permite determinar la adquisición de los aprendizajes mediante la definición de grados de dominio del desempeño de la competencia y tienen en cuenta todas las dimensiones de las competencias: tanto la cognitiva, la instrumental y la actitudinal, de menor a mayor complejidad. Estos aprendizajes se suelen distribuir según tres, cuatro o cinco niveles.

Una evaluación continua y final

Las rúbricas

Los elementos que conforman una rúbrica son:- Criterios de desempeño (criterios de evaluación o indicadores de logro). Son características observables del objeto de evaluación enunciadas en términos de conducta.- Niveles de logro. Descripción de los indicadores de logro en diferentes niveles de desempeño.- Grados de dominio o logro. Escala ordinal para valorar el desempeño. Se suelen distinguir dos tipos de rúbricas según su estructura: rúbrica holística y rúbrica analítica.

Una evaluación continua y final

Las rúbricas

Rúbrica holística.Este tipo de rúbricas es muy adecuada cuando se superponen los indicadores de logro o están muy asociados. Los indicadores se consideran en combinación en una sola escala descriptiva. Apoyan valoraciones más amplias sobre la calidad del proceso o del producto. En la rúbrica holística los niveles suelen aparecer delimitando las filas y los indicadores de logro se combinan para proporcionar una descripción para cada uno de estos niveles.

Una evaluación continua y final

Las rúbricas

Una evaluación continua y final

Las rúbricas

Rúbrica analíticaEn las rúbricas analíticas, los indicadores de logro se evalúan en diferentes niveles de desempeño proporcionando una descripción para cada uno de ellos. Cada indicador recibirá una puntuación por separado, aunque también puede obtenerse una puntuación global de la realización o actividad. La principal ventaja en el uso de estas rúbricas es que proporciona tanto a los estudiantes como al docente una imagen muy clara del porqué se obtiene una determinada puntuación y se detecta mejor qué partes del desempeño requieren de una revisión por parte de todos. Su función es diagnóstica y con propósitos claramente formativos.

Una evaluación continua y final

Las rúbricas

Una evaluación continua y final

Taller: Propuesta de tarea

Confeccionar una rúbrica, lista de cotejo o un modelo de instrumento de evaluación a partir de algún producto o tarea que se solicite al alumnado o criterio de evaluación del currículo.

Sección V

Evaluación del proceso y de la práctica docente

Una evaluación continua y final

La evaluación del proceso y de la práctica docente

Enseñanza y aprendizaje suelen funcionar como dos caras de una misma moneda. La utilización de unas u otras metodologías, el uso de recursos didácticos adecuados, el clima del aula, el modo de evaluar, la selección apropiada de elementos curriculares asociados, la propuesta coherente de actividades o la organización del espacio, son elementos que imprimirán un determinado carácter al quehacer del grupo y que desarrollarán todas sus posibilidades y alcanzarán las competencias previstas en cada etapa.. Por ello, es importante tanto evaluar los aprendizajes como el modelo de enseñanza y la actuación de los docentes, co-protagonistas de la educación.

Una evaluación continua y final

La evaluación del proceso y de la práctica docente

Enseñanza y aprendizaje suelen funcionar como dos caras de una misma moneda. La utilización de unas u otras metodologías, el uso de recursos didácticos adecuados, el clima del aula, el modo de evaluar, la selección apropiada de elementos curriculares asociados, la propuesta coherente de actividades o la organización del espacio, son elementos que imprimirán un determinado carácter al quehacer del grupo y que desarrollarán todas sus posibilidades y alcanzarán las competencias previstas en cada etapa.. Por ello, es importante tanto evaluar los aprendizajes como el modelo de enseñanza y la actuación de los docentes, co-protagonistas de la educación.

Una evaluación continua y final

La evaluación del proceso y de la práctica docente

Manteniendo una evaluación continua y formativa, realizada mediante las técnicas ya expuestas y recogida por escrito en escalas de valoración o cuestionarios de evaluación o autoevaluación, hay que evaluar -autoevaluar- la enseñanza y la práctica docente. Proponemos dos formas:

  • Evaluar los procesos de enseñanza a través de la evaluación de las situaciones de aprendizaje que se implementen y de los aprendizajes alcanzados por el alumnado con ellas.
  • Evaluar mediante una reflexión personal sobre unos indicadores que pongan de manifiesto hasta qué punto nuestra actuación docente se corresponde con lo esperado.

Una evaluación continua y final

La evaluación del proceso y de la práctica docente

Cuando se cuenta con una escala de valoración descriptiva -en este caso para las situaciones de aprendizaje- en la que se recojan los puntos esenciales de su estructura, se tiene ya una guía segura, fiable, que ayudará al docente a elaborarlas correctamente simplemente siguiendo los indicadores explícitos en las mismas. A continuación encontrarás un modelo para evaluar tu situación de aprendizaje, aunque mejorable, puede ser un buen punto de partida. Resulta un instrumento de utilidad tanto para la elaboración de las situaciones de aprendizaje como para su revisión constante y evaluación final, lo que ayudará a mejorar permanentemente la calidad de la enseñanza en las aulas.

Lista de cotejo para la evaluación del proceso de enseñanza en una situación de aprendizaje

Una evaluación continua y final

La evaluación del proceso y de la práctica docente

Igualmente, para valorar la propia actuación en el centro, se puede seguir los indicadores propuestos a continuación, siendo conscientes que constituyen una muestra y no son los únicos ni la lista es cerrada. Tienen la ventaja de que, en cualquier momento del proceso, se pueden conocer los aspectos ya logrados y los que siguen pendientes de alcanzar, ya que su formulación es descriptiva y explicitan claramente la meta que se desea.

Ejemplo de indicadores para la evaluación de la práctica docente

¡Muchas gracias por vuestra atención!

@elprofebati

Analizando el concepto al que se refiere el vocablo evaluación, podemos distinguir dos dimensiones o finalidades:

  1. La evaluación formadora o como medio para regular los aprendizajes. Implica identificar aciertos y errores y las dificultades que nos impiden avanzar; pero, también, valorar el proceso de aprendizaje realizado por el alumno y establecido por el docente.
  2. La evaluación como medio para comprobar qué se ha aprendido. Implica identificar y calificar resultados de un proceso para poder orientar al alumnado y acreditar los aprendizajes.
Esto nos lleva a diferenciar, principalmente, dos términos: la evaluación y la calificación.

  • El artículo 36, Evaluación y Promoción, especifica: “1. La evaluación del aprendizaje del alumnado será continua y diferenciada según las distintas materias. El profesorado de cada materia decidirá, al término del curso, si el alumno o alumna ha logrado los objetivos y ha alcanzado el adecuado grado de adquisición de las competencias correspondientes. Se establecerán las medidas más adecuadas para que las condiciones de realización de las evaluaciones se adapten a las necesidades del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo.”

Situación de aprendizaje

  • En su artículo 20, relativo a la Educación Primaria, establece que: “1. La evaluación del alumnado será continua y global y tendrá en cuenta su progreso en el conjunto de los procesos de aprendizaje. (...) 3. Al finalizar cada uno de los ciclos el tutor o tutora emitirá un informe sobre el grado de adquisición de las competencias de cada alumno o alumna, indicando en su caso las medidas de refuerzo que se deben contemplar en el ciclo o etapa siguiente. 4. Con el fin de garantizar la continuidad del proceso de formación del alumnado, cada alumno o alumna dispondrá al finalizar la etapa de un informe sobre su evolución y las competencias desarrolladas, según dispongan las Administraciones educativas.”

Se pretende conocer...

  • ¿Qué evaluar? Es necesario conocer el contenido que conforma cada competencia y sus criterios de evaluación.
  • ¿Cómo evaluar? Posibilitar al alumnado la demostración de los aprendizajes adquiridos a través de tareas contextualizadas. Para ello es fundamental planificar los productos, resultado de las situaciones de aprendizaje y alinearlos con el currículo de referencia de nuestra asignatura. Esto exige un cambio metodológico que ha tenido o tiene que producirse necesariamente.
  • ¿Con qué evaluar? Por último, desarrollar instrumentos de evaluación que permitan captar la evolución del aprendizaje para describirlo en términos de logro. Las rúbricas, escalas de valoración y listas de comprobación son los más idóneos para ello, aunque también se presentan otros muy útiles.
  • El artículo 28, Evaluación y Promoción, queda redactado: “1. La evaluación del proceso de aprendizaje de los alumnos y alumnas de educación secundaria obligatoria será continua, formativa e integradora. 2. Las decisiones sobre la promoción del alumnado de un curso a otro, serán adoptadas de forma colegiada por el equipo docente, atendiendo a la consecución de los objetivos, al grado de adquisición de las competencias establecidas y a la valoración de las medidas que favorezcan el progreso del alumno o alumna.”