Want to create interactive content? It’s easy in Genially!
Tremendismo en la Literatura Española
a.zoia
Created on September 4, 2023
Start designing with a free template
Discover more than 1500 professional designs like these:
View
Essential Learning Unit
View
Akihabara Learning Unit
View
Genial learning unit
View
History Learning Unit
View
Primary Unit Plan
View
Vibrant Learning Unit
View
Art learning unit
Transcript
Tremendismo
"La sanguinaria caricatura de la realidad" - Camilo José Cela
Presentación de Andrea Zoia
DEFINICIÓN
Corriente literaria y artística desarrollada en España en los años 40 del siglo XX, caracterizada por exagerar los aspectos más crudos de la vida"
Real Academia Española
Rasgos
- Clases sociales deprimidas y marginalizadas
- Ambiente rural con situaciones violentas
- Primitivismo y brutalidad del protagonista
- Lenguaje desgarrado y duro
- Intensificadores narrativos
- Contexto social de la postguerra
Camilo José Cela: el padre del Tremendismo
La familia de Pascual Duarte:
Vida marginal: padre abusador, madre perversa, hermana prostituta, hermano ilegítimo subnormal...
Mata al proxeneta de su hermana y padre del hijo de su mujer
Es excarcelado por buena conducta, pero tras volver a casa mata también a su madre
Condenado a muerte, reflexiona sobre sus desgracias redactando unas cartas
Pluralidad de narradores: cartas, narradores-testigo, transcriptor
La familia de Pascual Duarte
Capítulo I
Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos y de las chumberas. Aquellos gozan de un mirar sereno y al aroma de su felicidad sonríen con la cara del inocente; estos otros sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse. [...] [...] El resto de la casa no merece la pena ni describirlo, tal era su vulgaridad. Teníamos otras dos habitaciones, si habitaciones hemos de llamarlas por eso de que estaban habitadas, ya que no por otra cosa alguna, y la cuadra, que en muchas ocasiones pienso ahora que no sé por qué la llamábamos así, de vacía y desamparada como la teníamos. En una de las habitaciones dormíamos yo y mi mujer, y en la otra mis padres hasta que Dios, o quién sabe si el diablo, quiso llevárselos; [...][...] La perra volvió a echarse frente a mí y volvió a mirarme; ahora me doy cuenta de que tenía la mirada de los confesores, escrutadora y fría, como dicen que es la de los linces… un temblor recorrió todo mi cuerpo; parecía como una corriente que forzaba por salirme por los brazos, el pitillo se me había apagado; la escopeta, de un solo caño, se dejaba acariciar, lentamente, entre mis piernas. La perra seguía mirándome fija, como si no me hubiera visto nunca, como si fuese a culparme de algo de un momento a otro, y su mirada me calentaba la sangre de las venas de tal manera que se veía llegar el momento en que tuviese que entregarme; hacía calor, un calor espantoso, y mis ojos se entornaban dominados por el mirar, como un clavo, del animal.Cogí la escopeta y disparé; volví a cargar y volví a disparar. La perra tenía una sangre oscura y pegajosa que se extendía poco a poco por la tierra. [...]