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Evolución Iconografía

Antonio Gonzalez de

Created on August 13, 2023

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Evolución de una

ICONOGRAFÍA

LA ÚLTIMA CENA

Comenzar

Claves para comprener la evolución de la iconografía

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO DE ALGUNOS REPRESENTACIONES

Las Fuentes escritas y otras fuentes

La Última Cena de Leonardo da Vinci

Circunstancias Históricas

La Última Cena Bartolomé Carducho

Evolución de las principales variaciones en las representaciones

La Última Cena de Tintoretto

Soportes y técnicas

Las Fuentes escritas y otras fuentes

Evangelios (Mt 26, 17-29; Mc 14, 12-25; Lc 22, 7-23; Jn 13, 18-30). Carta a Corintios, San Pablo.

Especialmente, en la Edad Media cobran especial relevancia los escritos patrísticos (de los Padres de la Iglesia), quienes realizan lecturas alegóricas y prefigurativas de esta escena.

'La última cena' (inicios s.VI), mosaico perteneciente a la Basílica de San Apolinar el Nuevo, Ravenna (Italia)

En el Cipo de Abercio (inscripción cristiana más antigua, del siglo II a.C), Abercio, obispo de Hierápolis (Frigia), declara ser compañero de viaje de Pablo y comer siempre "un pescado puro, con vino y pan, símbolos eucarístico por excelencia".

San Agustín alude a los peces (y no al cordero pascual) como símbolo eucarís tico cuando habla de los "peces asados" en las brasas como representando a Cristo crucificado (Piscis assus Christus est Passus, Tract. cxxiii, en Joan.). Durante los primeros siglos del cristianismo, con una sola excepción, el único símbolo eucarístico utilizado en el arte Cristiano lo fue el inspirado en la milagrosa multiplicación de los panes y peces.

Las Fuentes escritas y otras fuentes

También durante la Edad Media, los escritos de autores como La Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine o Las Meditaciones de San Buenaventura, contribuyeron a distintos motivos que se trasladaron iconográficamente a las representaciones de la Última Cena.

San Buenaventura contribuyó a dar especial realce a un motivo iconográfico que aparece en múltiples representaciones de la Última Cena como la cercanía especial de San Juan a Cristo. “Mas Juan, poniéndose a su lado, nunca se separó de Él, no obstante ser elmás joven de los apóstoles, en esta cena se sentó al lado del Señor”. Así, en muchas representaciones, San Juan aparece reclinado sobre el pecho de Jesús.

"Lavatorio de los pies" Giotto.

La Leyenda Dorada, escrita por el dominico Santiago de la Vorágine en torno a 1265, subraya la relevancia del Lavatorio de los pies en relación a la Eucaristía: “Cristo, al lavar físicamente los pies a sus discípulos, lavóselos también espiritualmente con el agua mística de su sangre”, lo que explica la coexistencia de ambos temas en los programas iconográficos de la Baja Edad Media.

Las circunstancias y hechos históricos

Determinados hechos o acontecimientos históricos tuvieron gran influencia y dejaron su impronta en la adopción de determinados motivos iconográficos a la hora de representar artísticamente la Última Cena.

A finales del siglo XIII, la instauración de la festividad del Corpus Christi por parte del papa Urbano IV contribuyó que en las representaciones de la Última Cena los panes ácimos se sustituyeran por la Sagrada Forma. Además, la veneración en España del Santo Grial de la Última Cena en Valencia originó nuevas fórmulas iconográficas, como la del Salvador Eucarístico, que acentuaban el protagonismo de la preciada reliquia. Dicho cáliz se conservaba en la Catedral de Valencia desde 1437, tras la donación realizada a dicha ciudad por el rey Alfonso V el Magnánimo y tras no pocos avatares históricos que la hicieron pasar previamente por el monasterio de San Juan de la Peña (Huesca), donde estaría ya en el año 1071 y donde no en vano conservamos un bellísimo capitel claustral con la iconografía de la Última Cena

"La Última Cena de Juan de Juanes (1555-1562) es una representación muy conocida de manos de uno de los grandes pintores del Renacimiento español. En esta obra podemos contemplar el Santo Cáliz de Valencia sobre la mesa.

Las circunstancias y hechos históricos

A partir de la Baja Edad Media se añade una nueva fórmula iconográfica para la recreación de la Última Cena: la comunión de los apóstoles. Este nuevo planteamiento está en consonancia con la necesidad de que las imágenes subrayen la transustanciación, convirtiéndose en uninstrumento más para combatir las herejías cátara, valdense y albigense, a las que se había hecho frente de forma oficial en los concilios celebrados en Letrán en 1179 y 1213. Asimismo la negación de la transustanciación por Juan Wyclef, que desembocó en el Concilio de Constanza (1414-1418)19, habría consolidado esta fórmula iconográfica en el siglo XV, añadiendo a su vez la comunión de los apóstoles con numerosos anacronismos por incidencia de la liturgia, como recoge Justo de Gante en la pintura conservada en Urbino.

"La Última Cena /o la Comunión de los Apóstoles. Juan de Gante (1473-1474)

Las circunstancias y hechos históricos

En la Contrarreforma se promueven nuevos motivos iconográficos en la representación de la Santa Cena. Prueba de ello es el famoso paso de Semana Santa "La Cena" de Salzillo. El énfasis pasa a focalizarse en torno a aquellos aspectos más relevantes desde el punto de vista doctrinario frente a los protestantes (como la institución de la Eucaristía) así como a aquellos emocionales con los que los creyentes podrían sentirse más identificados siguiendo los preceptos tridentinos. Por eso, el momento del enigmático anuncio de la traición y la reacción de los apóstoles pasa a ser un motivo iconográfico abordado. Un ejemplo lo constituye el magnífico paso de Semana Santa de Salzillo

Paso "La Cena" de Francisco Salzillo (1761). Cristo con San Juan dormido en su regazo y Judas iscariote en 1º plano, intranquilo ante el anuncio de la traición.

Evolución en las fórmulas iconográficas

EN LA ÉPOCA PALEOCRISTIANA Y PRIMEROS SIGLOS DEL CRISTIANISMO.

La forma escogida para su representación es la de sigma o media luna, con las figuras recostadas en una disposición heredada de los triclinia romanos. Sobre la mesa en las pinturas paleocristianas y en las imágenes se generaliza la presencia del pez, que noobedece a la tradición de la pascua judía descrita en el libro del Éxodo (Ex 12, 1-36) y protagonizada por el cordero. La recreación de los artistas se explica desde la consideración del pez (ІΧϴϒϹ, acróstico de Jesús Cristo de Dios Hijo Salvador) como uno de los primeros símbolos para referir a Cristo en las imágenes-signo preconstantinianas.

Códice Rossano, s. VI. Catedral de Rossano.

Fresco de la nave central de Sant´Angelo in Formis (Capua)

Evolución en las fórmulas iconográficas

EN LA ALTA EDAD MEDIA Y DURANTE EL ROMÁNICO

Es en torno a mediados del siglo XI cuando en la tradición occidental se introduce la mesa rectangular, desde entonces dominante, que facilita la ordenación de los personajes en planos sucesivos y se asimila mejor al carácter narrativo de la escena y a su adecuación a los marcos pictóricos y escultóricos, como se aprecia en los frescos de San Baudelio de Berlanga o del Panteón de Reyes de San Isidoro de León, conjuntos pictóricos datados hacia 1125. En las representaciones románicas la continuidad del pez, que se aprecia por ejemplo en el folio CCCXXIIIv de la Biblia de Ávila, alterna con el cordero preceptivo en la pascua judía y cuya sangre era símbolo de la alianza entre Dios y su pueblo (Ex 12, 13). La introducción del cordero en la Última Cena obedece a las reflexiones de los teólogos de la época en que se equipara el cordero de la Pascua judía con Cristo como cordero inmolado.

Miniatura de Ávila . Siglo XII

Fresco de San Baudelio de Berlanga (1125)

Fresco de San Isidoro de León (XII)

Evolución en las fórmulas iconográficas

EN LA BAJA EDAD MEDIA

Será a partir de la Baja Edad Media (a partir del siglo XIII) cuando empiezan a consolidarse los tres programas iconográficos más relevantes vinculados con la Última Cena: la institución de la Eucaristía, la traición de Judas y la comunión de los Apóstoles. Un aspecto a destacar es el tratamiento individualizado de algunos personajes que integran la escena. Es llamativa la presencia de personajes anacrónicos como San Pablo (con espada) flanqueando a Cristo (junto con San Pedro, al otro lado). También la introducción de personajes secundarios como la figura del copero Marcial (ya observable en las pinturas de San Isidoro). Así mismo llama la atención como en algunas representaciones Cristo todavía no aparece en lugar central de la mesa, sino al lado izquierdo (lugar de honor en los banquetes romanos). Sin embargo, a partir del Gótico, Cristo irá ocupando posición central en la mesa.

San Justo de Segovia . Siglo XIII

capilla Scrovegni. Giotto (1305)

Marcial, copero, en San Isidoro de León.

Evolución en las fórmulas iconográficas

EN LA BAJA EDAD MEDIA

Un aspecto significativo en la Baja Edad Media tiene que ver con la medida en que los avances técnicos (como la téncia del óleo) favoreció una mayor minuciosidad en los pormenores simbólicos yen el tratamiento decorativo de las vestimentas. Un ejemplo lo constituye "La Última Cena" de Jaume Huguet, donde se aprecian detalles como el suelo del cenáculo, la aparición simbólica de animales como el pájaro y un gato, las riquezas y detalles de las vestimentas de los apóstoles, etc. También a partir de la Baja Edad Media, se empieza a apreciar detalles creativos de los artistas, resaltando algunos elementos simbólicos (como la ocultación por parte de Judas del saco con las monedas) o la fusión en la misma escena de la Última Cena con otras escenas del ciclo de la Pasión (como la Unción de Betania). Esto se aprecia en el retablo de la Última Cena en la Cartuja de Miraflores.

Jaume Huguet (1470)

Diego de Siloé (1496 a 1499)

Evolución en las fórmulas iconográficas

En la Baja Edad Media empieza a ser apreciable la explicitación de referencias a escenas del Antiguo Testamento que se consideraban como prefiguraciones de la acción que se desarrolla en la Última Cena. En el tríptico de Dirk Bouts, la tabla central dedicada a la Última Cena, se acompaña de cuatro relatos del Antiguo Testamento que implican lecturas prefigurativas: Celebración de la pascua judía (Ex 12, 1-36), Elías despertado por un ángel y alimentado en el desierto por la comida y bebida del cielo (1 reyes 19, 3-15), Ofrenda de Melquisedec (Gn 14, 18-24) y Caída del maná (Ex 16, 1-36). También se puede apreciar como la técnica al óleo típica de la pintura flamenca permite el detallismo en las representaciones, la búsqueda de la perspectiva en la representación del cenáculo, etc.

Tríptico al óleo de la Última Cena. Dirk Bouts (1464-1467)

Soportes y técnicas

Las primeras imágenes de la Última Cena son trabajadas al fresco en los muros de las catacumbas. A partir del siglo V, se empiezan a utilizar representaciones utilizando dos técnicas diferentes: el tallado en marfil (la eboraria jugará pape relevante en la Alta Edad Media) y en mosaico mural (en el ámbito Bizantino). Prueba de ello lo encontramos en la Arqueta de San Felices de San Millán de la Cogolla y en los mosaicos de San Apolinar Nuevo en Rávena Es importante reseñar que las representaciones utilizando la técnica de mosaico se prolongan hasta la Edad Media en áreas de influencia bizantina. Un ejemplo lo constituye el mosaico de la Última Cena en la Catedral de Santa María Nuova en Palermo.

Mosaico Última Cena en Catedral de Santa María Nuova. Palermo. S. XII

Soportes y técnicas

En la Edad Media, durante el Románico y buena parte del Gótico, la Última Cena se plasma especialmente en pinturas murales, a menudo formando parte de programas iconográficos más amplios como el Ciclo de la Pasión. Ejemplo de ello lo encontramos en San Isidoro de León o los frescos de San Baudelio de Berlanga. Además, empieza a encontrarse esta representación en escultura (fundamentalmente relieves) en capiteles y tímpanos de iglesias románicas y góticas. Un ejemplo lo constituye el capitel del claustro de la Catedral del Burgo de Osma o el tímpano de Santa María de Ujué en Navarra.

Portada sur de Santa María de Ujué (Navarra, España), siglo XIV. [

. [Fresco de la capillade Santa Catalina enLa Seu d’Urgell, (S. XIII)

Soportes y técnicas

Además a partir de los siglos XVI y XVII, el crecimiento de las cofradías que popularizan la devoción por la sangre de Cristo y por la Eucaristía, conlleva numerosos encargos con la temática de la Última Cena. En esta línea, la generalización de tallas procesionales en el siglo XVII, especialmente en las escuelas españolas de Castilla y Andalucía, propició la realización de conjuntos monumentales con la representación de la Última Cena, con una notable teatralidad en los gestos, destinada a conmover a los fieles en su contemplación.

En la Baja Edad Media empieza a difundirse la técnica de pintura la óleo, pudiéndose observar representaciones de la Última Cena configurando parte integrante de dípticos y trípticos. Desde finales del siglo XIV la creación de hermandades y cofradías dedicadas al Santísimo Sacramento explica la proliferación de encargos particulares, como el realizado a Dieric Bouts en Lovaina. A partir del siglo XV, especialmente en Italia, la representación de la Última Cena va a consolidarse como temática propia de la decoración de los refectorios monásticos. Un ejemplo lo constituye la famosa representación de Leonardo Da Vinci en el refrectorio del Convento de Santa María de la Grazie en Milán.

Felipe II, encargó la última cena a Tiziano en 1557, la recibió en 1564 pero hasta 1574 no llegará la obra a su destino final, el refectorio del Escorial.

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO DE ALGUNOS REPRESENTACIONES

La Última Cena de Leonardo Da Vinci (1495-1498). Convento Santa Maria delle Gracie (Milán).

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO DE ALGUNOS REPRESENTACIONES

La Última Cena de Bartolomé Carducho (1605) Museo del Prado

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO DE ALGUNOS REPRESENTACIONES

La Última Cena de Tintoretto (1592-1594) Basílica de San Giorgio Maggiore (Venecia) El lavatorio de Tintoretto (1548-1549) (Museo del Prado)

Un motivo iconográfico abordado por un autor en dos momentos distintos de su trayectoria.

Sobre la pintura de Tintoretto

Marcial, el copero de la Santa Cena, en realidad obedece a una leyenda elaborada en torno a la figura de San Marcial, obispo de Limoges. No se sabe exactamente cuando nació aunque se suele situar en el siglo III d.C. Una elaboración hagiográfica posterior hizo que se le situara como coetáneo del propio Cristo, atribuyéndole ser el copero que asistió en la mesa de la Última Cena. Dicha tradición legendaria se extendió por todo el Camino de Santiago, haciendo explicable su representación en las pinturas de San Isidoro.

16:29

Detalle del Capitel de la Última Cena en San Juan de la Peña, donde Jesús da de comer a un apostol mientras éste intenta coger el pez que está sobre la mesa y tiene a San Juan recostado sobre él (aspecto que se repetirá en muchas representaciones de la Última Cena