IMPORTANCIA DE LA CULTURA DE PAZ EN LA EDUCACIÓN
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Los procesos de construcción de paz se componen de diferentes aspectos sociales, económicos, políticos, educativos, culturales y ambientales, que buscan la transformación de un contexto social y/o político determinado que se encuentra en conflicto armado o crisis. Dentro de un proceso amplio de construcción de paz, se entiende al campo de la Educación para la Paz como uno epistemológico y de metodologías, que aporta las herramientas necesarias para aprender a abordar los conflictos humanos de una manera positiva y, por tanto, evita la expresión violenta de los conflictos, que son inherentes a la naturaleza humana. Así mismo, la Educación para la Paz corresponde a un enfoque de análisis teórico del cual se desprenden muchos tipos de pedagogías y perspectivas para crear una cultura de paz.
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La Educación para la Paz responde a nuevas prácticas para abordar los contextos sociales donde hay o ha habido varias expresiones de conflicto y violencia (directa, estructural y cultural, según Johan Galtung 1990).Ladisciplina como campo teórico y práctico surgió en años posteriores a la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando las y los educadores buscaban herramientas para prevenir futuras guerras y se enfocaron en enseñar para la paz;
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Las amenazas más graves a la paz no se limitan a las guerras; opresión, exclusión,
explotación, miseria, entre otras, promueven culturas de violencia. Cualquier esfuerzo
por lograr una cultura de paz debe dirigirse al reconocimiento permanente del
otro(a), a la comprensión, cooperación y responsabilidad entre personas, y a educar
para el diálogo, la empatía, la comunicación no-violenta y la solidaridad. Esto significa
inculcar valores y actitudes que permitan transformar todo paradigma e imaginario
que impulsaba a prácticas violentas.
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Educar para una cultura de paz significa fomentar espacios donde las personas puedan expresar sus desacuerdos, discutir, deliberar, contrastar, actuar, transformar su mundo individual y colectivo, adquiriendo un compromiso social y un grado de conciencia que lleve a la reflexión de la importancia frente al cuidado del otro(a) y de lo otro. Se trata así de fomentar una actitud que asuma los conflictos como posibles escenarios de oportunidades en lugar de escenarios violentos; con valores, actitudes, comportamientos y modos de vida basados en la no-violencia y el respeto de los derechos y libertades fundamentales de cada persona.
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Es por esto que la Educación para la Paz debe ser asumida desde una perspectiva holística y sistémica en la que todo está vinculado y conectado. Toh propone entenderla desde los principios de Los Seis Pétalos de la Educación para la Paz, que se centran en:
Educar para vivir con justicia y compasión
Educar para desmantelar la cultura de guerra
Educar para cultivar la paz interior
Educar para promover los D.H.
Educar para vivir en armonía con la tierra
Educar para construir el respeto cultural
Educar para vivir con justicia y compasión
Es importante relacionar el principio de justicia, con la compasión. La compasión significa ser capaz de expresar sentimientos auténticos por el sufrimiento de los y las demás, y realizar un proceso de conciencia y reflexión para luego transformar las condiciones que conducen a tales sufrimientos e injusticias.Educar para la compasión y la justicia pasa por fortalecer las capacidades de comunicación no-violenta, el propósito de la comunicación no-violenta es crear calidad de conexión humana para poder determinar los sentimientos reales de las personas y sus necesidades, con el fin de generar las condiciones necesarias para la cooperación y el bienestar.
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Educar para promover los Derechos Humanos
y la responsabilidad
Educar para la promoción y la protección de los Derechos Humanos implica el conocimiento de los derechos de primera, segunda y tercera generación, que en primera instancia pasa por conocer la Declaración Universal de los Derechos Humanos.Es clave que más allá de enseñar cuáles son los DD.HH. y sus mecanismos de protección, estos puedan leerse a la luz de las realidades que los estudiantes viven.
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Educar para vivir en armonía con la Tierra
Una vía crucial para construir una cultura de paz pasa por educar para vivir en armonía con el medio ambiente, lo cual implica cuidar y reconocer la sabiduría de los pueblos indígenas, que por años han dedicado su vida a cuidar de la Tierra. Se trata de desarrollar una conciencia en relación con el entorno, y de promover prácticas que no atenten contra el medio ambiente.Educar para vivir en armonía con el medio ambiente también se centra en hacer conciencia del daño que generan las guerras a los recursos naturales.
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Educar para cultivar la paz interior
Educar para cultivar la paz interior significa reconocer las diversas tradiciones, creencias y culturas que apuestan por trabajar la espiritualidad, lo cual les permite a las personas un autorreconocimiento de sus debilidades y fortalezas y cómo canalizarlas.Esto supone una mirada hacia nuestro interior, para darnos la posibilidad de decidir y ejercitar el derecho de pensar lo que queremos, imaginarnos un mejor futuro y practicar la política en primera persona, sin más intermediarios que nuestra propia conciencia, para después coparticipar con nuestras y nuestros semejantes reconociéndonos como autoridad con capacidad creativa
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Educar para desmantelar la cultura de la guerra
Educar para desmantelar la cultura de la guerra pasa por educar para la transformación de los conflictos de manera no-violenta, y por educar para una conciencia crítica frente a las distintas violencias existentes.En palabras de Fisas, “el empeño en construir una cultura de paz pasa por desacreditar todas aquellas conductas sociales que glorifican, idealizan o naturalizan el uso de la fuerza y la violencia, o que ensalzan el desprecio y el desinterés por los demás, con objeto de que estas criaturas puedan vivir experiencias de cariño, respeto, implicación, amor, perdón y protección
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Educar para construir el respeto cultural,
la reconciliación y la solidaridad
Un mundo pacífico no es factible sin la capacidad y la voluntad de todos los grupos para vivir de manera no-violenta, en medio de la diversidad.La cultura de paz se centra entonces en respetar y proteger las diferencias comprendiendo múltiples perspectivas, hasta poder ponerse en los zapatos del otro(a), e incluso aprender de él(ella). Educar para la convivencia y el respeto de las distintas culturas se centra entonces en desmantelar todo tipo de prejuicio sobre la etnia, raza o nacionalidad.
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4. Importancia de la cultura de paz en la educación
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Created on June 14, 2023
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IMPORTANCIA DE LA CULTURA DE PAZ EN LA EDUCACIÓN
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Los procesos de construcción de paz se componen de diferentes aspectos sociales, económicos, políticos, educativos, culturales y ambientales, que buscan la transformación de un contexto social y/o político determinado que se encuentra en conflicto armado o crisis. Dentro de un proceso amplio de construcción de paz, se entiende al campo de la Educación para la Paz como uno epistemológico y de metodologías, que aporta las herramientas necesarias para aprender a abordar los conflictos humanos de una manera positiva y, por tanto, evita la expresión violenta de los conflictos, que son inherentes a la naturaleza humana. Así mismo, la Educación para la Paz corresponde a un enfoque de análisis teórico del cual se desprenden muchos tipos de pedagogías y perspectivas para crear una cultura de paz.
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La Educación para la Paz responde a nuevas prácticas para abordar los contextos sociales donde hay o ha habido varias expresiones de conflicto y violencia (directa, estructural y cultural, según Johan Galtung 1990).Ladisciplina como campo teórico y práctico surgió en años posteriores a la Primera y Segunda Guerra Mundial, cuando las y los educadores buscaban herramientas para prevenir futuras guerras y se enfocaron en enseñar para la paz;
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Las amenazas más graves a la paz no se limitan a las guerras; opresión, exclusión, explotación, miseria, entre otras, promueven culturas de violencia. Cualquier esfuerzo por lograr una cultura de paz debe dirigirse al reconocimiento permanente del otro(a), a la comprensión, cooperación y responsabilidad entre personas, y a educar para el diálogo, la empatía, la comunicación no-violenta y la solidaridad. Esto significa inculcar valores y actitudes que permitan transformar todo paradigma e imaginario que impulsaba a prácticas violentas.
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Educar para una cultura de paz significa fomentar espacios donde las personas puedan expresar sus desacuerdos, discutir, deliberar, contrastar, actuar, transformar su mundo individual y colectivo, adquiriendo un compromiso social y un grado de conciencia que lleve a la reflexión de la importancia frente al cuidado del otro(a) y de lo otro. Se trata así de fomentar una actitud que asuma los conflictos como posibles escenarios de oportunidades en lugar de escenarios violentos; con valores, actitudes, comportamientos y modos de vida basados en la no-violencia y el respeto de los derechos y libertades fundamentales de cada persona.
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Es por esto que la Educación para la Paz debe ser asumida desde una perspectiva holística y sistémica en la que todo está vinculado y conectado. Toh propone entenderla desde los principios de Los Seis Pétalos de la Educación para la Paz, que se centran en:
Educar para vivir con justicia y compasión
Educar para desmantelar la cultura de guerra
Educar para cultivar la paz interior
Educar para promover los D.H.
Educar para vivir en armonía con la tierra
Educar para construir el respeto cultural
Educar para vivir con justicia y compasión
Es importante relacionar el principio de justicia, con la compasión. La compasión significa ser capaz de expresar sentimientos auténticos por el sufrimiento de los y las demás, y realizar un proceso de conciencia y reflexión para luego transformar las condiciones que conducen a tales sufrimientos e injusticias.Educar para la compasión y la justicia pasa por fortalecer las capacidades de comunicación no-violenta, el propósito de la comunicación no-violenta es crear calidad de conexión humana para poder determinar los sentimientos reales de las personas y sus necesidades, con el fin de generar las condiciones necesarias para la cooperación y el bienestar.
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Educar para promover los Derechos Humanos y la responsabilidad
Educar para la promoción y la protección de los Derechos Humanos implica el conocimiento de los derechos de primera, segunda y tercera generación, que en primera instancia pasa por conocer la Declaración Universal de los Derechos Humanos.Es clave que más allá de enseñar cuáles son los DD.HH. y sus mecanismos de protección, estos puedan leerse a la luz de las realidades que los estudiantes viven.
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Educar para vivir en armonía con la Tierra
Una vía crucial para construir una cultura de paz pasa por educar para vivir en armonía con el medio ambiente, lo cual implica cuidar y reconocer la sabiduría de los pueblos indígenas, que por años han dedicado su vida a cuidar de la Tierra. Se trata de desarrollar una conciencia en relación con el entorno, y de promover prácticas que no atenten contra el medio ambiente.Educar para vivir en armonía con el medio ambiente también se centra en hacer conciencia del daño que generan las guerras a los recursos naturales.
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Educar para cultivar la paz interior
Educar para cultivar la paz interior significa reconocer las diversas tradiciones, creencias y culturas que apuestan por trabajar la espiritualidad, lo cual les permite a las personas un autorreconocimiento de sus debilidades y fortalezas y cómo canalizarlas.Esto supone una mirada hacia nuestro interior, para darnos la posibilidad de decidir y ejercitar el derecho de pensar lo que queremos, imaginarnos un mejor futuro y practicar la política en primera persona, sin más intermediarios que nuestra propia conciencia, para después coparticipar con nuestras y nuestros semejantes reconociéndonos como autoridad con capacidad creativa
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Educar para desmantelar la cultura de la guerra
Educar para desmantelar la cultura de la guerra pasa por educar para la transformación de los conflictos de manera no-violenta, y por educar para una conciencia crítica frente a las distintas violencias existentes.En palabras de Fisas, “el empeño en construir una cultura de paz pasa por desacreditar todas aquellas conductas sociales que glorifican, idealizan o naturalizan el uso de la fuerza y la violencia, o que ensalzan el desprecio y el desinterés por los demás, con objeto de que estas criaturas puedan vivir experiencias de cariño, respeto, implicación, amor, perdón y protección
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Educar para construir el respeto cultural, la reconciliación y la solidaridad
Un mundo pacífico no es factible sin la capacidad y la voluntad de todos los grupos para vivir de manera no-violenta, en medio de la diversidad.La cultura de paz se centra entonces en respetar y proteger las diferencias comprendiendo múltiples perspectivas, hasta poder ponerse en los zapatos del otro(a), e incluso aprender de él(ella). Educar para la convivencia y el respeto de las distintas culturas se centra entonces en desmantelar todo tipo de prejuicio sobre la etnia, raza o nacionalidad.
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