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Luis Játiva:Trabajo pilota valenciana

Luis Játiva Piqueras

Created on May 28, 2023

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Transcript

Datos iniciales para jugar

Modalid-ades

Historia

frontón: Aquí no es igual al vasco

Un buen partido de raspall.

El trinquet és el espacio en el que se desarrolla el juego de le las modalidades raspall y escala i corda de la pilota valenciana. Es un espacio cerrado. Su forma es rectangular y su tamaño variable. Pero suele tener entre 9 y 11 metros de ancho y de 40 a 60 de largo. Sus partes mas importantes son las siguentes: Dau: lugar donde se botará la pelota para golpearla y ejecutar el saque. Tamborins: Parte inferor de la pared de cada campo, si se golpea es punto para el otro equipo. Línea de ferida: línea que se debe superar en escala i corda de las gradas para que el saque sea válido.
En la pilota, cada tanto añade 15 puntos a tu marcador. Cuando un equipo llega a los 30 puntos y marca otro tanto obtiene el val. Si vuelve a marcar otro, gana un juego. Pero si un equipo tiene val y el otro 30 y el que tiene 30 gana otro tanto, ambos se quedarán con 30 puntos de nuevo. Cuando se obtiene el juego, los marcadores de tantos se reinician. La escala i corda se juega a 12 juegos. Y el raspall profesional se juega a 5 juegos. Aunque hay versiones de incluso 30. Y en la calle serían 8 juegos.
Una de las pelotas más representativas es la pilota de bandana, que en su exterior tienen piel de cordero y en su interior un amasijo apretado que puede tener un núcleo de goma, aunque este puede afectar a su comportamiento, por lo que se ha ido abandonando el uso de este núcleo gomoso. Suelen ser muy usadas para la formación inicial y algunos entrenamientos. Su diámetro es de 38mm y puede llegar a pesar 26g. Su precio ronda los 7€.
Otra pelota muy usada es la pilota vaqueta. Es la más representativa por su antigüedad y calidad. Se forma cosiendo ocho triángulos de pescuezo de vaca. Se cosen de forma que, una vez cerrada la pelota, no se pueda ver el hilo. Dentro llevan un relleno de pelos de mamíferos lanosos hasta llegar al peso oficial, que es de 45 a 70 gramos. Su precio ronda los 65€. Aunque por segunda mano se pueden conseguir por unos 44€.
Los jugadores suelen envolverse las manos con espadatrapo y usan materiales que los protegen del golpe de la pelota. Para lograr esta protección pueden usar cartas, planchas metálicas, dedales de cuero o plástico, Tesamoll(que es parecido a la goma EVA) o cartón. Otra opción más rápida es crear un guante que lleve las protecciones.
Los lanzamientos más comunes son el de volea, el bot de braç i el manró
La volea es un golpe que se da a la pelota antes de que bote, con el brazo elevado, con los pies fijados en el suelo y con el cuerpo inclinado hacia atrás.
El bot de braç es igual que la volea pero ya ha botado.
El manró es un golpe en el que el jugador golpea la pelota después de describir con el brazo un semicírculo horizontal.
Si quieres ver el vídeo pulsa aquí.
Final de la XL Lliga CaixaBank de Raspall. Disputada el 23/04/2023 al trinquet de La Llosa de Ranes entre los equipos de Vercher, Lorja i Néstor de xàbia(rojo) contra Ivan, Murcianet i Ricardet de llosa de ranes (azul). Se juega la modalidad de “raspall”, con una partida a 30 juegos.
Finalmente,con un juego muy reñido hasta que se comienza a notar una gran diferencia entre marcadores sobre la hora y media de vídeo, gana el equipo azul con 30 juegos. Mientras que el rojo tenía 20.
Par empezar, las canchas de frontón valenciano tienen unas medidas más reducidas comparadas con las del frontón vasco. Mientras que el vasco tiene 35 metros, el valenciano tiene 25 con una amplitud de 10 metros. Además, la pelota valenciana es más ligera que la vasca. Aunque el tamaño de la cancha inferior hace más difícil controlarlas. Pero la vasca suele doler menos al golpearla con la mano, pues su tamaño es mayor y, al haber más superficie de contacto, la presión sobre la mano se dispersa. Por otra parte, la forma de jugar tampoco es del todo igual. Mientras que en el valenciano cada jugador golpea la bola de manera alterna debiendo impactarla por encima de una línea situada a una altura de medio metro y debiendo botar dentro de unos límites establecidos en la cancha; en el frontón vasco los jugadores deben hacer que la pelota rebote en el suelo del frontón antes de que el oponente la pueda devolver.
Hay dos modalidades las cuales son las más conocidas y que se juegan de manera profesional. Estas son el “escala i corda” y el “raspall”.
La cantidad de jugadores normal suele ser de 2 o 3. Pero también se puede jugar de manera individual. Habrá un juez de partida llamado el juez máximo, que tendrá toda la autoridad, y los jueces auxiliares, que se colocan cada uno en un tramo del trinquet. (rest, dau y cuerda).
Escala i corda Esta es la modalidad más importante de la pelota valenciana. Se juega en un trinquet al que se le añade una cuerda a mitad de él, con una altura aproximada de 2 metros. Normalmente se utiliza la pelota de vaqueta. Pero entre aficionados se puede usar también la de badana por su bajo precio.
El feridor (quien saca) tiene que botar la pelota y, dándole con la palma de la mano, impulsarla hacia la muralla de la escalera. Para que este saque sea válido la pelota debe golpear por encima de una línea y después caer en el Dau. Quien está en el Dau debe devolverla tras que bote en la escalera o al primer bote en el Dau, pasándola por encima de la cuerda y sin poder lanzarla a la grada. Tras ser devuelta el juego seguirá con los jugadores devolviéndola al aire, al rebote o primer bote sobre el suelo. Si la pelota tocase alguna de las rayas o la cuerda, será falta del equipo que la acaba de lanzar. Las partidas son a 12 juegos y a cada juego se alternará la posición entre equipos.
Ahora hablemos del raspall. En este no importa el número de botes. Los equipos se colocarán uno enfrente del otro, cada uno en cada parte del trinquet. Para comenzar la partida, el saque se hace botando la pelota en la zona de Dau y lanzándola al otro extremo. El otro equipo debe devolverla. Solo vale 1 toque por equipo y gana un tanto el equipo que logre que la pelota toque en la línea que delimita el campo. En el trinquet sería cuando toca el tamborí. De forma profesional se juega a 5 juegos. Pero en la calle se hace a 8.
Otras modalidades no oficiales son la galotxa, les llargues i la valenciana.
En primer lugar hablemos del a galotxa. Esta se suele jugar en un calle, donde se coloca una altura a 1.8 metros de altos y a 10 o 12 metros de esta se coloca una cuerda a 3m de altura, llamada cuerda de “Galotxa” o de ferida. Esta se debe superar a la hora del saque e ignorarse el resto de la partida. Un equipo saca por encima de la cuerda de ferida y el otro debe devolverla. Tras esto la pelota se devuelve por encima de la pelota central con un máxima de un vote por campo. Antes se jugaba con a tiempo, siendo de 90 minutos. Pero actualmente se juega a 15 juegos.
Les llargues es una modalidad que se juega en una cancha rectangular usando una pelota dura. El objetivo es lanzar la pelota lo más lejos posible para que el equipo contrario no la pueda devolver. Según las relgas de la federación de Pilota Valenciana, en esta modalidad la pelota no puede dar más de tres botes antes de ser devuelta. El equipo que gana el punto tiene derecho a sacar en el siguiente.
Por último está la valenciana. Esta también se juega en una cancha rectangular. Y el objetivo es devolver la pelota sin que esta toque el suelo. El equipo que anota punto también tiene derecho a sacar en el siguiente.
Este deporte tiene sus raíces en la antigua Grecia y fue introducido en la Península ibérica por los romanos.
También lo expandieron a otros países como Francia, Holanda, Bélgica o Italia. En estos lugares todavía perduran diferentes modalidades.
Este deporte fue muy popular en la Corona de Aragón, donde la nobleza solía practicarlo. Incluso algunos reyes como Alfosno X se decidieron a jugarlo.
Sin embargo, debido a los problemas que se ocasionaba jugarlo en las calles, se prohibió jugar en estas, dejando únicamente prácticarlo en recintos cerrados. El problema de esta medida era que tan solo las clases adineradas podían permitirse mantener esto recintos.
Allí se logró frenar el juego de pilota valenciana. Sin embargo, estas normas no tuvieron mucho impacto en su práctica en el Reino de Valencia. Pues la gente más adinerada siguió jugando pese a las altas multas que recibían por vulnerar esta nueva ley. Además había trece trinquets registrados.
Viendo esta situación, se decidió crear una brigada armada que luchase contra su juego. Esto llevó a que algunos fuesen a prisión y muchas otra personas huyesen de la ciudad.
Posteriormente, desde la mitad del siglo XIX y hasta la mitad de XX llegamos a lo que se documentó como la edad de oro de la pelota valenciana. Durante esta época hubo una gran cantidad de partidas en las que la audición apostaba grandes sumas de dinero.
Tras esta era dorada, debido al auge del fútbol que empezó a desplazar la atención, y la gran expansión urbanística que obligó a destruir trinquest, la pilota fue quedando en el olvido. Además, ya no se podía jugar en las calles, pues aumentó la circulación de vehículos, que eran un gran obstáculo para el juego.
Tiempo después, se trató revivir este deporte con bastante éxito. La aparición de alguno pelotaris muy buenos que llaman la atención del público, que la Federación de pilota valenciana se desligue de la española, permitiendo hacer torneos oficiales y que algunas instituciones públicas apuesten por este deporte, hacen que la pilota valenciana vuelva a tener relevancia. Un matiz a destacar es que en el decreto 142 del 5 de septiembre de 2014, el consell declaró a la pilota valenciana como bien de interés inmaterial.