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DÍA DE MUERTOS
Soy un subtítulo genial, ideal para dar más contexto sobre el tema que vas a tratar
Hecho por: Rodrigo Rivera Ramírez y Alexa Michelle Ramírez Fernández
¡Vamos!
INTRODUCCIÓN
En la presente crónica profundizaremos una festividad muy importante como patrimonio cultural del país. Nos adentraremos desde raíz a sus origenes, así como los elememtos principales de las ofrendas y la razón de ser e importancia y reconocimiento. De la muerte nadie escapa, sin embargo, pese al dolor que su presencia pueda provocar, de nuestros pueblos indígenas hemos aprendido a percibirla como una etapa en la que debemos regocijarnos pues, como diría el escritor Mario Benedetti, “la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”. Como prueba de esto, los mexicanos tenemos el festejo conocido como “Día de Muertos”. Esta celebración es originaria de la época prehispánica. En ese periodo, muchas etnias mesoamericanas rendían culto a la muerte. Entre ellas estaba la mexica cuyos dioses encargados de definir el destino de las ánimas eran Mictecacíhuatl y Mictlantecuhtli. Eran señores del Mictlán o “lugar de los muertos”. Sin embargo, para llegar aquí, las almas debían lidiar y sortear una serie de obstáculos para poder conseguir el descanso eterno.
DESARROLLO
De acuerdo con el Códice Florentino, el Mictlán estaba dividido de acuerdo con la manera de morir. A la Tonatiuh Ichan –casa del sol– entraban aquellos guerreros que habían muerto en el campo de batalla. Otro era el Cincalco, casa del dios Tonacatecutli, a éste iban quienes murieron siendo infantes pues al ser tan jóvenes se les consideraba inocentes. Para que las almas iniciaran el trayecto, los vivos se encargaban de acompañarlos en la distancia por medio de un ritual, este iniciaba con la muerte de algún ser cercano. El deceso se anunciaba con gritos y llantos emitidos por las mujeres ancianas de la comunidad, se escondia al difunto junto con todos sus objetos personales, posteriormente, el cuerpo era simbólicamente alimentado con los manjares más exquisitos.
Después de cuatro días, el cuerpo era llevado a enterrar o cremar. Luego, cada año durante cuatro años, se realizaban ostentosas ceremonias en el lugar donde se encontraban las cenizas o el cuerpo del difunto, este complejo ritual no solo ayudaba a que las almas descansaran sino también a facilitar el proceso de duelo de los familiares.
Con la llegada de la población europea, este ritual sufrió un proceso de aculturación. Algunos de los elementos que destacan en este día son las ofrendas y las calaveritas literarias. Las ofrendas de día de muertos son altares de origen prehispánico. Eran dedicados a distintas deidades y se colocaban en fechas diferentes. La del señor de los muertos, Mictlantecuhtli, se celebraba en el mes que ahora conocemos como noviembre. Esta coincidencia fue aprovechada por los evangelizadores durante La Colonia para hacer un sincretismo entre el cristianismo y las creencias religiosas autóctonas.
Los altares se ponían un par de días antes del 1 y 2 de noviembre, es decir, el 30 o 31 de octubre y permanecían hasta el 3. Es muy común que, debido al esfuerzo creativo que se invierte en colocarlas, se pongan antes y se quiten después, los 1 y 2 de noviembre no han dejado de ser los días principales. De acuerdo con la tradición, en esas dos fechas nos visitan todas las almas que se desprendieron de sus cuerpos, es decir, nuestros difuntos.
CONCLUSIÓN
Es muy común colocar retratos de las personas amadas que ya no están entre nosotros. El humo que desprende el copal o incienso, es la guía olfativa para que nuestros muertos puedan llegar con nosotros. Las veladoras representan el fuego y la luz. Igual que el incienso, funcionan como una guía para que las almas. También se ponen las bebidas favoritas de los difuntos y agua. La flor de Cempasúchil tiene una apariencia esponjosa y también es conocida como “flor de veinte pétalos”. Se utilizan principalmente para decorar o crear caminos que guíen los espíritus de nuestros muertos. En la antigüedad se utilizaban cráneos de verdad. Después fueron sustituidas con calaveras hechas con azúcar, chocolate o amaranto. Cada cráneo representa a un difunto. Además de delicioso, el pan de muerto es la representación del esqueleto de los difuntos. Las calaveritas literarias son escritos en verso o como diría el caricaturista “Rius”, un epitafio-epigrama lacónico. Comenzaron a escribirse durante el siglo XIX y se volvieron muy populares en el XX.
Estás son hechas con el fin de hablar sobre la muerte con un buen sentido del humor. Usualmente, las dedicamos a personas allegadas aunque también se utilizan con temáticas sociales e históricas. Aunque para muuchas personas puede resultar extraño dedicar un día entero para conmemorar a la muerte. Más allá de ser aterrador, el Día de Muertos es una fiesta que afianza los lazos entre los vivos y los muertos. A pesar de que esta festividad ha sido cambiada culturalmente por otros países, por ejemplo Estados Unidos, aún no se pierde la raiz de esta importante festividad para los mexicanos.
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Día de muertos
Alexa Michelle Ramírez
Created on May 16, 2023
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Soy un subtítulo genial, ideal para dar más contexto sobre el tema que vas a tratar
Hecho por: Rodrigo Rivera Ramírez y Alexa Michelle Ramírez Fernández
¡Vamos!
INTRODUCCIÓN
En la presente crónica profundizaremos una festividad muy importante como patrimonio cultural del país. Nos adentraremos desde raíz a sus origenes, así como los elememtos principales de las ofrendas y la razón de ser e importancia y reconocimiento. De la muerte nadie escapa, sin embargo, pese al dolor que su presencia pueda provocar, de nuestros pueblos indígenas hemos aprendido a percibirla como una etapa en la que debemos regocijarnos pues, como diría el escritor Mario Benedetti, “la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”. Como prueba de esto, los mexicanos tenemos el festejo conocido como “Día de Muertos”. Esta celebración es originaria de la época prehispánica. En ese periodo, muchas etnias mesoamericanas rendían culto a la muerte. Entre ellas estaba la mexica cuyos dioses encargados de definir el destino de las ánimas eran Mictecacíhuatl y Mictlantecuhtli. Eran señores del Mictlán o “lugar de los muertos”. Sin embargo, para llegar aquí, las almas debían lidiar y sortear una serie de obstáculos para poder conseguir el descanso eterno.
DESARROLLO
De acuerdo con el Códice Florentino, el Mictlán estaba dividido de acuerdo con la manera de morir. A la Tonatiuh Ichan –casa del sol– entraban aquellos guerreros que habían muerto en el campo de batalla. Otro era el Cincalco, casa del dios Tonacatecutli, a éste iban quienes murieron siendo infantes pues al ser tan jóvenes se les consideraba inocentes. Para que las almas iniciaran el trayecto, los vivos se encargaban de acompañarlos en la distancia por medio de un ritual, este iniciaba con la muerte de algún ser cercano. El deceso se anunciaba con gritos y llantos emitidos por las mujeres ancianas de la comunidad, se escondia al difunto junto con todos sus objetos personales, posteriormente, el cuerpo era simbólicamente alimentado con los manjares más exquisitos. Después de cuatro días, el cuerpo era llevado a enterrar o cremar. Luego, cada año durante cuatro años, se realizaban ostentosas ceremonias en el lugar donde se encontraban las cenizas o el cuerpo del difunto, este complejo ritual no solo ayudaba a que las almas descansaran sino también a facilitar el proceso de duelo de los familiares.
Con la llegada de la población europea, este ritual sufrió un proceso de aculturación. Algunos de los elementos que destacan en este día son las ofrendas y las calaveritas literarias. Las ofrendas de día de muertos son altares de origen prehispánico. Eran dedicados a distintas deidades y se colocaban en fechas diferentes. La del señor de los muertos, Mictlantecuhtli, se celebraba en el mes que ahora conocemos como noviembre. Esta coincidencia fue aprovechada por los evangelizadores durante La Colonia para hacer un sincretismo entre el cristianismo y las creencias religiosas autóctonas. Los altares se ponían un par de días antes del 1 y 2 de noviembre, es decir, el 30 o 31 de octubre y permanecían hasta el 3. Es muy común que, debido al esfuerzo creativo que se invierte en colocarlas, se pongan antes y se quiten después, los 1 y 2 de noviembre no han dejado de ser los días principales. De acuerdo con la tradición, en esas dos fechas nos visitan todas las almas que se desprendieron de sus cuerpos, es decir, nuestros difuntos.
CONCLUSIÓN
Es muy común colocar retratos de las personas amadas que ya no están entre nosotros. El humo que desprende el copal o incienso, es la guía olfativa para que nuestros muertos puedan llegar con nosotros. Las veladoras representan el fuego y la luz. Igual que el incienso, funcionan como una guía para que las almas. También se ponen las bebidas favoritas de los difuntos y agua. La flor de Cempasúchil tiene una apariencia esponjosa y también es conocida como “flor de veinte pétalos”. Se utilizan principalmente para decorar o crear caminos que guíen los espíritus de nuestros muertos. En la antigüedad se utilizaban cráneos de verdad. Después fueron sustituidas con calaveras hechas con azúcar, chocolate o amaranto. Cada cráneo representa a un difunto. Además de delicioso, el pan de muerto es la representación del esqueleto de los difuntos. Las calaveritas literarias son escritos en verso o como diría el caricaturista “Rius”, un epitafio-epigrama lacónico. Comenzaron a escribirse durante el siglo XIX y se volvieron muy populares en el XX.
Estás son hechas con el fin de hablar sobre la muerte con un buen sentido del humor. Usualmente, las dedicamos a personas allegadas aunque también se utilizan con temáticas sociales e históricas. Aunque para muuchas personas puede resultar extraño dedicar un día entero para conmemorar a la muerte. Más allá de ser aterrador, el Día de Muertos es una fiesta que afianza los lazos entre los vivos y los muertos. A pesar de que esta festividad ha sido cambiada culturalmente por otros países, por ejemplo Estados Unidos, aún no se pierde la raiz de esta importante festividad para los mexicanos.
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