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Teatro de la Democracia
Yaiza Rojas Garcia
Created on May 13, 2023
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Transcript
Teatro de la Democracia
(1975-2015)
Índice:
1. El teatro de la España de la democracia.
2. Los grupos de teatro independiente
3. El teatro de la década de 1980
4. El teatro de las últimas décadas
4.1 Ignacio del Moral
4.2 Paloma Pedrero
1. El teatro de la España de la democracia.
Con la transición democrática desaparece la censura en España y el nuevo Ministerio de Cultura establece centros estatales de teatro y fomenta la instalación de centros teatrales en las distintas Comunidades Autónomas. En la escena española de estos años conviven las propuestas más vanguardistas con un teatro más comercial. Por una parte, se rescatan textos dramáticos de autores de la Guerra Civil que no se habían podido difundir en la España franquista: se estrenan, entre otras obras, Divinas palabras, de Ramón María del Valle-Inclán; La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca; y Noche de guerra en el museo del Prado, de Rafael Alberti. Por otra parte, llegan por fin al público textos prohibidos de Antonio Buero Vallejo, Francisco Nieva o Fernando Arrabal, así como un teatro más convencional representado, sobre todo, por Antonio Gala. Este autor estrena, con gran éxito de público y no tanta aceptación por parte de la crítica, obras como Petra Regalada (1980) o La vieja señorita del paraíso (1981). También llegan a los escenarios las obras de nuevos autores, algunos con una trayectoria anterior y otros, más jóvenes, entre los que es muy importante la presencia femenina. Los grupos de teatro independiente surgidos en décadas anteriores o desaparecen o se profesionalizan, formando compañías estables.
2. Los grupos de teatro independiente.
En España se llevaban produciendo experiencias de teatro colectivo desde la década de 1960. Distintos grupos de teatro independiente se habían constituido como taller de teatro. Además de representar obras de otros au-tores, realizaron obras de creación colectiva. Ideológicamente opuestos al franquismo, rechazan el teatro burgués e incorporan las nuevas formas de teatro de vanguardia: - reivindican la figura del director y se apartan del texto escrito. - se centran en las posibilidades expresivas del actor e introducen en sus montajes elementos propios del folclore y la fiesta popular -muñecos, gigantes y cabezudos, etc. - mezclados con trucos pirotécnicos que aportan a la escena una gran espectacularidad. Con la llegada de la democracia, estos grupos tuvieron que evolucionar: algunos desaparecieron y sus componentes se incorporaron al teatro comercial, pasaron a la industria cinematográfica o se hicieron cargo de los centros dramáticos que se iban creando en las distintas Comunidades; otros, convertidos en grupos estables, como Els Joglars, Tábano, La Fura dels Baus, Els Comediants y La Cuadra, cosecharon numerosos éxitos, para lo cual adaptaron sus producciones a un público más amplio y variado.
3. El teatro de la década de 1980.
Entre los dramaturgos que triunfan en la década de 1980 figuran dos autores con una larga experiencia en grupos de teatro independiente: José Sanchis Sinisterra y José Luis Alonso de Santos, quienes, junto con el actor y autor Fernando Fernán-Gómez, hacen aportaciones muy interesantes al teatro español de las últimas décadas. Sanchis Sinisterra (1940) es uno de los autores más críticos con la historia de España y su tradición literaria. Sus obras se caracterizan por el compromiso social y la reflexión teórica sobre el propio teatro. Uno de sus mayores éxitos, ¡Ay, Carmela! (1987), ambientada en 1938, cuenta cómo Carmela y Paulino, dos pobres comediantes republicanos, se ven obligados a actuar en Belchite (Zaragoza), pueblo tomado por las tropas franquistas, ante los miembros de las milicias internacionales que van a ser fusilados al amanecer. Alonso de Santos (1942) mezcla en sus comedias costumbristas elementos trágicos y cómicos, y se vale del humor y de un lenguaje popular y actual para conectar con el espectador. Entre sus obras destacan La estanquera de Vallecas (1980), sobre la historia de unos atracadores de poca monta que, tras robar a una pobre estanquera, acaban haciéndose sus amigos y entregándose a la policía, y Bajarse al moro (1984), sobre unos jóvenes que buscan su lugar en el mundo. Esta obra obtuvo el Premio Tirso de Molina en 1984.
4. El teatro de las últimas décadas.
Junto a los anteriores dramaturgos, destaca un grupo de escritores más jovenes, nacidos entre las décadas de 1950 y 1960 y formados en democracia, que inician su andadura a partir de 1980, consolidando sus trayectorias profesionales en las décadas siguientes. Surge, pues, un número amplio de nuevos dramaturgos que desarrollan una abundante literatura dramática de la que, una mínima proporción llega a representarse sobre los escenarios. Todos ellos reivindican de nuevo la importancia del texto dramático y la figura del autor, frente a la del director, y realizan algunos planteamientos innovadores, como romper las estructuras dramáticas tradicionales, distorsionar el lenguaje y el orden lógico de la trama, o difuminar los límites espacio-temporales. En sus obras pervive la crítica a la burguesía, frecuentemente teñida de ironía y humor. Recuperan el tema histórico como espejo del presente y actualizan los mitos para contar a través de ellos la propia historia. Otros temas recurrentes son el destino del ser humano, la vejez y la soledad, las relaciones interpersonales, la situación de la mujer en un mundo regido por los hombres, o los problemas de los más desfavorecidos.
4. El teatro de las últimas décadas (2).
Las últimas generaciones de dramaturgos reflejan en sus obras el mundo que les ha tocado vivir -deshumanizado, violento y xenófobo; cómodo para algunos y terriblemente duro para otros- y denuncian el poder disfrazado de mercado. A partir del 2000, el teatro se ocupa de las consecuencias que sufre el ciudadano a causa de políticas destructivas, como las guerras o los atentados. Cabe destacar la incorporación al teatro de un buen número de dramaturgas que aportan una nueva visión del mundo: en sus obras, las mujeres no permanecen pasivas ante su destino personal y colectivo, sino que en el último momento se enfrentan a un futuro lleno de dificultades, pero libremente elegido. Entre los autores y autoras más representativos de las últimas décadas están: Carmen Resino (1941), Concha Romero (1945), Ernesto Caballero (1958) y Alfonso Armada (1958).
Paloma Pedrero (1957),
Ignacio del Moral (1957),
4.1 Ignacio del Moral (1957).
Actor desde los veinte años, comenzó su trayectoria como autor en la década de 1980 con la obra Soledad y sueño de Robinson Crusoe (1999). También es guionista de cine y televisión. En La mirada del hombre oscuro (1993), el autor trata con profundidad el tema de la xenofobia y la violencia. Su protagonista es Ombasi, un africano que llega medio muerto a las costas espanolas. La obra se desarrolla a lo largo de un solo dia y en un solo espacio: una playa cercana a Tarifa. Comienza in medias res, por lo que se producen saltos al pasado. También se adelantan hechos que sucederán después y una voz en off narra al final la evolución de los personajes, lo que obliga al espectador a recomponer por sí mismo los hechos. A partir de la década de 1990, Ignacio del Moral sigue componiendo obras en las que refleja la sociedad de fin de siglo en estampas desoladas, aunque abiertas a la esperanza.
4.2 Paloma Pedrero (1957).
Es autora, actriz y directora de teatro. Expresa su profunda preocupación por el ser humano a través de unos personajes desvalidos, a menudo mujeres, que se enfrentan a la soledad, a la incomunicación y al desamor en busca de su identidad. En 1985 estrenó La llamada de Lauren, su primera obra, y dos años más tarde obtuvo el Premio Tirso de Molina por Invierno de luna alegre. Otras obras suyas son Locas de amar (1994), cuya desvalida protagonista consigue vencer sus dificultades confiando en sí misma, La noche que ilumina (1995), que pone en escena la violencia conyugal, y En el túnel un pájaro (1997), en la que aborda el tema de la vejez y la muerte con sentido crítico no exento de humor.