ANSIEDAD
Miriam García Delgado
2º Bachillerato A
Índice
1.
Definición
2.
Causas
3.
Estadísticas
4.
Consecuencias
5.
Tratamientos
1. Definición
1. Definición
La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud, un mecanismo de defensa natural del organismo frente a estímulos externos o internos que son percibidos por el individuo como amenazantes o peligrosos, y se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión. Se trata de una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.
La ansiedad se convierte en trastorno de ansiedad cuando esta reacción se activa en situaciones habitualmente no amenzantes/peligrosas o de manera persistente, hasta el punto que interfiere de manera importante en la vida diaria.
Síntomas
2. Causas
No está del todo claro cuáles son las causas de los trastornos de ansiedad. Ciertas experiencias de vida, como acontecimientos traumáticos, parecen provocar los trastornos de ansiedad en personas que ya son propensas a la ansiedad. Los rasgos heredados también pueden ser un factor. Por ejemplo: -Acumular estrés durante un período prolongado. -Vivir situaciones con elevada carga emocional. -Ser personas con hipocondría, con miedos frecuentes y/o hipervigilantes. -Llevar una vida desorganizada. -Tener algún tipo de adición. -Tener una red social insatisfecha. -Mantener una vida poco activa y/o saludable. -Tener predisposión biológica. -No controlar ni poner límites a los pensamientos. -No aceptar los cambios y la realidad en la que te mueves.
3. Estadísticas
El problema de salud mental más frecuente es el trastorno de ansiedad que afecta al 6,7% de población (8,8% en mujeres, 4,5% en hombres). Si se incluyen “signos/síntomas de ansiedad” la cifra alcanza el 10,4%. Las cifras pueden variar en función de los parámetros que se tienen en cuenta, pero hay cierto consenso en considerar que 1 de cada 5 personas tendrá un trastorno de ansiedad a lo largo de la vida. En el caso de los niños y los adolescentes esta cifra estaría alrededor de 6 de cada 100. Tradicionalmente, se ha considerado que las mujeres tienen un mayor riesgo que los hombres de tener un trastorno de ansiedad, pero las cifras varían en función del trastorno del que se trata y de la edad.
El 60% de la población padece trastorno de ansiedad generalizada a lo largo de su vida.
Ejemplo concreto
-Aparecen molestias digestivas
La adrenalina altera el sistema digestivo provocando diarreas, ardor, hinchazón…etc. Con el tiempo, esto puede derivar en afecciones más serias y molestas como el síndrome del intestino irritable o úlceras. El cortisol, por su parte, estimulará nuestro apetito de dulces e hidratos con el fin de hacer acopio de energía, lo que puede llevarnos a ganar peso.
El sistema gastrointestinal ve disminuido su aporte de energía y produce menos enzimas digestivas lo que reduce la absorción de nutrientes.
4. Consecuencias
A consecuencia de una liberación de cortisol y adrenalina continuada:
-Tu sistema inmunológico se debilita
Ante la posibilidad de que organismos extraños entren en nuestro cuerpo a través de heridas de “la lucha” para la que nos prepara la reacción ansiosa, el bazo nos defiende liberando más glóbulos blancos. A la larga esto debilita nuestro sistema inmunitario ralentizando las recuperaciones y haciéndonos más susceptibles de contraer infecciones.
-Insomnio y agotamiento
El cuerpo regula la producción de cortisol para que nuestros biorritmos se ajusten al ciclo diario. En condiciones normales el organismo produce mayores niveles de esta hormona por la mañana para ayudarnos a despertar y activarnos, y menores niveles por la noche, cuando lo que necesitamos es descansar para recuperar energía y que nuestros órganos se regeneren.
La ansiedad y el estrés prolongados alteran la producción de cortisol, dificultando que podamos conciliar el sueño y dar a nuestro cuerpo su dosis de descanso necesaria.
-Contracturas y problemas osteomusculares
Para ser efectivos ante esta supuesta amenaza nuestros músculos se cargan de energía activándose y tensándose para un esfuerzo que no llega. Esta tensión no liberada puede terminar causándonos contracturas y desgaste muscular. Es frecuente que aparezcan dolores de espalda, bruxismo y otras molestias.
-Aumenta el nivel de azúcar en sangre
Una de las principales funciones del cortisol es que el hígado libere mayor cantidad de glucosa para alimentar a los músculos. Si este aumento es prolongado puede dar lugar a una resistencia a la insulina y a la aparición de diabetes tipo II. -Envejecimiento celular prematuro
Tanto a nivel cutáneo como de los órganos. El exceso de trabajo que supone una reacción ansiosa mantenida en el tiempo se traduce en oxidación y, por tanto, envejecimiento. Es como si lleváramos el coche siempre revolucionado.
- Problemas de memoria
Cuando la hormona del estrés permanece en el cuerpo por tiempo prolongado afecta negativamente a ciertas áreas del cerebro como la corteza prefrontal (involucrada en el procesamiento lógico de información) y el hipocampo (íntimamente relacionado con la memoria). Los problemas de memoria o la dificultad para concentrarse e integrar aprendizajes son frecuentes entre personas que han sufrido ansiedad por tiempo prolongado.
-Disfunción sexual temporal y problemas de la fertilidad.
Las preocupaciones reducen el deseo sexual y tanto la ansiedad como el estrés se relacionan con problemas de fertilidad.
A estas razones de salud física debemos sumar la tristeza, el vacío, la inseguridad, el desánimo, la falta de autoestima y muchas otras consecuencias derivadas de vivir nuestro día a día.
- Problemas de piel
Si la piel -que también cede su ración de sangre y alimento en favor de otros órganos clave en la reacción defensiva- deja de recibir su dosis necesaria de hidratación pueden aparecer problemas dermatológicos como eccema, alopecia, rosácea y envejecimiento prematuro, entre otros.
-Hipertensión y afecciones cardíacas
Los aumentos repentinos de la presión sanguínea y la constricción de las arterias, la alteración repetida del ritmo cardíaco, etc., pueden a la larga afectar negativamente al sistema cardiovascular o complicar afecciones.
5. Tratamientos
Las decisiones terapéuticas dependen de cuánto afecte el trastorno de ansiedad generalizada tu capacidad de desenvolverte en la vida diaria. Los dos tratamientos principales para el trastorno de ansiedad generalizada son la psicoterapia y los medicamentos.
Psicoterapia
También conocida como «terapia conversacional» o «terapia psicológica», la psicoterapia consiste en el trabajo con un terapeuta para disminuir los síntomas de ansiedad. La terapia cognitiva conductual es la forma más efectiva de la psicoterapia para el trastorno de ansiedad generalizada.
En general, como un tratamiento a corto plazo, la terapia cognitiva conductual se centra en enseñar habilidades específicas para controlar directamente las preocupaciones y ayudarte a retomar gradualmente las actividades que evitas debido a la ansiedad.
Medicamentos
Se usan varios tipos de medicamentos para tratar el trastorno de ansiedad generalizada:
• Antidepresivos. Los antidepresivos, que comprenden el grupo de medicamentos de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y el de los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina, son los tratamientos farmacológicos de primera línea. Algunos ejemplos de antidepresivos que se utilizan para tratar el trastorno de ansiedad generalizada son el escitalopram (Lexapro), la duloxetina (Cymbalta), la venlafaxina (Effexor XR) y la paroxetina (Paxil, Pexeva). Tu médico también puede recomendar otros antidepresivos.
• Buspirona. Al igual que la mayoría de los antidepresivos, suele tardar varias semanas en alcanzar su efectividad completa.
• Benzodiacepinas. Por lo general, estos sedantes solo se usan para aliviar la ansiedad aguda a corto plazo. Debido a que pueden crear adicción, estos medicamentos no son una buena opción si tienes o has tenido problemas con el alcohol o con el abuso de drogas.
¡Gracias!
Ansiedad
Míriam García Delgado
Created on May 2, 2023
Start designing with a free template
Discover more than 1500 professional designs like these:
View
Higher Education Presentation
View
Psychedelic Presentation
View
Harmony Higher Education Thesis
View
Vaporwave presentation
View
Geniaflix Presentation
View
Vintage Mosaic Presentation
View
Modern Zen Presentation
Explore all templates
Transcript
ANSIEDAD
Miriam García Delgado
2º Bachillerato A
Índice
1.
Definición
2.
Causas
3.
Estadísticas
4.
Consecuencias
5.
Tratamientos
1. Definición
1. Definición
La ansiedad es un sentimiento de miedo, temor e inquietud, un mecanismo de defensa natural del organismo frente a estímulos externos o internos que son percibidos por el individuo como amenazantes o peligrosos, y se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión. Se trata de una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.
La ansiedad se convierte en trastorno de ansiedad cuando esta reacción se activa en situaciones habitualmente no amenzantes/peligrosas o de manera persistente, hasta el punto que interfiere de manera importante en la vida diaria.
Síntomas
2. Causas
No está del todo claro cuáles son las causas de los trastornos de ansiedad. Ciertas experiencias de vida, como acontecimientos traumáticos, parecen provocar los trastornos de ansiedad en personas que ya son propensas a la ansiedad. Los rasgos heredados también pueden ser un factor. Por ejemplo: -Acumular estrés durante un período prolongado. -Vivir situaciones con elevada carga emocional. -Ser personas con hipocondría, con miedos frecuentes y/o hipervigilantes. -Llevar una vida desorganizada. -Tener algún tipo de adición. -Tener una red social insatisfecha. -Mantener una vida poco activa y/o saludable. -Tener predisposión biológica. -No controlar ni poner límites a los pensamientos. -No aceptar los cambios y la realidad en la que te mueves.
3. Estadísticas
El problema de salud mental más frecuente es el trastorno de ansiedad que afecta al 6,7% de población (8,8% en mujeres, 4,5% en hombres). Si se incluyen “signos/síntomas de ansiedad” la cifra alcanza el 10,4%. Las cifras pueden variar en función de los parámetros que se tienen en cuenta, pero hay cierto consenso en considerar que 1 de cada 5 personas tendrá un trastorno de ansiedad a lo largo de la vida. En el caso de los niños y los adolescentes esta cifra estaría alrededor de 6 de cada 100. Tradicionalmente, se ha considerado que las mujeres tienen un mayor riesgo que los hombres de tener un trastorno de ansiedad, pero las cifras varían en función del trastorno del que se trata y de la edad.
El 60% de la población padece trastorno de ansiedad generalizada a lo largo de su vida.
Ejemplo concreto
-Aparecen molestias digestivas La adrenalina altera el sistema digestivo provocando diarreas, ardor, hinchazón…etc. Con el tiempo, esto puede derivar en afecciones más serias y molestas como el síndrome del intestino irritable o úlceras. El cortisol, por su parte, estimulará nuestro apetito de dulces e hidratos con el fin de hacer acopio de energía, lo que puede llevarnos a ganar peso. El sistema gastrointestinal ve disminuido su aporte de energía y produce menos enzimas digestivas lo que reduce la absorción de nutrientes.
4. Consecuencias
A consecuencia de una liberación de cortisol y adrenalina continuada: -Tu sistema inmunológico se debilita Ante la posibilidad de que organismos extraños entren en nuestro cuerpo a través de heridas de “la lucha” para la que nos prepara la reacción ansiosa, el bazo nos defiende liberando más glóbulos blancos. A la larga esto debilita nuestro sistema inmunitario ralentizando las recuperaciones y haciéndonos más susceptibles de contraer infecciones.
-Insomnio y agotamiento El cuerpo regula la producción de cortisol para que nuestros biorritmos se ajusten al ciclo diario. En condiciones normales el organismo produce mayores niveles de esta hormona por la mañana para ayudarnos a despertar y activarnos, y menores niveles por la noche, cuando lo que necesitamos es descansar para recuperar energía y que nuestros órganos se regeneren. La ansiedad y el estrés prolongados alteran la producción de cortisol, dificultando que podamos conciliar el sueño y dar a nuestro cuerpo su dosis de descanso necesaria. -Contracturas y problemas osteomusculares Para ser efectivos ante esta supuesta amenaza nuestros músculos se cargan de energía activándose y tensándose para un esfuerzo que no llega. Esta tensión no liberada puede terminar causándonos contracturas y desgaste muscular. Es frecuente que aparezcan dolores de espalda, bruxismo y otras molestias.
-Aumenta el nivel de azúcar en sangre Una de las principales funciones del cortisol es que el hígado libere mayor cantidad de glucosa para alimentar a los músculos. Si este aumento es prolongado puede dar lugar a una resistencia a la insulina y a la aparición de diabetes tipo II. -Envejecimiento celular prematuro Tanto a nivel cutáneo como de los órganos. El exceso de trabajo que supone una reacción ansiosa mantenida en el tiempo se traduce en oxidación y, por tanto, envejecimiento. Es como si lleváramos el coche siempre revolucionado.
- Problemas de memoria Cuando la hormona del estrés permanece en el cuerpo por tiempo prolongado afecta negativamente a ciertas áreas del cerebro como la corteza prefrontal (involucrada en el procesamiento lógico de información) y el hipocampo (íntimamente relacionado con la memoria). Los problemas de memoria o la dificultad para concentrarse e integrar aprendizajes son frecuentes entre personas que han sufrido ansiedad por tiempo prolongado. -Disfunción sexual temporal y problemas de la fertilidad. Las preocupaciones reducen el deseo sexual y tanto la ansiedad como el estrés se relacionan con problemas de fertilidad. A estas razones de salud física debemos sumar la tristeza, el vacío, la inseguridad, el desánimo, la falta de autoestima y muchas otras consecuencias derivadas de vivir nuestro día a día.
- Problemas de piel Si la piel -que también cede su ración de sangre y alimento en favor de otros órganos clave en la reacción defensiva- deja de recibir su dosis necesaria de hidratación pueden aparecer problemas dermatológicos como eccema, alopecia, rosácea y envejecimiento prematuro, entre otros. -Hipertensión y afecciones cardíacas Los aumentos repentinos de la presión sanguínea y la constricción de las arterias, la alteración repetida del ritmo cardíaco, etc., pueden a la larga afectar negativamente al sistema cardiovascular o complicar afecciones.
5. Tratamientos
Las decisiones terapéuticas dependen de cuánto afecte el trastorno de ansiedad generalizada tu capacidad de desenvolverte en la vida diaria. Los dos tratamientos principales para el trastorno de ansiedad generalizada son la psicoterapia y los medicamentos. Psicoterapia También conocida como «terapia conversacional» o «terapia psicológica», la psicoterapia consiste en el trabajo con un terapeuta para disminuir los síntomas de ansiedad. La terapia cognitiva conductual es la forma más efectiva de la psicoterapia para el trastorno de ansiedad generalizada. En general, como un tratamiento a corto plazo, la terapia cognitiva conductual se centra en enseñar habilidades específicas para controlar directamente las preocupaciones y ayudarte a retomar gradualmente las actividades que evitas debido a la ansiedad.
Medicamentos Se usan varios tipos de medicamentos para tratar el trastorno de ansiedad generalizada: • Antidepresivos. Los antidepresivos, que comprenden el grupo de medicamentos de los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y el de los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina, son los tratamientos farmacológicos de primera línea. Algunos ejemplos de antidepresivos que se utilizan para tratar el trastorno de ansiedad generalizada son el escitalopram (Lexapro), la duloxetina (Cymbalta), la venlafaxina (Effexor XR) y la paroxetina (Paxil, Pexeva). Tu médico también puede recomendar otros antidepresivos. • Buspirona. Al igual que la mayoría de los antidepresivos, suele tardar varias semanas en alcanzar su efectividad completa. • Benzodiacepinas. Por lo general, estos sedantes solo se usan para aliviar la ansiedad aguda a corto plazo. Debido a que pueden crear adicción, estos medicamentos no son una buena opción si tienes o has tenido problemas con el alcohol o con el abuso de drogas.
¡Gracias!