Beatriz Osés
Los escribidores de cartas
Estaban solos en la plaza y el cielo amenazaba tormenta. - No te preocupes, abuelo. Será una mala racha… - intentó consolarlo-. ¡Quizá el próximo día tengamos más suerte!
Capítulo 1
El cartero abrió la portezuela metálica del único buzón de Correos que había en el pueblo un martes por la mañana.
- ¿Lo ves? – preguntó a su nieta.
- No hay ni una carta – reflexionó la niña en voz alta.
- ¡Ni una sola! Y llevo así más de tres semanas – protestó agobiado mientras se ajustaba su gorra azul marino.
Pág. 1
Pág. 2
Beatriz Osés
Los escribidores de cartas
Cap. 1
- Pero ¿qué estás diciendo, abuelo? - Voy a perder mi trabajo si todo sigue igual. Las cartas se mueren… Se mueren – repitió para sí mismo-. Si en quince días no se produce algún cambio, el alcalde se encargará de que me despidan.
En ese preciso instante empezaron a estallar las gotas sobre el empedrado de la plaza.
El abuelo y su nieta se refugiaron en los soportales y se quedaron en silencio.
- No creo en la suerte, Iría. No se trata de una racha – le aclaró muy serio-. Lo que ocurre es que la genta ya no escribe cartas. La niña lo miró preocupada.
- ¿Y si yo las escribiera para ti?
Él sonrió con ternura.
- ¡Ni siquiera tú podrías salvarme, chiquita!
- ¿Salvarte? – preguntó extrañada.
- Esto no tiene solución – afirmó con los ojos fijos en ella-. El pueblo ya no necesita un cartero.
Pág. 4
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404040113 Taller de lectura los escribidores de cartas de Beatriz Osés
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Created on April 4, 2023
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Beatriz Osés
Los escribidores de cartas
Estaban solos en la plaza y el cielo amenazaba tormenta. - No te preocupes, abuelo. Será una mala racha… - intentó consolarlo-. ¡Quizá el próximo día tengamos más suerte!
Capítulo 1
El cartero abrió la portezuela metálica del único buzón de Correos que había en el pueblo un martes por la mañana. - ¿Lo ves? – preguntó a su nieta. - No hay ni una carta – reflexionó la niña en voz alta. - ¡Ni una sola! Y llevo así más de tres semanas – protestó agobiado mientras se ajustaba su gorra azul marino.
Pág. 1
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Beatriz Osés
Los escribidores de cartas
Cap. 1
- Pero ¿qué estás diciendo, abuelo? - Voy a perder mi trabajo si todo sigue igual. Las cartas se mueren… Se mueren – repitió para sí mismo-. Si en quince días no se produce algún cambio, el alcalde se encargará de que me despidan. En ese preciso instante empezaron a estallar las gotas sobre el empedrado de la plaza. El abuelo y su nieta se refugiaron en los soportales y se quedaron en silencio.
- No creo en la suerte, Iría. No se trata de una racha – le aclaró muy serio-. Lo que ocurre es que la genta ya no escribe cartas. La niña lo miró preocupada. - ¿Y si yo las escribiera para ti? Él sonrió con ternura. - ¡Ni siquiera tú podrías salvarme, chiquita! - ¿Salvarte? – preguntó extrañada. - Esto no tiene solución – afirmó con los ojos fijos en ella-. El pueblo ya no necesita un cartero.
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