¿Es realmente perjudicial crujirse los nudillos?
¿Qué sucede cuando lo hacemos?
Las articulaciones están protegidas por unas cápsulas articulares que contienen un lubricante natural (el líquido sinovial) necesario para el movimiento de la articulación. Dentro del líquido hay aire y, al crujir los nudillos, la articulación se coloca en una posición que hace que el espacio entre los huesos aumente y también el volumen de la cápsula sinovial, provocando a su vez que los gases disueltos formen burbujas para ocupar el nuevo espacio creado. Al aplicarle la fuerza a los nudillos, las burbujas formadas explotan rápidamente generando ese sonido tan característico. Para volver a su estado inicial, los gases necesitan entre 15 y 30 minutos, por eso no podemos crujirnos el mismo nudillo seguidamente.
¿Por qué nos gusta (a muchos) hacerlo?
La costumbre de crujirse los nudillos puede derivar del placer que supone estimular las terminaciones nerviosas de la zona al estirar las articulaciones, aunque la mayoría de expertos aseguran que la manía de crujirse los dedos responde a un hábito nervioso.
Pero entonces, ¿es malo o no?
Aunque no esté científicamente del todo comprobado, los expertos aseguran que crujirse los nudillos no nos supondrá un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad en el futuro (como la artritis). Esto tampoco significa que hacerlo de forma diaria sea positivo para nuestro cuerpo.
¿Hay algún experimento que lo compruebe?
Se han hecho diversos estudios y todos coinciden en la conclusión. Uno de los más conocidos es el que realizó el científico Donald Unger consigo mismo con el fin de demostrarle a su madre que se equivocaba: durante 60 años se chascó los nudillos solo de una mano, siempre la misma, para observar si eso repercutía en la salud de sus articulaciones, y su conclusión era que no había diferencia en el estado de ambas manos. Este experimento le llevó a ganar un premio Nobel en 2009. Leire Arencibia Ortega 4ºESO Cultura Científica
¿Es realmente perjudicial crujirse los nudillos?
Leire Arencibia
Created on March 17, 2023
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¿Es realmente perjudicial crujirse los nudillos?
¿Qué sucede cuando lo hacemos?
Las articulaciones están protegidas por unas cápsulas articulares que contienen un lubricante natural (el líquido sinovial) necesario para el movimiento de la articulación. Dentro del líquido hay aire y, al crujir los nudillos, la articulación se coloca en una posición que hace que el espacio entre los huesos aumente y también el volumen de la cápsula sinovial, provocando a su vez que los gases disueltos formen burbujas para ocupar el nuevo espacio creado. Al aplicarle la fuerza a los nudillos, las burbujas formadas explotan rápidamente generando ese sonido tan característico. Para volver a su estado inicial, los gases necesitan entre 15 y 30 minutos, por eso no podemos crujirnos el mismo nudillo seguidamente.
¿Por qué nos gusta (a muchos) hacerlo?
La costumbre de crujirse los nudillos puede derivar del placer que supone estimular las terminaciones nerviosas de la zona al estirar las articulaciones, aunque la mayoría de expertos aseguran que la manía de crujirse los dedos responde a un hábito nervioso.
Pero entonces, ¿es malo o no?
Aunque no esté científicamente del todo comprobado, los expertos aseguran que crujirse los nudillos no nos supondrá un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad en el futuro (como la artritis). Esto tampoco significa que hacerlo de forma diaria sea positivo para nuestro cuerpo.
¿Hay algún experimento que lo compruebe?
Se han hecho diversos estudios y todos coinciden en la conclusión. Uno de los más conocidos es el que realizó el científico Donald Unger consigo mismo con el fin de demostrarle a su madre que se equivocaba: durante 60 años se chascó los nudillos solo de una mano, siempre la misma, para observar si eso repercutía en la salud de sus articulaciones, y su conclusión era que no había diferencia en el estado de ambas manos. Este experimento le llevó a ganar un premio Nobel en 2009. Leire Arencibia Ortega 4ºESO Cultura Científica