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Breve análisis de la educación en Colombia

Diego Niño

Created on March 13, 2023

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Transcript

Breve análisis de la educación en Colombia

ÍNDICE

1. Siglo XVI y XVII el origen de la universidad

2. Siglo XVIII y la influencia europea

Siglo XVI y XVII el origen de la universidad

El punto de partida del presente recorrido histórico se ubica en los siglos XVI y XVII, resaltando como hecho relevante a nivel educativo el surgimiento de las universidades, las cuales en sus inicios son originadas por parte de las comunidades religiosas que hacían presencia en el país, como los padres dominicos y los jesuitas ( Melo, 2017) quienes llegaron al continente en el transcurso del periodo de la conquista española en el periodo de 1519 y 1551, con la misión específica de extender el cristianismo por medio de la evangelización de la Nueva España “quienes, como portadores del Evangelio, superaron todos los obstáculos con el fin de lograr la implantación de la fe” ( Patiño, 2002, p. 12).

En Colombia, los Frailes Dominicos llegaron en el siglo XVI y se establecieron en la región de la Costa Atlántica, donde comenzaron a evangelizar a los indígenas y negros. En la actualidad, la Orden de Predicadores tiene varias comunidades en Colombia y continúa trabajando en la predicación, la enseñanza, la promoción de la justicia y el diálogo interreligioso.

¿los dominicos en la colombia del siglo xvi?

Los Frailes Dominicos son miembros de la Orden de Predicadores, también conocida como la Orden de Santo Domingo de Guzmán. Fue fundada por Santo Domingo de Guzmán en el siglo XIII en Francia, con el objetivo de luchar contra la herejía y la propagación de la fe católica. Los dominicos son conocidos por su compromiso con la predicación, la enseñanza y el estudio de la teología y las Escrituras. La Orden de Predicadores ha sido especialmente activa en la educación y la formación de líderes religiosos, intelectuales y culturales a lo largo de la historia.

El origen de las universidades fue diverso y se debió a iniciativas de las diferentes comunidades, arzobispos y filántropos como Pedro Pinillos. La localización se concentró en las grandes ciudades, contrario a lo que sucedió en Europa en los orígenes. La primera universidad que se organizó en el territorio colombiano fue la universidad Santo Tomás en Santafé de Bogotá (1580), bajo la dirección de la comunidad de Santo Domingo. Por su parte, en la capital del virreinato, los jesuitas organizaron la Universidad Javeriana (1622), los agustinos calzados fundaron la universidad de San Nicolás de Mira (1624) y los franciscanos la universidad San Buenaventura (1747). En general, casi siempre, cada una de estas universidades administró a su vez un colegio. Por otra parte, dentro de los Colegios Mayores se debe destacarse el de Nuestra Señora del Rosario (1651), que se fundó con el objetivo de educar a la élite criolla y española bajo la administración del arzobispo y del virrey (p. 107). Diana Soto Arango (2005)

En el caso de los frailes dominicos, en el campo de la educación, gestaron las raíces universitarias en Bogotá, “donde los estudios establecidos en su convento fueron reconocidos por el capítulo general de la orden de 1551 como Estudios generales o universidad” ( Pacheco, 1959, p. 86), marcando con este acontecimiento la clara intencionalidad de ejercer la función de la enseñanza alrededor de la educación superior.

Enseñanza dogmática: En el pasado, los Frailes Dominicos enseñaban de manera dogmática, sin permitir el cuestionamiento crítico ni el libre pensamiento. Esto limitaba la capacidad de los estudiantes para desarrollar su pensamiento crítico y creativo. Excesiva influencia de la Iglesia en la educación: Durante muchos años, la Iglesia Católica tuvo una influencia excesiva en la educación en Colombia, lo que limitaba la libertad académica y el pluralismo en las instituciones educativas del país.

influencia dominicana

Imposición de la religión católica: En la época colonial, los dominicos y otras órdenes religiosas, como la franciscana y la jesuita, impusieron la religión católica a los indígenas y afrodescendientes colombianos. Esto se hizo a menudo de forma coercitiva y sin respetar la diversidad de las culturas y religiones existentes en el país. Exclusión de la población no católica: Durante muchos años, los dominicos y otras órdenes religiosas en Colombia excluyeron a los estudiantes que no eran católicos, impidiéndoles el acceso a la educación y limitando así sus oportunidades de desarrollo.

La educación jesuita en Colombia se basa en la formación integral de los estudiantes, que busca no solo desarrollar sus habilidades académicas, sino también su formación ética, moral y espiritual. Los colegios y universidades jesuitas en Colombia también tienen un fuerte compromiso con la investigación y la innovación en diferentes áreas del conocimiento.

¿los jesuitas en la colombia del siglo xvi?

En el caso de los padres jesuitas, son una orden religiosa católica fundada por San Ignacio de Loyola, las raíces de su aporte a la educación se gestan en el año de 1599 cuando se promulgaba el documento “Ratio atque Institutio Studiorum Jesus", más conocido por el título abreviado de Ratio Estudiorum, que contiene en sus páginas el Sistema educativo de la Compañía de Jesús” ( Herrais, 1999, p. 117). Posterior a este acontecimiento y gracias a una autorización papal dada el 8 de julio de 1621, se concedieron los permisos para emitir grados universitarios, constituyendo de esta manera, al siguiente año, el origen de las universidades de esta orden en Colombia ( Carena, 2003).

La educación jesuita en Colombia se basa en la formación integral de los estudiantes, que busca no solo desarrollar sus habilidades académicas, sino también su formación ética, moral y espiritual. Los colegios y universidades jesuitas en Colombia también tienen un fuerte compromiso con la investigación y la innovación en diferentes áreas del conocimiento.

¿los jesuitas en la colombia del siglo xvi?

En el caso de los padres jesuitas, son una orden religiosa católica fundada por San Ignacio de Loyola, las raíces de su aporte a la educación se gestan en el año de 1599 cuando se promulgaba el documento “Ratio atque Institutio Studiorum Jesus", más conocido por el título abreviado de Ratio Estudiorum, que contiene en sus páginas el Sistema educativo de la Compañía de Jesús” ( Herrais, 1999, p. 117). Posterior a este acontecimiento y gracias a una autorización papal dada el 8 de julio de 1621, se concedieron los permisos para emitir grados universitarios, constituyendo de esta manera, al siguiente año, el origen de las universidades de esta orden en Colombia ( Carena, 2003).

En la educación colombiana fue trascendental la comunidad jesuita que implementó los primeros formatos educativos y le puso su bandera de fundación al primer colegio del país. En 1604 fue inaugurado el Real Colegio y Seminario de San Bartolomé, con esta apertura la conocida Compañía de Jesús se abrió paso también la Universidad Javeriana. Este colegio dio un giro educativo y en 1605, un primero de enero abrió sus puertas a 70 estudiantes, un logró de los seis clérigos de la comunidad que vieron con beneplácito el visto bueno que dio para la apertura del colegio, el arzobispo de Santafé de Bogotá, Bartolomé Lobo Guerrero. Como dato interesante, el primero de noviembre de 1610 San Pedro Claver llegó al colegio San Bartolomé en donde estudio y trabajó, cumpliendo labores de formación católica en el seminario.

San Pedro Claver, misionero y defensor de los esclavos negros en la América del siglo XVII

La audacia de San Pedro Claver consistió justamente en romper los esquemas sociales del momento dándoles trato humano y digno a los esclavos africanos; esto explica su afán de cuidar de ellos curando sus heridas y cristianizarlos mediante el bautismo y la catequesis.

Siglo XVIII

El siglo XVIII se caracterizó por la influencia de corrientes de pensamiento y de cultura propias del continente europeo, un ejemplo de ello fue el movimiento cultural e intelectual conocido como la Ilustración el cual tuvo sus orígenes en el viejo continente a mediados del siglo XVII llegando su influencia al continente americano en posteriores años y con mayor fuerza en el siglo siguiente. Este movimiento como era de esperar trajo consigo grandes transformaciones en el campo educativo puesto que entre sus fundamentos planteaba que:

Siglo XVIII

La educación debía estar orientada a la divulgación de las ciencias y de las letras, acabando así, con el estilo de los escolásticos, y proponiendo en cambio, los “conocimientos útiles” de determinadas disciplinas experimentales como la Historia Natural, la Física Newtoniana o la Astronomía. Estos nuevos preceptos educativos intentaban incidir sobre estamentos sociales no incluidos tradicionalmente como era el caso de la educación de las mujeres indígenas. Para ellas se propuso la fundación de “casas de recogimiento y educación de indias doncellas, y el enseñarlas en la lengua castellana, para propagar de este modo su uso”

Siglo XVIII

La educación debía estar orientada a la divulgación de las ciencias y de las letras, acabando así, con el estilo de los escolásticos, y proponiendo en cambio, los “conocimientos útiles” de determinadas disciplinas experimentales como la Historia Natural, la Física Newtoniana o la Astronomía. Estos nuevos preceptos educativos intentaban incidir sobre estamentos sociales no incluidos tradicionalmente como era el caso de la educación de las mujeres indígenas. Para ellas se propuso la fundación de “casas de recogimiento y educación de indias doncellas, y el enseñarlas en la lengua castellana, para propagar de este modo su uso”

La influencia de la Ilustración y la Revolución Francesa en el siglo XVIII, sentaron precedentes para que se diera una gran revolución educativa. La Ilustración, promulgando la razón y los derechos humanos universales, abrió el

camino para que la educación se definiera como el cultivo de la mente, y la Revolución Francesa con su propuesta de liberalismo sembró el ideal de la educación como servicio público (p. 262).

Siglo XVIII

En las configuraciones educativas, a partir del “Siglo XVIII con el reinado de Carlos III nacieron las escuelas de primeras letras, donde el maestro enseñaba a leer, escribir y contar” ( Patiño, 2014, p. 262), siendo estas algunas de las habilidades básicas más importantes que los ciudadanos debían aprender para el ejercicio de distintas funciones políticas y sociales.

Es así como, desde esta época, se empieza a reconocer y rastrear el fenómeno de la globalización y su impacto en distintas sociedades, trascendiendo las fronteras geográficas. Conllevando a que las ideas y métodos sean validados y aplicados en distintos contextos promoviendo de esta manera trasformaciones, evoluciones o cambios a las distintas estructuras de la sociedad, ya sean políticas, económicas, morales, religiosas, pedagógicas, entre otras.

Uno de los principales exponentes de la educación ilustrada en Colombia fue Francisco José de Caldas, quien abogó por la formación científica y técnica de los estudiantes, así como por la enseñanza de los valores cívicos y democráticos. Caldas fundó la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Bogotá, que se convirtió en una institución clave para el desarrollo de la ciencia en el país.

La ilustración en colombia

La Ilustración en Colombia marcó un período en el que, al igual que ocurrió en Europa, predominó la idea de que desarrollar la razón era la mejor solución para los problemas de la humanidad. José Celestino Mutis fue uno de los más destacados precursores de la Ilustración en Colombia, y junto a Antonio Nariño comenzaron a divulgar sus ideas políticas y las críticas que tenían hacia el sistema colonial. 1. José Celestino Mutis y la Expedición Botánica. 2. La llegada de la imprenta. 3. Primera biblioteca de carácter estatal en América. 4. Fundación del primer teatro en Nueva Granada

Siglo XIX-XX y las grandes transformaciones

El utilitarismo sostiene que el objetivo último de la moralidad es maximizar la felicidad o el bienestar general, y que la moralidad de una acción se puede juzgar por su capacidad para producir ese resultado. La teoría utilitarista ha sido criticada por muchos filósofos, que argumentan que la maximización de la felicidad puede no ser la única consideración moral importante, y que la teoría puede conducir a la explotación y opresión de las minorías. Sin embargo, la doctrina sigue siendo una de las teorías éticas más influyentes y es una herramienta importante para el análisis moral en muchos campos, incluyendo la política, la economía y la filosofía.

En esta época, de cara al surgimiento y crecimiento de centros de educación, por iniciativa de Francisco de Paula Santander, se generó el decreto del 8 de noviembre de 1825, el cual oficializó la enseñanza de las obras de Jeremy Bentham en el país ( Weimberg, 1981). Este decreto es de especial importancia, debido a que el pensador inglés, representó en su obra y su contexto, a partir de una comprensión utilitarista un “aporte a las funciones políticas, económicas y sociales; ello debido a que este filósofo era muy cercano a los ejercicios de poder político en su sociedad” ( Pérez, 2018, p. 12).

Siglo XIX-XX y las grandes transformaciones

El choque de estas dos propuestas de gobierno y comprensión de la política tan diametralmente opuestas condujo en la realidad nacional a una incesante guerra interna por el poder, que por demás trajo muchas muertes y enemistades en la sociedad, amparadas bajo la defensa de unos colores y unos ideales de la mano de la tradición y de la libertad respectivamente ( Caballero, 2018). Extendiendo un frente de batalla por más de un siglo, alrededor de argumentos partidistas, ante los cuales liberales y conservadores guiaron los propósitos, actitudes, motivaciones e instituciones y hábitos políticos de los colombianos ( Palacios, 1996).

En esta disputa de poderes e implementación de distintas políticas públicas nacionales que impactaron el sector educativo se resalta uno de los episodios que más han marcado la educación universitaria en el país, el cual se evidencia en la promulgación de la Ley del 15 de mayo de 1850, la cual es producto del gobierno de sectores liberales radicalizados, que por influencia de la Revolución Francesa decretó la supresión de las comunidades religiosas y sus obras, con ello las universidades ( Weimberg, 1981, p. 105).

La Ley del 15 de mayo estableció que todos los niños nacidos de madres esclavas después de la fecha de promulgación de la ley serían libres al nacer y no podrían ser considerados como propiedad de sus dueños. La ley también estableció que los niños liberados debían permanecer bajo la tutela de sus madres esclavas hasta los 18 años de edad, y que sus dueños deberían proporcionarles una educación básica y una formación profesional antes de ser liberados completamente.

Ley del 15 de mayo de 1850

La Ley del 15 de mayo de 1850 en Colombia, también conocida como la "Ley de Libertad de Vientres", fue una ley que abolía la esclavitud de los hijos de esclavos nacidos después de la promulgación de la ley. La ley fue promulgada durante el gobierno del presidente José Hilario López y fue uno de los primeros pasos hacia la abolición completa de la esclavitud en Colombia.

Siglo XIX-XX y las grandes transformaciones

En el plano político colombiano, es importante señalar la preponderancia de dos fuertes partidos políticos que sellaron las dinámicas gubernamentales durante grandes periodos de tiempo. Por un lado, se encontraba el tradicionalismo amparado por los denominados conservadores quienes contaban con el fuerte apoyo de la Iglesia Católica; mientras que, por otro lado, se encontraban los liberales, quienes se constituían en los propulsores de nuevas maneras de comprensión de lo público y de la libertad individual.

Por su parte, en Colombia, la doctrina utilitarista de este autor causa especial revuelo, generando divisiones entre las clases elites de la política y la religión ( Marquínez, 1983), debido a sus postulados, que frecuentemente se alejaban de los órdenes morales de la Iglesia Católica, promoviendo el bien de la sociedad entendido en el orden de planteamientos de utilidad, es decir que se pretendía la felicidad de la mayoría a costa de las minorías, rivalizando frecuentemente con estructuras morales clásicas y modernas ( Pérez, Silva, Quintero, Rodríguez & Niño, 2019).

Los liberales y conservadores en el siglo xix y xx

En la década de 1960, la educación en Colombia experimentó importantes transformaciones, impulsadas por el gobierno del presidente Alberto Lleras Camargo, que pertenecía al Partido Liberal. El gobierno de Lleras implementó reformas educativas que incluyeron la creación de un sistema de educación público y laico, la construcción de nuevas escuelas y universidades, y la promoción de la educación técnica y tecnológica.

Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, el Partido Conservador estuvo en el poder y favoreció una educación religiosa y conservadora. En contraste, el Partido Liberal luchó por una educación más laica y secular. La lucha entre ambos partidos en la educación se reflejó en la creación de distintas instituciones educativas. Por ejemplo, mientras que el Partido Conservador estableció la Universidad Santo Tomás, una institución educativa católica, el Partido Liberal creó la Universidad Nacional de Colombia, que sigue siendo una de las instituciones públicas más importantes del país.

Los liberales y conservadores en el siglo xix y xx

En la actualidad, la educación en Colombia sigue siendo objeto de debate y conflicto entre los partidos políticos y los grupos de la sociedad civil. Los temas de la educación sexual, la educación bilingüe y la educación inclusiva son algunos de los temas que han sido objeto de controversia y discusión. La implementación de políticas educativas a nivel nacional también ha sido desafiada por la falta de recursos y la desigualdad en el acceso a la educación.

A partir de los años 80, Colombia experimentó un período de violencia y conflicto armado que afectó profundamente el sistema educativo del país. La violencia y la inestabilidad política dificultaron la implementación de políticas educativas a nivel nacional y regional, y muchas instituciones educativas fueron víctimas de la violencia.

Siglo XIX-XX y las grandes transformaciones

Por otra parte, uno de los grandes acontecimientos a nivel educativo de los cuales vale hacer mención en este artículo es el de la experiencia formativa surgida en 1947 en la región de Boyacá, muy cercana a Bogotá,la capital del país. Esta experiencia se caracterizó por una iniciativa de un sacerdote de nombre José Joaquín Salcedo, quien, por medio de una emisora local, gestó la posibilidad de educar a la comunidad en aspectos religiosos y en algunas áreas de formación básica ( Gutiérrez, 2017).

Siglo XIX-XX y las grandes transformaciones

En este mismo siglo hacía la década de los 60’s llegó de Europa una corriente de pensamiento, conocida como la crítica, la cual encuentra en Latinoamérica un importante receptor ( Maldonado, 2008), que, por las circunstancias de desigualdad, pobreza, injusticia, entre otros, empiezan a apropiar este tipo de pensamiento. A raíz de esta corriente, toman fuerza en el continente dos movimientos propios: la pedagogía crítica y la teología de la liberación, el primero, representado por el brasileño Paulo Freire; y, el segundo por el Colombiano Camilo Torres Restrepo.

siglo xxi

Al respecto, el fenómeno de la globalización, que siempre ha estado presente en la educación colombiana, en este último siglo se ha presentado con mucha más fuerza, influenciando las políticas educativas y las exigencias sociales en esta materia. Fruto de ello es la adaptación de modelos pedagógicos que cobran fuerza en Norteamérica y en Europa, el auge y exigencia de niveles de inglés y lengua extranjera, mediciones y estandarizaciones con base en lineamientos internacionales, entre otros.

siglo xxi

Otro aspecto que marca de manera importante las dinámicas educativas en lo corrido de este siglo son el uso de las tecnologías virtuales aplicadas a la educación, en el cual se expresan dos corrientes principales: “la educación a distancia virtual, y por el otro, la educación virtual entendida como informática educativa, adscrita como escenario de apoyo didáctico y administrativo en la tradicional educación presencial” ( Mesa & Leal, 2015, p. 128).

En este contexto, la noción de competitividad se hace más fuerte, llevando a muchas instituciones a las adaptaciones de sus currículos, los cuales forman a sus estudiantes en aspectos mucho más empresariales y técnicos que responden a tendencias educativas globales. Al respecto Gerardo León Guerrero (2004) invita a que la competitividad no lleve al “olvido de la equidad, la solidaridad, el desarrollo humano, la justicia social, la sustentabilidad ambiental, la democracia y la paz” (p. 350), siendo estos pilares formativos a tener en cuenta en los proyectos educativos nacionales en sintonía con las demandas mundiales.

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