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La fuerza de la mente y el cuerpo

Interna SDDE

Created on March 10, 2023

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La fuerza de la mente y el cuerpo

Karen Julieth Muñoz Oficina Asesora de Comunicaciones

Ella es Karen Julieth Rivera Muñoz, bogotana, de 27 años de edad, quien recientemente se incorporó al equipo de la Oficina Asesora de Comunicaciones. Su testimonio de amor, perseverancia, fortaleza y avidez, se acompasan con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Vive en Mosquera, Cundinamarca, desde hace un poco más de 15 años, con su madre y un hermano menor, de 22 años de edad, quien padece discapacidad múltiple y asistida. Su entorno familiar la ha dotado de una gran capacidad para proteger, dar y amar. Siempre, al lado de sus seres queridos, enfrentando adversidades, le hizo comprender lo importante que es ayudar a los demás. Estudió comunicación social en la Universidad Santo Tomás y se perfiló hacia temas sociales y de incidencia pública. “Me gusta mucho la comunicación enfocada al desarrollo social. Me gusta aportar algo a la sociedad y, particularmente, la condición de mi hermano despertó ese interés. Se habla mucho de inclusión, pero no se ve reflejado en las calles; con mi hermano pasamos muchas situaciones en las que enfrentamos barreras de acceso en salud, educación, y eso me llevó a que desde lo que haga en la vida, algo le aporte a la sociedad”, señala.

A sus 19 años, se fue del país. Tras culminar su pregrado y haber trabajado simultáneamente, logró reunir recursos para estudiar en el exterior. En la Universidad de Buenos Aires, Argentina, se inscribió a la maestría en intervención social y, gracias a sus buenos resultados académicos, esta institución educativa le ofreció una beca para cursar la especialización en planificación y gestión de políticas sociales. Ambos programas los hizo al mismo tiempo, así como el desarrollo de cursos sobre periodismo y comunicación para el desarrollo social. También, estuvo en Brasil aprendiendo portugués; y gran parte de su estadía en Argentina la destinó para hacer un voluntariado con niños en condición de riesgo - hijos de personas privadas de la libertad o habitantes de la calle-.

Sus tiempos, fuera de su casa y del país, tuvieron un gran significado y repercusión en su vida. Más de cinco años le llenaron de pensamientos y emociones - como ella dice- reprimidas. “Durante mucho tiempo sentí mucha carga familiar con la situación del hermano. Mi infancia y adolescencia no fueron convencionales, tuve grandes responsabilidades desde muy temprana edad, así que, por así decirlo, me tocó ser grande desde muy niña”, explica. Fueron en esos momentos, de introspección y soledad, en los que más afloró su espíritu y convicción por desafiar las vicisitudes. “Estando en otro país, me sentí muy sola y comencé a experimentar episodios de depresión. Entonces me dije: tengo que encontrar algo que me guste, en lo que sienta que realmente soy buena para poder descargarme y desahogarme”, comenta.

Fue así como decidió encontrar en una actividad, no solamente pasión sino también la fórmula para vivir mejor y desafiarse cada día más; algo que, como Karen expresa, permitiera “ejecutar en una acción lo que no pudiera decirse en palabras”. Entonces, en su lejanía y soledad, comenzó a ir al gimnasio, pero entendió que no era lo suyo; después, incursionó en el boxeo, pero desistió por los fuertes golpes que se reciben en esa práctica; finalmente, conoció el crossfit y desde entonces no ha dejado de rendirle absoluta pleitesía.

“No sabía hacer nada, no sabía saltar la soga, me costaba mucho aprender movimientos y ejercicios, porque nunca había tenido la oportunidad de realizar un deporte; pero entonces, esto lo comparé con la vida y me dije: si no me ha quedado grande lo que ha pasado en mi entorno familiar, pues esto tampoco”, afirma. Así fue que nació ese amor perfecto; esa justa simbiosis entre pasión, entrega y reciprocidad. A partir de ese sendero que se mostró como un manantial inagotable, pudo demostrarse a sí misma las cualidades que tenía escondidas y que emergieron para separarla de ancladas tensiones. “Cuando estoy en crossfit me libero; literalmente, si tengo días de estrés, allá lo descargo. Creo que este deporte me salvó la vida”, confiesa.

Karen entrena en Rugad Box, un club deportivo ubicado en Madrid (Cundimamarca). Asiste de lunes a sábado y descansa el domingo; el miércoles, hace un reposo activo, a través de la natación. En su práctica, realiza ejercicios con trabajo de fuerza, que es el levantamiento olímpico; hace rutinas de gimnasia, como subir la soga, ejecutar movimientos en la barra, paralelas y caminar de manos; y desempeña actividades en bicicleta. Actualmente, se prepara para una competición nacional, conocida como Retofest, que se llevará a cabo en Pereira durante un fin de semana de junio. Se inscribió para la categoría de nivel intermedio y se encuentra en una fase previa que consiste en ejecutar varias prácticas que deben ser grabadas en video y enviadas a un jurado que las califica y determina si se avanza al certamen con los finalistas.

Dice que su principal habilidad en crossfit es el levantamiento. “En este momento, en snatch - arranque o un tiempo- tengo un peso máximo de 55 kg; en clean and jerk - envión o dos tiempos-, de 65 Kg; y en peso muerto, 100 kg”, explica. Afirma que le hace sentir fuerte y concentrarse en perfeccionar el movimiento. “Me falta más peso, pero me estoy enfocando en la técnica. Me gusta el levantamiento olímpico porque hace que la mente se esfuerce, pues cuando el cuerpo no aguanta más, la cabeza empieza a entrar en acción”, complementa.

Su meta inmediata es tener un papel decoroso en el Retofest y mejorar cada vez más sus habilidades para llegar a la próxima categoría que es avanzada. Sus avances han sido notables desde que comenzó esta práctica y agradece haberlo encontrado en el momento más oportuno. “Siempre quise estar en algún deporte en algún grupo de danza o teatro; pero por las particularidades de mi infancia y adolescencia estuve aislada de lo que más quería. Entonces, encontrar algo en lo que realmente me siento buena y capaz, ha sido maravilloso”, asevera.

“Nunca pensé estar en este deporte tan duro, pero me siento muy contenta en encontrar algo que me haga sentir completa. Amo mi profesión y me encanta la comunicación y el trabajo social, pero si pudiera vivir del deporte, no lo dudaría dos veces”, señala. “A las mujeres les digo que se arriesguen, que prueben. Si uno no se arriesga a hacer las cosas, nunca va a saber o descubrir qué tantas capacidades se tienen. Invitaría a que dejen atrás ese estigma de que el cuerpo de las mujeres se vuelve como el de un hombre, pues al final, ¿eso qué significa? Que tengamos muchos músculos no quiere decir que tengamos cuerpo de hombre. Hay que naturalizar que las mujeres musculosas son fuertes, y si somos fuertes por fuera, lo somos también por dentro. Las mujeres podemos estar en todo, así que si quieren estar en este deporte no lo duden en hacer, porque no solo ayuda en el aspecto físico sino también en el mental; es algo que lleva a retarse todos los días”, puntualiza.