LA HISTORIA DE LA SEMANA SANTA CONTADA PARA NIÑOS SEGÚN LA FACHADA DE LA PASIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA DE GAUDÍ
Entrada de Jesús en Jerusalén
(Lc 19, 28-38) El domingo antes de su muerte, Jesús va a la ciudad de
Jerusalén. Pide prestado un burro para hacer su entrada
triunfal como Rey y Salvador del mundo. La gente sale de
sus casas a recibirlo y lo aclama agitando ramos de palmas
en sus manos, le lanzan los mantos al suelo como si fueran
alfombras y le gritan ¡”Bendito el que viene en el nombre del
Señor! ¡Gloria al Hijo en las alturas!
La Ultima Cena (Mt. 26, 17-28) El jueves por la tarde, Jesús quiere tener una cena de
despedida con sus amigos más cercanos. Como no tiene casa
en Jerusalén, pide prestada una sala grande donde reunirse
con ellos. Antes de cenar les lava a todos sus amigos los pies. Durante la cena bendice el pan y el vino y dando
gracias a su Padre lo reparte entre sus discípulos (es lo que
ahora celebramos en la misa). También les dice que van a matarle y que uno de ellos (Judas) será el que le traicione y le entregue en manos de los que le odian .
Jesús ora en el Huerto de los Olivos
(Mt. 26, 36-46) Después de la cena, Jesús invita a Pedro, Santiago y Juan
para que lo acompañen durante un rato a orar. Se siente triste y
angustiado ante la cercanía de su muerte. Les pide que lo
esperen sentados sobre el suelo y Él se aleja un poco para rezar
a su Padre. Mientras ora, sus amigos se quedan dormidos. En
tres momentos se acerca a ellos y las tres veces los encuentra
dormidos. No han sido capaces de acompañarlo en su angustia.
Apresan a Jesús por orden de las autoridades
(Mt. 26, 36-56) Cuando Jesús ve dormidos a sus amigos les dice: “¿Cómo es
posible que no hayan sido capaces de acompañarme ni siquiera
un rato?”. Fue entonces cuando aparecen los soldados y sumosacerdotes con
palos y espadas que vienen a tomarlo preso y a llevarlo ante
un tribunal llamado Sanedrín. Judas le da un beso a Jesús para que todos sepan que es Él. Jesús no opone resistencia y se
deja apresar. Pedro intentando defender a Jesús corta la oreja con su espada al que iba a apresar a Jesús.
Jesús se presenta ante el Sanedrín
(Mt. 26, 57-67) Una vez que apresan a Jesús lo llevan al Sanedrín, que era un
tribunal judío, para que fuese juzgado, como si se tratara de
un delincuente. Jesús no se defiende delante de los jueces,
sino que guarda silencio. Sólo cuando le preguntan si es rey
de los judíos e Hijo de Dios responde afirmativamente. Esto
basta para que lo encuentren culpable y lo condenen a morir
en la cruz. Pilato se lava las manos ante tal asunto pues no ve culpabilidad en Jesús. Antes de salir del tribunal, lo azotan y le colocan
una corona de espinas sobre su cabeza.
Jesús carga con la cruz
(Mc 15, 16-20) Apenas recibe la sentencia de muerte, sus verdugos le ponen la
cruz sobre los hombros y le ordenan dirigirse a un monte que
está en las afueras de Jerusalén. Es una cruz de madera, pesada,
tosca, dura. Así, con la pesada cruz sobre la espalda, Jesús tiene
que recorrer las calles de la ciudad, seguido de una turba de
gente que se burla y se ríe de Él. Otros lo compadecen y se dan
cuenta lo injusto del castigo, pero callan. Tienen miedo que se
sepa que lo conocen como amigo o como vecino. Y hay muchos
otros curiosos que seguramente lo han saludado y aclamado rey
el domingo anterior, pero también callan.
Durante el camino, una mujer llamada Verónica limpia el rostro de Jesús con un pañuelo.Jesús cae 3 veces bajo el peso de la cruz porque está sin fuerzas asi que los soldados ordenan a un hombre llamado Simón de Cirene que le ayude y cargue él con la cruz hasta el Gólgota.
Jesús es clavado en la cruz junto a 2 ladrones
(Mt. 27, 38) Una vez que Jesús llega a la cima del cerro, sus verdugos lo hacen
recostarse sobre la cruz, le clavan manos y pies y levantan la cruz,
para que todos lo puedan ver. Luego, crucifican también a dos
ladrones, uno a cada lado. Uno de los ladrones se arrepiente de sus
maldades y le pide a Jesús que se acuerde de él cuando esté en el
cielo. Jesús lo perdona y le promete el cielo para ese mismo día.
Jesús nos deja a María como madre nuestra
(Jn.19, 25-27) Momentos antes de morir, Jesús ve a su madre y al discípulo más
joven. Mirando a Juan, Jesús le encarga que se lleve a su madre
a casa. A María le pide que tome a Juan como su hijo. Esto lo
hizo para que nosotros recibamos y consideremos a María como
madre nuestra. Ella nos acompaña y cuida como sus hijos.
Jesús es sepultado
(Mc. 15, 42.46) Una vez que Jesús murió, unos pocos amigos lo bajan de la cruz y
María lo recibe en sus brazos. ¡Con qué dolor recibiría su madre el
cuerpo muerto de su hijo amado!. Un hombre rico, llamado José,
de la ciudad de Arimatea, que conocía a Jesús, le ofrece a María
y a sus parientes, una sepultura nueva donde nadie había sido
sepultado todavía, para que dejaran su cuerpo. Lo envuelven en
sábanas blancas, le ponen perfumes y hierbas (como se usaba en
aquel tiempo), lo colocan dentro de la tumba y la cierran con una
gran piedra. Luego se vuelven a sus casas con la cabeza agachada
y llenos de una gran tristeza. Era un día viernes a eso de las tres de
la tarde.
La historia de la Semana Santa contada para niños
Celia Lietor
Created on March 7, 2023
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LA HISTORIA DE LA SEMANA SANTA CONTADA PARA NIÑOS SEGÚN LA FACHADA DE LA PASIÓN DE LA SAGRADA FAMILIA DE GAUDÍ
Entrada de Jesús en Jerusalén (Lc 19, 28-38) El domingo antes de su muerte, Jesús va a la ciudad de Jerusalén. Pide prestado un burro para hacer su entrada triunfal como Rey y Salvador del mundo. La gente sale de sus casas a recibirlo y lo aclama agitando ramos de palmas en sus manos, le lanzan los mantos al suelo como si fueran alfombras y le gritan ¡”Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Gloria al Hijo en las alturas!
La Ultima Cena (Mt. 26, 17-28) El jueves por la tarde, Jesús quiere tener una cena de despedida con sus amigos más cercanos. Como no tiene casa en Jerusalén, pide prestada una sala grande donde reunirse con ellos. Antes de cenar les lava a todos sus amigos los pies. Durante la cena bendice el pan y el vino y dando gracias a su Padre lo reparte entre sus discípulos (es lo que ahora celebramos en la misa). También les dice que van a matarle y que uno de ellos (Judas) será el que le traicione y le entregue en manos de los que le odian .
Jesús ora en el Huerto de los Olivos (Mt. 26, 36-46) Después de la cena, Jesús invita a Pedro, Santiago y Juan para que lo acompañen durante un rato a orar. Se siente triste y angustiado ante la cercanía de su muerte. Les pide que lo esperen sentados sobre el suelo y Él se aleja un poco para rezar a su Padre. Mientras ora, sus amigos se quedan dormidos. En tres momentos se acerca a ellos y las tres veces los encuentra dormidos. No han sido capaces de acompañarlo en su angustia.
Apresan a Jesús por orden de las autoridades (Mt. 26, 36-56) Cuando Jesús ve dormidos a sus amigos les dice: “¿Cómo es posible que no hayan sido capaces de acompañarme ni siquiera un rato?”. Fue entonces cuando aparecen los soldados y sumosacerdotes con palos y espadas que vienen a tomarlo preso y a llevarlo ante un tribunal llamado Sanedrín. Judas le da un beso a Jesús para que todos sepan que es Él. Jesús no opone resistencia y se deja apresar. Pedro intentando defender a Jesús corta la oreja con su espada al que iba a apresar a Jesús.
Jesús se presenta ante el Sanedrín (Mt. 26, 57-67) Una vez que apresan a Jesús lo llevan al Sanedrín, que era un tribunal judío, para que fuese juzgado, como si se tratara de un delincuente. Jesús no se defiende delante de los jueces, sino que guarda silencio. Sólo cuando le preguntan si es rey de los judíos e Hijo de Dios responde afirmativamente. Esto basta para que lo encuentren culpable y lo condenen a morir en la cruz. Pilato se lava las manos ante tal asunto pues no ve culpabilidad en Jesús. Antes de salir del tribunal, lo azotan y le colocan una corona de espinas sobre su cabeza.
Jesús carga con la cruz (Mc 15, 16-20) Apenas recibe la sentencia de muerte, sus verdugos le ponen la cruz sobre los hombros y le ordenan dirigirse a un monte que está en las afueras de Jerusalén. Es una cruz de madera, pesada, tosca, dura. Así, con la pesada cruz sobre la espalda, Jesús tiene que recorrer las calles de la ciudad, seguido de una turba de gente que se burla y se ríe de Él. Otros lo compadecen y se dan cuenta lo injusto del castigo, pero callan. Tienen miedo que se sepa que lo conocen como amigo o como vecino. Y hay muchos otros curiosos que seguramente lo han saludado y aclamado rey el domingo anterior, pero también callan.
Durante el camino, una mujer llamada Verónica limpia el rostro de Jesús con un pañuelo.Jesús cae 3 veces bajo el peso de la cruz porque está sin fuerzas asi que los soldados ordenan a un hombre llamado Simón de Cirene que le ayude y cargue él con la cruz hasta el Gólgota.
Jesús es clavado en la cruz junto a 2 ladrones (Mt. 27, 38) Una vez que Jesús llega a la cima del cerro, sus verdugos lo hacen recostarse sobre la cruz, le clavan manos y pies y levantan la cruz, para que todos lo puedan ver. Luego, crucifican también a dos ladrones, uno a cada lado. Uno de los ladrones se arrepiente de sus maldades y le pide a Jesús que se acuerde de él cuando esté en el cielo. Jesús lo perdona y le promete el cielo para ese mismo día.
Jesús nos deja a María como madre nuestra (Jn.19, 25-27) Momentos antes de morir, Jesús ve a su madre y al discípulo más joven. Mirando a Juan, Jesús le encarga que se lleve a su madre a casa. A María le pide que tome a Juan como su hijo. Esto lo hizo para que nosotros recibamos y consideremos a María como madre nuestra. Ella nos acompaña y cuida como sus hijos.
Jesús es sepultado (Mc. 15, 42.46) Una vez que Jesús murió, unos pocos amigos lo bajan de la cruz y María lo recibe en sus brazos. ¡Con qué dolor recibiría su madre el cuerpo muerto de su hijo amado!. Un hombre rico, llamado José, de la ciudad de Arimatea, que conocía a Jesús, le ofrece a María y a sus parientes, una sepultura nueva donde nadie había sido sepultado todavía, para que dejaran su cuerpo. Lo envuelven en sábanas blancas, le ponen perfumes y hierbas (como se usaba en aquel tiempo), lo colocan dentro de la tumba y la cierran con una gran piedra. Luego se vuelven a sus casas con la cabeza agachada y llenos de una gran tristeza. Era un día viernes a eso de las tres de la tarde.