Cómo leer
Poe-sía
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
Gustavo Adolfo Bécquer
VÍDEO
VÍDEO
Antes de leer poesía, vamos a ver algunas obras de arte...
Cuando piensas en una pintura, ¿te imaginas un cuadro con formas tangibles, claras y precisas?
Pero, también hay obras como estas:
¿Cómo te imaginas que debe ser la poesía?
El cisne, Rubén Darío
Fue una hora divina para el género humano. El Cisne antes cantaba sólo para morir. Cuando se oyó el acento del Cisne wagneriano
fue en medio de una aurora, fue para revivir.
Sobre las tempestades del humano océano
se oye el canto del Cisne; no se cesa de oír,
dominando el martillo del viejo Thor germano
o las trompas que cantan la espada de Argantir.
¡Oh Cisne! ¡Oh sacro pájaro! Si antes la blanca Helena
del huevo azul de Leda brotó de gracia llena,
siendo de la Hermosura la princesa inmortal,
bajo tus alas la nueva Poesía
concibe en una gloria de luz y de harmonía
la Helena eterna y pura que encarna el ideal.
Sin embargo, la poesía es tan variada y de distintas formas...
Tuércele el cuello al cisne, Enrique González Martínez Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje
que da su nota blanca al azul de la fuente;
él pasea su gracia no más, pero no siente
el alma de las cosas ni la voz del paisaje.
Huye de toda forma y de todo lenguaje
que no vayan acordes con el ritmo latente
de la vida profunda... y adora intensamente
la vida, y que la vida comprenda tu homenaje.
Mira al sapiente búho cómo tiende las alas
desde el Olimpo, deja el regazo de Palas
y posa en aquel árbol el vuelo taciturno...
Él no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta
pupila, que se clava en la sombra, interpreta
el misterioso libro del silencio nocturno.
Muchas veces creemos que para leer poesía debemos saber dividir silabas y contarlas para identificar los tipos de versos que configuran cada estrofa. Otros piensan que debemos conocer todas las figuras poéticas para poder apreciar el poema. Sin embargo, la poesía es la expresión pura de los sentimientos, las ideas. Leer poesía es cómo estar frente una pintura, algunas veces tendrá formas definidas y concretas, otras veces solo serán colores, y en otras ocasiones solo serán conceptos.
Por lo tanto, cuando leemos poesía, no podemos acercarnos al texto como si fuera un instructivo, un manual o un periódico. Incluso, no podemos esperar lo mismo que al leer un cuento o una obra de teatro. La poesía se siente, incluso se contempla, y muchas veces nos tenemos que quedar con la evocación de un sentir, de una memoria, pero también, la poesía nos puede llevar a no tener una respuesta, a un cuestionamiento sin razonamiento, y no por ello deja de ser bella.
Hay poemas de amor...
Miente mi corazón cuando te ama, Concha Urquiza Miente mi corazón cuando te ama, hecho intérprete fiel de mi sentido, como el eco en abismo percibido que el viento, no la voz, forma y derrama. Este imperioso afán que te reclama no en el centro del alma fue nutrido: me ha turbado sin mí, como el sonido, es ajeno a mi ser, como la llama. Cuando la sangre el corazón satura de sólo tu sabor -término medio en loco silogismo de amargura-, inaccesible al implacable asedio, como trozo de plomo en agua obscura húndese el alma en silencioso tedio.
... y de desamor.
Los amorosos (fragmento), Jaime Sabine Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Hay poetas que tienen peleas con poetas...
A una nariz, QuevedoÉrase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.
Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca aariba,
era Ovidio Nasón mas narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era. Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.
Soneto a Quevedo, Góngora Anacreonte español, no hay quien os tope,
Que no diga con mucha cortesía,
Que ya que vuestros pies son de elegía,
Que vuestras suavidades son de arrope.
¿No imitaréis al terenciano Lope,
Que al de Belerofonte cada día
Sobre zuecos de cómica poesía
Se calza espuelas, y le da un galope?
Con cuidado especial vuestros antojos
Dicen que quieren traducir al griego,
No habiéndolo mirado vuestros ojos.
Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
Porque a luz saque ciertos versos flojos,
Y entenderéis cualquier gregüesco luego.
Hay poemas patrióticos...
Suave patria (fragmento), Ramón López Velarte Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro
a la manera del tenor que imita
la gutural modulación del bajo,
para cortar a la epopeya un gajo.
Navegaré por las olas civiles
con remos que no pesan, porque van
como los brazos del correo chuán
que remaba la Mancha con fusiles.
Diré con una épica sordina:
la Patria es impecable y diamantina. Suave Patria: permite que te envuelva en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre risas y gritos de muchachas
y pájaros de oficio carpintero.
... pero también hay poemas sobre la derrota ante la guerra.
La visión de los vencidos (fragmento) En los caminos yacen dardos rotos, los cabellos están esparcidos.
Destechadas están las casas,
enrojecidos tienen sus muros.
Gusanos pululan por calles y plazas,
y en las paredes están salpicados los sesos.
Rojas están las aguas, están como teñidas,
y cuando las bebimos,
es como si bebiéramos agua de salitre.
Golpeábamos, en tanto los muros de adobe,
y era nuestra herencia una red de agujeros.
Con los escudos fue su resguardo,
pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad...
Llorad, amigos míos,
tened entendido que con estos hechos
hemos perdido la nación mexicatl.
¡EI agua se ha acedado, se acedó la comida!
Esto es lo que ha hecho el Dador de la Vida en Tlatelolco. . .
Hay poemas sobre Dios...
Coplas del alma que pena por ver a Dios (fragmento), san Juan de la Cruz Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.
En mí yo no vivo ya,
y sin Dios vivir no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
pues mi misma vida espero,
muriendo porque no muero.
Esta vida que yo vivo es privación de vivir; y así, es continuo morir hasta que viva contigo. Oye, mi Dios, lo que digo: que esta vida no la quiero, que muero porque no muero. . .
... hay poemas sobre el mal...
Prefacio de Las flores del mal (fragmento), Charles BeudelaireAl lector
La necedad, el error, el pecado, la tacañería,
ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,
y alimentamos nuestros amables remordimientos,
como los mendigos nutren su miseria.
Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes;
nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones,
y entramos alegremente en el camino cenagoso,
creyendo con viles lágrimas lavar nuestras manchas.
Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto
que mece largamente nuestro espíritu encantado,
y el rico metal de nuestra voluntad
está todo vaporizad por este sabio químico.
.... y hay poemas sobre el vacío.
A la espera de la oscuridad, Alejandra Pizarnik
Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos
Hay también poemas sobre la muerte...
Coplas por la muerte de mi padre (Coplas I - III), Jorge Manrique
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
mas que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir,
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
... pero también hay poemas sobre la vida.
Carpe Diem (fragmento), Walt Whitman
No dejes que termine sin haber crecido un poco,
sin haber sido un poco más feliz,
sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie
te quite el derecho de
expresarte que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario…
No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
sí pueden cambiar el mundo…
Somos seres, humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y también es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en
protagonistas de nuestra propia historia…
Pero no dejes nunca de soñar,
porque sólo a través de sus sueños
puede ser libre el hombre.
Incluso, hay poemas sobre el poeta...
Autosicografía, Fernando Pessoa
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente.
Y, en el dolor que han leído,
a leer sus lectores vienen,
no los dos que él ha tenido,
sino sólo el que no tienen.
Y así en la vida se mete,
distrayendo a la razón,
y gira, el tren de juguete
que se llama corazón.
... y hay poemas sobre la poesía misma.
Poesía, Javier Villaurrutia
Eres la compañía con quien hablo
de pronto, a solas.
Te forman las palabras
que salen del silencio
y del tanque de sueño en que me ahogo
libre hasta despertar.
Tu mano metálica
endurece la prisa de mi mano
y conduce la pluma
que traza en el papel su litoral.
Tu voz, hoz de eco,
es el rebote de mi voz en el muro,
y en tu piel de espejo
me estoy mirando mirarme por mil Argos,
por mí largos segundos.
Pero el menor ruido te ahuyenta
y te veo salir
por la puerta del libro
o por el atlas del techo,
por el tablero del piso,
o la página del espejo,
y me dejas
sin más pulso ni voz y sin más cara,
sin máscara como un hombre desnudo
en medio de una calle de miradas.
¡Y hay poemas con formas!
Y la poesía también es para tener voz:
¿Qué diría la gente?, Alfonsina Storni
¿Qué diría la gente, recortada y vacía,
Si en un día fortuito, por ultrafantasía,
Me tiñera el cabello de plateado y violeta,
Usara peplo griego, cambiara la peineta
Por cintillo de flores: miosotis o jazmines,
Cantara por las calles al compás de violines,
O dijera mis versos recorriendo las plazas,
Libertado mi gusto de vulgares mordazas?
¿Irían a mirarme cubriendo las aceras?
¿Me quemarían como quemaron hechiceras?
¿Campanas tocarían para llamar a misa?
En verdad que pensarlo me da un poco de risa.
Poesía no eres tú, Rosario CastellanosPorque si tú existieras tendría que existir yo también. Y eso es mentira. Nada hay más que nosotros: la pareja, los sexos conciliados en un hijo, las dos cabezas juntas, pero no contemplándose (para no convertir a nadie en un espejo) sino mirando frente a sí, hacia el otro. El otro: mediador, juez, equilibrio entre opuestos, testigo, nudo en el que se anuda lo que se había roto. El otro, la mudez que pide voz al que tiene la voz y reclama el oído del que escucha El otro. Con el otro la humanidad, el diálogo, la poesía, comienzan.
En la Beauty Shop, Olga Carrizales
Las tijeras se cierran: los mechones
caen al suelo,
uno a uno
golpean el pasado
en slow motion.
Mientras
el eco resuena
en tu cabeza,
la estilista retira la bata
y limpia tu cuello
con cepillo suave.
Abres los ojos y es cierto
a woman who cuts her hair
is about to change her life.
Lo dijo Coco Chanel,
así comienzan las grandes decisiones.
Poesía
Sheila Hernández Fra
Created on January 19, 2023
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Cómo leer
Poe-sía
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.
Gustavo Adolfo Bécquer
VÍDEO
VÍDEO
Antes de leer poesía, vamos a ver algunas obras de arte...
Cuando piensas en una pintura, ¿te imaginas un cuadro con formas tangibles, claras y precisas?
Pero, también hay obras como estas:
¿Cómo te imaginas que debe ser la poesía?
El cisne, Rubén Darío Fue una hora divina para el género humano. El Cisne antes cantaba sólo para morir. Cuando se oyó el acento del Cisne wagneriano fue en medio de una aurora, fue para revivir. Sobre las tempestades del humano océano se oye el canto del Cisne; no se cesa de oír, dominando el martillo del viejo Thor germano o las trompas que cantan la espada de Argantir. ¡Oh Cisne! ¡Oh sacro pájaro! Si antes la blanca Helena del huevo azul de Leda brotó de gracia llena, siendo de la Hermosura la princesa inmortal, bajo tus alas la nueva Poesía concibe en una gloria de luz y de harmonía la Helena eterna y pura que encarna el ideal.
Sin embargo, la poesía es tan variada y de distintas formas...
Tuércele el cuello al cisne, Enrique González Martínez Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje que da su nota blanca al azul de la fuente; él pasea su gracia no más, pero no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje. Huye de toda forma y de todo lenguaje que no vayan acordes con el ritmo latente de la vida profunda... y adora intensamente la vida, y que la vida comprenda tu homenaje. Mira al sapiente búho cómo tiende las alas desde el Olimpo, deja el regazo de Palas y posa en aquel árbol el vuelo taciturno... Él no tiene la gracia del cisne, mas su inquieta pupila, que se clava en la sombra, interpreta el misterioso libro del silencio nocturno.
Muchas veces creemos que para leer poesía debemos saber dividir silabas y contarlas para identificar los tipos de versos que configuran cada estrofa. Otros piensan que debemos conocer todas las figuras poéticas para poder apreciar el poema. Sin embargo, la poesía es la expresión pura de los sentimientos, las ideas. Leer poesía es cómo estar frente una pintura, algunas veces tendrá formas definidas y concretas, otras veces solo serán colores, y en otras ocasiones solo serán conceptos.
Por lo tanto, cuando leemos poesía, no podemos acercarnos al texto como si fuera un instructivo, un manual o un periódico. Incluso, no podemos esperar lo mismo que al leer un cuento o una obra de teatro. La poesía se siente, incluso se contempla, y muchas veces nos tenemos que quedar con la evocación de un sentir, de una memoria, pero también, la poesía nos puede llevar a no tener una respuesta, a un cuestionamiento sin razonamiento, y no por ello deja de ser bella.
Hay poemas de amor...
Miente mi corazón cuando te ama, Concha Urquiza Miente mi corazón cuando te ama, hecho intérprete fiel de mi sentido, como el eco en abismo percibido que el viento, no la voz, forma y derrama. Este imperioso afán que te reclama no en el centro del alma fue nutrido: me ha turbado sin mí, como el sonido, es ajeno a mi ser, como la llama. Cuando la sangre el corazón satura de sólo tu sabor -término medio en loco silogismo de amargura-, inaccesible al implacable asedio, como trozo de plomo en agua obscura húndese el alma en silencioso tedio.
... y de desamor.
Los amorosos (fragmento), Jaime Sabine Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan.
Hay poetas que tienen peleas con poetas...
A una nariz, QuevedoÉrase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un pez espada muy barbado. Érase un reloj de sol mal encarado, érase un alquitara pensativa, érase un elefante boca aariba, era Ovidio Nasón mas narizado. Érase un espolón de una galera, érase una pirámide de Egipto, las doce tribus de narices era. Érase un naricísimo infinito, muchísima nariz, nariz tan fiera, que en la cara de Anás fuera delito.
Soneto a Quevedo, Góngora Anacreonte español, no hay quien os tope, Que no diga con mucha cortesía, Que ya que vuestros pies son de elegía, Que vuestras suavidades son de arrope. ¿No imitaréis al terenciano Lope, Que al de Belerofonte cada día Sobre zuecos de cómica poesía Se calza espuelas, y le da un galope? Con cuidado especial vuestros antojos Dicen que quieren traducir al griego, No habiéndolo mirado vuestros ojos. Prestádselos un rato a mi ojo ciego, Porque a luz saque ciertos versos flojos, Y entenderéis cualquier gregüesco luego.
Hay poemas patrióticos...
Suave patria (fragmento), Ramón López Velarte Yo que sólo canté de la exquisita partitura del íntimo decoro, alzo hoy la voz a la mitad del foro a la manera del tenor que imita la gutural modulación del bajo, para cortar a la epopeya un gajo. Navegaré por las olas civiles con remos que no pesan, porque van como los brazos del correo chuán que remaba la Mancha con fusiles.
Diré con una épica sordina: la Patria es impecable y diamantina. Suave Patria: permite que te envuelva en la más honda música de selva con que me modelaste por entero al golpe cadencioso de las hachas, entre risas y gritos de muchachas y pájaros de oficio carpintero.
... pero también hay poemas sobre la derrota ante la guerra.
La visión de los vencidos (fragmento) En los caminos yacen dardos rotos, los cabellos están esparcidos. Destechadas están las casas, enrojecidos tienen sus muros. Gusanos pululan por calles y plazas, y en las paredes están salpicados los sesos. Rojas están las aguas, están como teñidas, y cuando las bebimos, es como si bebiéramos agua de salitre. Golpeábamos, en tanto los muros de adobe, y era nuestra herencia una red de agujeros. Con los escudos fue su resguardo, pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad...
Llorad, amigos míos, tened entendido que con estos hechos hemos perdido la nación mexicatl. ¡EI agua se ha acedado, se acedó la comida! Esto es lo que ha hecho el Dador de la Vida en Tlatelolco. . .
Hay poemas sobre Dios...
Coplas del alma que pena por ver a Dios (fragmento), san Juan de la Cruz Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero. En mí yo no vivo ya, y sin Dios vivir no puedo; pues sin él y sin mí quedo, este vivir ¿qué será? Mil muertes se me hará, pues mi misma vida espero, muriendo porque no muero.
Esta vida que yo vivo es privación de vivir; y así, es continuo morir hasta que viva contigo. Oye, mi Dios, lo que digo: que esta vida no la quiero, que muero porque no muero. . .
... hay poemas sobre el mal...
Prefacio de Las flores del mal (fragmento), Charles BeudelaireAl lector La necedad, el error, el pecado, la tacañería, ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos, y alimentamos nuestros amables remordimientos, como los mendigos nutren su miseria. Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes; nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones, y entramos alegremente en el camino cenagoso, creyendo con viles lágrimas lavar nuestras manchas. Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto que mece largamente nuestro espíritu encantado, y el rico metal de nuestra voluntad está todo vaporizad por este sabio químico.
.... y hay poemas sobre el vacío.
A la espera de la oscuridad, Alejandra Pizarnik Ese instante que no se olvida Tan vacío devuelto por las sombras Tan vacío rechazado por los relojes Ese pobre instante adoptado por mi ternura Desnudo desnudo de sangre de alas Sin ojos para recordar angustias de antaño Sin labios para recoger el zumo de las violencias perdidas en el canto de los helados campanarios. Ampáralo niña ciega de alma Ponle tus cabellos escarchados por el fuego Abrázalo pequeña estatua de terror. Señálale el mundo convulsionado a tus pies A tus pies donde mueren las golondrinas Tiritantes de pavor frente al futuro Dile que los suspiros del mar Humedecen las únicas palabras Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada Acurrucado en la cueva del destino Sin manos para decir nunca Sin manos para regalar mariposas A los niños muertos
Hay también poemas sobre la muerte...
Coplas por la muerte de mi padre (Coplas I - III), Jorge Manrique Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando, cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor.
Pues si vemos lo presente cómo en un punto se es ido y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado. No se engañe nadie, no, pensando que ha de durar lo que espera mas que duró lo que vio, pues que todo ha de pasar por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir, allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos, y llegados, son iguales los que viven por sus manos y los ricos.
... pero también hay poemas sobre la vida.
Carpe Diem (fragmento), Walt Whitman No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario… No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo…
Somos seres, humanos, llenos de pasión. La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia… Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre.
Incluso, hay poemas sobre el poeta...
Autosicografía, Fernando Pessoa El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente. Y, en el dolor que han leído, a leer sus lectores vienen, no los dos que él ha tenido, sino sólo el que no tienen. Y así en la vida se mete, distrayendo a la razón, y gira, el tren de juguete que se llama corazón.
... y hay poemas sobre la poesía misma.
Poesía, Javier Villaurrutia Eres la compañía con quien hablo de pronto, a solas. Te forman las palabras que salen del silencio y del tanque de sueño en que me ahogo libre hasta despertar. Tu mano metálica endurece la prisa de mi mano y conduce la pluma que traza en el papel su litoral. Tu voz, hoz de eco, es el rebote de mi voz en el muro, y en tu piel de espejo me estoy mirando mirarme por mil Argos, por mí largos segundos.
Pero el menor ruido te ahuyenta y te veo salir por la puerta del libro o por el atlas del techo, por el tablero del piso, o la página del espejo, y me dejas sin más pulso ni voz y sin más cara, sin máscara como un hombre desnudo en medio de una calle de miradas.
¡Y hay poemas con formas!
Y la poesía también es para tener voz:
¿Qué diría la gente?, Alfonsina Storni ¿Qué diría la gente, recortada y vacía, Si en un día fortuito, por ultrafantasía, Me tiñera el cabello de plateado y violeta, Usara peplo griego, cambiara la peineta Por cintillo de flores: miosotis o jazmines, Cantara por las calles al compás de violines, O dijera mis versos recorriendo las plazas, Libertado mi gusto de vulgares mordazas? ¿Irían a mirarme cubriendo las aceras? ¿Me quemarían como quemaron hechiceras? ¿Campanas tocarían para llamar a misa? En verdad que pensarlo me da un poco de risa.
Poesía no eres tú, Rosario CastellanosPorque si tú existieras tendría que existir yo también. Y eso es mentira. Nada hay más que nosotros: la pareja, los sexos conciliados en un hijo, las dos cabezas juntas, pero no contemplándose (para no convertir a nadie en un espejo) sino mirando frente a sí, hacia el otro. El otro: mediador, juez, equilibrio entre opuestos, testigo, nudo en el que se anuda lo que se había roto. El otro, la mudez que pide voz al que tiene la voz y reclama el oído del que escucha El otro. Con el otro la humanidad, el diálogo, la poesía, comienzan.
En la Beauty Shop, Olga Carrizales Las tijeras se cierran: los mechones caen al suelo, uno a uno golpean el pasado en slow motion. Mientras el eco resuena en tu cabeza, la estilista retira la bata y limpia tu cuello con cepillo suave.
Abres los ojos y es cierto a woman who cuts her hair is about to change her life. Lo dijo Coco Chanel, así comienzan las grandes decisiones.