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El mensaje, leyenda de Namibia
Diana Gumiel
Created on January 9, 2023
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Transcript
El mensaje
Leyenda de Namibia
Cuentan que...
hace mucho, la luna le encargó una misión a la garrapata: – Debes llevar un mensaje muy importante a los hombres- le dijo- Me he fijado en que ellos lloran y sufren por la muerte de otros. Quiero que sepan que no deben sufrir porque al igual que yo muero cada día y vuelvo a aparecer, ellos también seguirán viviendo.
– ¿Y qué debo decirles exactamente?- preguntó entonces la garrapata.
La garrapata entendió que era un mensaje importante, y pensó en llevarlo hasta los hombres lo más rápido posible.
El primer problema de la garrapata para llevar el mensaje
Pero la garrapata era muy perezosa, así que buscó una cabra para poder viajar sobre ella. Parecía un buen plan… Sin embargo, la garrapata era un poco corta de vista, y al primer animal que se subió, pensando que era una cabra, resultó ser un cuervo, que no tardó en elevarse para disgusto de la garrapata.
– ¡Oh, no! ¡Detente, cuervo! ¡Necesito llevar un mensaje a los hombres y estás alejándote del poblado! Pero el cuervo no oyó nada, y siguió volando hasta un árbol bien lejano.
Esa noche, la luna salió muy contenta, pensando que los hombres estarían celebrando una fiesta de alegría ante el mensaje recibido. Pero solo vio fuegos casi apagados y escuchó algún lamento ante alguna otra persona que estaba enferma. – Eso es que la garrapata aún no les dio el mensaje… – pensó la luna.
La garrapata sigue teniendo problemas
La garrapata, por su parte, estaba buscando algún animal donde poder viajar hasta el poblado, pues ya hemos dicho que era bastante vaga. Y de nuevo su mala vista le jugó otra mala pasada. Pensando de nuevo que se subía a una cabra, se plantó en el lomo de un antílope.
Pero el antílope no le oyó y la garrapata terminó muy lejos de la aldea del hombre. Esa noche, la luna volvió a salir esperanzada, pero de nuevo escuchó lamentos y pensó: ¡Aún no entregó mi mensaje la garrapata!
El animal comenzó a galopar y la garrapata se dio cuenta de que no era quien ella pensaba: – ¡Detente, antílope! Pensé que eras una cabra… ¡Necesito que te pares o me alejaré mucho más del poblado!
El encuentro con la liebre
Al día siguiente, la garrapata buscó desesperada a su alrededor y de pronto se encontró con una liebre: – Oye, liebre, ¿tú podrías ayudarme?
La garrapata le contó todo lo que le había pasado.
– ¿Y cuál es el mensaje que debes entregar?- preguntó la liebre, que era muy curiosa. – ‘Que igual que muero yo y luego vuelvo a vivir, así viviréis vosotros también’.
La liebre, que era bastante vanidosa, de pronto pensó que si llevaba el mensaje, la luna estaría tan agradecida con ella que la colmaría de regalos.Porque además de curiosa, era muy fantasiosa y bastante ambiciosa. Así que dijo a la garrapata que se subiera y comenzó a correr a toda velocidad hacia el poblado. Pero corría tan alocada, que la pobre garrapata salió disparada por los aires y la liebre llegó sola hasta el poblado.
Cuando dijo que tenía un mensaje importante de la luna, todas las personas salieron de sus casas para escuchar. Pero la liebre estaba tan nerviosa que había olvidado el mensaje exacto, y empezó a liarse:– Que si la luna muere… que nosotros morimos… ¡Ya lo tengo! Dijo lo siguiente: ‘que igual que yo moriré y permaneceré muerta, así vosotros moriréis también’. Los hombres comenzaron a lamentarse y decidieron abandonar aquella aldea, muertos de miedo.
El enfado de la luna
Esa noche, la luna vio que el poblado estaba vacío. Y que había una liebre junto a una hoguera apagada. – Dime liebre, ¿qué pasó? ¿Por qué se fueron los hombres? – No lo sé, luna, yo solo les di tu mensaje… – ¿Y cuál era, di?
Al escuchar lo que la liebre les dijo a los hombres, la luna se enfadó tanto, que no pudo reprimir su furia y golpeó a la liebre con una de las maderas que quedaban en la hoguera. La liebre, al caer sobre la hoguera, a su vez, salpicó de ceniza a la luna. Desde entonces, las liebres tienen el paladar hundido y la luna tiene pequeñas manchas oscuras.
Esta leyenda nos hace reflexionar sobre la responsabilidad, los tropiezos, la perseverancia y la falta de atención. La garrapata no cumplió con la misión que le dio la luna por culpa de su pereza. La avaricia de la liebre no la dejó prestar atención a lo realmente importante, que era el mensaje. Estaba tan obcecada en quedar bien con la luna, que no prestó atención al mensaje y lo dio mal. La moraleja de esta fábula es que la ansiedad, la ambición y la holgazanería, nos meten en grandes problemas.