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Cuento de navidad

Mónica

Created on December 5, 2022

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Transcript

Las mágicas navidades de lucía

Mónica Puebla y Alba Martín

Era una mañana muy fría del mes de diciembre, los habitantes del pueblo Olaya del Río comenzaban a despertarse con los primeros rayos de sol.

Era un día importante para ellos puesto que, como marcaba la tradición, el día de navidad solían recibir los regalos de Papá Noel. La ilusión invadía cada hogar y todas las personas que lo habitaban ya fuesen niños o adultos.

A todos excepto a Lucía. Lucía se despertó un poco triste pues sabía que ese año no se había portado demasiado bien. Había hecho bastantes travesuras y su mamá le había dicho que Papá Noel la había puesto en la lista de los niños malos.

"Quizá mi mamá tenga razón." Lucía se quedó en la cama un ratito y pensó lo difícil que era ser la mayor de tres hermanos que siempre querían molestarla.

Era muy temprano por lo que los padres de Lucía y sus hermanos aún estaban dormidos. Entonces la niña pensó en ir rápidamente a comprobar los regalos antes de que sus hermanos se despertasen y se rieran de ella por no tener nada.

Bajó con preocupación e incertidumbre al salón donde se encontraba el árbol de navidad. Allí Papa Noel años atrás había dejado bonitos regalos para Lucía y sus familiares, pero ¿qué pasaría este año? “Seguro que no hay ninguno para mí” dijo Lucia.

Se asomó lentamente a la puerta y con sorpresa contempló una caja envuelta en un precioso papel rojo donde ponía con letras bonitas “PARA LUCÍA”. No se lo podía creer, Papá Noel se había acordado de ella.

Se acercó al regalo, lo miró y pensó que debería esperar a sus familiares antes de abrirlo pero no pudo resistir la emoción y comenzó a rasgar el papel con delicadeza para no hacer demasiado ruido.

Tras el embalaje había una caja blanca, la agitó para ver si así adivinaba que podía contener dentro, pero sonaba muy raro y no se podía hacer a la idea de lo que era. Pensó que quizá sería la muñeca que pidió o el balón con el que soñaba.

Llena de dudas y con gran ilusión se dispuso a abrir la caja y contempló dentro una flauta de madera.Una flauta de madera muy normal y muy marrón.

“¿Una flauta, en serio? " "Yo no quería esto, puf ". "Ni siquiera sé cómo tocarla ". "Definitivamente Papá Noel me tiene en la lista de niños malos y me ha regalado esta tontería ”. Lucía dejó ahí el instrumento y volvió a subir a su cama.

Al poco tiempo sus hermanos y sus padres se despertaron y Lucía escuchó cómo bajaban juntos las escaleras con gran emoción para abrir también sus regalos.

Desde su cuarto escuchaba sus gritos de alegría. “ Me han traído lo que quería.” “ Mira papá qué coche más chulo.” “ Mira qué camisa tan bonita. " Todos parecían muy felices, todos menos Lucía.

La mamá de Lucía llamó a la puerta y ella se hizo la dormida. La mamá la abrazó muy fuerte y le dijo “ Jo Lucía que flauta tan bonita te ha traído Papa Noel.” Lucía la miró sin entusiasmo.

Entonces la mamá se dio cuenta de que en el paquete había también una nota que la niña no había visto. Ponía:

" Este instrumento posee un gran poder. Es para una persona tan valiente como tú, cuídalo y úsalo en un futuro para ayudar a tu pueblo.”

¡Sí, claro! Exclamó Lucía, "una flauta con poderes". Cogió la nota y la tiró a la basura y dejó la flauta sobre su escritorio. Su mamá habló con ella para intentar animarla y le explicó que Papá Noel entregaba siempre los regalos con mucha ilusión a cada una de las personas.

Tras varias largas y aburridas horas, Lucía se levantó de la cama, observó el instrumento y decidió tocarlo para ver como sonaba. "Quizá debería darle al menos una oportunidad", pensó.

Cerró los ojos y sopló la flauta con energía, a continuación, sonó una melodía muy bonita y además sintió como la magia de la música la transportaba a otro lugar.

Cuando Lucía abrió los ojos vio que estaba sobre un montón de nieve, se pellizcó la mano para comprobar que no estaba soñando y observó con asombro ese maravilloso lugar.

Pensó que se encontraba muy lejos de casa y empezó a caminar para regresar, aunque estaba bastante perdida. Lucía contempló una pequeña ciudad, pero no se parecía para nada a su pueblo. Aún así se armó de valor y comenzó a aproximarse a ese desconocido lugar

"Seguro que alguien de allí me podrá ayudar a regresar a casa antes de que anochezca", pensó. Comenzó a recordar los consejos que le daba su madre, “No hables con desconocidos” y con miedo, empezó a andar por las calles del extraño lugar.

A lo lejos le pareció ver a un reno volando, pero qué tontería todo el mundo sabe que los renos no pueden volar. "Seguro que me lo he imaginado, además olvidé mis gafas en casa y no veo muy bien de lejos."

Siguió andando y al girar la esquina se chocó con un elfo, ambos se quedaron mirando fijamente con cara de sorpresa y bastante asustados. Entonces Lucía le quisó preguntar dónde estaba y el Elfo salió huyendo mientras decía que tenía miedo de los humanos.

Lucía ya no sabía qué hacer, comenzaba a hacer mucho frío y se sentía sola. Se sentó en un banco que vio y sacó la flauta. La volvió a tocar para ver si así podía regresar a casa con sus padres y sus hermanos. Esta vez no funcionó y Lucía comenzó a preocuparse mucho, estaba atrapada en esa ciudad mágica donde nadie quería hablar con ella.

Agachó la cabeza y comenzó a llorar, en ese momento sintió que alguien tocaba su hombro. Cuando se giró se asombró mucho al ver quien era.

La mano que había sobre su hombro era de ¡PAPÁ NOEL!, la niña inmediatamente se levantó del banco y le pidió perdón por su comportamiento. Este la abrazó y le dijo que la iba a necesitar para una importante misión.

"¿Qué misión?" le preguntó Lucía, "yo solo soy una niña." A continuación Papa Noel sacó una bola de cristal donde mostró a Lucía imágenes de los habitantes de su pueblo.

Todo estaba muy oscuro y apagado, la gente había perdido la ilusión por la navidad y solo se preocupaban por tener regalos, muchos regalos, cuantos más mejor.

Muchos de ellos no los valoraban y esto había molestado a Papá Noel que los había estado fabricando junto a sus elfos con mucho esfuerzo.

Lucía pensó que ella también había actuado mal y recordó que cuando abrió su flauta no la valoró. La niña reflexionó ante tal situación y preguntó a Papá Noel qué podrían hacer.

Papá Noel le contó a Lucía que la verdadera magia de la navidad no se encontraba en los regalos si no en los pequeños detalles. Le dijo que con la ayuda de su flauta mágica podría salvar a los habitantes de su ciudad y le dio las claves para conseguirlo.

Ya era hora de que Lucía regresara a casa para solucionar esto. Papé Noel se despidió de ella y le dio muchos ánimos. Lucía regresó a su habitación, comprobó que llevaba la flauta y corrió rápidamente hacia la plaza de su pueblo. Tenía una misión que cumplir.

Cuando llegó se quedó un rato observando las calles para ver si era real lo que decía Papá Noel. Pudo ver a varios niños discutiendo por un muñeco, a un hombre tirar a la basura un regalo sin abrir y entonces se dio cuenta de que sí, que necesitaba actuar.

Cerró los ojos, se concentró y tocó la flauta fuerte sin saber bien qué pasaría esta vez. Delante suyo apareció una especie de nube, que poco a poco fue cogiendo forma hasta convertirse en un fantasma

Se llamaba Ilusión. Entonces, Lucía que ya había entendido el valor de la navidad le explicó a Ilusión la terrible situación en la que se encontraban los habitantes de Olaya del Río. "Uf llevas toda la razón creo que sé qué hacer para arreglar esto" dijo la fantasma.

Ilusión fue llamando a las puertas de cada hogar consiguiendo que la gente volviera a creer en la magia de la navidad.

Devolviendo a cada una de las familias la alegría por reunirse y compartir juntos ese día tan especial, generando sonrisas de gratitud, recuperando la bonita emoción que sentimos al compartir con los demás.

Cuando Ilusión acabó su trabajo regresó junto a Lucia y emocionadas por lo que habían conseguido se dieron un fuerte abrazo. Ilusión se despidió y Lucía regresó a casa mientras abrazaba con fuerza su flauta. Mientras caminaba veía la alegría de sus vecinos a través de las ventanas.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.