Fascismo
Roger Griffin
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naturales, sobre cuya aplicación a los fenómenos del mundo real existe un consenso entre los expertos al menos en la disciplina profesional de la zoología, si bien cabe señalar que hasta la familia de los patos es proclive a ser confundida por los legos en la materia con varios tipos de aves acuáticas de otras ramas de la evolución que se le parecen, como son los somorgujos, las fochas, los colimbos, los zampullines y los calamones.
Por qué el fascismo no es como un pato
En el punto álgido de la campaña presidencial estadounidense de 2016, cuando le preguntaron al candidato republicano Gary Johnson si Donald Trump era un fascista, él dio la críptica respuesta de: «Anda como un pato y grazna como un pato». Dejando aparte la alusión al personaje de dibujos animados del Pato Donald, esta réplica implicaba que se podía deducir directamente de las declaraciones políticas y comportamiento de Trump que era sin duda «un pato», o, en este caso, un fascista (Pager, 2016). Sin embargo, como debería resultar obvio tras un momento de reflexión, si no a los candidatos presidenciales cuando dan entrevistas al menos a los lectores de este libro, el fascismo no puede compararse con un ave acuática. Un pato es un ser vivo y objetivo al que se puede definir biológicamente dentro del reino animal en términos de su familia o género (Anatidae), demostrados de forma empírica, y que comprende diversas variantes (o especies) identificables objetivamente. Así pues, «pato» es un concepto taxonómico en el campo de las ciencias
En cambio, los que se dedican a las ciencias humanísticas han demostrado de manera concluyente que no puede haber un consenso similar a la hora de definir el «fascismo», ni ningún otro concepto genérico de los que se emplean para entender la política, la sociedad o la historia. Se desprende, por tanto, que el significado del fascismo, como el de cualquier concepto clave genérico de la historia y las ciencias sociales y políticas, está condenado a ser motivo de debate y desacuerdo, y que cualquier consenso entre expertos sobre su significado es inevitablemente tan parcial (ya que investigaciones posteriores arrojan luz sobre nuevos hechos, relaciones y cuestiones e identifican nuevos temas, modelos e interconexiones) como efímero (por el avance de la historia y la historiografía). Por eso, los estudios del fascismo siempre serán «trabajos en curso», y el concepto genérico clave que les es básico continuará siendo refutado mientras los académicos consideren que su caracterización se merece tanto esfuerzo intelectual.
Tomado de: Roger Griffin, trad. de Miguel Ángel Pérez Pérez. Fascismo (Alianza Editorial), 5.
Fascismo - Roger Griffin
investigacion jurisprudencia
Created on November 30, 2022
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Fascismo
Roger Griffin
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naturales, sobre cuya aplicación a los fenómenos del mundo real existe un consenso entre los expertos al menos en la disciplina profesional de la zoología, si bien cabe señalar que hasta la familia de los patos es proclive a ser confundida por los legos en la materia con varios tipos de aves acuáticas de otras ramas de la evolución que se le parecen, como son los somorgujos, las fochas, los colimbos, los zampullines y los calamones.
Por qué el fascismo no es como un pato
En el punto álgido de la campaña presidencial estadounidense de 2016, cuando le preguntaron al candidato republicano Gary Johnson si Donald Trump era un fascista, él dio la críptica respuesta de: «Anda como un pato y grazna como un pato». Dejando aparte la alusión al personaje de dibujos animados del Pato Donald, esta réplica implicaba que se podía deducir directamente de las declaraciones políticas y comportamiento de Trump que era sin duda «un pato», o, en este caso, un fascista (Pager, 2016). Sin embargo, como debería resultar obvio tras un momento de reflexión, si no a los candidatos presidenciales cuando dan entrevistas al menos a los lectores de este libro, el fascismo no puede compararse con un ave acuática. Un pato es un ser vivo y objetivo al que se puede definir biológicamente dentro del reino animal en términos de su familia o género (Anatidae), demostrados de forma empírica, y que comprende diversas variantes (o especies) identificables objetivamente. Así pues, «pato» es un concepto taxonómico en el campo de las ciencias
En cambio, los que se dedican a las ciencias humanísticas han demostrado de manera concluyente que no puede haber un consenso similar a la hora de definir el «fascismo», ni ningún otro concepto genérico de los que se emplean para entender la política, la sociedad o la historia. Se desprende, por tanto, que el significado del fascismo, como el de cualquier concepto clave genérico de la historia y las ciencias sociales y políticas, está condenado a ser motivo de debate y desacuerdo, y que cualquier consenso entre expertos sobre su significado es inevitablemente tan parcial (ya que investigaciones posteriores arrojan luz sobre nuevos hechos, relaciones y cuestiones e identifican nuevos temas, modelos e interconexiones) como efímero (por el avance de la historia y la historiografía). Por eso, los estudios del fascismo siempre serán «trabajos en curso», y el concepto genérico clave que les es básico continuará siendo refutado mientras los académicos consideren que su caracterización se merece tanto esfuerzo intelectual.
Tomado de: Roger Griffin, trad. de Miguel Ángel Pérez Pérez. Fascismo (Alianza Editorial), 5.