CALLES DE MADRID
Elisa Aparicio Montes 2ºBach C.
Mapa de Madrid
Agustín Argüelles
Político español. Diputado en las Cortes de Cádiz (1812), destacó por su elocuencia. Encarcelado por Fernando VII de 1814 a 1820, fue liberado al advenimiento del Trienio Liberal (1820) y nombrado ministro de Gobernación (hasta 1821). En 1823, tras la caída del régimen constitucional, se refugió en Gran Bretaña. Muerto Fernando VII, retornó a España y reemprendió su carrera política. En 1841 fue designado tutor de Isabel II. Con la reacción absolutista que retornó el trono a Fernando VII al concluir la Guerra de la Independencia. Tras la insurrección de Las Cabezas de San Juan protagonizada por el teniente coronel Rafael del Riego en enero de 1820, que dio paso al Trienio Liberal (1820-1823), Agustín Argüelles fue nombrado ministro de la Gobernación. En 1823, y ante la inminente invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, el Gobierno decidió, en un remedo del peregrinaje de 1812, retirarse a Sevilla y posteriormente a Cádiz, a lo que Fernando VII se negó rotundamente. Tras la muerte de Fernando VII, y durante la regencia de María Cristina de Borbón (1833-1840), fue elegido concejal gracias a la ayuda económica de sus amigos y participó intensamente en la vida política, aunque declinando siempre los cargos ministeriales.
María Cristina
Consorte y regente de España. Era hija del rey de Nápoles, Francisco I. Siendo muy joven se convirtió en la cuarta esposa de su tío Fernando VII de España. En 1830 le dio a éste la descendencia que no había tenido de enlaces anteriores, que resultó ser una niña, la futura reina Isabel II. Oportunamente, el rey había publicado poco antes la Pragmática Sanción, aprobada en 1789, por la que la Casa de Borbón restauraba las prácticas sucesorias tradicionales de Castilla, permitiendo el acceso al Trono de las mujeres. María Cristina luchó por asegurar la sucesión para su hija frente a las expectativas que había despertado la posibilidad de que el rey muriera sin descendencia en su hermano Carlos.
La rebelión de los absolutistas, agrupados en el bando carlista, dio lugar a siete años de guerra civil (1833-40), que obligaron a María Cristina a buscar apoyo entre los liberales para garantizar el Trono de Isabel. En 1834 llamó a gobernar al moderado Martínez de la Rosa, quien dictó una amnistía para los liberales perseguidos por el régimen absolutista y puso en marcha unas primeras Cortes electivas mediante el Estatuto Real de aquel año. La presión combinada de los movimientos populares y de los pronunciamientos militares, determinaron la caída de aquel gabinete y la llamada al poder del progresista Mendizábal (1835), que puso en marcha la desamortización de los bienes de la Iglesia. En 1836 se produjo el «Motín de los sargentos» de La Granja, que condujo a la liquidación del régimen del Estatuto Real;
Rafael de Riego
Militar español. Miembro de los Guardias de Corps de Carlos IV, luchó contra los franceses en la Guerra de la Independencia (1808-14). Estuvo prisionero en Francia, en donde recibió la influencia ideológica del liberalismo revolucionario.
Se abrió así un periodo de monarquía constitucional (el Trienio Constitucional de 1820-23), enormemente difícil por la deslealtad del rey al régimen que le habían impuesto los liberales. El propio Riego se convirtió en símbolo del liberalismo radical y colaboró con los gobiernos liberales como capitán general de Galicia y de Aragón y presidente de las Cortes (1822).
Cuando se produjo la invasión francesa de los «Cien mil hijos de San Luis», que venía a restablecer el absolutismo, Riego encabezó la resistencia en Andalucía (1823); pero fue derrotado, capturado y ejecutado. Pervivió, sin embargo, en la memoria popular como un héroe mítico de la lucha por la libertad; la marcha que tocaban sus tropas durante los hechos de 1820 siguió sonando como himno revolucionario a lo largo del siglo XIX y fue declarada himno nacional de España por la Segunda República (1931-39).
Leopoldo O’Donnell
Militar y político español. Procedente de una familia de militares de origen irlandés al servicio de la monarquía española desde el siglo XVIII, Leopoldo O'Donnell hizo sus primeras armas en defensa de la causa constitucional durante la Primera Guerra Carlista (1833-40), dándose la circunstancia de que sus hermanos combatían en el bando contrario.
Políticamente se encuadró junto a Narváez entre los moderados, contrarios al progresismo de Espartero; el triunfo de Espartero le hizo exiliarse en 1840, participar en la fallida sublevación de Diego de León (1841) y en la conspiración de militares moderados que acabaron con la Regencia de Espartero en 1843.
En 1854 O'Donnell encabezó un golpe de Estado que dio paso a un bienio de hegemonía política de éstos. O'Donnell se integró como ministro de la Guerra en un gobierno presidido por Espartero (1854-56), mientras fundaba un partido propio de vocación centrista, la Unión Liberal. En 1856 provocó la caída de Espartero y le sustituyó como jefe de gobierno, poniendo fin al proceso constituyente abierto por los progresistas para regresar a la Constitución moderada de 1845, si bien enmendada con un Acta Adicional que reflejaba la voluntad unionista de conservar algunas conquistas del liberalismo avanzado.
Se abrió entonces un periodo de alternancia política entre los unionistas de O'Donnell y los moderados históricos de Narváez, que se turnaron excluyendo del poder a los progresistas. Su periodo de gobierno se caracterizó por una cierta apertura política y un gran auge económico, con expansión de los ferrocarriles, construcción de obras públicas y mejora del aparato administrativo y estadístico del Estado.
Francisco Serrano
Militar y político español. Hijo de un militar liberal, nació durante el asedio francés a la plaza de Cádiz, en donde se reunían las primeras Cortes españolas. Ingresó en el ejército en 1822 y ascendió por méritos propios durante la Primera Guerra Carlista (1833-40).
En 1839, siendo ya brigadier, dio el salto a la política, alineándose con la opción progresista que representaba Espartero. Al estallar una nueva revolución progresista en 1854, volvió para apoyar otra vez a Espartero. Durante el Bienio Progresista que entonces comenzó fue director general de Artillería, alineándose con el partido centrista que quería formar O'Donnell entre progresistas y moderados (la Unión Liberal)
Muerto O'Donnell al año siguiente, Serrano le sucedió como jefe de la Unión Liberal y sumó al partido a las conspiraciones antidinásticas de progresistas y demócratas. Participó de manera decisiva en la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II, venciendo a las tropas gubernamentales en la batalla de Alcolea.
Cuando el golpe de Estado del general Pavía disolvió las Cortes republicanas en 1874, Serrano fue nombrado presidente del gobierno y del Poder Ejecutivo, instaurando una especie de dictadura republicana de talante conservador; su ambición era perpetuarse como dictador, pero la destrucción de las fuerzas republicanas había abierto el camino para la restauración de los Borbones, precipitada en aquel mismo año por el pronunciamiento de Arsenio Martínez Campos en Sagunto.
Serrano aceptó al nuevo rey, Alfonso XII, y pretendió desempeñar un papel importante en el nuevo régimen como jefe del Partido Constitucional.
Espoz y Mina
Militar español. Nombrado jefe de las partidas de Navarra en la guerra de la Independencia, Francisco Espoz y Mina consiguió unir bajo su mando a todos los grupos guerrilleros; obtuvo sonadas victorias sobre los franceses y conquistó Tafalla. Terminada la guerra y a la vuelta de Fernando VII, encabezó una conspiración liberal en Pamplona (1814) que fracasó, lo que le llevó a refugiarse en Francia.
Volvió al triunfar el alzamiento liberal de Rafael del Riego; fue capitán general de Galicia, y en 1822 se le envió a Cataluña. Allí llevó a cabo una campaña magistral que le permitió limpiar el país de partidas absolutistas en el espacio de seis meses. Se opuso con las armas a la expedición de los Cien Mil Hijos de San Luis, resistiendo en Barcelona la invasión francesa absolutista, pero capituló en noviembre de 1823 y huyó a Gran Bretaña.
En 1830 intentó una penetración por el País Vasco contra el régimen de Fernando VII, pero tuvo que escapar rápidamente hacia Francia. Amnistiado por María Cristina de Borbón, fue virrey de Navarra y capitán general de Cataluña. Destacó en la lucha contra los carlistas porque mandó ejecutar a la madre de Ramón Cabrera, hecho que despertó la repulsa general. Fue el único capaz de enfrentarse al general carlista Tomás de Zumalacárregui.
Conde de Toreno
Político español. En 1808 participó en Asturias en el levantamiento contra los franceses. En 1811 fue elegido diputado, destacándose entre los liberales exaltados. Exiliado (1814-1820), al volver presidió las Cortes extraordinarias (1820-1822) y después de renunciar a formar Gobierno viajó a París (1822), no regresando hasta 1832 con unas ideas mucho más conservadoras. Ministro de Hacienda (1834-1835) en el Gobierno de Martínez de la Rosa, intentó disminuir la deuda exterior, evitando pagar la que Fernando VII había contraído con los Rothschild.
Como primer ministro (1835), tras el Gobierno de Martínez de la Rosa, consiguió algunas victorias sobre los carlistas, pero no pudo controlar el estallido revolucionario en gran parte del país. Dimitió ese mismo año.
Plaza del 2 de mayo
Esta plaza es uno de los lugares principales donde se produjeron los hechos del dos de mayo de 1808. Es decir, la batalla por la independencia que libraron los madrileños contra el ejército francés de Napoléon. El monumento que hay en el centro de la plaza está dedicado a los capitanes Daoiz y Velarde, protagonistas de la jornada.
Fue la mañana del dos de mayo. Las tropas napoleónicas ocupaban la ciudad y grupos de madrileños empezaron a congregarse frente al Palacio Real y en otros puntos estratégicos de la ciudad. La situación fue crispándose y los franceses hicieron fuego de artillería contra la multitud.
La rebelión estalló y en cuestión de minutos se extendió por toda la ciudad. Los militares españoles recibieron orden de no intervenir, pero los artilleros del Parque de Monteléon la desobedecieron para unirse al pueblo.
Los capitanes Daoiz y Velarde se encerraron en el cuartel junto a sus hombres. En una jornada angustiosa y sangrienta, los militares lucharon en desventaja a la vez que en las calles se producían todo tipo de altercados. Daoiz y Velarde acabarían muriendo esa mañana, igual que muchos madrileños, y la ciudad sería rendida.
Alfonso XII
Hijo de Isabel II, acompañó a su madre al exilio cuando fue destronada por la Revolución de 1868. En 1870, Isabel II abdicó en favor de su hijo; y en 1873 dejó en manos de Cánovas del Castillo la defensa de la causa borbónica en España. Cánovas envió al futuro Alfonso XII a completar su formación en la academia militar inglesa de Sandhurst, a fin de impregnarle de los principios de la monarquía parlamentaria británica. En 1874, con la crisis de la Primera República, Cánovas estimó que la descomposición del régimen revolucionario dejaba el terreno para la vuelta de los Borbones, lanzando en nombre del príncipe el llamado «Manifiesto de Sandhurst», en el que se postulaba como artífice de una reconciliación nacional. Los acontecimientos se precipitaron por el pronunciamiento militar de Martínez Campos en Sagunto, que proclamó rey a Alfonso. Éste viajó inmediatamente de París a Barcelona y entró en Madrid como rey poco después (1874). Cánovas elaboró un nuevo régimen político basado en el liberalismo doctrinario y conocido como «Restauración», plasmado en la Constitución de 1876. Alfonso XII quedó relegado a un papel de árbitro entre el partido conservador y el liberal que se turnaban pacíficamente en el poder, evitando los pronunciamientos militares y las algaradas populares En cuanto a los asuntos internos, don Alfonso se comportó como un rey constitucional, ejerciendo prudentemente su prerrogativa de nombrar primer ministro: hasta 1881 confió en los conservadores. Alfonso XII murió de tuberculosis con sólo 27 años, haciendo temer por la continuidad de la dinastía.
Sagasta
Político liberal español. Era ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y profesor de su escuela en Madrid. Militó desde joven en el Partido Progresista, con el que participó en la Revolución de 1854. Por entonces instaló en Zamora su principal «feudo» político, al ser nombrado presidente de la junta revolucionaria de aquella ciudad; luego la representó como diputado en las Cortes desde 1854. Tras la breve experiencia de poder progresista del bienio, volvió a la oposición como diputado y periodista de La Iberia; y en 1863 accedió a la dirección de este diario madrileño, que desde entonces se consideraría portavoz de las posturas políticas de Sagasta Ante la marginación de los progresistas del gobierno por parte de Isabel II, Sagasta promovió la estrategia del retraimiento (negativa a participar en las elecciones) y la preparación de una revolución para acceder al poder. Participó en dos intentonas fracasadas en 1866 (la de Juan Prim y la del Cuartel de San Gil) y en la que finalmente tuvo éxito y destronó a la reina en 1868. Encabezó una de las dos ramas en las que se escindió el Partido Progresista, quedando al frente de los constitucionales. Fue el último jefe de gobierno del Sexenio, desalojado del poder por el pronunciamiento de Martínez Campos, que restauró a los Borbones en la persona de Alfonso XII (1874). Luego asumió el marco político establecido y trabajó durante el resto de su vida por reformarlo en un sentido más democrático y progresista. A partir de su Partido Constitucionalista fue logrando la unidad de los demás líderes liberales y progresistas no republicanos, que se unieron en el Partido Liberal Fusionista (1880) y luego en el definitivo Partido Liberal (1885), siempre con Sagasta como jefe de filas.
Juan Prim
Ganó fama durante la primera Guerra Carlista. Finalizada, fue elegido diputado progresista por Tarragona (1841). Capitán general de Granada durante el Bienio Progresista (1855-1856). Próximo a la Unión Liberal, en 1856 llegó a teniente general y fue nombrado senador.
En la guerra de Marruecos (1859-1860) tomó parte en las batallas de Castillejos y Tetuán, que le dieron el título de grande de España y el marquesado de Castillejos. En el año 1861 encabezó la participación española de la expedición europea a México. En 1862 deja la Unión Liberal para entrar en el Partido Progresista. Fue desterrado a Oviedo (1864) y rompió con Ramón María Narváez y con Leopoldo O'Donnell dedicándose a conspirar.
Alentó el Pacto de Ostende (1866) intentando derrocar a la reina Isabel II. El 19 de septiembre de 1868, después de proclamar el manifiesto España con honra apoyado por Práxedes Mateo Sagasta y Manuel Ruiz Zorrilla, con la ayuda de Francisco Serrano Bedoya y Juan Bautista Topete, desembarcó en Cádiz. Una parte del Ejército se dirigió a Madrid y Prim consiguió las adhesiones de ciudades de Andalucía, Cataluña y Levante. Formado gobierno provisional, presidido por Francisco Serrano, le encargó el Ministerio de Guerra.
En junio de 1869 asumió la presidencia del gobierno, sin abandonar el Ministerio. Presentó la candidatura de Amadeo de Saboya, que las Cortes aceptaron (noviembre de 1870). El 26 de noviembre de 1870 Amadeo era elegido por 191 votos como rey y el 27 de diciembre salió hacia España. Ese mismo día el general Prim era víctima de un atentado en Madrid, siendo asesinado
Cánovas del Castillo
Político español, artífice del régimen de la Restauración. Esa vocación centrista quedó confirmada al integrarse en la Unión Liberal, partido creado por Leopoldo O'Donnell para interponerse entre moderados y progresistas. Durante el Sexenio Revolucionario de 1868-74, asumió el liderazgo de una minoría conservadora en las Cortes, señalándose en los debates contra el sufragio universal y la libertad de cultos. Atacó tanto al régimen democrático de Amadeo de Saboya como a la Primera República que le sucedió, aprovechando los fracasos de ambos ensayos para consolidar su opción de restaurar la monarquía de los Borbones, pero no en la persona de la ex reina Isabel II -cuyo descrédito había provocado la revolución-, sino en la de su hijo, a quien haría reponer como rey con el nombre de Alfonso XII. Una vez que abdicó la reina madre en el exilio (1870), Antonio Cánovas consiguió plenos poderes para dirigir la causa monárquica (1873), mientras orientaba la educación del príncipe en Inglaterra y le hacía proclamar el llamado Manifiesto de Sandhurst Preparó e hizo aprobar la Constitución de 1876, estableciendo una monarquía liberal inspirada en las prácticas parlamentarias europeas. La clave era acabar con la violencia política y los pronunciamientos militares que habían marcado el reinado de Isabel II; Cánovas diseñó un modelo bipartidista al estilo británico, formando él mismo un gran Partido Conservador a partir de la extinta Unión Liberal; y buscó una figura que aglutinara la opción política alternativa, encontrándola en Sagasta, que asumiría el liderazgo del Partido Liberal, con el cual se turnarían los conservadores en el poder.
Tras gobernar casi sin interrupciones hasta 1881, Cánovas dejó el poder a Sagasta en aquel año, recuperándolo en 1884. Al morir Alfonso XII en 1885 y para consolidar la regencia de María Cristina de Habsburgo, selló con Sagasta el llamado «Pacto de El Pardo», por el cual ambos partidos se sucederían sin enfrentarse en la gobernación del país. Y es que, efectivamente, la peculiaridad del régimen canovista era que las elecciones constituían una farsa manejada por las redes oligárquicas del caciquismo, mientras que el Parlamento y el gobierno se formaban de espaldas a la opinión pública, en función de pactos entre los líderes de los dos partidos dinásticos y con una intervención decisiva de la Corona.
Juan Álvarez Mendizábal
Político español. Miembro de la burguesía comercial gaditana, actuó como proveedor del ejército organizado por Fernando VII para recuperar las colonias españolas en América (1820); junto con otros conspiradores, preparó el pronunciamiento de aquel ejército que, encabezado por el general Rafael de Riego, obligó al rey a aceptar la Constitución de 1812. No ocupó cargos políticos durante el siguiente Trienio Liberal, pero su significación le obligó a exiliarse cuando los «Cien mil hijos de San Luis» restablecieron en España el absolutismo (1823) Lla corriente progresista del liberalismo español le propuso como alternativa para sustituir en el gobierno al moderado Martínez de la Rosa en 1835. Un movimiento revolucionario obligó a la regente María Cristina de Borbón a entregar el poder a Mendizábal, que fue nombrado ministro de Hacienda y primer ministro (1835-36). La medida más significativa que adoptó fue la llamada desamortización de Mendizábal (1836), proceso de nacionalización de los bienes del clero regular para venderlos en pública subasta; aquella medida, inspirada por la Revolución francesa, tenía por objeto dinamizar la economía agrícola del país sacando al mercado libre el ingente patrimonio inmobiliario acumulado por las órdenes religiosas, formando además con sus compradores una clase media dispuesta a apoyar el régimen liberal y la causa de Isabel II; al mismo tiempo, la operación serviría para reducir la agobiante deuda pública y proporcionar al Estado medios económicos con los que financiar la guerra civil contra los carlistas La desconfianza de la regente le impidió completar su programa con la revisión del Estatuto Real en un sentido liberal y parlamentario, llevándole a dimitir en 1836.
Baldomero Espartero
Militar y político español. Hijo de un carretero de La Mancha, adoptó el segundo apellido de su padre (pues su nombre completo sería Baldomero Fernández Álvarez Espartero). Al estallar la Guerra de la Independencia (1808-14) abandonó la carrera eclesiástica y tomó las armas. Desde 1810 permaneció en el Cádiz sitiado por los franceses, donde se estaban desarrollando las Cortes constituyentes; allí realizó sus primeros estudios militares. Al morir Fernando VII, se decantó por el apoyo a la causa de Isabel II y de la regente María Cristina de Borbón, en virtud de sus convicciones constitucionales. Luchó contra la reacción absolutista en la Primera Guerra Carlista (1833-40), en la que desempeñó un papel destacado: sus éxitos militares le llevaron de ascenso en ascenso hasta obtener el mando del ejército del Norte a raíz del motín de los sargentos de La Granja (1835). Un pronunciamiento conjunto de militares moderados y progresistas le arrebató el poder, pronto se declararía mayor de edad a Isabel II y comenzaría una década de predominio conservador. Espartero se exilió en Inglaterra, de donde regresó en 1849 para vivir retirado en Logroño.
Ante el deterioro político del final de la década moderada (1844-54), las tendencias autoritarias de la reina y la hegemonía política de la minoría ultraconservadora, se produjo una nueva revolución en 1854, que llevó a Espartero a la presidencia del Gobierno; durante el siguiente «bienio progresista» (1854-56)
De nuevo fue expulsado del poder por un pronunciamiento encabezado por su antiguo aliado, el general Leopoldo O'Donnell. Tras la revolución que destronó a Isabel II en 1868, la oferta de Juan Prim de hacerle elegir por las Cortes rey constitucional de España, oferta que rechazó. Tras la coronación de Amadeo de Saboya, el nuevo monarca completó el encumbramiento honorífico de Espartero nombrándole príncipe de Vergara con tratamiento de alteza real.
Isabel II
Reina de España. Isabel II nació del cuarto matrimonio de Fernando VII con su sobrina María Cristina de Borbón, poco después de que el rey promulgara la Pragmática por la que se restablecía el derecho sucesorio tradicional castellano, según el cual podían acceder al trono las mujeres en caso de morir el monarca sin descendientes varones.
En virtud de aquella norma, Isabel II fue jurada como princesa de Asturias en 1833 y proclamada reina al morir su padre en aquel mismo año; sin embargo, su tío Carlos no reconoció la legitimidad de esta sucesión, reclamando su derecho al trono en virtud de la legislación anterior y desencadenando con esta actitud la Primera Guerra Carlista (1833-40).
Hasta que Isabel II alcanzara la mayoría de edad, la regencia recayó en su madre, María Cristina de Borbón, la cual encabezó la defensa de sus derechos dinásticos contra los partidarios de Carlos; para ello entabló una alianza con los liberales, que veían en la opción isabelina la posibilidad de hacer triunfar sus ideas frente al partido absolutista agrupado en torno a don Carlos. En consecuencia, llamó al gobierno a los liberales y aceptó el régimen semiconstitucional del Estatuto Real (1834); la presión de los liberales más avanzados le obligaría luego a admitir la nacionalización de los bienes de la Iglesia y el establecimiento de un régimen propiamente liberal (Constitución de 1837). Después de tres años de regencia de Espartero y de consiguiente predominio político de los progresistas, en 1843 fue derrocado el regente por un movimiento en el que participaron moderados y progresistas descontentos (1843); para evitar una nueva Regencia, se decidió adelantar la mayoría de edad de Isabel II, quien comenzó, por tanto, su reinado personal con sólo trece años. 14.5
El descontento de los liberales acabó por provocar una revolución que dio paso a un «Bienio Progresista» (1854-56), marcado de nuevo por la influencia de Espartero. Pero una nueva sublevación militar restableció la situación conservadora, abriendo un periodo de alternancia entre los moderados de Narváez y la Unión Liberal. Los progresistas, excluidos del poder, se inclinaron otra vez por la vía insurreccional, que prepararon desde el Pacto de Ostende de 1866; pero esta vez exigieron el destronamiento de Isabel, a la que acusaban de intervencionismo partidista y de deslealtad hacia la voluntad nacional.
El resultado fue la Revolución de 1868, que obligó a Isabel II a exiliarse en Francia. En 1870 abdicó en su hijo Alfonso y confió a Cánovas del Castillo la defensa en España de la causa de la restauración dinástica; ésta se logró tras el fracaso de los sucesivos regímenes políticos del Sexenio Revolucionario (1868-74), y la entronización de Alfonso XII.
Alcalá Galiano
Político y escritor español. Estudió en la Escuela de Cadetes de las Reales Guardias, pero ya en 1812 abandonó la carrera militar para dedicarse a la política, en la que destacaría como diplomático y orador. Desempeñó un papel de relieve en el pronunciamiento de Rafael del Riego en Cabezas de San Juan (1820) y en el subsiguiente Trienio Constitucional (1820-1823): avanzado representante del liberalismo, fue elegido diputado (1822) y presidió, durante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, la sesión de Cortes en que se propuso incapacitar a Fernando VII. En España a la muerte de Fernando VII, fue elegido diputado y, tras su paso al grupo moderado, ministro de Marina en 1836, en el Gobierno de Francisco Javier de Istúriz. La rebelión de la Granja y la persecución de los liberales lo obligó a expatriarse de nuevo a Inglaterra. Volvió a España en 1837, pero salió de nuevo en 1841.
Establecido definitivamente en el país y claro defensor de una línea moderada, fue ministro de Fomento en el Gobierno de Ramón María Narváez (1864-1865). En 1865, la destitución de Emilio Castelar de la cátedra de Historia de España, ordenada por Alcalá Galiano tras la publicación del artículo “El Rasgo” en el periódico La Democracia, supuso el final de su carrera política. Al cese del rector de la Universidad Central de Madrid, Pérez Montalbán, siguió la revuelta estudiantil del 10 de abril de 1865, sofocada por el ministro de Gobernación, Luis González Bravo, en la conocida como noche de San Daniel. Alcalá Galiano murió a las pocas horas de un ataque de apoplejía, en pleno Consejo de Ministros.
Manuel Quintana
Escritor y político español. Manuel José Quintana estudió leyes y filosofía en Salamanca, donde fue discípulo de Juan Antonio Meléndez Valdés. Fue amigo de Gaspar Melchor de Jovellanos y de Nicasio Álvarez de Cienfuegos y asimiló a su formación neoclásica las doctrinas de la ilustración dieciochesca (como reflejan sus odas A la paz entre España y Francia, 1795, y Al combate de Trafalgar, 1805, y sus dramas El duque de Viseo, 1801, y Pelayo, 1805).
Tras la invasión napoleónica, Quintana se unió a los grupos liberales que luchaban por la independencia. En 1808 publicó sus Poesías patrióticas y fundó el Semanario patriótico, publicado primero en Madrid y posteriormente en Cádiz. Trabajó activamente en la política de estos años redactando los manifiestos de la secretaría general de la Junta Suprema.
Con la llegada de Fernando VII al trono, Quintana sufrió presidio, recobrando su libertad tras el levantamiento de Rafael del Riego. La evolución política que siguió a la muerte del monarca le restituyó en sus cargos y honores (ministro del Consejo Real en 1834, presidente de la Dirección de Estudios en 1836, e instructor de Isabel II en 1840). En 1855 fue coronado por la reina Isabel II como poeta nacional.
Luis Daoiz
Militar español, héroe del levantamiento del dos de mayo de 1808 contra la invasión francesa. Era un artillero con experiencia de combate en el norte de África y en la guerra contra la Convención. Estuvo prisionero en Francia en 1794-96; y luego sirvió como artillero de la Armada, participando en la defensa de Cádiz y en dos viajes a América. Capitán desde 1800, estaba destinado desde comienzos de 1808 en el Parque de Artillería de Madrid. Al producirse la invasión francesa de la Península y saberse que Napoleón se había llevado a Bayona a la familia real (Carlos IV y su hijo Fernando VII), Luis Daoíz fue uno de los militares que salieron a las calles de Madrid para encabezar la insurrección popular contra las tropas francesas en el levantamiento del 2 de mayo de 1808, con el que dio comienzo la Guerra de la Independencia.
Junto con Pedro Velarde, Daoíz forma parte de un dúo mítico en la memoria histórica española, como encarnación del espíritu de independencia nacional, dignidad y valor patriótico que se atribuye a aquel movimiento. Murió de las heridas recibidas en aquella jornada luchando contra un general francés en la Calle Ancha de San Bernardo.
Pedro Velarde
Militar español que encabezó el levantamiento contra los franceses. En 1793 ingresó como cadete en el Real Colegio de Artillería de Segovia, del que salió en 1799 con el grado de subteniente; en 1801 tomó parte en la campaña contra Portugal.
En 1804 era ya un capitán del arma de Artillería destinado en el Estado Mayor de Madrid y experto en materias técnicas, de las que sería profesor en el Colegio de Segovia (1804-06). Posteriormente pasó a formar parte de la Junta Superior Económica del Arma de Artillería. Había sido un admirador de la obra de Napoleón Bonaparte; pero cuando éste intentó ocupar España aprovechando las disensiones internas de la familia real (1808), Velarde empezó a conspirar para frustrar sus intenciones.
En colaboración con el capitán Luis Daoíz, Pedro Velarde preparó un plan militar para la insurrección contra los franceses (la «confabulación de los artilleros»), que quedó arruinado en los días siguientes por los traslados de tropas españolas y las precauciones que tomaron los franceses. Murat intentó conseguir su colaboración ofrenciéndole pasarse al ejército francés, pero no lo consiguió.
El 2 de mayo de aquel año estalló en Madrid el motín popular contra los franceses con el cual comenzó la Guerra de la Independencia (1808-14). Velarde, como Daoíz, se unió a la revuelta, tratando de organizarla de modo eficaz. Tomó el Parque de Artillería de Monteleón y repartió sus armas entre los sublevados, pero sucumbió al primer ataque de los franceses.
GUÍA MAPA
Elisa Aparicio Montes
Created on November 23, 2022
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CALLES DE MADRID
Elisa Aparicio Montes 2ºBach C.
Mapa de Madrid
Agustín Argüelles
Político español. Diputado en las Cortes de Cádiz (1812), destacó por su elocuencia. Encarcelado por Fernando VII de 1814 a 1820, fue liberado al advenimiento del Trienio Liberal (1820) y nombrado ministro de Gobernación (hasta 1821). En 1823, tras la caída del régimen constitucional, se refugió en Gran Bretaña. Muerto Fernando VII, retornó a España y reemprendió su carrera política. En 1841 fue designado tutor de Isabel II. Con la reacción absolutista que retornó el trono a Fernando VII al concluir la Guerra de la Independencia. Tras la insurrección de Las Cabezas de San Juan protagonizada por el teniente coronel Rafael del Riego en enero de 1820, que dio paso al Trienio Liberal (1820-1823), Agustín Argüelles fue nombrado ministro de la Gobernación. En 1823, y ante la inminente invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, el Gobierno decidió, en un remedo del peregrinaje de 1812, retirarse a Sevilla y posteriormente a Cádiz, a lo que Fernando VII se negó rotundamente. Tras la muerte de Fernando VII, y durante la regencia de María Cristina de Borbón (1833-1840), fue elegido concejal gracias a la ayuda económica de sus amigos y participó intensamente en la vida política, aunque declinando siempre los cargos ministeriales.
María Cristina
Consorte y regente de España. Era hija del rey de Nápoles, Francisco I. Siendo muy joven se convirtió en la cuarta esposa de su tío Fernando VII de España. En 1830 le dio a éste la descendencia que no había tenido de enlaces anteriores, que resultó ser una niña, la futura reina Isabel II. Oportunamente, el rey había publicado poco antes la Pragmática Sanción, aprobada en 1789, por la que la Casa de Borbón restauraba las prácticas sucesorias tradicionales de Castilla, permitiendo el acceso al Trono de las mujeres. María Cristina luchó por asegurar la sucesión para su hija frente a las expectativas que había despertado la posibilidad de que el rey muriera sin descendencia en su hermano Carlos. La rebelión de los absolutistas, agrupados en el bando carlista, dio lugar a siete años de guerra civil (1833-40), que obligaron a María Cristina a buscar apoyo entre los liberales para garantizar el Trono de Isabel. En 1834 llamó a gobernar al moderado Martínez de la Rosa, quien dictó una amnistía para los liberales perseguidos por el régimen absolutista y puso en marcha unas primeras Cortes electivas mediante el Estatuto Real de aquel año. La presión combinada de los movimientos populares y de los pronunciamientos militares, determinaron la caída de aquel gabinete y la llamada al poder del progresista Mendizábal (1835), que puso en marcha la desamortización de los bienes de la Iglesia. En 1836 se produjo el «Motín de los sargentos» de La Granja, que condujo a la liquidación del régimen del Estatuto Real;
Rafael de Riego
Militar español. Miembro de los Guardias de Corps de Carlos IV, luchó contra los franceses en la Guerra de la Independencia (1808-14). Estuvo prisionero en Francia, en donde recibió la influencia ideológica del liberalismo revolucionario. Se abrió así un periodo de monarquía constitucional (el Trienio Constitucional de 1820-23), enormemente difícil por la deslealtad del rey al régimen que le habían impuesto los liberales. El propio Riego se convirtió en símbolo del liberalismo radical y colaboró con los gobiernos liberales como capitán general de Galicia y de Aragón y presidente de las Cortes (1822). Cuando se produjo la invasión francesa de los «Cien mil hijos de San Luis», que venía a restablecer el absolutismo, Riego encabezó la resistencia en Andalucía (1823); pero fue derrotado, capturado y ejecutado. Pervivió, sin embargo, en la memoria popular como un héroe mítico de la lucha por la libertad; la marcha que tocaban sus tropas durante los hechos de 1820 siguió sonando como himno revolucionario a lo largo del siglo XIX y fue declarada himno nacional de España por la Segunda República (1931-39).
Leopoldo O’Donnell
Militar y político español. Procedente de una familia de militares de origen irlandés al servicio de la monarquía española desde el siglo XVIII, Leopoldo O'Donnell hizo sus primeras armas en defensa de la causa constitucional durante la Primera Guerra Carlista (1833-40), dándose la circunstancia de que sus hermanos combatían en el bando contrario. Políticamente se encuadró junto a Narváez entre los moderados, contrarios al progresismo de Espartero; el triunfo de Espartero le hizo exiliarse en 1840, participar en la fallida sublevación de Diego de León (1841) y en la conspiración de militares moderados que acabaron con la Regencia de Espartero en 1843. En 1854 O'Donnell encabezó un golpe de Estado que dio paso a un bienio de hegemonía política de éstos. O'Donnell se integró como ministro de la Guerra en un gobierno presidido por Espartero (1854-56), mientras fundaba un partido propio de vocación centrista, la Unión Liberal. En 1856 provocó la caída de Espartero y le sustituyó como jefe de gobierno, poniendo fin al proceso constituyente abierto por los progresistas para regresar a la Constitución moderada de 1845, si bien enmendada con un Acta Adicional que reflejaba la voluntad unionista de conservar algunas conquistas del liberalismo avanzado. Se abrió entonces un periodo de alternancia política entre los unionistas de O'Donnell y los moderados históricos de Narváez, que se turnaron excluyendo del poder a los progresistas. Su periodo de gobierno se caracterizó por una cierta apertura política y un gran auge económico, con expansión de los ferrocarriles, construcción de obras públicas y mejora del aparato administrativo y estadístico del Estado.
Francisco Serrano
Militar y político español. Hijo de un militar liberal, nació durante el asedio francés a la plaza de Cádiz, en donde se reunían las primeras Cortes españolas. Ingresó en el ejército en 1822 y ascendió por méritos propios durante la Primera Guerra Carlista (1833-40). En 1839, siendo ya brigadier, dio el salto a la política, alineándose con la opción progresista que representaba Espartero. Al estallar una nueva revolución progresista en 1854, volvió para apoyar otra vez a Espartero. Durante el Bienio Progresista que entonces comenzó fue director general de Artillería, alineándose con el partido centrista que quería formar O'Donnell entre progresistas y moderados (la Unión Liberal) Muerto O'Donnell al año siguiente, Serrano le sucedió como jefe de la Unión Liberal y sumó al partido a las conspiraciones antidinásticas de progresistas y demócratas. Participó de manera decisiva en la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II, venciendo a las tropas gubernamentales en la batalla de Alcolea. Cuando el golpe de Estado del general Pavía disolvió las Cortes republicanas en 1874, Serrano fue nombrado presidente del gobierno y del Poder Ejecutivo, instaurando una especie de dictadura republicana de talante conservador; su ambición era perpetuarse como dictador, pero la destrucción de las fuerzas republicanas había abierto el camino para la restauración de los Borbones, precipitada en aquel mismo año por el pronunciamiento de Arsenio Martínez Campos en Sagunto. Serrano aceptó al nuevo rey, Alfonso XII, y pretendió desempeñar un papel importante en el nuevo régimen como jefe del Partido Constitucional.
Espoz y Mina
Militar español. Nombrado jefe de las partidas de Navarra en la guerra de la Independencia, Francisco Espoz y Mina consiguió unir bajo su mando a todos los grupos guerrilleros; obtuvo sonadas victorias sobre los franceses y conquistó Tafalla. Terminada la guerra y a la vuelta de Fernando VII, encabezó una conspiración liberal en Pamplona (1814) que fracasó, lo que le llevó a refugiarse en Francia. Volvió al triunfar el alzamiento liberal de Rafael del Riego; fue capitán general de Galicia, y en 1822 se le envió a Cataluña. Allí llevó a cabo una campaña magistral que le permitió limpiar el país de partidas absolutistas en el espacio de seis meses. Se opuso con las armas a la expedición de los Cien Mil Hijos de San Luis, resistiendo en Barcelona la invasión francesa absolutista, pero capituló en noviembre de 1823 y huyó a Gran Bretaña. En 1830 intentó una penetración por el País Vasco contra el régimen de Fernando VII, pero tuvo que escapar rápidamente hacia Francia. Amnistiado por María Cristina de Borbón, fue virrey de Navarra y capitán general de Cataluña. Destacó en la lucha contra los carlistas porque mandó ejecutar a la madre de Ramón Cabrera, hecho que despertó la repulsa general. Fue el único capaz de enfrentarse al general carlista Tomás de Zumalacárregui.
Conde de Toreno
Político español. En 1808 participó en Asturias en el levantamiento contra los franceses. En 1811 fue elegido diputado, destacándose entre los liberales exaltados. Exiliado (1814-1820), al volver presidió las Cortes extraordinarias (1820-1822) y después de renunciar a formar Gobierno viajó a París (1822), no regresando hasta 1832 con unas ideas mucho más conservadoras. Ministro de Hacienda (1834-1835) en el Gobierno de Martínez de la Rosa, intentó disminuir la deuda exterior, evitando pagar la que Fernando VII había contraído con los Rothschild. Como primer ministro (1835), tras el Gobierno de Martínez de la Rosa, consiguió algunas victorias sobre los carlistas, pero no pudo controlar el estallido revolucionario en gran parte del país. Dimitió ese mismo año.
Plaza del 2 de mayo
Esta plaza es uno de los lugares principales donde se produjeron los hechos del dos de mayo de 1808. Es decir, la batalla por la independencia que libraron los madrileños contra el ejército francés de Napoléon. El monumento que hay en el centro de la plaza está dedicado a los capitanes Daoiz y Velarde, protagonistas de la jornada. Fue la mañana del dos de mayo. Las tropas napoleónicas ocupaban la ciudad y grupos de madrileños empezaron a congregarse frente al Palacio Real y en otros puntos estratégicos de la ciudad. La situación fue crispándose y los franceses hicieron fuego de artillería contra la multitud. La rebelión estalló y en cuestión de minutos se extendió por toda la ciudad. Los militares españoles recibieron orden de no intervenir, pero los artilleros del Parque de Monteléon la desobedecieron para unirse al pueblo. Los capitanes Daoiz y Velarde se encerraron en el cuartel junto a sus hombres. En una jornada angustiosa y sangrienta, los militares lucharon en desventaja a la vez que en las calles se producían todo tipo de altercados. Daoiz y Velarde acabarían muriendo esa mañana, igual que muchos madrileños, y la ciudad sería rendida.
Alfonso XII
Hijo de Isabel II, acompañó a su madre al exilio cuando fue destronada por la Revolución de 1868. En 1870, Isabel II abdicó en favor de su hijo; y en 1873 dejó en manos de Cánovas del Castillo la defensa de la causa borbónica en España. Cánovas envió al futuro Alfonso XII a completar su formación en la academia militar inglesa de Sandhurst, a fin de impregnarle de los principios de la monarquía parlamentaria británica. En 1874, con la crisis de la Primera República, Cánovas estimó que la descomposición del régimen revolucionario dejaba el terreno para la vuelta de los Borbones, lanzando en nombre del príncipe el llamado «Manifiesto de Sandhurst», en el que se postulaba como artífice de una reconciliación nacional. Los acontecimientos se precipitaron por el pronunciamiento militar de Martínez Campos en Sagunto, que proclamó rey a Alfonso. Éste viajó inmediatamente de París a Barcelona y entró en Madrid como rey poco después (1874). Cánovas elaboró un nuevo régimen político basado en el liberalismo doctrinario y conocido como «Restauración», plasmado en la Constitución de 1876. Alfonso XII quedó relegado a un papel de árbitro entre el partido conservador y el liberal que se turnaban pacíficamente en el poder, evitando los pronunciamientos militares y las algaradas populares En cuanto a los asuntos internos, don Alfonso se comportó como un rey constitucional, ejerciendo prudentemente su prerrogativa de nombrar primer ministro: hasta 1881 confió en los conservadores. Alfonso XII murió de tuberculosis con sólo 27 años, haciendo temer por la continuidad de la dinastía.
Sagasta
Político liberal español. Era ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y profesor de su escuela en Madrid. Militó desde joven en el Partido Progresista, con el que participó en la Revolución de 1854. Por entonces instaló en Zamora su principal «feudo» político, al ser nombrado presidente de la junta revolucionaria de aquella ciudad; luego la representó como diputado en las Cortes desde 1854. Tras la breve experiencia de poder progresista del bienio, volvió a la oposición como diputado y periodista de La Iberia; y en 1863 accedió a la dirección de este diario madrileño, que desde entonces se consideraría portavoz de las posturas políticas de Sagasta Ante la marginación de los progresistas del gobierno por parte de Isabel II, Sagasta promovió la estrategia del retraimiento (negativa a participar en las elecciones) y la preparación de una revolución para acceder al poder. Participó en dos intentonas fracasadas en 1866 (la de Juan Prim y la del Cuartel de San Gil) y en la que finalmente tuvo éxito y destronó a la reina en 1868. Encabezó una de las dos ramas en las que se escindió el Partido Progresista, quedando al frente de los constitucionales. Fue el último jefe de gobierno del Sexenio, desalojado del poder por el pronunciamiento de Martínez Campos, que restauró a los Borbones en la persona de Alfonso XII (1874). Luego asumió el marco político establecido y trabajó durante el resto de su vida por reformarlo en un sentido más democrático y progresista. A partir de su Partido Constitucionalista fue logrando la unidad de los demás líderes liberales y progresistas no republicanos, que se unieron en el Partido Liberal Fusionista (1880) y luego en el definitivo Partido Liberal (1885), siempre con Sagasta como jefe de filas.
Juan Prim
Ganó fama durante la primera Guerra Carlista. Finalizada, fue elegido diputado progresista por Tarragona (1841). Capitán general de Granada durante el Bienio Progresista (1855-1856). Próximo a la Unión Liberal, en 1856 llegó a teniente general y fue nombrado senador. En la guerra de Marruecos (1859-1860) tomó parte en las batallas de Castillejos y Tetuán, que le dieron el título de grande de España y el marquesado de Castillejos. En el año 1861 encabezó la participación española de la expedición europea a México. En 1862 deja la Unión Liberal para entrar en el Partido Progresista. Fue desterrado a Oviedo (1864) y rompió con Ramón María Narváez y con Leopoldo O'Donnell dedicándose a conspirar. Alentó el Pacto de Ostende (1866) intentando derrocar a la reina Isabel II. El 19 de septiembre de 1868, después de proclamar el manifiesto España con honra apoyado por Práxedes Mateo Sagasta y Manuel Ruiz Zorrilla, con la ayuda de Francisco Serrano Bedoya y Juan Bautista Topete, desembarcó en Cádiz. Una parte del Ejército se dirigió a Madrid y Prim consiguió las adhesiones de ciudades de Andalucía, Cataluña y Levante. Formado gobierno provisional, presidido por Francisco Serrano, le encargó el Ministerio de Guerra. En junio de 1869 asumió la presidencia del gobierno, sin abandonar el Ministerio. Presentó la candidatura de Amadeo de Saboya, que las Cortes aceptaron (noviembre de 1870). El 26 de noviembre de 1870 Amadeo era elegido por 191 votos como rey y el 27 de diciembre salió hacia España. Ese mismo día el general Prim era víctima de un atentado en Madrid, siendo asesinado
Cánovas del Castillo
Político español, artífice del régimen de la Restauración. Esa vocación centrista quedó confirmada al integrarse en la Unión Liberal, partido creado por Leopoldo O'Donnell para interponerse entre moderados y progresistas. Durante el Sexenio Revolucionario de 1868-74, asumió el liderazgo de una minoría conservadora en las Cortes, señalándose en los debates contra el sufragio universal y la libertad de cultos. Atacó tanto al régimen democrático de Amadeo de Saboya como a la Primera República que le sucedió, aprovechando los fracasos de ambos ensayos para consolidar su opción de restaurar la monarquía de los Borbones, pero no en la persona de la ex reina Isabel II -cuyo descrédito había provocado la revolución-, sino en la de su hijo, a quien haría reponer como rey con el nombre de Alfonso XII. Una vez que abdicó la reina madre en el exilio (1870), Antonio Cánovas consiguió plenos poderes para dirigir la causa monárquica (1873), mientras orientaba la educación del príncipe en Inglaterra y le hacía proclamar el llamado Manifiesto de Sandhurst Preparó e hizo aprobar la Constitución de 1876, estableciendo una monarquía liberal inspirada en las prácticas parlamentarias europeas. La clave era acabar con la violencia política y los pronunciamientos militares que habían marcado el reinado de Isabel II; Cánovas diseñó un modelo bipartidista al estilo británico, formando él mismo un gran Partido Conservador a partir de la extinta Unión Liberal; y buscó una figura que aglutinara la opción política alternativa, encontrándola en Sagasta, que asumiría el liderazgo del Partido Liberal, con el cual se turnarían los conservadores en el poder. Tras gobernar casi sin interrupciones hasta 1881, Cánovas dejó el poder a Sagasta en aquel año, recuperándolo en 1884. Al morir Alfonso XII en 1885 y para consolidar la regencia de María Cristina de Habsburgo, selló con Sagasta el llamado «Pacto de El Pardo», por el cual ambos partidos se sucederían sin enfrentarse en la gobernación del país. Y es que, efectivamente, la peculiaridad del régimen canovista era que las elecciones constituían una farsa manejada por las redes oligárquicas del caciquismo, mientras que el Parlamento y el gobierno se formaban de espaldas a la opinión pública, en función de pactos entre los líderes de los dos partidos dinásticos y con una intervención decisiva de la Corona.
Juan Álvarez Mendizábal
Político español. Miembro de la burguesía comercial gaditana, actuó como proveedor del ejército organizado por Fernando VII para recuperar las colonias españolas en América (1820); junto con otros conspiradores, preparó el pronunciamiento de aquel ejército que, encabezado por el general Rafael de Riego, obligó al rey a aceptar la Constitución de 1812. No ocupó cargos políticos durante el siguiente Trienio Liberal, pero su significación le obligó a exiliarse cuando los «Cien mil hijos de San Luis» restablecieron en España el absolutismo (1823) Lla corriente progresista del liberalismo español le propuso como alternativa para sustituir en el gobierno al moderado Martínez de la Rosa en 1835. Un movimiento revolucionario obligó a la regente María Cristina de Borbón a entregar el poder a Mendizábal, que fue nombrado ministro de Hacienda y primer ministro (1835-36). La medida más significativa que adoptó fue la llamada desamortización de Mendizábal (1836), proceso de nacionalización de los bienes del clero regular para venderlos en pública subasta; aquella medida, inspirada por la Revolución francesa, tenía por objeto dinamizar la economía agrícola del país sacando al mercado libre el ingente patrimonio inmobiliario acumulado por las órdenes religiosas, formando además con sus compradores una clase media dispuesta a apoyar el régimen liberal y la causa de Isabel II; al mismo tiempo, la operación serviría para reducir la agobiante deuda pública y proporcionar al Estado medios económicos con los que financiar la guerra civil contra los carlistas La desconfianza de la regente le impidió completar su programa con la revisión del Estatuto Real en un sentido liberal y parlamentario, llevándole a dimitir en 1836.
Baldomero Espartero
Militar y político español. Hijo de un carretero de La Mancha, adoptó el segundo apellido de su padre (pues su nombre completo sería Baldomero Fernández Álvarez Espartero). Al estallar la Guerra de la Independencia (1808-14) abandonó la carrera eclesiástica y tomó las armas. Desde 1810 permaneció en el Cádiz sitiado por los franceses, donde se estaban desarrollando las Cortes constituyentes; allí realizó sus primeros estudios militares. Al morir Fernando VII, se decantó por el apoyo a la causa de Isabel II y de la regente María Cristina de Borbón, en virtud de sus convicciones constitucionales. Luchó contra la reacción absolutista en la Primera Guerra Carlista (1833-40), en la que desempeñó un papel destacado: sus éxitos militares le llevaron de ascenso en ascenso hasta obtener el mando del ejército del Norte a raíz del motín de los sargentos de La Granja (1835). Un pronunciamiento conjunto de militares moderados y progresistas le arrebató el poder, pronto se declararía mayor de edad a Isabel II y comenzaría una década de predominio conservador. Espartero se exilió en Inglaterra, de donde regresó en 1849 para vivir retirado en Logroño. Ante el deterioro político del final de la década moderada (1844-54), las tendencias autoritarias de la reina y la hegemonía política de la minoría ultraconservadora, se produjo una nueva revolución en 1854, que llevó a Espartero a la presidencia del Gobierno; durante el siguiente «bienio progresista» (1854-56) De nuevo fue expulsado del poder por un pronunciamiento encabezado por su antiguo aliado, el general Leopoldo O'Donnell. Tras la revolución que destronó a Isabel II en 1868, la oferta de Juan Prim de hacerle elegir por las Cortes rey constitucional de España, oferta que rechazó. Tras la coronación de Amadeo de Saboya, el nuevo monarca completó el encumbramiento honorífico de Espartero nombrándole príncipe de Vergara con tratamiento de alteza real.
Isabel II
Reina de España. Isabel II nació del cuarto matrimonio de Fernando VII con su sobrina María Cristina de Borbón, poco después de que el rey promulgara la Pragmática por la que se restablecía el derecho sucesorio tradicional castellano, según el cual podían acceder al trono las mujeres en caso de morir el monarca sin descendientes varones. En virtud de aquella norma, Isabel II fue jurada como princesa de Asturias en 1833 y proclamada reina al morir su padre en aquel mismo año; sin embargo, su tío Carlos no reconoció la legitimidad de esta sucesión, reclamando su derecho al trono en virtud de la legislación anterior y desencadenando con esta actitud la Primera Guerra Carlista (1833-40). Hasta que Isabel II alcanzara la mayoría de edad, la regencia recayó en su madre, María Cristina de Borbón, la cual encabezó la defensa de sus derechos dinásticos contra los partidarios de Carlos; para ello entabló una alianza con los liberales, que veían en la opción isabelina la posibilidad de hacer triunfar sus ideas frente al partido absolutista agrupado en torno a don Carlos. En consecuencia, llamó al gobierno a los liberales y aceptó el régimen semiconstitucional del Estatuto Real (1834); la presión de los liberales más avanzados le obligaría luego a admitir la nacionalización de los bienes de la Iglesia y el establecimiento de un régimen propiamente liberal (Constitución de 1837). Después de tres años de regencia de Espartero y de consiguiente predominio político de los progresistas, en 1843 fue derrocado el regente por un movimiento en el que participaron moderados y progresistas descontentos (1843); para evitar una nueva Regencia, se decidió adelantar la mayoría de edad de Isabel II, quien comenzó, por tanto, su reinado personal con sólo trece años. 14.5 El descontento de los liberales acabó por provocar una revolución que dio paso a un «Bienio Progresista» (1854-56), marcado de nuevo por la influencia de Espartero. Pero una nueva sublevación militar restableció la situación conservadora, abriendo un periodo de alternancia entre los moderados de Narváez y la Unión Liberal. Los progresistas, excluidos del poder, se inclinaron otra vez por la vía insurreccional, que prepararon desde el Pacto de Ostende de 1866; pero esta vez exigieron el destronamiento de Isabel, a la que acusaban de intervencionismo partidista y de deslealtad hacia la voluntad nacional. El resultado fue la Revolución de 1868, que obligó a Isabel II a exiliarse en Francia. En 1870 abdicó en su hijo Alfonso y confió a Cánovas del Castillo la defensa en España de la causa de la restauración dinástica; ésta se logró tras el fracaso de los sucesivos regímenes políticos del Sexenio Revolucionario (1868-74), y la entronización de Alfonso XII.
Alcalá Galiano
Político y escritor español. Estudió en la Escuela de Cadetes de las Reales Guardias, pero ya en 1812 abandonó la carrera militar para dedicarse a la política, en la que destacaría como diplomático y orador. Desempeñó un papel de relieve en el pronunciamiento de Rafael del Riego en Cabezas de San Juan (1820) y en el subsiguiente Trienio Constitucional (1820-1823): avanzado representante del liberalismo, fue elegido diputado (1822) y presidió, durante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis, la sesión de Cortes en que se propuso incapacitar a Fernando VII. En España a la muerte de Fernando VII, fue elegido diputado y, tras su paso al grupo moderado, ministro de Marina en 1836, en el Gobierno de Francisco Javier de Istúriz. La rebelión de la Granja y la persecución de los liberales lo obligó a expatriarse de nuevo a Inglaterra. Volvió a España en 1837, pero salió de nuevo en 1841. Establecido definitivamente en el país y claro defensor de una línea moderada, fue ministro de Fomento en el Gobierno de Ramón María Narváez (1864-1865). En 1865, la destitución de Emilio Castelar de la cátedra de Historia de España, ordenada por Alcalá Galiano tras la publicación del artículo “El Rasgo” en el periódico La Democracia, supuso el final de su carrera política. Al cese del rector de la Universidad Central de Madrid, Pérez Montalbán, siguió la revuelta estudiantil del 10 de abril de 1865, sofocada por el ministro de Gobernación, Luis González Bravo, en la conocida como noche de San Daniel. Alcalá Galiano murió a las pocas horas de un ataque de apoplejía, en pleno Consejo de Ministros.
Manuel Quintana
Escritor y político español. Manuel José Quintana estudió leyes y filosofía en Salamanca, donde fue discípulo de Juan Antonio Meléndez Valdés. Fue amigo de Gaspar Melchor de Jovellanos y de Nicasio Álvarez de Cienfuegos y asimiló a su formación neoclásica las doctrinas de la ilustración dieciochesca (como reflejan sus odas A la paz entre España y Francia, 1795, y Al combate de Trafalgar, 1805, y sus dramas El duque de Viseo, 1801, y Pelayo, 1805). Tras la invasión napoleónica, Quintana se unió a los grupos liberales que luchaban por la independencia. En 1808 publicó sus Poesías patrióticas y fundó el Semanario patriótico, publicado primero en Madrid y posteriormente en Cádiz. Trabajó activamente en la política de estos años redactando los manifiestos de la secretaría general de la Junta Suprema. Con la llegada de Fernando VII al trono, Quintana sufrió presidio, recobrando su libertad tras el levantamiento de Rafael del Riego. La evolución política que siguió a la muerte del monarca le restituyó en sus cargos y honores (ministro del Consejo Real en 1834, presidente de la Dirección de Estudios en 1836, e instructor de Isabel II en 1840). En 1855 fue coronado por la reina Isabel II como poeta nacional.
Luis Daoiz
Militar español, héroe del levantamiento del dos de mayo de 1808 contra la invasión francesa. Era un artillero con experiencia de combate en el norte de África y en la guerra contra la Convención. Estuvo prisionero en Francia en 1794-96; y luego sirvió como artillero de la Armada, participando en la defensa de Cádiz y en dos viajes a América. Capitán desde 1800, estaba destinado desde comienzos de 1808 en el Parque de Artillería de Madrid. Al producirse la invasión francesa de la Península y saberse que Napoleón se había llevado a Bayona a la familia real (Carlos IV y su hijo Fernando VII), Luis Daoíz fue uno de los militares que salieron a las calles de Madrid para encabezar la insurrección popular contra las tropas francesas en el levantamiento del 2 de mayo de 1808, con el que dio comienzo la Guerra de la Independencia. Junto con Pedro Velarde, Daoíz forma parte de un dúo mítico en la memoria histórica española, como encarnación del espíritu de independencia nacional, dignidad y valor patriótico que se atribuye a aquel movimiento. Murió de las heridas recibidas en aquella jornada luchando contra un general francés en la Calle Ancha de San Bernardo.
Pedro Velarde
Militar español que encabezó el levantamiento contra los franceses. En 1793 ingresó como cadete en el Real Colegio de Artillería de Segovia, del que salió en 1799 con el grado de subteniente; en 1801 tomó parte en la campaña contra Portugal. En 1804 era ya un capitán del arma de Artillería destinado en el Estado Mayor de Madrid y experto en materias técnicas, de las que sería profesor en el Colegio de Segovia (1804-06). Posteriormente pasó a formar parte de la Junta Superior Económica del Arma de Artillería. Había sido un admirador de la obra de Napoleón Bonaparte; pero cuando éste intentó ocupar España aprovechando las disensiones internas de la familia real (1808), Velarde empezó a conspirar para frustrar sus intenciones. En colaboración con el capitán Luis Daoíz, Pedro Velarde preparó un plan militar para la insurrección contra los franceses (la «confabulación de los artilleros»), que quedó arruinado en los días siguientes por los traslados de tropas españolas y las precauciones que tomaron los franceses. Murat intentó conseguir su colaboración ofrenciéndole pasarse al ejército francés, pero no lo consiguió. El 2 de mayo de aquel año estalló en Madrid el motín popular contra los franceses con el cual comenzó la Guerra de la Independencia (1808-14). Velarde, como Daoíz, se unió a la revuelta, tratando de organizarla de modo eficaz. Tomó el Parque de Artillería de Monteleón y repartió sus armas entre los sublevados, pero sucumbió al primer ataque de los franceses.