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LA CONQUISTA DEL PERÚ Y LAS GUERRAS CIVILES DE LOS CONQUISTADORES
Roxana Hernández Gar
Created on October 26, 2022
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La conquista del Tahuantinsuyo
Roxana Hernández García
Los Funerales de Atahualpa
Roxana Hernández García
Los Funerales de Atahualpa
El pintor piurano Luis Montero pintó este lienzo en Florencia con la intención de presentarlo en la Exposición Universal e París de 1867l. Sin embargo, la falta de recursos, le impidió transportarlo hasta Francia y tuvo que exhibirlo al público en su propio taller. Recibió gran reconocimiento de la crítica italiana, que lo consagró en el campo de la pintura. El cuadro da forma visual a un pasaje sobre la muerte del inca, tomado de la célebre “Historia de la conquista del Perú” de William Hickling Prescott publicada en 1847. En las exequias de Atahualpa en Cajamarca, celebradas por Valverde en presencia de Pizarro y sus hombres, las hermanas y mujeres del Inca entran en la iglesia para impedir la ceremonia, reclamando mayores honores para el Inca y pidiendo enterrarse con él.
Roxana Hernández García
La expedición de Pizarro como empresa comercial
La expedición de Pizarro fue concebida como una empresa comercial en el marco de las capitulaciones propias de la institucionalidad española: en este caso la Capitulación de Toledo. Sin entrar en mayores detalles de los acontecimientos,30 la “Conquista del Perú”, como todas las expediciones españolas en América, tenía un doble objetivo: el beneficio material y la obtención de prestigio. El antecedente fue la Compañía de Levante formada por Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque, aparentemente sustentada en una constitución de sociedad realizada en 1524 y que surge de una copia de 1526.31 En tal empresa, Luque aparecía como financista, pero existe la hipótesis de que el licenciado Diego de Espinoza fue el verdadero suministrador de fondos, a instancias de Pedrarias de Dávila, gobernador de Castilla de Oro, como se denominaba a Panamá. Hubo dos primeras expediciones, cuyos detalles escapan al objetivo de este trabajo y cuyo corolario fue la suscripción de la Capitulación de Toledo el 26 de julio de 1529. Por este documento, la Corona concedió con carácter exclusivo a Pizarro y Almagro los derechos de exploración y conquista de 200 leguas castellanas, desde el río Santiago hasta Chincha.
Contreras Carranza, Carlos. Compendio de Historia Económica del Perú. Tomo 2. Economia del período colonial temprano.
Roxana Hernández García
La expedición de Pizarro como empresa comercial
Contreras Carranza, Carlos. Compendio de Historia Económica del Perú. Tomo 2. Economia del período colonial temprano.
Roxana Hernández García
La expedición de Pizarro como empresa comercial
Contreras Carranza, Carlos. Compendio de Historia Económica del Perú. Tomo 2. Economia del período colonial temprano.
Roxana Hernández García
La expedición de Pizarro como empresa comercial
Contreras Carranza, Carlos. Compendio de Historia Económica del Perú. Tomo 2. Economia del período colonial temprano.
Roxana Hernández García
Las Guerras Civiles de los Conquistadores
Roxana Hernández García
División de las Gobernaciones
Roxana Hernández García
Guía básica para crear una presentación genial
El imperio incaico y su organización
El Imperio inca, el Tahuantinsuyu , era una formación estatal conformada por cuatro partes o regiones, suyus en quechua, a saber: Collasuyu, Antisuyu, Cuntisuyu y Chinchaysuyu. El centro del mundo inca, su particular ombligo del mundo, era el valle –y la ciudad– de Cuzco, una localidad ubicada en los Andes surcentrales peruanos a 3300 metros de altitud. Cuzco era la capital sagrada del estado incaico y donde se asentaba el orden dinástico bajo cuyo cargo estaba el control del Imperio. El Chinchaysuyu se situaba al noroeste de Cuzco y comprendía la costa y la sierra norte del actual Perú, que se extendía hacia Ecuador. Al noroeste se encontraba el Antisuyu, que comprendía las cuencas altas del río Amazonas y las laderas andinas orientales de la zona surcentral. El Collasuyu, en la zona sudoriental, incluía el entorno del lago Titicaca, es decir, la parte de la actual Bolivia que pertenecía al Imperio, así como tierras de los actuales Chile y Argentina. La cuarta parte, el Cuntisuyu, abarcaba la costa central y sureña del actual Perú.
Plata y sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú. Antonio Espino López. p.43
Roxana Hernández García
Armamento europeo y guerras indias
Uno de los temas más fértiles acerca de la conquista de las Indias ha versado sobre la contraposición entre las armas europeas y sus homónimas aborígenes. Al buscar una causalidad a prueba de mayores disquisiciones, buena parte de la historiografía americanista se contentó con señalar cómo los europeos, en este caso representados por los castellanos, estaban mucho mejor preparados desde el punto de vista tecnológico que los mesoamericanos o los incaicos, y a una distancia abismal del resto de los amerindios, para hacer la guerra. De ahí que estos no tuviesen ninguna posibilidad de victoria y las guerras, en sí mismas, fuesen de corta duración y, por ello –continuaba la argumentación–,tuvieran pocas consecuencias desagradables; pero nada más lejos de la realidad, como veremos. Ahora bien, las guerras civiles peruanas fueron un conflicto entre europeos, un asunto propio que se libró siguiendo las reglas de un juego cruel al estilo de Europa, aunque se pelease en América. Sin duda, los cronistas cuidaron muy mucho en sus descripciones y análisis de las batallas peruanas no olvidar el papel que debían desempeñar las diversas armas, ni a los oficiales más famosos, ni sus crueldades y hazañas. También procuraron hallar testigos imparciales de los hechos, si ellos mismos no los habían vivido para narrarlos a sus lectores. Y no fue fácil
Plata y sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú. Antonio Espino López. p.26
Roxana Hernández García
Armamento europeo y guerras indias
Sin duda, el uso de caballos en los combates impresionó a los amerindios en los primeros compases de la guerra. Ahora bien, su escaso número en casi todas partes no permite hablar de los mismos a la manera de una «caballería» desplegada como ocurría en Europa. Eso sí, la hueste indiana se sentiría más estimulada con su presencia, 17 mientras que el indio quizá acabó por ver en el caballo una posibilidad para ganar prestigio entre los suyos si conseguía matar alguno. En todo caso, se utilizaron más caballos en la conquista de Perú, donde el terreno no era el más apto para ellos, en comparación con la de México, y en proporción muchos más en la de Chile –donde no fueron del todo decisivos, pues la guerra se hizo eterna, entre otras cosas al usarlos también los reches– o en el intento de conquistar Florida por parte de Hernando de Soto, unveterano de la conquista peruana, el cual incorporó 350 en su hueste. 18 En cambio, en algunas batallas de las guerras civiles, el número de équidos presentes, si contamos ambos bandos, fue notable: en Las Salinas (1538) participaron 560 caballos; en la batalla de Chupas (1542) fueron 450 los convocados; en Añaquito (1546), solo las tropas del rebelde Gonzalo Pizarro contabilizaban 400 équidos y poco más de un centenar las del virrey Núñez Vela; en Huarina (1547), una batalla atípica en el fondo, solo participaron unos 350 caballos, pero en Jaquijahuana, tras un enorme esfuerzo, se convocaron 800 caballos. Incluso, durante la revuelta de Hernández Girón, en 1554, se utilizarían unas 300 monturas entre ambos bandos.
Plata y sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú. Antonio Espino López. p.27
Roxana Hernández García
Los caballos de los conquistadores.Poema de José Santos Chocano
Roxana Hernández García
Los caballos de los conquistadores.Poema de José Santos Chocano
Roxana Hernández García
Los caballos de los conquistadores.Poema de José Santos Chocano
Roxana Hernández García
Armamento europeo y guerras indias
Procuró Francisco Pizarro disimular la muerte de algún caballo, aunque bien pronto pudieron colegir sus hombres cómo los indios temían tanto a sus équidos como «el cortar de las espadas». Por ello, algunos de los ciento setenta compañeros que seguían a Pizarro comenzaron a murmurar al iniciar el ascenso a la sierra, «porque con tan poca gente se iba a meter en manos de los enemigos; que mejor hubiera sido aguardar en los llanos, que no andar por scierras (sic), donde los caballos valen poco». Como bien apunta Charles Mann, aunque siga poniendo por delante del acero a los caballos como principal argumento de la victoria hispana, los caminos incas no supusieron ninguna ventaja para los caballos europeos, ya que estaban construidos para las llamas. Estos animales, aclimatados a las alturas, pueden subir y bajar escaleras a buen paso, de modo que «los caminos de los incas cortaban en línea recta el fondo de los valles y recurrían a largas escaleras de piedra para ascender las cuestas por la vía más directa», un sistema que destrozaba los cascos de los équidos y obligaba a desmontar y llevarlos de las riendas, 20 momento en que el caballero y la montura eran muy vulnerables. Los soldados incas aprendieron a esperar a sus oponentes en las cimas y, mientras estos subían trabajosamente por aquellas escalas, les lanzaban piedras, las cuales llegaban a matar a algunos animales y espantaban a otros.
Plata y sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú. Antonio Espino López. p.28
Roxana Hernández García
Armamento europeo y guerras indias
Procuró Francisco Pizarro disimular la muerte de algún caballo, aunque bien pronto pudieron colegir sus hombres cómo los indios temían tanto a sus équidos como «el cortar de las espadas». Por ello, algunos de los ciento setenta compañeros que seguían a Pizarro comenzaron a murmurar al iniciar el ascenso a la sierra, «porque con tan poca gente se iba a meter en manos de los enemigos; que mejor hubiera sido aguardar en los llanos, que no andar por scierras (sic), donde los caballos valen poco». Como bien apunta Charles Mann, aunque siga poniendo por delante del acero a los caballos como principal argumento de la victoria hispana, los caminos incas no supusieron ninguna ventaja para los caballos europeos, ya que estaban construidos para las llamas. Estos animales, aclimatados a las alturas, pueden subir y bajar escaleras a buen paso, de modo que «los caminos de los incas cortaban en línea recta el fondo de los valles y recurrían a largas escaleras de piedra para ascender las cuestas por la vía más directa», un sistema que destrozaba los cascos de los équidos y obligaba a desmontar y llevarlos de las riendas, 20 momento en que el caballero y la montura eran muy vulnerables. Los soldados incas aprendieron a esperar a sus oponentes en las cimas y, mientras estos subían trabajosamente por aquellas escalas, les lanzaban piedras, las cuales llegaban a matar a algunos animales y espantaban a otros.
Plata y sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú. Antonio Espino López. p.28
Roxana Hernández García
Los Incas se confiaron por el poco número de soldados, armas y caballos
Pero esas descripciones no parecieron impresionar a los allegados de Atahualpa, los cuales solo se fijaban en el reducido número de la hueste hispana, y como «los caballos no traían armas» los pensaban matar con sus lanzas; además, los tiros de pólvora, es decir los cañones, solo eran dos. Por último, cabría insistir en que hoy día la moderna historiografía americanista ha reconocido que, en realidad, el más importante y decisivo instrumento de la conquista fue la ayuda otorgada por los propios aborígenes, además de la voluntad hispana por conquistar, y no tanto su preponderancia tecnológica. 39 Otra cuestión es el sentir –las convicciones, al fin y al cabo– de la mayor parte de los cronistas coetáneos, además del de los propios participantes. Muy difícil es hallar al indio aliado –los «amigos» como aparecen denominados en algunas narraciones–, guerrero en definitiva, en pie de igualdad con el europeo en las páginas de las crónicas. O en las obras del propio padre Las Casas. Y ello ocurre con especial evidencia en quienes escribieron sobre las guerras civiles de Perú. También es difícil encontrar alusiones, si bien las hay, al papel jugado por los esclavos africanos presentes en aquellas contiendas.
Plata y sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú. Antonio Espino López. p.32
Roxana Hernández García
La conquista del Imperio Incaico
Tres fueron las personas que lideraron la conquista del Imperio Inca, Francisco Pizarro (Trujillo, dieciséis de marzo de 1476 o 1478 – Lima, veintiséis de junio de 1541); Diego de Almagro (Almagro, 1475 – Cuzco, ocho de julio de 1538) y el sacerdote Hernando de Luque (Olvera ¿?- Panamá 1532 o 1533). Estos tres personajes castellanos firmaron el conocido como Pacto de Panamá el diez de marzo de 1526 por el cual quedaba constituida la Compañía de Levante que tenía el objetivo de realizar la conquista del vasto territorio perteneciente a los incas tras haber resultado fallido el primer intento de conquista realizado por ellos en 1524.
La conquista del Imperio Incaico
Los problemas entre Pizarro y Almagro comenzaron tras la firma de la Capitulación de Toledo,el veintiséis de julio del año 1529, Capitulación firmada por Francisco Pizarro y la Corona española, encabezada por la Reina Isabel de Portugal(ya que Carlos I estaba ausente) y por el Conde de Osorno, García Fernández Manrique, Presidente del Consejo de Indias en aquellos momentos. En esta capitulación, la Corona otorgaba a Pizarro la colonización de la Provincia de Nueva Castilla (Perú) desde el puerto de Tempulla o Santiago, en la costa del actual Ecuador, hasta la ciudad peruana de Chincha, unas doscientas leguas en total. Esa zona había sido explorada por Pizarro, Almagro y Luque desde 1524. Por lo tanto, esta capitulación significaba el triunfo personal de Pizarro sobre sus dos compañeros de conquista, a los que la Corona española relegaba a un segundo plano.
Causas de las Guerras Civiles
fueron causadas por disputas territoriales en el repartimiento de tierras conquistadas en la cordillera andina y la zona del actual Perú. Concretamente, el foco del enfrentamiento estuvo entre los dos conquistadores que se situaban al frente de las gobernaciones de Nueva Castilla, Francisco Pizarro, y Nueva Toledo, Diego de Almagro. Estas confrontaciones, inauguradas por dichos conquistadores en 1537, y pese a la ejecución de Almagro en 1538 y al asesinato de Pizarro en 1541 a manos de los almagristas, darán inicio a una serie de trágicos enfrentamientos entre gobernadores y conquistadores españoles en la zona andina del Perú, que se alargarán hasta los primeros años de la segunda mitad del siglo XVI.
La Capitulación de Toledo
El decreto real de la Capitulación de Toledo, firmada el 26 de julio de 1529 por la reina consorte, Isabel de Portugal, en nombre de Carlos V, supuso el triunfo definitivo de Francisco Pizarro en detrimento de sus socios en la conquista del Perú y compañeros en la Compañía de Levante, Hernando de Luque y Diego de Almagro. Este fue el principal detonante del conflicto debido a que se le otorgaban al trujillano una serie de privilegios desmedidos en comparación a los recibidos por Almagro y Hernando de Luque. La firma de estos documentos se da tras la presentación de Pizarro a Carlos V del proyecto de conquista de un grandioso y rico imperio, descubierto en la zona andina por él mismo junto a Hernando de Luque y Diego de Almagro. Dicho decreto, firmado por Pizarro en nombre de sus compañeros, también demuestra el respaldo completo que el extremeño va a recibir por parte de la Corona para su empresa en las Indias.
Pizarro obtuvo el beneplácito real para conquistar, colonizar y evangelizar el Perú, que recibiría el nombre de Nueva Castilla, territorio que abarca 200 leguas al sur de Santiago (o Tenempuela) hasta el pueblo de Chincha. Asimismo, se otorga a Pizarro el título de Capitán General y de Gobernador de la provincia de Nueva Castilla, además del de Alguacil Mayor y de Adelantado, los que ostentará con un carácter vitalicio. Se fijará su sueldo en 625.000 maravedíes, no obstante, también tendrá que mantener a diversos oficiales y servidores, los cuales obtendrán una remuneración justa por su trabajo. Del mismo modo, se le da poder para construir fortalezas y ejercer pleno gobierno en ellas e indicar las encomiendas, ejerciendo prácticamente todas las funciones que corresponden a un virrey.
La Capitulación de Toledo
Diego de Almagro recibió el rango de comandante de la fortaleza de Tumbez y fue nombrado hidalgo, obteniendo así todos los privilegios que ello conllevaba. Su asignación anual se cifró en 300.000 maravedíes, una cantidad mucho menor al salario de Pizarro..
A Hernando de Luque se le entregó el Obispado de Tumbez, por el que recibiría 1.000 ducados al año por parte de la Corona. Este último también obtuvo el título de «Protector de los Indios».
El sitio del Cuzco o cerco del Cuzco se produjo entre mayo de 1536 y marzo de 1537, en el marco de la guerra de reconquista incaica iniciada por Manco Inca contra los conquistadores españoles. Cuzco fue conquistada por una expedición liderada por Francisco Pizarro el 15 de noviembre de 1533, después de derrotar al ejército inca encabezado por el general Quizquiz.4 Un mes después, los conquistadores entronizaron a Manco Inca como monarca títere para facilitar su control sobre el Imperio Inca.
Primera guerra civil
Almagro y sus hombres se enteran del levantamiento que en la ciudad había protagonizado Manco Inca (llamado por los españoles Manco II). Decidentomar la ciudad, en parte por el fracaso de la expedición a Chile y en parte porque seguían creyendo que Cuzco estaba en su Gobernación. El ocho de abril del año 1537, Almagro y sus hombres toman la ciudad y apresan a los hermanos Francisco, Hernando y Gonzalo Pizarro.Posteriormente, Almagro se entera que el Capitán pizarrista Alonso de Alvarado (Secadura, perteneciente al municipio de Voto, Cantabria, 1500- Lima 1556) ha partido desde Lima con un ejército para intentar recuperar Cuzco. Las tropas de Alvarado se encontraron con las tropas de Almagro el doce de julio de ese año en la batalla del Puente de Abancay. Almagro derrotó a Alvarado, al cual apresó y llevó hacia Cuzco, mientras que el ejército de Alvarado fue obligado a unirse al de Almagro. Posteriormente, Almagro lleva preso dirección Lima a Hernando Pizarro pero comete el error de dejar prisioneros en Cuzco a Francisco Pizarro y a Alonso de Alvarado, que no tardan en escapar. Al enterarse Almagro, piensa en ejecutar a Hernando, pero le llegaron unas cartas de Francisco pidiéndole solucionar pacíficamente el conflicto, a lo cual Almagro aceptó. Ambos gobernadores se sometieron al arbitraje del fraile mercedario Francisco de Bobadilla y se encontraron en el pueblo de Mala, al sur de Lima, el trece de noviembre de 1537. Hubo altercados entre ambos bandos y Almagro, temiendo un atentado contra su vida, huyó a caballo y se refugió en Chincha. Bobadilla mandó a unos pilotos de mar realizar unas mediciones y ellos dictaminaron que los hermanos Pizarro tenían razón y que Cuzco les pertenecía. Entonces Bobadilla dictó sentencia ordenando el cese de las hostilidades y obligando a Almagro a abandonar Cuzco y liberar a Hernando. Como Almagro tenía en su poder aún a Hernando, Francisco Pizarrole ofreció una falsa tregua a Almagro consistente en decirle que se quedara siendo el Gobernador de Cuzco hasta que un emisario de Carlos I liquidara definitivamente el asunto a cambio de que liberara a Hernando, al cual Francisco prometía enviar a España en el plazo máximo de seis semanas, lo que era falso.
Primera guerra civil
Pero Almagro creyó a su antiguo socio y liberó a Hernando Pizarro. En vez de enviarlo a España, Francisco ordenó a su hermano reconquistar Cuzco. Hernando y Gonzalo Pizarro, junto a una nutrida tropa de leales, ascendieron hacia la sierra de Huancavelica. Las tropas de Almagro, lideradas por Rodrigo Orgóñezal estar Almagro enfermo(Oropesa 1490- Batalla de las Salinas, seis de abril de 1538),se apresuraron a la sierra para defender la colina. Entonces, Hernando y sus tropas rodearon la sierra pero no se dirigieron de inmediato a Cuzco ya que tuvieron que reponerse de la altura, que los dejó exhaustos. Una vez listo, Hernando Pizarro reemprendió la marcha hacia Cuzco y llegó a sus cercanías a inicios de abril del año 1538. Unos días antes, Almagro había entrado en la ciudad, preparando su defensa. Ambos ejércitos libraron la Batalla de las Salinas, a cinco kilómetros de Cuzco, el seis de abril de 1538. Las tropas de Almagro fueron derrotadas. Almagro, que en litera contempló de lejos la derrota de sus tropas, huyo a Cuzco pero fue tomado prisionero por Alonso de Alvarado.Fue juzgado y condenado a muerte, pero como esta sentencia provocó grandes protestas, Hernando ordenó que lo estrangularan en su celda y que su cadáver fuera sacado a la plaza para ser degollado el ocho de julio de 1538. Al parecer se hizo a espaldas de Francisco Pizarro, el cual había salido de Lima al enterarse de la victoria de sus partidarios, pero todavía no había llegado a Cuzco.
Primera guerra civil
Los almagristas volvieron a Lima tras la derrota en Las Salinas y se asentaron allí, sumidos en la pobreza. Fueron conocidos como los “Caballero de la Capa”, pues se decía que era tal su pobreza que tenían que compartir una sola capa. Tras la muerte de Diego de Almagro, quedaron liderados por su hijo Diego de Almagro “el Mozo”, de madre indígena, que había sido criado por el capitán Juan de Rada o Herrada (Navarra ¿?- Jauja, Perú, 1541). Los almagristas se cansaron de esperar al Juez que la Corona había prometido enviar para dirimir en la disputa entre los conquistadores y juraron entonces hacer justicia con sus manos vengando la muerte de Diego Almagro “el Viejo”. Encabezados por Rada, asaltaron el Palacio de Gobierno y mataron a Francisco Pizarro el veintiséis de junio de 1541.
El Pacificador La Gasca
La Gasca Con insistencia expresaba La Gasca su vehemente deseo de dejar el Perú, reiterando, como había quedado estipulado al abandonar la península, ser reemplazado tan pronto se solucionara el problema de Gonzalo Pizarro. Justificaba su deseo de retornar por el hecho de que numerosos españoles esperaban de él recompensas por abrazar la causa del rey, al faltar repartimientos que otrgar se quedaban en otros lugares… En una de esas misivas La Gasca decía que muchos se habían quedado sin encomienda y por lo tanto muy descontentos, circunstancias que lo acongojaban por ser personas desvergonzadas e inoportunas. La Gasca trató de deshacerse de los aventureros enviándolos a nuevos descubrimientos y asentamientos como los de Bracamoros, a fundar Jaén o el Tucumán… De regreso a España en una carta escrita a Felipe II narrando las dificultades con que tropezó en el Perú, mencionaba la “muchedumbre de gente perdida” y sin oficio que infestaba el país en aquella época y que se caracterizaba por estar siempre dispuesta a secundar cualquier alboroto o conspiración. Extraído de: Rostwotowski, María. Ensayos de Historia Andina. Elites, etnías y recursos. Instituto de Estudios Peruanos. Año 1993; pag: 297-298
Finalmente se fundó el Virreinato del Perú
El Gobierno de España consideró la necesidad de consolidar la autoridad y reducir el abuso de poder en un esfuerzo por proteger a los indígenas y el 20 de noviembre de 1542 el emperador Carlos I promulgo en Barcelona por Real Cédula las llamadas Leyes Nuevas ideadas por Bartolomé de las Casas, en la cual se creó la Real Audiencia o Real Audiencia de administrar la justicia civil y penal, en dichas leyes se establecía la supresión de las encomiendas hereditarias y de todo trabajo forzado de los indios . Posteriormente, en 1543 se creó el Virreinato del Perú en reemplazo de las antiguas gobernaciones de Nueva Castilla y Nueva León al mismo tiempo que la sede de la Real Audiencia de Panamá fue trasladada a la ciudad de los reyes o Lima capital del nuevo virreinato en donde Blasco Núñez de Vela fue nombrado como primer virrey del Perú . La Real Audiencia se formó de » oidores » o jueces que respondieron al virrey .
Las Guerras Civiles de los Conquistadores
https://iberoamericasocial.com/pizarristas-vs-almagristas-la-guerra-civil-peru-i/#:~:text=La%20lucha%20por%20el%20control,la%20disputa%20entre%20ambos%20l%C3%ADderes.&text=Alentado%20por%20sus%20partidarios%2C%20Almagro,Guerra%20Civil%20entre%20ambos%20bandos.