honduras
en el siglo Xx
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Grupo # 1: Ada Lisbeth Ventura Alvarado
Cindy Julissa Ramírez Hernández
Elsa Valentina Romero Sarmiento
Fanny Dixiana Paz Hernández
Sonia Janeth Enamorado Duarte
Yairin Gisella Lara Finley
Eduardo Enrique Guerra Velásquez
Noé Eduardo Chinchilla Pineda
Evolución política de Honduras en el siglo xx
El sistema político hondureño, a lo largo del siglo xx, fue bastante frágil e inestable como producto de las luchas internas partidistas, así como por la injerencia de las potencias extranjeras, particularmente de los EE. UU.
El poder ha permanecido invariablemente en manos de los militares o de los dos partidos políticos tradicionales: el liberal y el nacional—los cuales en la práctica han tenido pocas diferencias—. Por lo general, el partido Nacional ha representado a los sectores conservadores y ultraderechistas vinculados a los grupos terratenientes. Por su parte el Liberal ha tenido a ser más abierto ideológicamente.
Es difícil poder caracterizar todo el devenir político de Honduras durante el siglo xx. Sin embargo, para fines didácticos, se propone una periodización comprendida en los siguientes periodos políticos:
a) La hegemonía política de los Estados Unidos en Honduras: de Terencio Sierra a Vicente Mejía Colindres (1899-1933).
b) La dictadura de Tiburcio Carias Andino: la imposición de la “paz” política por la fuerza en Honduras (1933-1949).
c) La modernización estatal y la búsqueda del progreso: de Juan Manuel Gálvez a Ramón Villeda Morales (1940- 1963).
d) La militarización del estado hondureño: de Oswaldo López Arellano a Policarpo Paz García (1963-1982).
e) El retorno al orden constitucional y democrático: de Roberto Suazo Córdova a Ricardo Maduro (1982-2002)
La hegemonía política de los Estados Unidos en Honduras
Los gobiernos de Manuel Bonilla y Francisco Bertrand estimularon la cultura. Fomentaron la llegada al país de buenos espectáculos; apoyaron a poetas y escritores; auspiciaron la edición de obras nacionales, abrieron concursos y celebraron los juegos florales.
La inestabilidad es la característica dominante de la vida política hondureña durante el siglo xx. Honduras entro al siglo xx con la administración gubernamental de Terencio Sierra, el famoso “Tamagás de Coray” (1899-1903).
La aparición del diario El Cronista en abril de 1912, como un periódico independiente, fue muy significativa. También se hicieron presentes en el medio intelectual publicaciones como las revistas Esfinge, Tegucigalpa, Ateneo de Honduras, Hispanoamérica y otras, de vida muy breve algunas, que contribuyeron a elevar los valores intelectuales de Honduras en el exterior.
En las ciudades de San Pedro Sula y La Ceiba se publicaron diarios de mucha importancia como El Norte que apareció bajo la dirección del periodista don Vidal Mejía y se mantuvo durante varios años.
Sierra abrió el siglo xx en Honduras con una política de concesiones estatales a las compañías bananeras que ya comenzaban a realizar inversiones económicas en el país desde 1899. En 1902 entrego una concesión al estadounidense William Streich, quien recibió en arrendamiento cinco mil hectáreas de tierras en la zona costera de Omoa. A partir de ese momento, se empezó a perfilar la presencia y hegemonía económica y política de los EE. UU. en Honduras con una clara manifestación, la cual se pudo visualizar durante todo el siglo xx.
En los primeros 25 años del siglo se produjeron las guerras de 1903, 1907, 1911, 1919 y 1924 que derrocaron los gobiernos del doctor Juan Ángel Arias, del general Manuel Bonilla y el doctor Francisco Bertrand y la dictadura del general Rafael López Gutiérrez y el Consejo de Ministros. Además, hubo tres intentonas armadas contra el gobierno de Dávila; una contra el gobierno interino de Bertrand; otra contra el gobierno del general Manuel Bonilla en 1912; una más contra el doctor Bertrand en 1917; unas cuantas contra el Presidente general Rafael López Gutiérrez y el movimiento del general Gregorio Ferrera contra el gobierno provisional de Tosta.Como consecuencia de estos sucesos bélicos, algunos de los que tuvieron justificación por su carácter reivindicativo, el empobrecimiento del país fue general, la agricultura decayó, la ganadería sufrió cuantiosos daños, la deuda pública se incrementó; aumentaron los generales y coroneles surgidos de la violencia y el nombre del país fue arrastrado inmisericordemente a los abismos del descrédito.
Se generó un movimiento intelectual en el país, a partir de 1901. Escritores finiseculares entre los que estaban Juan Ramón Molina, Froylán Turcios, Jerónimo J. Reina, José Antonio Domínguez, Rómulo E. Durón y Carlos Alberto Uclés. A ellos se unieron en la primera década del siglo Augusto C. Coello, Luis Andrés Zúñiga, Julián López Pineda, Paulino Valladares, Ángel R. Fortín y Ramón Ortega y más adelante, Alfonso Guillén Zelaya, Rafael Heliodoro Valle, Joaquín Soto, Alonso A. Brito, Adán Canales, Alejandro Castro P., Guillermo Bustillo Reina, Martín Paz y Salatiel Rosales.La novelista doña Lucila Gamero de Medina continuó su obra creadora publicando su mejor novela Blanca Olmedo y surgieron narradores como Arturo Mejía Nieto y Arturo Martínez Galindo.
Para desgracia del país continuó la guerra civil asolando Honduras en forma despiadada.
Al comenzar el siglo XX, Honduras era un país agrario con medio millón de habitantes. El 01 de febrero de 1903, tras una guerra civil, asumía la presidencia con respaldo popular el General Manuel Bonilla, nacido el 7 de junio de 1849 en Juticalpa, pero por otro lado, el 18 de febrero, el vicepresidente Sierra imponía como Presidente de la República a Juan Ángel Arias. Bonilla se rebeló y obtuvo el respaldo del pueblo asumiendo la presidencia de facto el 12 de febrero y por ello Arias terminó su efímero mandato el 13 de abril. El 01 de marzo de 1906, Bonilla juramentaba como Presidente Constitucional de la República. A continuación, con el mejor estilo autoritario, Bonilla derogó, por séptima vez en la historia del país, la Constitución del Estado. Con el concurso de los mejores juristas que pudo reunir, estudiaron las cartas magnas de otros países y redactaron, además de la Constitución, todo un paquete de leyes que fueron aprobadas en 1906 y de paso disolvió el Congreso y apresó a sus opositores liberales. Ese año, las relaciones con Guatemala se enrarecen y desembocan en una guerra que termina con le Pacto Barblhead. Ese mismo año también, el Rey de España dictó el laudo de límites con Nicaragua que llevó a la revisión de las tres líneas fronterizas. A causa del laudo, en 1907 estalla la guerra con Nicaragua que provoca la caída de Bonilla quien es derrocado por los liberales con el respaldo del presidente de Nicaragua José Santos Zelaya. El 25 de marzo asume el control el Consejo de Ministros con Miguel Oqueli Bustillo, Máximo B. Morales, J. Ignacio Castro.
Manuel Bonilla 1-2-1903
El 18 de abril de 1907, asume la presidencia con carácter provisional, quien fue vicepresidente en el régimen anterior, General Miguel R. Dávila. El primer acto del nuevo mandatario fue restituir la Constitución de 1894. Manuel Bonilla marchó al exilio y se dedicó a conspirar, propiciando la entrada de revolucionarios hondureños procedentes de El Salvador, pero el intento fue sofocado. El 01 de marzo de 1908 jura el cargo de presidente.
A lo largo de esos años, los compradores estadounidenses de bananas pasaron a ser cultivadores, mediante concesiones del gobierno, lo que les permitió hacer inversiones en la agricultura y convertirse en propietarios de la tierra. Normalmente los agricultores llevaban la fruta a las playas donde eran cargadas en lanchones y de ahí a los barcos estadounidenses que los transportaban a los puertos de EEUU. Los primeros concesionarios fueron W. Streich, quien vendió su concesión a Samuel Zemurray, y la Vaccaro Brothers, una empresa familiar también estadounidense.
Miguel Dávila 18-4-1903
Francisco Bertrand Barahona 28-3-1911
Samuel Zemurray fundó la «Cuyamel Fruit Company» y los hermanos Vaccaro asociados con los Dantoni fundaron la «Vaccaro Brothers», que luego sería la «Standard Fruit Company». En el año 1911 el proyecto del ferrocarril financiado por los ingleses, era un fracaso que arrastraba una deuda impaga que sólo acumulaba intereses. De aprobarse el Tratado Paredes-Knox la deuda pasaba a manos de los banqueros de la J. P. Morgan quien impulsaría la terminación del ferrocarril que pasaría en concesión a la Rosario Mining y Honduras garantizaba el pago de la deuda, con los ingresos aduaneros. Estados Unidos se convertía en fiscalizador, vigilando el cumplimiento de los acuerdos, en especial por parte de Honduras.
A los concesionarios estadounidenses, esta fiscalización les molestaba porque dependían del ferrocarril manejado por la compañía minera, el paso por las aduanas controladas por la J. P. Morgan que debía pagar la deuda a los ingleses mediante los ingresos que obtenía por el tráfico marítimo, vigilado todo por el Departamento de Estado. Samuel Zemurray vio como alternativa, financiar la revuelta de Manuel Bonilla para luego pasarle la factura al gobierno beneficiando al millonario negocio bananero.
El Tratado Paredes-Knox hacía peligrar la soberanía de Honduras si EEUU ponía como excusa la inseguridad reinante en el país y el pretexto de proteger las inversiones estadounidenses. Dicho sea de paso, las inversiones estadounidenses no eran ya sólo de las empresas bananeras sino de bancos, entidades financieras y proveedores de bienes y servicios. Bonilla encuentra su oportunidad protestando por el Tratado Paredes-Knox y derroca al gobierno de Dávila. Estados Unidos tuvo que reconocer que Manuel Bonilla y Zemurray habían ganado la partida, que la clase política hondureña no veía con buena cara el tratado y que los empresarios bananeros en Honduras eran parte de la diplomacia del dólar. Bonilla es llevado en el USS Tacoma a Honduras y Miguel Dávila es derrocado, asumiendo la presidencia, Francisco Bertrand Barahona.A todo eso, la Minera Rosario se quedó con sólo su concesión, pero se benefició más tarde con la exportación de minerales a Estados Unidos durante las dos guerras mundiales, un negocio que en los momentos de tensión bélica era tan productivo como el de la fruta en tiempos de paz. Por su parte, con el propósito de fortalecer el negocio de la fruta, Zemurray abogó por una nueva concesión bananera a favor de la «United Fruit Company».
Zemurray comenzó comprando la fruta en mal estado que la United rechazaba en el puerto de Nueva Orleáns, convirtiéndose así en una especie de competidor y socio a la vez. La «United Fruit Company» ya tenía concesiones en Costa Rica, Guatemala, Colombia, Panamá y República Dominicana y era mucho más poderosa que Zemurray, pero la producción bananera de Honduras superaba la suma de la producción de los demás países centroamericanos. Las transnacionales estadounidenses se repartieron las fértiles tierras de la Costa y se formó un latifundio bananero que subyugó la soberanía hondureña. Con su enorme poder económico, la United constituyó en Honduras un enorme emporio bananero cuya capital fue el valle del Sula desde La Lima a Tela, y al oriente, en el área de Puerto Castilla y Trujillo. Al occidente del Valle de Sula y en dirección a Guatemala, se encontraba la posesión de la Cuyamel. La Ceiba y sus alrededores era propiedad de la Standard cuyo principal accionista era la Vaccaro Brothers.
Las bananeras controlaban toda la vida nacional, desde el ejecutivo hasta la prensa, pasando por el Congreso y las Fuerzas Armadas. Las dos más poderosas, la Cuyamel con Zemurray estaba aliada a los liberales, mientras que la United simpatizaba y estrechó lazos con el Partido Nacional. Obviamente la internacional United era mucho más poderosa que la Cuyamel que después de todo sólo operaba en Honduras, aunque obviamente ambas eran capitales estadounidenses bien protegidos por el Departamento de Estado. Adicionalmente a las concesiones se añadieron los comisariatos, que gozaron de exenciones legales para importar todo el equipo necesario para las explotaciones agrícolas, pero que fueron ampliadas para importar implementos domésticos, ropa, comida, bebidas, artículos deportivos. Todos esos productos se vendían, sin pagar impuestos al estado, en los comisariatos de las compañías bananeras. Por si fuera poco, aunque existía una moneda nacional, en la costa circulaba el dólar, no sólo en billetes sino en monedas, formando una banca paralela a la del Estado.
- El 01 de febrero de 1912, Manuel Bonilla recuperó la presidencia, pero no duró mucho en el cargo, porque murió en 1913; quien sí gozó de los beneficios fue Samuel Zemurray que prosperó y ganó influencias en la esfera del gobierno.
- Luego de la muerte de Bonilla, el Congreso nombra nuevamente Presidente Encargado a Francisco Bertrand. Al año siguiente, en 1914, ocurrió la primera huelga minera, en la Mina San Jacinto. Ese mismo año, el Tratado Bryan-chamorro referente a la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua y que otorga a Estados Unidos una base en la Bahía de Fonseca, es motivo de la protesta del gobierno de Bertrand, pero no interviene en la demanda presentada ante la Corte de Justicia Centroamericana. El conflicto en Europa y el alza en los precios benefician a la Minera Rosario que incrementa sus exportaciones de mineral a Estados Unidos.
Rafael López Gutiérrez 01-2-1920
- Bertrand asume nuevamente la presidencia el 01 de febrero de 1916. En dos años la situación no sufre mayores cambios, hasta que en 1918 empeora el conflicto fronterizo con Nicaragua. Por mediación del Departamento de Estado de Estados Unidos, los dos países aceptan detener el conflicto aceptando el status quo. Bertrand que pretende perpetuarse en el poder con la presión de Estados Unidos es derrocado en setiembre de 1919 y es reemplazado por el Consejo de Ministros compuesto por Salvador Aguirre, Santiago Meza Calix, Leopoldo Cardona, Jesús Bendaña, Héctor Valenzuela y Federico Smith.
El 01 de febrero de 1920 asume el cargo de Presidente Constitucional de la República el General Rafael López Gutiérrez. En 1921 un pacto restablece la unión centroamericana, constituyéndose un Consejo Federal y una Asamblea Centroamericana. Pero sólo se adhieren Honduras, El Salvador y Guatemala. En 1923 López Gutiérrez proclama la Ley Marcial. López se mantiene en el poder y es reelegido el 01 de febrero de 1924. En 1924 López Gutiérrez se declara dictador, pero un golpe de Estado del General Vicente Tosta desemboca en una guerra civil. El presidente López fallece el 10 de marzo.
Vicente Tosta Carrasco 30-4-1924
Asume el poder el Consejo de Ministros y la sangrienta guerra civil termina con la firma de un pacto de paz en el barco de guerra estadounidense USS Denver. El Consejo de Ministros presidido por Roque J. López y Francisco Bueso que asumió la dirección del Estado y designa a Vicente Tosta Carrasco como Presidente Provisional quien juramenta el 30 de abril de 1924.
Miguel Paz Barahona 01-2-1925
La Asamblea Constituyente convocó a elecciones resultando elegido como Presidente Constitucional de la República, Miguel Paz Barahona y desembarcan en Honduras tropas estadounidenses. Durante su gobierno no se realizaron importantes obras materiales, pero se produjo un lapso de relativa tranquilidad social. Garantizó el regreso de los asilados políticos y se llegó a un arreglo para cancelar la deuda con Inglaterra celebrando el Contrato Alcerro-King y recobrando su crédito en el extranjero. Persiguió a periodistas y opositores a su política incondicional con los intereses de Estados Unidos.
Tosta convocó a una Constituyente para dictar una nueva Carta Magna. Luego convocó a elecciones de diputados, pero el 6 de agosto de 1924, el General Gregorio Ferrera, Ministro de Guerra, se alzó en armas. La Asamblea delegó el Poder Ejecutivo en el General Tosta, quien declaró el Estado de Sitio y sancionó la Nueva Constitución. El General Ferrera se atrincheró en Lepaterique y tomo luego Lamani, La Esperanza, Gracias, Santa Rosa de Copan y otros lugares donde tenía partidarios. El General Tosta dejó el poder para combatir personalmente al General Ferrera y lo derrotó en uno de los combates más sangrientos de la historia de Honduras, en Ajuterique, La Paz. El General Ferrera buscó refugio en Guatemala.
Vicente Mejía Colindres 01-2-1929
Tiburcio Carias Andino 01-2-1933
El 01 de febrero de 1929 asume el poder el doctor Vicente Mejía Colindres, candidato liberal, que sufre un atentado durante la toma de posesión. En los inicios de su gobierno hubo relativa tranquilidad y un intento de recuperación económica; pero la depresión económica mundial afectó la economía nacional y la guerra civil se reanudó.
1 de febrero de 1933, tras un período de agitación asume el poder el General Tiburcio Carías, un corpulento hombre de 2 metros de estatura y más de 100 kg de peso, fundador del Partido Nacional. Carias era un positivista y laico que mantuvo a la Iglesia Católica separada del gobierno con el simple expediente de no aprobar a ningún candidato a al arzobispado. Durante su mandato confiaba más en su fuerza paramilitar que en el ejército regular debido a su desconfianza en los militares de carrera. Sus relaciones con Washington eran muy estrechas y seguía al pie de la letra los dictámenes que recibía, en especial si se trataba de expropiar las propiedades de los alemanes. Por supuesto que los bienes expropiados iban a parar a manos de sus partidarios y los privilegiados por el régimen.
Los favorecidos mantenían una incondicional fidelidad al régimen alimentado por el paternalismo y el clientelismo político. Su política de represión en contra de los opositores al régimen era sangrienta e implacable. Las consecuencias de la guerra civil de 1932 quedaron grabadas en la administración del General Tiburcio Carías Andino. Después de tres décadas de constante inestabilidad y de guerras intestinas, el régimen de Carías se propuso imponer la “Paz social” en Honduras y para ello, la opción de garantizar la estabilidad política -según el gobierno- radicaba en la disolución de la oposición. De esta forma, desde el principio de su gestión política, Carías aplicó la estrategia de debilitar a los opositores, no solamente a los principales miembros del Partido Liberal, sino también a los líderes más prominentes de las organizaciones obreras de las compañías bananeras o mineras.De este modo, la acción del gobierno cariísta se basó en la implementación de la política que algunos autores han denominado como “Encierro, entierro o destierro”, es decir, enviar al exilio, desaparecer o encarcelar a los opositores más peligrosos. Muchos rivales políticos como Ángel Zúñiga Huete, tuvieron que salir al exilio. Otros más fueron encarcelados como presos políticos, y en este caso, no solo fueron encerrados personas de ideología liberal, sino que incluso algunos miembros pertenecientes al Partido del General Carías, el Nacional, como fue el caso de José Jorge Callejas, que fue encarcelado y luego salió al exilio hacia Costa Rica.
Otros líderes obreros, como Manuel Cálix Herrera, máximo dirigente de la Liga Sindical del Norte, fue llevado a las celdas de la Fortaleza colonial de San Fernando de Omoa por ese tiempo un destino de los reos considerados como extremadamente peligrosos por el régimen- en donde falleció en 1936.
Gran parte del éxito en el afianzamiento de la “paz” durante el gobierno de Carías se basó en la labor que tuvieron los famosos “Comandantes de Armas”. Los cuales eran generalmente los “Hombres de confianza” del presidente, y los sitios en que fueron nombrados debían ser cuidados y vigilados tenazmente para evitar que se originaran conspiraciones o tentativas de insurrecciones en contra de Carías. Otro dato importante que garantizó la misión de debilitar a la oposición fue la organización de una Fuerza Aérea, que fue la rama militar más estimulada y gracias a esto, el país llegó a contar con la aviación militar más poderosa de la región centroamericana, sitial que Honduras todavía goza en la actualidad. Yapara 1943, el gobierno de Carías poseía un total de 18 aviones: 4 de entrenamiento, 2 tácticos y 12 de carga, así como 8 pilotos, 5 cadetes y 34mecánicos. La aviación tuvo entonces una importancia decisiva en el mantenimiento del régimen cariísta.
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El enclave Bananero.
Obras más importantes ejecutadas por el gobierno de Carías Embellecimiento de Tegucigalpa, en donde construyó una serie de obras para el ocio y el ornato de la capital, como por ejemplo el Estadio Nacional, los parques La Concordia, El Picacho o Naciones Unidas, el Monumento a la Paz en el Cerro Juana Laínez, el puente Carías, el edificio de la Municipalidad, el edificio de Telecomunicaciones, el adoquinamiento de la ciudad, el aeropuerto Toncontín, La escuela nacional de Bellas Artes etcétera. En otros lugares del país, se inició por ejemplo la Carretera Panamericana y se abrieron escuelas y colegios en varias ciudades y pueblos.
Desde inicios del XX la zona del caribe centroamericano es irrumpida por las grandes compañías bananeras norteamericanas, compañías como la United Fruit Company y Standard Fruit Company se apoderaron del paisaje atlántico de nuestros países. En aquella época, las economías de Nicaragua, Honduras y Costa Rica dependían en gran medida de la exportación de bananos a los EUA: “En los años que precedieron a la crisis mundial de 1929-1930, los ingresos obtenidos del café y el banano representaban casi el 90% de los que producía la exportación en Costa Rica, Guatemala y El Salvador, y el 70% en Honduras y Nicaragua (donde la extracción de oro y plata seguía siendo importante).” (La Piel de Centroamérica: una visión epidérmica de setenta y cinco años de su historia / Edelberto Torres Rivas.)
Al finalizar la segunda guerra mundial los modelos económicos van cambiando paulatinamente en la región producto del boom de la post guerra, pero en el caso de Honduras la dependencia política de las trasnacionales bananeras impide que se dé un desarrollo estructural de la economía, es más, la dependencia económica y política de los gobiernos nacionalistas y liberales crea una simbiosis agradable para la oligarquía y las empresas bananeras imperialistas. Estos gobiernos ponían concesiones, disponibilidad de recursos naturales, inexistencia de leyes laborales como incentivos jugosos para las trasnacionales bananeras.
El Gobierno declaró el estado de sitio en la zona, para septiembre los trabajadores se reincorporan a sus labores. En 1925 hay una huelga en las plantaciones de caña de la Cuyamel contando con el apoyo de los trabajadores de las otras compañías bananeras.
Para 1930 en La Ceiba estalla una huelga que exigía mejoras en las condiciones de trabajo, como en otras ocasiones el gobierno declara el estado de sitio y reprime a los trabajadores. Las crudas condiciones laborales hacían que afloraran algunas luchas esporádicas en las zonas de enclaves bananeros. Poco a poco y a través de años de lucha en los enclaves se va madurando la conciencia de la clase trabajadora.
Las luchas obreras no paran durante la dictadura Cariísta, aunque son reprimidas. En 1944 hay una gran manifestación en san Pedro Sula, la cual es tremendamente reprimida hasta convertirse en una masacre. La protesta estaba encaminada a denunciar los excesos de la dictadura exigiendo libertades democráticas. Durante la dictadura, liberales y comunistas eran asesinados y exiliados, la represión fue la antesala para que la huelga del 54 estallara con las magnitudes en que aconteció. .
La clase obrera de las Bananeras.
Todas estas concesiones dadas a las trasnacionales crean sujetos sociales que serán actores de la vida económica y política. En el caso de los enclaves bananeros en Honduras se puede contabilizar para 1953 alrededor de 35,000 trabajadores en las plantaciones bananeras. Desde 1916 en la Cuyamel Fruit Company hubo una huelga de trabajadores que brilló por el silencio de la prensa de la época. En agosto de 1920 en la Vaccaro Bros. Co. los trabajadores se declararon en huelga reclamando mejoras salariales
La huelga de 1954
Loremmet ergo sum, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy.En ese marco nacional y regional y a medida que avanzaba el año de 1954 las relaciones entre las compañías bananeras y trabajadores sulfuraban poco a poco. Por toda la costa norte los aires que exigían aumento salarial se encontraban con el calor de la explotación. Desde algunos años atrás se difundía en la zona bananera la propaganda de los periódicos Voz Obrera y Vanguardia Revolucionaria editada por el Partido Democrático Revolucionario Hondureño (PDRH). La propaganda de izquierda lograba distribuir 7,000 periódicos semanales. En estos se llamaba a organizar sindicatos, se exigían jornadas laborales de 8 horas, seguridad social y pago doble de días festivos. Como es de suponer el trabajo estructural era clandestino, en términos de la época se hacía trabajo de hormiga.Los añales de la huelga los podemos rastrear hasta el 28 de abril de 1954, cuando trabajadores de carga presentan una lista de reivindicaciones laborales a la compañía bananera. La Tela Railroad Company, subsidiaria de la United Fruit Company, rechazó el pliego petitorio ocasionando que el 29 de abril se realizará una asamblea de trabajadores, que fue acompañada por la solidaridad de trabajadores delegados por otros departamentos. Al día siguiente la asamblea de unos mil trabajadores decidió hacer una manifestación pública para conmemorar el día internacional de la clase trabajadora.
1954 fue un año bastante convulsivo en el norte de Centroamérica, en el caso de Honduras los partidos liberal y nacional llegan a un impase electoral al no obtener ninguno de los dos una amplia mayoría en las elecciones generales. En la segunda vuelta presidencial el fraude se hizo presente, dándole la oportunidad a Lozano Díaz, en ese momento presidente de la república, de disolver el parlamento apoyándose en las fuerzas armadas. Desde inicios de ese año la CIA planifica un golpe de Estado contra el presidente de Guatemala Jacobo Arbenz, para llevar a cabo sus planes la CIA necesitaba de la colaboración del gobierno hondureño que prestaría todo el apoyo posible a la invasión contra el gobierno de Guatemala.
Caída y enseñanzas.
La movilización no esperó mucho, en la mañana del 1ro de mayo los trabajadores salieron a desfilar para congregarse en el parque Ramón Rosa donde se pronunciaron los más acalorados discursos. Fue en ese mitin que se leyó la declaratoria de huelga de los trabajadores. La suerte estaba echada. Al igual que el calor del Caribe le da fuerza a los huracanes, así el calor del primero de mayo inició el vendaval, poco a poco otros sectores se van sumando a la huelga de los trabajadores bananeros. El 5 de mayo la tormenta llegaba al otro monopolio bananero, la Standart Fruit Company en donde los trabajadores se suman al paro general plegándose a las demandas de los huelguistas. Para Julio los paros se habían propagado por toda la Costa norte hondureña en fábricas, aserraderos, ingenios de azúcar y minas. Desde 7 de mayo los estudiantes de la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras (FEUH) se habían adherido a la huelga y trabajan en solidaridad a la misma..El 17 de mayo se constituye el COMITÉ CENTRAL DE HUELGA que se encargarían de coordinar alrededor de 35,000 trabajadores con representantes de distintos distritos bananeros: Tela, Cortes, El Progreso, La Lima y Batán. En el caso de la cuidad de Progreso se creó el fenómeno pre embrionario de poder dual, es decir que se formaron comités de apoyo, de vigilancia, es decir, los trabajadores gobernaban la localidad.x
A pesar del gran movimiento que significó la huelga bananera, la falta de una dirección consecuente fue mermando la lucha de los trabajadores. En la Lima la intervención de la compañía y el gobierno, favoreció que quedase electo el maestro Manuel de Jesús Valencia, dirigente de formación anticomunista. En La Ceiba la compañía logró un acuerdo separado con los trabajadores que se reincorporaron al trabajo. Siendo el Progreso el pico más álgido en lucha, la compañía y el gobierno combinaron represión con negociación para debilitar y derrotar la huelga. Para el 9 de Julio los trabajadores acosados por la traición, represión agotamiento terminan firmando un acta que no cumplía con las exigencias de los trabajadores bananeros.Las consecuencias de la huelga no fueron inmediatas, pero la huelga demostró la fortaleza de los trabajadores bananeros. La respuesta del régimen fue modificar la estructura de dominación por el temor de una revolución social organizada por la clase obrera.
Guerra de las 100 horas.
En 1956 el régimen da un nuevo golpe militar preventivo que termina flexibilizando las leyes del Estado otorgando conquistas como el código del trabajo: “Fue, además, el punto de partida de la promulgación de leyes laborales y de seguridad social, así como de la creación del Ministerio de Trabajo.” Asimismo el enclave bananero comienza su declive en el país: “Un efecto negativo de la huelga en el mercado de trabajo fue que redujo el empleo en las plantaciones de 35,000 trabajadores en 1953 a 16,000 en 1959” (Ídem) Pero más que la flexibilización que tiene que hacer el Estado a favor de los trabajadores, la premisa más grande que deja la huelga bananera de 1954 consiste en heredar a la clase trabajadora y campesina una tradición organizativa y combativa: “Más adelante, el campesinado pobre y sin tierra se activó como fuerza política autónoma, un hecho decisivo en el marco de una sociedad agraria atrasada” (Ídem
Fue un conflicto armado entre El Salvador y Honduras ocurrido del 14 al 18 de julio de 1969. Popularmente bautizada así debido a que durante un partido de las eliminatorias a la Copa Mundial de Fútbol de 1970 entre Honduras y El Salvador se evidenciaron las tensiones políticas entre estos dos países que finalmente los llevaron a las armadas. También conocido como Guerra de las 100 Horas fue una ofensiva breve que duró sólo 6 días.
El Fútbol
La situación social en ambos países era explosiva y se buscaba por parte de los militares gobernantes una salida conveniente para los grupos en el poder político de cada país. Los latifundistas controlaban la mayor parte de la tierra cultivable en El Salvador. Esto llevó a la emigración constante de campesinos pobres a regiones de Honduras cercanas a la frontera con El Salvador. En 1969, Honduras decidió redistribuir la tierra a campesinos hondureños, para lo cual expulsaron a los campesinos salvadoreños que habían vivido ahí durante varias generaciones. Esto generó una persecución de salvadoreños en Honduras y un regreso masivo de campesinos a El Salvador. Esta escalada de tensión fue aprovechada por los gobiernos de ambos países para orientar la atención de sus poblaciones hacia afuera, en vez de los conflictos políticos internos de cada país. Los medios de comunicación de ambos países jugaron un rol importante, alentando el odio entre hondureños y salvadoreños. Los conservadores en el poder en El Salvador temían que más campesinos implicarían más presiones a redistribuir la tierra en El Salvador, razón por la cual decidieron intervenir militarmente en Honduras.
El primer encuentro entre los equipos de Honduras y El Salvador para el Mundial de México 70 se realizó el 8 de junio de 1969 en Tegucigalpa. El partido lo ganó Honduras 1-0, pero fue apenas el inicio con lo que arrancó la guerra. El 16 de junio de 1969 se celebra en el Estadio Flor Blanca, el juego de vuelta.
El ambiente fue hostil para los hondureños hasta el día del partido. Con el temor inminente de una posible guerra, los salvadoreños residentes en honduras regresaron a su patria y los hondureños en El Salvador hicieron lo mismo
Finalmente, El Salvador consiguió su primer pase a una competición mundialista a efectuarse en México 1970.
Sucesos
El 14 de julio el ejército de El Salvador lanzó la invasión a Honduras con ataques aéreos sobre suelo hondureño. Un pelotón del ejército de El Salvador capturó la guarnición fronteriza de Ocotepeque en Honduras y otro contingente se desplazó a través del paso de El Amatillo. Su aviación bombardeó los aeropuertos de La Mesa y de Toncontín sin éxito. En respuesta, la aviación hondureña lanzó bombardeos.
La Organización de Estados Americanos negoció un alto al fuego la noche del 18 de julio que entró en vigor el 20 de julio. El gobierno salvadoreño exigió que cesara la persecución de sus compatriotas, pero la OEA le exigió antes desalojar suelo hondureño. Las tropas salvadoreñas se retiraron a principios de agosto.
Consecuencias de la guerra
La muerte de entre 4.000 y 6.000 civiles y más de 15.000 heridos dependiendo de la fuente.Entre 60.000 y 130.000 de los 300.000 salvadoreños indocumentados que vivían en Honduras fueron forzados a regresar a su país. El fin del esfuerzo de integración regional conocido como Mercado Común Centroamericano (MCCA), diseñado por EE. UU. como una contraparte económica regional para contrarrestar los efectos de la revolución socialista en Cuba. El refuerzo del papel político de los militares en ambos países. En El Salvador, en las elecciones legislativas que siguieron, la mayoría de los candidatos del Partido de Conciliación Nacional (PCN) de El Salvador, en esa fecha en el gobierno, salidos del Ejército, hicieron una enorme apología de su papel en el conflicto y, por consiguiente, resultaron victoriosos en las elecciones de diputados y alcaldes.
El agravamiento de la situación social en El Salvador, producto de las deportaciones desde Honduras, ya que el gobierno tuvo que facilitar a estas personas la reinserción económica, lo que no logró satisfacer (sigue siendo la zona más pobre de El Salvador). Aumentó la presión social que derivó en la guerra civil que vivió el país centroamericano.
El huracán Fifí, un desastre natural que azotó a Honduras, fue conocido también por Fifi-Orlene, un fenómeno que cobró la vida de 8,210 personas en el año de 1974, convirtiéndose en el tercer huracán más mortal de la cuenca del Atlántico. Uno de los hechos más trágicos fue en Choloma, departamento de Cortés, donde un alud de tierra cobró la vida de entre 2 mil y 5 mil personas. El 17 de septiembre de 1974, la fuerza descomunal de Fifí, que se formó en aguas del Caribe, causaba graves destrozos, principalmente en toda la zona norte del país, aunque el efecto de las torrenciales lluvias afectó a toda la geografía nacional. Ese año, el pequeño municipio al norte del país, quedó sepultado de lodo y todo tipo de basura. Choloma, que resurgió entre el lodo, fue declarado “Ciudad Mártir” y ahora es una región próspera del caribeño departamento de Cortés. En condiciones normales de tiempo, septiembre y octubre se han caracterizado por ser los meses más lluviosos en Honduras, pero el cambio climático el ciclo de precipitaciones se ha alterado.
Huracán Mitch
El huracán Mitch, uno de los huracanes más violentos del
siglo, se presentó en el nordeste de Honduras el 26 de octubre de 1998 y recorrió la costa norte con vientos destructivos de aproximadamente 250 km por hora y lluvias torrenciales
que duraron cuatro días debido al lento desplazamiento del huracán (a razón de 3 a km/hora). El 30 de octubre el Mitch, después de afectar las islas de la Bahía, se dirigió súbitamente al sur, penetrando en el territorio hondureño y transformándose rápidamente en tormenta tropical. Esta tormenta, igualmente imprevisible, desató lluvias torrenciales superiores a 600 mm durante cinco días consecutivos, que llevaron al desborde masivo de los ríos y provocaron severas inundaciones en los 18 departamentos del país, afectando en
particular toda la costa atlántica, la zona central –incluyendo a Tegucigalpa, la capital de Honduras– y la zona sur. El terrible meteoro dejó un saldo de casi 1.500.000 damnificados, entre ellos 5657 muertos, 8058 desaparecidos,
12.272 heridos y 285.000 personas que perdieron sus viviendas y tuvieron que refugiarse en más de 1375 albergues temporarios. Se estima, además, que resultó seriamente dañado
el 60% de la infraestructura vial del país, pues quedaron inutilizados 424 caminos y 107 carreteras, y destruidos 189 puentes, incomunicando en mayor o menor grado a 81 ciudades.
Por otra parte, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), quedaron destruidos o seriamente afectados un 70% de los cultivos, fundamentalmente de café, banana y piña (ananá), pérdidas que representan un monto superior a los US$800 millones solo en el sector agrícola.
Mujeres presentes
Las mujeres también acompañaron el desarrollo de la historia de esta nación en el siglo XX. Y entre los nombres más ilustres está Visitación Padilla, la primera mujer en organizar un movimiento feminista, incansable activista que luchó para que la mujer hondureña tuviera participación como ciudadana. El 25 de enero de 1954 estuvo presente en el acto cuando el presidente Julio Lozano Díaz permite el voto femenino por primera vez en la República de Honduras. También está Clementina Suárez, quien fue una poeta hondureña de reconocimiento internacional, originaria de Juticalpa, Olancho, que se caracterizó por ser mujer liberada, independiente y franca. Asimismo, destaca Lucila Gamero de Medina, una de las primeras escritoras hondureñas. Era originaria de Danlí, El Paraíso. Su visión feminista y avanzada la convirtieron en una mujer incomprendida, y también tuvo que lidiar con la insatisfacción de su género. Fue una luchadora por los derechos políticos de la mujer hondureña. La novela “Blanca Olmedo” es una de las más conocidas en Honduras, se le reconoce no por su mérito literario, sino por lo que tiene de crítica social.
Por último, resalta Jeannette Kawas, activista del medio ambiente y uno de los rostros de la lucha ambiental en Honduras. Conocida por los progresos realizados para preservar 449 especies de plantas, la diversidad de flora y fauna, lagunas costeras, afloramientos rocosos, entre otras actividades relacionadas. Realizó actos de protesta contra el gobierno de Carlos Roberto Reina por el otorgamiento de títulos de propiedad a campesinos y empresarios en las reservas de Punta Sal, hoy Parque Nacional Jeanette Kawas. Fue asesinada el 6 de febrero de 1995 en su casa en el barrio El Centro de Tela.
quien durante su mandato tomó la tarea de modernizar las endebles estructuras estatales del país, iniciando una política de reestructuración del aparato político que redundó en la mejora de las libertades cívicas, duramente reprimidas en la época de Tiburcio Carías Andino. Gálvez fomentó la modernización del Estado y la economía del país con medidas que incluyeron la creación del Banco Central de Honduras, Banco Nacional de Fomento, el impuesto sobre la renta y la oficialización del uso del lempira como moneda nacional.
Por otro lado, está Ramón Villeda Morales, quien como presidente del país de 1957 a 1963 estableció la seguridad social para los trabajadores hondureños y se auspició la elaboración de una nueva legislación laboral. Puso en marcha, con la ayuda de la Alianza para el Progreso del presidente estadounidense John F. Kennedy, una serie de reformas y logró institucionalizar un aparato estatal de servicios públicos referidos a educación, salud y vivienda.
En los 90 destacó por sus ideas Carlos Roberto Reina, presidente de 1994 a 1998, quien emprendió acciones definitivas para subordinar al poder civil a las Fuerzas Armadas quienes habían tutelado al país por más de tres décadas. Pasos decisivos para el fortalecimiento de la democracia y la sociedad civil fueron la creación de una policía civil y la abolición del servicio militar obligatorio.
Juan Manuel Gálvez
¡Gracias!
Por su atención
Honduras en el siglo XX
Lisbeth Ventura
Created on October 20, 2022
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honduras
en el siglo Xx
start
Grupo # 1: Ada Lisbeth Ventura Alvarado Cindy Julissa Ramírez Hernández Elsa Valentina Romero Sarmiento Fanny Dixiana Paz Hernández Sonia Janeth Enamorado Duarte Yairin Gisella Lara Finley Eduardo Enrique Guerra Velásquez Noé Eduardo Chinchilla Pineda
Evolución política de Honduras en el siglo xx
El sistema político hondureño, a lo largo del siglo xx, fue bastante frágil e inestable como producto de las luchas internas partidistas, así como por la injerencia de las potencias extranjeras, particularmente de los EE. UU. El poder ha permanecido invariablemente en manos de los militares o de los dos partidos políticos tradicionales: el liberal y el nacional—los cuales en la práctica han tenido pocas diferencias—. Por lo general, el partido Nacional ha representado a los sectores conservadores y ultraderechistas vinculados a los grupos terratenientes. Por su parte el Liberal ha tenido a ser más abierto ideológicamente.
Es difícil poder caracterizar todo el devenir político de Honduras durante el siglo xx. Sin embargo, para fines didácticos, se propone una periodización comprendida en los siguientes periodos políticos: a) La hegemonía política de los Estados Unidos en Honduras: de Terencio Sierra a Vicente Mejía Colindres (1899-1933). b) La dictadura de Tiburcio Carias Andino: la imposición de la “paz” política por la fuerza en Honduras (1933-1949). c) La modernización estatal y la búsqueda del progreso: de Juan Manuel Gálvez a Ramón Villeda Morales (1940- 1963). d) La militarización del estado hondureño: de Oswaldo López Arellano a Policarpo Paz García (1963-1982). e) El retorno al orden constitucional y democrático: de Roberto Suazo Córdova a Ricardo Maduro (1982-2002)
La hegemonía política de los Estados Unidos en Honduras
Los gobiernos de Manuel Bonilla y Francisco Bertrand estimularon la cultura. Fomentaron la llegada al país de buenos espectáculos; apoyaron a poetas y escritores; auspiciaron la edición de obras nacionales, abrieron concursos y celebraron los juegos florales.
La inestabilidad es la característica dominante de la vida política hondureña durante el siglo xx. Honduras entro al siglo xx con la administración gubernamental de Terencio Sierra, el famoso “Tamagás de Coray” (1899-1903).
La aparición del diario El Cronista en abril de 1912, como un periódico independiente, fue muy significativa. También se hicieron presentes en el medio intelectual publicaciones como las revistas Esfinge, Tegucigalpa, Ateneo de Honduras, Hispanoamérica y otras, de vida muy breve algunas, que contribuyeron a elevar los valores intelectuales de Honduras en el exterior. En las ciudades de San Pedro Sula y La Ceiba se publicaron diarios de mucha importancia como El Norte que apareció bajo la dirección del periodista don Vidal Mejía y se mantuvo durante varios años.
Sierra abrió el siglo xx en Honduras con una política de concesiones estatales a las compañías bananeras que ya comenzaban a realizar inversiones económicas en el país desde 1899. En 1902 entrego una concesión al estadounidense William Streich, quien recibió en arrendamiento cinco mil hectáreas de tierras en la zona costera de Omoa. A partir de ese momento, se empezó a perfilar la presencia y hegemonía económica y política de los EE. UU. en Honduras con una clara manifestación, la cual se pudo visualizar durante todo el siglo xx.
En los primeros 25 años del siglo se produjeron las guerras de 1903, 1907, 1911, 1919 y 1924 que derrocaron los gobiernos del doctor Juan Ángel Arias, del general Manuel Bonilla y el doctor Francisco Bertrand y la dictadura del general Rafael López Gutiérrez y el Consejo de Ministros. Además, hubo tres intentonas armadas contra el gobierno de Dávila; una contra el gobierno interino de Bertrand; otra contra el gobierno del general Manuel Bonilla en 1912; una más contra el doctor Bertrand en 1917; unas cuantas contra el Presidente general Rafael López Gutiérrez y el movimiento del general Gregorio Ferrera contra el gobierno provisional de Tosta.Como consecuencia de estos sucesos bélicos, algunos de los que tuvieron justificación por su carácter reivindicativo, el empobrecimiento del país fue general, la agricultura decayó, la ganadería sufrió cuantiosos daños, la deuda pública se incrementó; aumentaron los generales y coroneles surgidos de la violencia y el nombre del país fue arrastrado inmisericordemente a los abismos del descrédito.
Se generó un movimiento intelectual en el país, a partir de 1901. Escritores finiseculares entre los que estaban Juan Ramón Molina, Froylán Turcios, Jerónimo J. Reina, José Antonio Domínguez, Rómulo E. Durón y Carlos Alberto Uclés. A ellos se unieron en la primera década del siglo Augusto C. Coello, Luis Andrés Zúñiga, Julián López Pineda, Paulino Valladares, Ángel R. Fortín y Ramón Ortega y más adelante, Alfonso Guillén Zelaya, Rafael Heliodoro Valle, Joaquín Soto, Alonso A. Brito, Adán Canales, Alejandro Castro P., Guillermo Bustillo Reina, Martín Paz y Salatiel Rosales.La novelista doña Lucila Gamero de Medina continuó su obra creadora publicando su mejor novela Blanca Olmedo y surgieron narradores como Arturo Mejía Nieto y Arturo Martínez Galindo. Para desgracia del país continuó la guerra civil asolando Honduras en forma despiadada.
Al comenzar el siglo XX, Honduras era un país agrario con medio millón de habitantes. El 01 de febrero de 1903, tras una guerra civil, asumía la presidencia con respaldo popular el General Manuel Bonilla, nacido el 7 de junio de 1849 en Juticalpa, pero por otro lado, el 18 de febrero, el vicepresidente Sierra imponía como Presidente de la República a Juan Ángel Arias. Bonilla se rebeló y obtuvo el respaldo del pueblo asumiendo la presidencia de facto el 12 de febrero y por ello Arias terminó su efímero mandato el 13 de abril. El 01 de marzo de 1906, Bonilla juramentaba como Presidente Constitucional de la República. A continuación, con el mejor estilo autoritario, Bonilla derogó, por séptima vez en la historia del país, la Constitución del Estado. Con el concurso de los mejores juristas que pudo reunir, estudiaron las cartas magnas de otros países y redactaron, además de la Constitución, todo un paquete de leyes que fueron aprobadas en 1906 y de paso disolvió el Congreso y apresó a sus opositores liberales. Ese año, las relaciones con Guatemala se enrarecen y desembocan en una guerra que termina con le Pacto Barblhead. Ese mismo año también, el Rey de España dictó el laudo de límites con Nicaragua que llevó a la revisión de las tres líneas fronterizas. A causa del laudo, en 1907 estalla la guerra con Nicaragua que provoca la caída de Bonilla quien es derrocado por los liberales con el respaldo del presidente de Nicaragua José Santos Zelaya. El 25 de marzo asume el control el Consejo de Ministros con Miguel Oqueli Bustillo, Máximo B. Morales, J. Ignacio Castro.
Manuel Bonilla 1-2-1903
El 18 de abril de 1907, asume la presidencia con carácter provisional, quien fue vicepresidente en el régimen anterior, General Miguel R. Dávila. El primer acto del nuevo mandatario fue restituir la Constitución de 1894. Manuel Bonilla marchó al exilio y se dedicó a conspirar, propiciando la entrada de revolucionarios hondureños procedentes de El Salvador, pero el intento fue sofocado. El 01 de marzo de 1908 jura el cargo de presidente. A lo largo de esos años, los compradores estadounidenses de bananas pasaron a ser cultivadores, mediante concesiones del gobierno, lo que les permitió hacer inversiones en la agricultura y convertirse en propietarios de la tierra. Normalmente los agricultores llevaban la fruta a las playas donde eran cargadas en lanchones y de ahí a los barcos estadounidenses que los transportaban a los puertos de EEUU. Los primeros concesionarios fueron W. Streich, quien vendió su concesión a Samuel Zemurray, y la Vaccaro Brothers, una empresa familiar también estadounidense.
Miguel Dávila 18-4-1903
Francisco Bertrand Barahona 28-3-1911
Samuel Zemurray fundó la «Cuyamel Fruit Company» y los hermanos Vaccaro asociados con los Dantoni fundaron la «Vaccaro Brothers», que luego sería la «Standard Fruit Company». En el año 1911 el proyecto del ferrocarril financiado por los ingleses, era un fracaso que arrastraba una deuda impaga que sólo acumulaba intereses. De aprobarse el Tratado Paredes-Knox la deuda pasaba a manos de los banqueros de la J. P. Morgan quien impulsaría la terminación del ferrocarril que pasaría en concesión a la Rosario Mining y Honduras garantizaba el pago de la deuda, con los ingresos aduaneros. Estados Unidos se convertía en fiscalizador, vigilando el cumplimiento de los acuerdos, en especial por parte de Honduras. A los concesionarios estadounidenses, esta fiscalización les molestaba porque dependían del ferrocarril manejado por la compañía minera, el paso por las aduanas controladas por la J. P. Morgan que debía pagar la deuda a los ingleses mediante los ingresos que obtenía por el tráfico marítimo, vigilado todo por el Departamento de Estado. Samuel Zemurray vio como alternativa, financiar la revuelta de Manuel Bonilla para luego pasarle la factura al gobierno beneficiando al millonario negocio bananero.
El Tratado Paredes-Knox hacía peligrar la soberanía de Honduras si EEUU ponía como excusa la inseguridad reinante en el país y el pretexto de proteger las inversiones estadounidenses. Dicho sea de paso, las inversiones estadounidenses no eran ya sólo de las empresas bananeras sino de bancos, entidades financieras y proveedores de bienes y servicios. Bonilla encuentra su oportunidad protestando por el Tratado Paredes-Knox y derroca al gobierno de Dávila. Estados Unidos tuvo que reconocer que Manuel Bonilla y Zemurray habían ganado la partida, que la clase política hondureña no veía con buena cara el tratado y que los empresarios bananeros en Honduras eran parte de la diplomacia del dólar. Bonilla es llevado en el USS Tacoma a Honduras y Miguel Dávila es derrocado, asumiendo la presidencia, Francisco Bertrand Barahona.A todo eso, la Minera Rosario se quedó con sólo su concesión, pero se benefició más tarde con la exportación de minerales a Estados Unidos durante las dos guerras mundiales, un negocio que en los momentos de tensión bélica era tan productivo como el de la fruta en tiempos de paz. Por su parte, con el propósito de fortalecer el negocio de la fruta, Zemurray abogó por una nueva concesión bananera a favor de la «United Fruit Company».
Zemurray comenzó comprando la fruta en mal estado que la United rechazaba en el puerto de Nueva Orleáns, convirtiéndose así en una especie de competidor y socio a la vez. La «United Fruit Company» ya tenía concesiones en Costa Rica, Guatemala, Colombia, Panamá y República Dominicana y era mucho más poderosa que Zemurray, pero la producción bananera de Honduras superaba la suma de la producción de los demás países centroamericanos. Las transnacionales estadounidenses se repartieron las fértiles tierras de la Costa y se formó un latifundio bananero que subyugó la soberanía hondureña. Con su enorme poder económico, la United constituyó en Honduras un enorme emporio bananero cuya capital fue el valle del Sula desde La Lima a Tela, y al oriente, en el área de Puerto Castilla y Trujillo. Al occidente del Valle de Sula y en dirección a Guatemala, se encontraba la posesión de la Cuyamel. La Ceiba y sus alrededores era propiedad de la Standard cuyo principal accionista era la Vaccaro Brothers.
Las bananeras controlaban toda la vida nacional, desde el ejecutivo hasta la prensa, pasando por el Congreso y las Fuerzas Armadas. Las dos más poderosas, la Cuyamel con Zemurray estaba aliada a los liberales, mientras que la United simpatizaba y estrechó lazos con el Partido Nacional. Obviamente la internacional United era mucho más poderosa que la Cuyamel que después de todo sólo operaba en Honduras, aunque obviamente ambas eran capitales estadounidenses bien protegidos por el Departamento de Estado. Adicionalmente a las concesiones se añadieron los comisariatos, que gozaron de exenciones legales para importar todo el equipo necesario para las explotaciones agrícolas, pero que fueron ampliadas para importar implementos domésticos, ropa, comida, bebidas, artículos deportivos. Todos esos productos se vendían, sin pagar impuestos al estado, en los comisariatos de las compañías bananeras. Por si fuera poco, aunque existía una moneda nacional, en la costa circulaba el dólar, no sólo en billetes sino en monedas, formando una banca paralela a la del Estado.
Rafael López Gutiérrez 01-2-1920
El 01 de febrero de 1920 asume el cargo de Presidente Constitucional de la República el General Rafael López Gutiérrez. En 1921 un pacto restablece la unión centroamericana, constituyéndose un Consejo Federal y una Asamblea Centroamericana. Pero sólo se adhieren Honduras, El Salvador y Guatemala. En 1923 López Gutiérrez proclama la Ley Marcial. López se mantiene en el poder y es reelegido el 01 de febrero de 1924. En 1924 López Gutiérrez se declara dictador, pero un golpe de Estado del General Vicente Tosta desemboca en una guerra civil. El presidente López fallece el 10 de marzo.
Vicente Tosta Carrasco 30-4-1924
Asume el poder el Consejo de Ministros y la sangrienta guerra civil termina con la firma de un pacto de paz en el barco de guerra estadounidense USS Denver. El Consejo de Ministros presidido por Roque J. López y Francisco Bueso que asumió la dirección del Estado y designa a Vicente Tosta Carrasco como Presidente Provisional quien juramenta el 30 de abril de 1924.
Miguel Paz Barahona 01-2-1925
La Asamblea Constituyente convocó a elecciones resultando elegido como Presidente Constitucional de la República, Miguel Paz Barahona y desembarcan en Honduras tropas estadounidenses. Durante su gobierno no se realizaron importantes obras materiales, pero se produjo un lapso de relativa tranquilidad social. Garantizó el regreso de los asilados políticos y se llegó a un arreglo para cancelar la deuda con Inglaterra celebrando el Contrato Alcerro-King y recobrando su crédito en el extranjero. Persiguió a periodistas y opositores a su política incondicional con los intereses de Estados Unidos.
Tosta convocó a una Constituyente para dictar una nueva Carta Magna. Luego convocó a elecciones de diputados, pero el 6 de agosto de 1924, el General Gregorio Ferrera, Ministro de Guerra, se alzó en armas. La Asamblea delegó el Poder Ejecutivo en el General Tosta, quien declaró el Estado de Sitio y sancionó la Nueva Constitución. El General Ferrera se atrincheró en Lepaterique y tomo luego Lamani, La Esperanza, Gracias, Santa Rosa de Copan y otros lugares donde tenía partidarios. El General Tosta dejó el poder para combatir personalmente al General Ferrera y lo derrotó en uno de los combates más sangrientos de la historia de Honduras, en Ajuterique, La Paz. El General Ferrera buscó refugio en Guatemala.
Vicente Mejía Colindres 01-2-1929
Tiburcio Carias Andino 01-2-1933
El 01 de febrero de 1929 asume el poder el doctor Vicente Mejía Colindres, candidato liberal, que sufre un atentado durante la toma de posesión. En los inicios de su gobierno hubo relativa tranquilidad y un intento de recuperación económica; pero la depresión económica mundial afectó la economía nacional y la guerra civil se reanudó.
1 de febrero de 1933, tras un período de agitación asume el poder el General Tiburcio Carías, un corpulento hombre de 2 metros de estatura y más de 100 kg de peso, fundador del Partido Nacional. Carias era un positivista y laico que mantuvo a la Iglesia Católica separada del gobierno con el simple expediente de no aprobar a ningún candidato a al arzobispado. Durante su mandato confiaba más en su fuerza paramilitar que en el ejército regular debido a su desconfianza en los militares de carrera. Sus relaciones con Washington eran muy estrechas y seguía al pie de la letra los dictámenes que recibía, en especial si se trataba de expropiar las propiedades de los alemanes. Por supuesto que los bienes expropiados iban a parar a manos de sus partidarios y los privilegiados por el régimen.
Los favorecidos mantenían una incondicional fidelidad al régimen alimentado por el paternalismo y el clientelismo político. Su política de represión en contra de los opositores al régimen era sangrienta e implacable. Las consecuencias de la guerra civil de 1932 quedaron grabadas en la administración del General Tiburcio Carías Andino. Después de tres décadas de constante inestabilidad y de guerras intestinas, el régimen de Carías se propuso imponer la “Paz social” en Honduras y para ello, la opción de garantizar la estabilidad política -según el gobierno- radicaba en la disolución de la oposición. De esta forma, desde el principio de su gestión política, Carías aplicó la estrategia de debilitar a los opositores, no solamente a los principales miembros del Partido Liberal, sino también a los líderes más prominentes de las organizaciones obreras de las compañías bananeras o mineras.De este modo, la acción del gobierno cariísta se basó en la implementación de la política que algunos autores han denominado como “Encierro, entierro o destierro”, es decir, enviar al exilio, desaparecer o encarcelar a los opositores más peligrosos. Muchos rivales políticos como Ángel Zúñiga Huete, tuvieron que salir al exilio. Otros más fueron encarcelados como presos políticos, y en este caso, no solo fueron encerrados personas de ideología liberal, sino que incluso algunos miembros pertenecientes al Partido del General Carías, el Nacional, como fue el caso de José Jorge Callejas, que fue encarcelado y luego salió al exilio hacia Costa Rica.
Otros líderes obreros, como Manuel Cálix Herrera, máximo dirigente de la Liga Sindical del Norte, fue llevado a las celdas de la Fortaleza colonial de San Fernando de Omoa por ese tiempo un destino de los reos considerados como extremadamente peligrosos por el régimen- en donde falleció en 1936. Gran parte del éxito en el afianzamiento de la “paz” durante el gobierno de Carías se basó en la labor que tuvieron los famosos “Comandantes de Armas”. Los cuales eran generalmente los “Hombres de confianza” del presidente, y los sitios en que fueron nombrados debían ser cuidados y vigilados tenazmente para evitar que se originaran conspiraciones o tentativas de insurrecciones en contra de Carías. Otro dato importante que garantizó la misión de debilitar a la oposición fue la organización de una Fuerza Aérea, que fue la rama militar más estimulada y gracias a esto, el país llegó a contar con la aviación militar más poderosa de la región centroamericana, sitial que Honduras todavía goza en la actualidad. Yapara 1943, el gobierno de Carías poseía un total de 18 aviones: 4 de entrenamiento, 2 tácticos y 12 de carga, así como 8 pilotos, 5 cadetes y 34mecánicos. La aviación tuvo entonces una importancia decisiva en el mantenimiento del régimen cariísta. .
El enclave Bananero.
Obras más importantes ejecutadas por el gobierno de Carías Embellecimiento de Tegucigalpa, en donde construyó una serie de obras para el ocio y el ornato de la capital, como por ejemplo el Estadio Nacional, los parques La Concordia, El Picacho o Naciones Unidas, el Monumento a la Paz en el Cerro Juana Laínez, el puente Carías, el edificio de la Municipalidad, el edificio de Telecomunicaciones, el adoquinamiento de la ciudad, el aeropuerto Toncontín, La escuela nacional de Bellas Artes etcétera. En otros lugares del país, se inició por ejemplo la Carretera Panamericana y se abrieron escuelas y colegios en varias ciudades y pueblos.
Desde inicios del XX la zona del caribe centroamericano es irrumpida por las grandes compañías bananeras norteamericanas, compañías como la United Fruit Company y Standard Fruit Company se apoderaron del paisaje atlántico de nuestros países. En aquella época, las economías de Nicaragua, Honduras y Costa Rica dependían en gran medida de la exportación de bananos a los EUA: “En los años que precedieron a la crisis mundial de 1929-1930, los ingresos obtenidos del café y el banano representaban casi el 90% de los que producía la exportación en Costa Rica, Guatemala y El Salvador, y el 70% en Honduras y Nicaragua (donde la extracción de oro y plata seguía siendo importante).” (La Piel de Centroamérica: una visión epidérmica de setenta y cinco años de su historia / Edelberto Torres Rivas.)
Al finalizar la segunda guerra mundial los modelos económicos van cambiando paulatinamente en la región producto del boom de la post guerra, pero en el caso de Honduras la dependencia política de las trasnacionales bananeras impide que se dé un desarrollo estructural de la economía, es más, la dependencia económica y política de los gobiernos nacionalistas y liberales crea una simbiosis agradable para la oligarquía y las empresas bananeras imperialistas. Estos gobiernos ponían concesiones, disponibilidad de recursos naturales, inexistencia de leyes laborales como incentivos jugosos para las trasnacionales bananeras.
El Gobierno declaró el estado de sitio en la zona, para septiembre los trabajadores se reincorporan a sus labores. En 1925 hay una huelga en las plantaciones de caña de la Cuyamel contando con el apoyo de los trabajadores de las otras compañías bananeras. Para 1930 en La Ceiba estalla una huelga que exigía mejoras en las condiciones de trabajo, como en otras ocasiones el gobierno declara el estado de sitio y reprime a los trabajadores. Las crudas condiciones laborales hacían que afloraran algunas luchas esporádicas en las zonas de enclaves bananeros. Poco a poco y a través de años de lucha en los enclaves se va madurando la conciencia de la clase trabajadora. Las luchas obreras no paran durante la dictadura Cariísta, aunque son reprimidas. En 1944 hay una gran manifestación en san Pedro Sula, la cual es tremendamente reprimida hasta convertirse en una masacre. La protesta estaba encaminada a denunciar los excesos de la dictadura exigiendo libertades democráticas. Durante la dictadura, liberales y comunistas eran asesinados y exiliados, la represión fue la antesala para que la huelga del 54 estallara con las magnitudes en que aconteció. .
La clase obrera de las Bananeras.
Todas estas concesiones dadas a las trasnacionales crean sujetos sociales que serán actores de la vida económica y política. En el caso de los enclaves bananeros en Honduras se puede contabilizar para 1953 alrededor de 35,000 trabajadores en las plantaciones bananeras. Desde 1916 en la Cuyamel Fruit Company hubo una huelga de trabajadores que brilló por el silencio de la prensa de la época. En agosto de 1920 en la Vaccaro Bros. Co. los trabajadores se declararon en huelga reclamando mejoras salariales
La huelga de 1954
Loremmet ergo sum, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy.En ese marco nacional y regional y a medida que avanzaba el año de 1954 las relaciones entre las compañías bananeras y trabajadores sulfuraban poco a poco. Por toda la costa norte los aires que exigían aumento salarial se encontraban con el calor de la explotación. Desde algunos años atrás se difundía en la zona bananera la propaganda de los periódicos Voz Obrera y Vanguardia Revolucionaria editada por el Partido Democrático Revolucionario Hondureño (PDRH). La propaganda de izquierda lograba distribuir 7,000 periódicos semanales. En estos se llamaba a organizar sindicatos, se exigían jornadas laborales de 8 horas, seguridad social y pago doble de días festivos. Como es de suponer el trabajo estructural era clandestino, en términos de la época se hacía trabajo de hormiga.Los añales de la huelga los podemos rastrear hasta el 28 de abril de 1954, cuando trabajadores de carga presentan una lista de reivindicaciones laborales a la compañía bananera. La Tela Railroad Company, subsidiaria de la United Fruit Company, rechazó el pliego petitorio ocasionando que el 29 de abril se realizará una asamblea de trabajadores, que fue acompañada por la solidaridad de trabajadores delegados por otros departamentos. Al día siguiente la asamblea de unos mil trabajadores decidió hacer una manifestación pública para conmemorar el día internacional de la clase trabajadora.
1954 fue un año bastante convulsivo en el norte de Centroamérica, en el caso de Honduras los partidos liberal y nacional llegan a un impase electoral al no obtener ninguno de los dos una amplia mayoría en las elecciones generales. En la segunda vuelta presidencial el fraude se hizo presente, dándole la oportunidad a Lozano Díaz, en ese momento presidente de la república, de disolver el parlamento apoyándose en las fuerzas armadas. Desde inicios de ese año la CIA planifica un golpe de Estado contra el presidente de Guatemala Jacobo Arbenz, para llevar a cabo sus planes la CIA necesitaba de la colaboración del gobierno hondureño que prestaría todo el apoyo posible a la invasión contra el gobierno de Guatemala.
Caída y enseñanzas.
La movilización no esperó mucho, en la mañana del 1ro de mayo los trabajadores salieron a desfilar para congregarse en el parque Ramón Rosa donde se pronunciaron los más acalorados discursos. Fue en ese mitin que se leyó la declaratoria de huelga de los trabajadores. La suerte estaba echada. Al igual que el calor del Caribe le da fuerza a los huracanes, así el calor del primero de mayo inició el vendaval, poco a poco otros sectores se van sumando a la huelga de los trabajadores bananeros. El 5 de mayo la tormenta llegaba al otro monopolio bananero, la Standart Fruit Company en donde los trabajadores se suman al paro general plegándose a las demandas de los huelguistas. Para Julio los paros se habían propagado por toda la Costa norte hondureña en fábricas, aserraderos, ingenios de azúcar y minas. Desde 7 de mayo los estudiantes de la Federación de Estudiantes Universitarios de Honduras (FEUH) se habían adherido a la huelga y trabajan en solidaridad a la misma..El 17 de mayo se constituye el COMITÉ CENTRAL DE HUELGA que se encargarían de coordinar alrededor de 35,000 trabajadores con representantes de distintos distritos bananeros: Tela, Cortes, El Progreso, La Lima y Batán. En el caso de la cuidad de Progreso se creó el fenómeno pre embrionario de poder dual, es decir que se formaron comités de apoyo, de vigilancia, es decir, los trabajadores gobernaban la localidad.x
A pesar del gran movimiento que significó la huelga bananera, la falta de una dirección consecuente fue mermando la lucha de los trabajadores. En la Lima la intervención de la compañía y el gobierno, favoreció que quedase electo el maestro Manuel de Jesús Valencia, dirigente de formación anticomunista. En La Ceiba la compañía logró un acuerdo separado con los trabajadores que se reincorporaron al trabajo. Siendo el Progreso el pico más álgido en lucha, la compañía y el gobierno combinaron represión con negociación para debilitar y derrotar la huelga. Para el 9 de Julio los trabajadores acosados por la traición, represión agotamiento terminan firmando un acta que no cumplía con las exigencias de los trabajadores bananeros.Las consecuencias de la huelga no fueron inmediatas, pero la huelga demostró la fortaleza de los trabajadores bananeros. La respuesta del régimen fue modificar la estructura de dominación por el temor de una revolución social organizada por la clase obrera.
Guerra de las 100 horas.
En 1956 el régimen da un nuevo golpe militar preventivo que termina flexibilizando las leyes del Estado otorgando conquistas como el código del trabajo: “Fue, además, el punto de partida de la promulgación de leyes laborales y de seguridad social, así como de la creación del Ministerio de Trabajo.” Asimismo el enclave bananero comienza su declive en el país: “Un efecto negativo de la huelga en el mercado de trabajo fue que redujo el empleo en las plantaciones de 35,000 trabajadores en 1953 a 16,000 en 1959” (Ídem) Pero más que la flexibilización que tiene que hacer el Estado a favor de los trabajadores, la premisa más grande que deja la huelga bananera de 1954 consiste en heredar a la clase trabajadora y campesina una tradición organizativa y combativa: “Más adelante, el campesinado pobre y sin tierra se activó como fuerza política autónoma, un hecho decisivo en el marco de una sociedad agraria atrasada” (Ídem
Fue un conflicto armado entre El Salvador y Honduras ocurrido del 14 al 18 de julio de 1969. Popularmente bautizada así debido a que durante un partido de las eliminatorias a la Copa Mundial de Fútbol de 1970 entre Honduras y El Salvador se evidenciaron las tensiones políticas entre estos dos países que finalmente los llevaron a las armadas. También conocido como Guerra de las 100 Horas fue una ofensiva breve que duró sólo 6 días.
El Fútbol
La situación social en ambos países era explosiva y se buscaba por parte de los militares gobernantes una salida conveniente para los grupos en el poder político de cada país. Los latifundistas controlaban la mayor parte de la tierra cultivable en El Salvador. Esto llevó a la emigración constante de campesinos pobres a regiones de Honduras cercanas a la frontera con El Salvador. En 1969, Honduras decidió redistribuir la tierra a campesinos hondureños, para lo cual expulsaron a los campesinos salvadoreños que habían vivido ahí durante varias generaciones. Esto generó una persecución de salvadoreños en Honduras y un regreso masivo de campesinos a El Salvador. Esta escalada de tensión fue aprovechada por los gobiernos de ambos países para orientar la atención de sus poblaciones hacia afuera, en vez de los conflictos políticos internos de cada país. Los medios de comunicación de ambos países jugaron un rol importante, alentando el odio entre hondureños y salvadoreños. Los conservadores en el poder en El Salvador temían que más campesinos implicarían más presiones a redistribuir la tierra en El Salvador, razón por la cual decidieron intervenir militarmente en Honduras.
El primer encuentro entre los equipos de Honduras y El Salvador para el Mundial de México 70 se realizó el 8 de junio de 1969 en Tegucigalpa. El partido lo ganó Honduras 1-0, pero fue apenas el inicio con lo que arrancó la guerra. El 16 de junio de 1969 se celebra en el Estadio Flor Blanca, el juego de vuelta. El ambiente fue hostil para los hondureños hasta el día del partido. Con el temor inminente de una posible guerra, los salvadoreños residentes en honduras regresaron a su patria y los hondureños en El Salvador hicieron lo mismo Finalmente, El Salvador consiguió su primer pase a una competición mundialista a efectuarse en México 1970. Sucesos El 14 de julio el ejército de El Salvador lanzó la invasión a Honduras con ataques aéreos sobre suelo hondureño. Un pelotón del ejército de El Salvador capturó la guarnición fronteriza de Ocotepeque en Honduras y otro contingente se desplazó a través del paso de El Amatillo. Su aviación bombardeó los aeropuertos de La Mesa y de Toncontín sin éxito. En respuesta, la aviación hondureña lanzó bombardeos. La Organización de Estados Americanos negoció un alto al fuego la noche del 18 de julio que entró en vigor el 20 de julio. El gobierno salvadoreño exigió que cesara la persecución de sus compatriotas, pero la OEA le exigió antes desalojar suelo hondureño. Las tropas salvadoreñas se retiraron a principios de agosto.
Consecuencias de la guerra
La muerte de entre 4.000 y 6.000 civiles y más de 15.000 heridos dependiendo de la fuente.Entre 60.000 y 130.000 de los 300.000 salvadoreños indocumentados que vivían en Honduras fueron forzados a regresar a su país. El fin del esfuerzo de integración regional conocido como Mercado Común Centroamericano (MCCA), diseñado por EE. UU. como una contraparte económica regional para contrarrestar los efectos de la revolución socialista en Cuba. El refuerzo del papel político de los militares en ambos países. En El Salvador, en las elecciones legislativas que siguieron, la mayoría de los candidatos del Partido de Conciliación Nacional (PCN) de El Salvador, en esa fecha en el gobierno, salidos del Ejército, hicieron una enorme apología de su papel en el conflicto y, por consiguiente, resultaron victoriosos en las elecciones de diputados y alcaldes. El agravamiento de la situación social en El Salvador, producto de las deportaciones desde Honduras, ya que el gobierno tuvo que facilitar a estas personas la reinserción económica, lo que no logró satisfacer (sigue siendo la zona más pobre de El Salvador). Aumentó la presión social que derivó en la guerra civil que vivió el país centroamericano.
El huracán Fifí, un desastre natural que azotó a Honduras, fue conocido también por Fifi-Orlene, un fenómeno que cobró la vida de 8,210 personas en el año de 1974, convirtiéndose en el tercer huracán más mortal de la cuenca del Atlántico. Uno de los hechos más trágicos fue en Choloma, departamento de Cortés, donde un alud de tierra cobró la vida de entre 2 mil y 5 mil personas. El 17 de septiembre de 1974, la fuerza descomunal de Fifí, que se formó en aguas del Caribe, causaba graves destrozos, principalmente en toda la zona norte del país, aunque el efecto de las torrenciales lluvias afectó a toda la geografía nacional. Ese año, el pequeño municipio al norte del país, quedó sepultado de lodo y todo tipo de basura. Choloma, que resurgió entre el lodo, fue declarado “Ciudad Mártir” y ahora es una región próspera del caribeño departamento de Cortés. En condiciones normales de tiempo, septiembre y octubre se han caracterizado por ser los meses más lluviosos en Honduras, pero el cambio climático el ciclo de precipitaciones se ha alterado.
Huracán Mitch
El huracán Mitch, uno de los huracanes más violentos del siglo, se presentó en el nordeste de Honduras el 26 de octubre de 1998 y recorrió la costa norte con vientos destructivos de aproximadamente 250 km por hora y lluvias torrenciales que duraron cuatro días debido al lento desplazamiento del huracán (a razón de 3 a km/hora). El 30 de octubre el Mitch, después de afectar las islas de la Bahía, se dirigió súbitamente al sur, penetrando en el territorio hondureño y transformándose rápidamente en tormenta tropical. Esta tormenta, igualmente imprevisible, desató lluvias torrenciales superiores a 600 mm durante cinco días consecutivos, que llevaron al desborde masivo de los ríos y provocaron severas inundaciones en los 18 departamentos del país, afectando en particular toda la costa atlántica, la zona central –incluyendo a Tegucigalpa, la capital de Honduras– y la zona sur. El terrible meteoro dejó un saldo de casi 1.500.000 damnificados, entre ellos 5657 muertos, 8058 desaparecidos,
12.272 heridos y 285.000 personas que perdieron sus viviendas y tuvieron que refugiarse en más de 1375 albergues temporarios. Se estima, además, que resultó seriamente dañado el 60% de la infraestructura vial del país, pues quedaron inutilizados 424 caminos y 107 carreteras, y destruidos 189 puentes, incomunicando en mayor o menor grado a 81 ciudades. Por otra parte, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), quedaron destruidos o seriamente afectados un 70% de los cultivos, fundamentalmente de café, banana y piña (ananá), pérdidas que representan un monto superior a los US$800 millones solo en el sector agrícola.
Mujeres presentes
Las mujeres también acompañaron el desarrollo de la historia de esta nación en el siglo XX. Y entre los nombres más ilustres está Visitación Padilla, la primera mujer en organizar un movimiento feminista, incansable activista que luchó para que la mujer hondureña tuviera participación como ciudadana. El 25 de enero de 1954 estuvo presente en el acto cuando el presidente Julio Lozano Díaz permite el voto femenino por primera vez en la República de Honduras. También está Clementina Suárez, quien fue una poeta hondureña de reconocimiento internacional, originaria de Juticalpa, Olancho, que se caracterizó por ser mujer liberada, independiente y franca. Asimismo, destaca Lucila Gamero de Medina, una de las primeras escritoras hondureñas. Era originaria de Danlí, El Paraíso. Su visión feminista y avanzada la convirtieron en una mujer incomprendida, y también tuvo que lidiar con la insatisfacción de su género. Fue una luchadora por los derechos políticos de la mujer hondureña. La novela “Blanca Olmedo” es una de las más conocidas en Honduras, se le reconoce no por su mérito literario, sino por lo que tiene de crítica social.
Por último, resalta Jeannette Kawas, activista del medio ambiente y uno de los rostros de la lucha ambiental en Honduras. Conocida por los progresos realizados para preservar 449 especies de plantas, la diversidad de flora y fauna, lagunas costeras, afloramientos rocosos, entre otras actividades relacionadas. Realizó actos de protesta contra el gobierno de Carlos Roberto Reina por el otorgamiento de títulos de propiedad a campesinos y empresarios en las reservas de Punta Sal, hoy Parque Nacional Jeanette Kawas. Fue asesinada el 6 de febrero de 1995 en su casa en el barrio El Centro de Tela.
quien durante su mandato tomó la tarea de modernizar las endebles estructuras estatales del país, iniciando una política de reestructuración del aparato político que redundó en la mejora de las libertades cívicas, duramente reprimidas en la época de Tiburcio Carías Andino. Gálvez fomentó la modernización del Estado y la economía del país con medidas que incluyeron la creación del Banco Central de Honduras, Banco Nacional de Fomento, el impuesto sobre la renta y la oficialización del uso del lempira como moneda nacional. Por otro lado, está Ramón Villeda Morales, quien como presidente del país de 1957 a 1963 estableció la seguridad social para los trabajadores hondureños y se auspició la elaboración de una nueva legislación laboral. Puso en marcha, con la ayuda de la Alianza para el Progreso del presidente estadounidense John F. Kennedy, una serie de reformas y logró institucionalizar un aparato estatal de servicios públicos referidos a educación, salud y vivienda. En los 90 destacó por sus ideas Carlos Roberto Reina, presidente de 1994 a 1998, quien emprendió acciones definitivas para subordinar al poder civil a las Fuerzas Armadas quienes habían tutelado al país por más de tres décadas. Pasos decisivos para el fortalecimiento de la democracia y la sociedad civil fueron la creación de una policía civil y la abolición del servicio militar obligatorio.
Juan Manuel Gálvez
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