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S 13 Teorías de la personalidad

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Created on September 25, 2022

Teoría de la personalidad de Mischel

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Transcript

Semana 13

Temas: Teorías de la personalidad de Mischel

  • Introducción a la teoría de personalidad de Mischel
  • Biografía de Walter Mischel
  • Antecedentes del sistema cognitivo afectivo de la personalidad
  • Investigación relacionada

Teoría de la personalidad de Mischel 13.1 Introducción a la teoría de la personalidad de Mischel En general, existen dos tipos de teorías de la personalidad las que consideran la personalidad como una entidad dinámica motivada por impulsos, percepciones, necesidades, objetivos y expectativas. las que consideran que la personalidad depende de una serie de rasgos personales relativamente estables. La primera categoría: incluye las teorías de Adler, Maslow y Bandura. Según este enfoque, el comportamiento procede de la interacción entre dinámicas cognitivas y afectivas y el entorno. La segunda categoría: destaca la importancia de unos rasgos personales relativamente estables. Las teorías de Allport, Eysenck, McCrae, Costa, entran dentro de esta categoría. Para ellos, las personas están motivadas por un número limitado de impulsos o rasgos personales que tienden a dar una cierta coherencia a su conducta. En un principio, Walter Mischel se opuso a la explicación del comportamiento propuesta por la teoría de los rasgos y apoyó la idea de que las actividades cognitivas y las situaciones específicas desempeñan un papel muy importante en la determinación del comportamiento. Esta teoría cognitivo-afectiva de la personalidad sostiene que el comportamiento procede de rasgos personales relativamente estables y procesos cognitivo afectivos que tienen interacción con una situación concreta.

13.2 Biografía de Walter Mischel Fue el segundo hijo de una familia de clase media-alta, nació el 22 de febrero de 1930 en Viena. Él y su hermano Theodore, que más adelante se especializaría en filosofía de la ciencia, se criaron en un entorno agradable, a poca distancia de la casa de Freud. Esta infancia tranquila, sin embargo, fue alterada cuando los nazis invadieron Austria en 1938. Ese mismo año, la familia Mischel huyó de Austria y se trasladó a Estados Unidos. Después de vivir en distintas partes del país, finalmente se instalaron en Brooklyn, donde Walter cursó la escuela primaria y secundaria. Cuando se disponía a empezar sus estudios universitarios, su padre enfermó repentinamente y Walter tuvo que ponerse a trabajar. En la universidad, a Mischel le horrorizaron las clases de introducción a la psicología que trataban sobre experimentos con ratas y que le parecían estar muy lejos de la vida cotidiana de los humanos. Sus inclinaciones humanistas se consolidaron gracias a las lecturas de Freud, los pensadores existencialistas y los grandes poetas. Después de acabar la carrera, se matriculó en una maestría de psicología clínica en el universidad de la ciudad de Nueva York. Mientras estudiaba dicho posgrado, trabajaba como asistente social en los suburbios de la parte baja del este (Lower East Side), trabajo que lo llevó a dudar de la utilidad de la teoría psicoanalítica y a percibir la necesidad de usar pruebas empíricas para evaluar todas las hipótesis de la psicología. La formación de Mischel como psicólogo sociocognitivo prosiguió con los estudios de doctorado en la universidad del estado de Ohio (Ohio State University) entre 1953 y 1956. En aquel periodo, el departamento de psicología del estado de Ohio (Ohio State) estaba dividido de manera no oficial en torno a sus dos profesores más influyentes, Julian Rotter y George Kelly.

Cuando estaba en Harvard, Mischel conoció a Harriet Nerlove, que también cursaba estudios de posgrado en psicología cognitiva, y se casó con ella. Antes de divorciarse, los Mischel se unieron para producir tres hijas y muchos proyectos científico. De sus primeras obras, la más importante fue Personalidad y evaluación (1968), una ampliación de sus esfuerzos por encontrar voluntarios adecuados para el Cuerpo de Paz. Sus experiencias como asesor del Cuerpo de Paz le enseñaron que, en las condiciones adecuadas, las personas están tan capacitadas para predecir su propia conducta como los test estandarizados.

En Personalidad y evaluación, Mischel alegó que los rasgos eran indicadores poco sólidos del desempeño en diversas situaciones y que la situación es más importante que los rasgos en cuanto a su influencia sobre el comportamiento. Este libro disgustó a muchos psicólogos clínicos, que sostenían que la incapacidad de los rasgos personales para predecir el comportamiento en distintas situaciones se debía a la falta de fiabilidad e imprecisión de los instrumentos de medida de dichos rasgos. Algunos afirmaron que Mischel estaba intentando anular el concepto de los rasgos de la personalidad estables e incluso negando la existencia de la personalidad. Más adelante, Mischel (1979) respondería a estas críticas declarando que no se oponía a los rasgos en sí mismos, solo a los rasgos generalizados que anulan la individualidad y singularidad de cada persona Gran parte de la investigación de Mischel ha sido fruto de la cooperación con sus estudiantes de posgrado. En los últimos años, muchas de sus publicaciones han sido colaboraciones con Yuichi Shoda, que se doctoró en Columbia en 1990 y actualmente trabaja en la Universidad de Washington. El libro más popular de Mischel, Introducción a la personalidad fue publicado originalmente en 1971 y en 2004 se publicó la séptima edición revisada, en la que colaboraron como coautores Yuichi Shoda y Ronald D. Smith

13. 3 Antecedentes del sistema cognitivo afectivo de la personalidad Algunos teóricos, como Hans Eysenck y Gordon Allport, afirmaban que el comportamiento dependía, en gran medida, de una serie de rasgos de la personalidad relativamente estables. Sin embargo, Walter Mischel no estaba de acuerdo con este supuesto. Su primera investigación lo llevó a afirmar que el comportamiento dependía sobre todo de la situación. Paradoja de la consistencia: Las pruebas empíricas sugieren una gran variabilidad en el comportamiento. Para muchas personas parece evidente que ciertos rasgos personales globales como la agresividad, la honestidad, la tacañería, la puntualidad, explican gran parte de nuestra conducta. Las personas eligen a ciertos políticos para que ocupen cargos públicos porque los consideran honrados, confiables, firmes e íntegros. Los responsables de personal seleccionan a personas que son puntuales, leales, serviciales, trabajadoras, organizadas y sociables. Una persona suele ser simpática y sociable, mientras que otra suele ser poco amistosa y taciturna (callado, silenciosa). Durante mucho tiempo, los psicólogos y los profanos (carece de experiencia) han resumido el comportamiento de las personas usando estos rasgos descriptivos. Afirmo que ciertos rasgos básicos se mantienen con el paso del tiempo, pero hay pocas pruebas de que estén presentes en situaciones distintas. Interacción persona-situación Llegó a percibir que las personas no son recipientes vacíos sin rasgos de la personalidad estables. Reconoció que la mayoría de las personas muestran una cierta coherencia en su conducta, pero siguió insistiendo en que la situación tiene una fuerte influencia en el comportamiento.

Predicción del comportamiento: “Si la personalidad es un sistema estable que procesa información sobre situaciones, externas o internas, entonces, si los individuos se encuentran en situaciones diferentes, sus conductas variarán en función de la situación. Supone que la personalidad puede tener estabilidad temporal y que las conductas pueden variar según la situación. También supone que la predicción del comportamiento se apoya en información sobre el modo y el momento en que se activan varias unidades cognitivo-afectivas. Estrategias de codificación. Una unidad cognitivo-afectiva importante que, en última instancia, afecta al comportamiento son los constructos personales y estrategias de codificación de las personas; es decir, el modo en que las personas clasifican la información que reciben de los estímulos externos. Las personas utilizan procesos cognitivos para transformar estos estímulos en constructos personales, que incluyen el concepto de sí mismo y de otras personas, y su visión del mundo. Las distintas personas codifican los mismos hechos de manera distinta, lo que explica las diferencias individuales en los constructos personales.

Las objeciones de Mischel al uso de los rasgos para predecir el comportamiento no se apoyaban en su inestabilidad temporal sino en su inconsistencia en situaciones diferentes. Observó que muchos rasgos básicos se pueden mantener durante un largo periodo. Por ejemplo, un estudiante puede haber sido responsable en cuanto al trabajo intelectual, pero no en la limpieza de su apartamento o el mantenimiento de su automóvil para que funcione bien. Esta falta de responsabilidad en la limpieza del apartamento puede deberse al desinterés y el descuido del automóvil puede derivarse de la falta de conocimiento. Por tanto, la situación específica tiene interacción con las capacidades, intereses, objetivos, valores, expectativas, de la persona, y esta interacción permite predecir el comportamiento. 13.4 Sistema cognitivo-afectivo de la personalidad de la personalidad Para resolver la clásica paradoja de la consistencia, Mischel y Shoda, propusieron un sistema cognitivo-afectivo de la personalidad, también llamado sistema de procesos cognitivo-afectivos) que explica la variabilidad en distintas situaciones y la estabilidad del comportamiento de una persona. Las aparentes inconsistencias en el comportamiento de la persona no se deben ni a errores aleatorios ni a la situación. Antes bien, son conductas potencialmente previsibles que reflejan pautas de variación estables en una persona. El sistema cognitivo-afectivo de la personalidad prevé que el comportamiento de una persona cambiará según la situación, pero de una manera coherente. Esta teoría no sugiere que las conductas son una extensión de unos rasgos estables y generales de la personalidad. Si las conductas se derivaran de rasgos generales, habría poca variación individual en el comportamiento.

13.5 Investigación relacionada Las ideas de Rotter sobre el control interno y externo han generado una considerable cantidad de investigación en psicología; muchos estudiosos de diversas disciplinas han bordado sobre los conceptos de Rotter para realizar sus propias investigaciones. Aunque es un modelo relativamente nuevo de la personalidad (fue propuesto en su totalidad a mediados de la década de 1990), el modelo CAPS de Mischel ha producido un sólido cuerpo de trabajo, considerando su edad; de esto, diversos estudios se enfocan en el marco de referencia “si-entonces” que ya analizamos. Locus de control y los héroes del Holocausto Como hemos visto a lo largo de este libro, las variables de personalidad pueden utilizarse para predecir innumerables resultados. Los investigadores incluyeron diversas variables de personalidad, en su esfuerzo por predecir quién era un héroe y quién un observador; una de esas variables fue el locus de control. Se predijo que el orientarse más hacia un sentido interno de control se relacionaba con haber sido un héroe del Holocausto, porque dichos individuos piensan que tienen control sobre los eventos de la vida, y que el éxito no se debe a la suerte ni a la casualidad (como creería una persona con un sentido de control interno). Los investigadores encontraron que el poseer un sentido de control interno se relacionaba positivamente con todas las variables de personalidad valoradas en el estudio, lo que significa que quienes tenían un alto sentido de control interno también eran más autónomos, tomaban más riesgos, tenían un sentido más fuerte de responsabilidad social, eran más tolerantes (menos autoritarios), más empáticos y exhibían niveles más altos de razonamiento moral altruista.

Capacidades y estrategias de autocontrol Nuestro comportamiento depende en parte de las conductas potenciales disponibles, nuestra opinión sobre lo que podemos hacer, nuestros planes y estrategias para llevar a cabo ciertas conductas y nuestras expectativas de éxito Nuestra opinión sobre lo que podemos hacer está relacionada con nuestras capacidades (conjunto de información que adquirimos sobre el mundo y nuestra relación con este). Expectativas y creencias Toda situación trae consigo una enorme cantidad de potenciales de conducta, pero el modo en que se comportan las personas depende de sus expectativas y creencias específicas sobre las consecuencias de cada una de las opciones de conducta. Objetivos y valores Las personas no reaccionan de manera pasiva a las distintas situaciones, sino que son activas y actúan orientadas hacia una meta. Formulan objetivos, conciben planes para cumplir esos objetivos e intervienen en la creación de sus propias situaciones. Los objetivos, valores y preferencias subjetivos de las personas representan una cuarta unidad cognitivo afectiva. Los valores, objetivos e intereses, junto con las capacidades, son algunas de las unidades cognitivo-afectivas más estables. Una causa de esta estabilidad es la propiedad de suscitar emociones de estas unidades. Respuestas afectivas A principios de la década de 1970, la teoría de Mischel era sobre todo una teoría cognitiva. Se basaba en el supuesto de que los pensamientos y otros procesos cognitivos de las personas tienen interacción con una situación concreta para determinar el comportamiento.

Interacción persona-situación Walter Mischel ha realizado una gran cantidad de estudios sobre las complejidades asociadas con la personalidad, situaciones y comportamiento. Su investigación y su teoría del aprendizaje sociocognitivo han generado todavía más estudios en el campo. Quizás el más importante es una investigación reciente sobre la interacción persona-situación. La esencia de este enfoque se resume en la contingencia contextual entre comportamiento y contexto en la afirmación: “Si estoy en esta situación, entonces hago X; pero si estoy en aquella situación, entonces hago Y”. Como vimos en la sección sobre el sistema cognitivo-afectivo de personalidad, Mischel y Shoda desarrollaron métodos conceptuales y empíricos para investigar esta interacción persona-situación simplemente haciendo que los participantes respondieran a preguntas de “si-entonces”.