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El proceso de duelo, ayuda, respeto y empatía

Comunicación verbal y no verbal

Maestría en Comunicación para la Salud

El Duelo

En el transcurso de la vida debemos enfrentar una serie de pérdidas que pueden ser materiales, afectivas, de expectativas o anhelos, etc., muchas de las cuales pueden no generar alteraciones importantes en nuestro funcionamiento. Sin embargo, algunas pueden dejar huellas imborrables y por lo tanto niveles de impacto fuertes para nuestra subjetividad. John Bowlby, habla de la necesidad natural de los seres humanos a establecer lazos afectivos sólidos con otros partiendo de la necesidad de protección y supervivencia desde edades muy tempranas, de allí que dichos lazos suelen tener un particular significado emocional para cada uno, por lo que cualquier situación que determine la perdida de esos lazos puede provocar respuestas fuertes de ansiedad, protesta emocional, tristeza, frustración y por lo tanto estados de duelo.

El duelo, es entonces la respuesta emotiva y física que tenemos frente a una pérdida. Su origen etimológico está en el latín dolus que significa dolor, y es considerado como un mecanismo natural por el que se canaliza el sufrimiento desencadenado por la perdida y favorece el proceso adaptativo. Las respuestas emotivas se vinculan con la manera en que se produjo la pérdida: si fue repentina o si se la veía venir, las circunstancias personales, la existencia o no de posibles redes de apoyo, etc. En el entorno de salud enfrentamos constantemente situaciones vinculadas a la pérdida, desde cosas “sencillas” como el tener que dejar de consumir azúcar o pan por una posible diabetes, hasta situaciones complejas como pérdidas definitivas por la muerte, lo que implica una situación irreversible.

Muchas veces las respuestas emocionales frente a una pérdida ocurren en el entorno hospitalario, y los profesionales de la salud no siempre estamos preparados para ofrecer el apoyo que quien está en esta difícil situación requiere. Por ello es importante tener al menos una idea de lo que ocurre cuando alguien atraviesa un proceso de duelo. Es importante entender que se trata de un proceso, algunos autores han establecido diferentes fases que ocurren para que la persona vuelva a lograr un estado de equilibrio emocional y adaptación a su nueva situación de vida. También es importante señalar que no se trata de un proceso lineal y que por lo tanto pueden existir momentos de mato vulnerabilidad que no necesariamente se relacionan con tiempos cronológicos.

Fases de un Duelo

Existen diferentes puntos de vista en relación a cuáles son las fases de un duelo, una de las más conocidas es la dada por Elizabeth Kübler Ross, quien enfoca el duelo en una suerte de: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Estas fases pueden ser diferentes para otros autores, pero el punto de acuerdo está en que el duelo es: Un proceso que permite una elaboración para adaptarse a la ausencia y reestablecer el equilibrio perdido por la ruptura de los vínculos o lazos afectivos que se tenían.

Comunicación en Procesos de Duelo - Crisis

Existen diferentes puntos de vista en relaciExisten ciertos sentimientos que suelen aparecer frente a una pérdida, estos pueden ser: enfado, frustración, culpa, ansiedad e impotencia, tristeza y desolación, entre otras. Lo importante es tener en cuenta que estos sentimientos pueden aflorar de diferente manera dependiendo del momento en que la persona se encuentre y que dentro del proceso comunicativo, estos pueden interferir en la manera en la que el otro se posiciona dentro del diálogo. Como hemos visto, las crisis y/o los duelos son momentos de una particular vulnerabilidad para quien los atraviesa, por ello es importante considerar algunos elementos al momento de intentar abrir espacios de comunicación.

El respeto hacia las diversas manifestaciones de dolor

Lo fundamental frente a una situación crítica como un duelo, no perder de vista el hecho de que se trata de una experiencia única y personal. El profesional dentro del campo de la salud debe guardar respeto total ante las manifestaciones dolorosas de su interlocutor. Comprender que existen múltiples maneras de expresión y que ellas generalmente dependen de la subjetividad y del momento vital en el que se halla la persona.

Algunas de las manifestaciones emocionales comunes pueden ser:

  • Estados de shock: La persona suele no reaccionar, se paraliza, si se le habla no responde.
  • Rabia: Es una respuesta común que ocurre frente a la frustración generada por la pérdida, se trata de un desfogue fuerte a nivel emocional que puede desconcertar a quien lo acompaña pero también a quien lo vive, no hay que olvidar que el objeto de la rabia no somos nosotros.
  • Culpa: Quien está en una situación de duelo podría tener la necesidad de responsabilizarse o culpar a alguien más por lo sucedido. La culpa suele direccionarse: hacia sí mismo por no haber hecho lo suficientes, hacia el objeto de amor perdido por haberlo abandonado, hacia otros, Dios, o los profesionales de la salud, y esto puede generar momentos de tensión.
  • Angustia: Que por lo general se acompaña de respuestas físicas que pueden ir desde sensaciones de hormigueo y ahogo hasta desmayos o desvanecimientos.

  • Alivio: Esta manifestación suele ocurrir tras esperar por algún tiempo el desenlace como en enfermedades o frente a divorcios luego de procesos largos y dolorosos.
  • Impotencia: Ante la situación que no tiene vuelta atrás.
  • Confusión: Dificultad importante o incluso incapacidad para organizar los pensamientos, para asimilar la información y tomar decisiones.
  • Negación: Propia de una respuesta natural frente a la no aceptación del evento que se acompaña de sensaciones de irrealidad y manifestaciones verbales como: “esto no es verdad”, “no me está pasando a mí”, “usted se está equivocando”.
  • Pena: Esta es la respuesta emocional o el sentimiento que suele persistir en el tiempo, se acompaña de llanto, silencio, aislamiento o necesidad de ser consolado.
  • Risa: Algunas personas pueden frente al shock de una noticia responder con risas, lo cual puede ser desconcertante, sin embargo no es otra cosa que una manifestación emocional repentina.

Todas estas manifestaciones corresponden a la necesidad de protegerse inmediatamente del dolor causado por el evento crítico, de allí la importancia de verlas de esa manera, procurando evitar juicios y ofreciendo un espacio de escucha respetuosa.

La relación de ayuda

La relación de ayuda es un elemento importante dentro de la comunicación en un momento de crisis afectiva. Frente a enfermedades, rupturas, o la muerte, la relación interpersonal tiene un sentido especial, ya que cuando una persona está en una situación así se afecta su capacidad para pensar, analizar, razonar y reaccionar pues su esfera afectiva está vulnerable. Cada vez con más frecuencia, en el ámbito de la salud, se hace evidente que la ayuda al paciente va más allá de un buen diagnóstico o tratamiento. El apoyo emocional en situaciones de crisis ha tomado relevancia ya que es gracias a éste que el paciente o su familia logran sobreponerse a las circunstancias más allá del real de una enfermedad o incluso de la muerte. La mirada, el tono, cadencia y timbre de la voz, la prestancia física e incluso el silencio, son de gran ayuda en momentos.

La relación de ayuda implica estar dispuesto a ofrecer los medios para solventar alguna dificultad. Estos medios pueden ser materiales o físicos, técnicos y relacionales. Dentro de los materiales está por ejemplo ofrecer un baso con agua. Los medios técnicos refieren a poner a disposición de la persona las habilidades profesionales. Cuando hablamos de medios relacionales, se trata de recursos que promueven o facilitan la relación. La relación de ayuda también busca apoyar al otro para que pueda identificar y pensar sobre la situación que está atravesando, la comprenda y acepte, de modo que pueda tomar decisiones usando sus propios recursos.

Funciones del personal de salud frente a una crisis o duelo

Para el personal de salud resulta complejo enfrentarse a este tipo de situaciones, sin embargo aquí se ofrecen algunas de las funciones que podrían ayudarlo en el proceso de acompañar a alguien:

  • Se debe buscar establecer una relación fundamentada en el respeto a la persona.
  • Ofrecer apoyo emocional con la finalidad de que el otro alivie de alguna manera su sufrimiento.
  • Brindar un espacio de escucha activa para estimular la expresión y verbalización de las emociones.
  • Proporcionar ayuda para que quien está en esta situación pueda reconocer sus sentimientos y reacciones (rabia, tristeza, alivio, etc.) frente a la situación crítica.

La Triada Rogeriana en la Relación de Ayuda

Carl Rogers, desarrolla todo un trabajo vinculado con la atención centrada en la persona que se resume en la idea de que cada persona tiene muchos recursos para su autocomprensión y para alterar los conceptos, actitudes y conductas. Para ello, propone que se debe establecer las condiciones adecuadas para que la persona pueda desplegar dichos recursos. Las condiciones son de carácter actitudinal y son ofrecidas por un facilitador quien con su presencia establece un espacio de acompañamiento que favorece un clima relacional seguro en el que se promueve que la persona se muestre de manera más auténtica y logre así un espacio de entendimiento, reflexión y crecimiento. Las actitudes del facilitador deben ser:

1. Autenticidad, sinceridad y congruencia

Implica que el facilitador se muestre a sí mismo desde su autenticidad, sin esconderse detrás de máscaras o posturas profesionales, ello favorece que el interlocutor pueda mostrarse también de la misma forma. La relación sincera entre lo que se es y lo que se desea comunicar genera una suerte de congruencia que proporciona autoridad al momento de hablar y genera confianza. Esto facilita una interacción humana y cálida.

2. Creación de un clima de aceptación y respeto

Esta condición implica una consideración positiva incondicional. Consiste en la disposición para aceptar que la persona pueda experimentar y expresar sus emociones, sentimientos, pensamientos, con la idea de que no serán juzgados ni se intentará manipularlos. La ausencia de juicios de valor moral, favorece la generación de la confianza necesaria para expresarse y la cordialidad en el trato. Implica una acogida emocional donde se entienda que las reacciones y sentimientos no son buenos ni malos, si se los acoge y respeta se genera bienestar y seguridad.

3. Comprensión empática

Implica la percepción del mundo interno de la persona, la comprensión básica de la escucha, sintonizar cognitiva y afectivamente con el otro a partir de una escucha activa y profunda de aquello que el otro experimenta. La escucha empática no implica sentir lo mismo que siente nuestro interlocutor, sino desarrollar la capacidad de captar y entender lo que siente y sus necesidades, es decir ponerse a disposición del otro. Cuando nos sentimos escuchados empáticamente, es más sencillo comprender de manera más clara lo que ocurre y focalizarnos para actuar de manera más adecuada frente a la situación de crisis.

Para Finalizar

Un duelo o una situación de crisis es un momento particular de vulnerabilidad para quien lo vive. En el ámbito médico tenemos muchas veces que enfrentar con nuestros pacientes o sus familiares este tipo de situaciones, a veces con tanta frecuencia que nos desensibilizamos frente a ellas. Es importante no olvidar que aunque nosotros hayamos visto con frecuencia a personas en esta situación, para nuestro paciente o quien nos hable, con seguridad se trata de un evento único. La relación de ayuda no es privativa de profesiones como la Psicología, el personal de salud en general puede desarrollar habilidades y buscar herramientas que favorezcan la relación con las personas que atraviesan momentos difíciles. De esta manera, las experiencias críticas puedan ser tramitadas de una forma más cálida y humana.

Referencias

  • Barceló, T., (2012). Las actitudes básicas rogerianas en la entrevista de relación de ayuda, Miscelánea Comillas, 7(136), págs. 123-160.
  • Bowlby, J. (2014). Vínculos Afectivos: Formación, Desarrollo y Pérdida (sexta edición). Madrid, Ediciones Morata, S.L.
  • Segovia, C., & Serrano, M. (2002), Comunicación en Situaciones Críticas, España, Organización Nacional de Trasplantes, Ministerio de Sanidad y Política Social.