El mundo raro de Mermel
El mundo raro De Mermel
En el principio de los cuentos, Mermel no tenía pelo, ni forma de cuerpo, ni color de piel, ni tamaño definido. En el principio de los cuentos, Mermel no tenía, solo era. Hasta que un día decidió inventarse. Primero decidió tener el pelo rizado. Muchas personas le gritaban: —¡Pelo bucle! ¡Estropajo! ¿Tu padre coge tu pelo para limpiar las sartenes? Otras personas le decían que con ese pelo molaba más. Entonces Mermel, que era valiente, decidió dejarse el pelo rizado, porque lo veía parecido a las olas del mar y pensaba que sobre él era muy divertido caminar.
Luego decidió llevar gafas. Muchas personas le gritaban: —¡Cuatro ojos, rompetechos! En tu casa no necesitáis posavasos teniendo tus gafas, ¿no? Otras personas querían ver a través de sus gafas porque se veía diferente y decían que parecía mucho más interesante. Entonces Mermel, que lo tenía pensado, decidió llevar gafas porque así el viento no molestaba a sus ojos cuando iba en bici y veía mejor la sonrisa de la gente.
Más tarde decidió tener un cuerpo gordo. Muchas personas le gritaban: —Gordopile, culogordo, ¡que no puedes moverte bien de lo que pesas! Otras personas aseguraban que se mantendría con solidez ante un vendaval y que fiotaría entre las olas del mar. Entonces Mermel, que no tenía dudas, decidió no pasar frío en invierno y querer mucho su cuerpo.
Seguidamente decidió tener la piel oscura. Muchas personas le gritaban: —¡Caca maloliente, trapo sucio! Otras personas aseguraban que su piel era tan cálida como un atardecer. Entonces Mermel, que lo había decidido, quiso tener la piel oscura, para que nadie borrara su historia. Finalmente, Mermel decidió no ser niña ni niño. Muchas personas le gritaban: —Marimacho, mariquita; ¿tú qué eres, un niño o una niña? Otras personas aseguraban que tendría libertad para ser quien era. Entonces Mermel, que lo tenía requetedecidido, logró no ser chico ni chica y jugar a lo que le apeteciera sin que nadie le dijese lo que tenía que hacer: ir con falda cuando tuviera calor y con pantalón cuando quisiera jugar, ponerse horquillas o corbata en situaciones elegantes, y, sobre todo, ser quien quería ser. Así, Mermel ya tenía y ya era. Entonces Mermel, feliz, salió a buscar amistades y una familia. Aquí empieza su aventura.
El pueblo al que llega Mermel es un pueblo especial, conviven gentes de todas las edades y en él todas las personas mandan por igual. Cada familia vive donde quiere, en edificios, casas y chozas, todo el mundo se entretiene. Y cada cual viste a su manera, sea verano, otoño, invierno o primavera, con ponchos, kaftanes, faldas y pantalones, todos bordados con muchísimos colores.
Cuando Mermel llega a ese lugar tan especial, hay una casa libre, pero para entrar a vivir necesita superar una prueba. Consiste en encontrar la llave que abra la puerta. Mermel sabe que no puede conseguirla sin ayuda. Se dirige a un grupo de seis personas de su edad. Según se acerca, escucha su conversación: —¡Estoy harto de que, por tener síndrome de Down, la gente piense que tengo que estar todo el rato contento! —dice Polchi. —A mí todo el mundo me pide que le cante algo porque soy gitana, ¡como si yo supiera cantar! —Tienes razón, Fer —comenta Kriscar—, como soy ciega a mí me cogen de la mano para cruzar la calle, aunque yo no lo haya pedido. —¡Hola! —interrumpe Mermel—, ¿cómo os llamáis? Polchi, Peca, Mebe, Kriscar, Pitu y Fer contestan. —Yo soy Mermel, acabo de llegar a este pueblo y quiero vivir en esa casa, pero tengo que encontrar la llave. ¿Me ayudáis?
—Pitu, ¿puedes ir rápidamente a buscar la llave? —dice Mermel. —¡Sin problema! Subid a mi silla de ruedas y llegaremos enseguida. Kriscar grita: ¡Estoy oyendo el tintineo de la llave! ¡Parece que un pájaro le está dando con su pico! —¡Ahí la veo —dice Mebe en lengua de signos—, hay un destello dentro de la copa de ese árbol! —¡Vamos Mermel —exclama Peca—, no te quedes atrás! Y Mermel, corriendo hacia el árbol, dice: Vamos a trepar al árbol antes de que se la lleve el pájaro. —¡Tranquilidad! Hemos subido al árbol con vuestras indicaciones y tenemos la llave —chillan Polchi y Fer, con mucha emoción, con la llave en la mano. Mermel piensa: Me encanta esta pandilla. Al ser tan diferentes podemos trabajar colectivamente y hacer un montón de cosas.
En el recreo
El patio de mi cole es un patio singular, tiene una pista de baile y al parchís podemos jugar. Hay una parte vacía para correr y correr, otra donde verduras podemos recoger. Todas las personas podemos divertirnos, hablar, jugar y, sobre todo, reírnos.
CuIdadote, CuIdadín
La primera semana de cole celebramos la semana de los cuidados. «Cuidadote, cuidadín» la hemos llamado. El lunes cuidamos de las cosas, las mesas, las sillas, las escaleras, la pizarra digital y, mi favorita, la pizarra con tizas de colores. Y limpiamos el aula. El martes escribimos una carta a la alcaldesa para exigirle que en nuestra ciudad se respete el medio ambiente. Regamos el huerto, reciclamos los papeles y venimos andando, en bici o en silla de ruedas. ¡Qué divertida la semana! El miércoles toca algo muy importante, las mascotas. Ese día vienen de la protectora de animales, la «dire» trae a su perrita y saludamos al hámster de la garita del conserje. Hay que ver lo felices que estamos cuando tenemos cerca animales bien cuidados.
El jueves pintamos el banco de la amistad en el patio. Quien se sienta allí siempre tiene compañía. Damos abrazos a quien lo necesita, preguntamos si molestamos con nuestra música y cantamos una canción a quien está triste. Y el viernes, el mejor día de la semana, me cuido a mí. Pienso qué es lo que me hace falta. Polchi lee un libro de aventuras, Fer mira por la ventana y piensa otros mundos, Kriscar se toca la cabeza dándose un masaje. El sábado y el domingo son lo más. Cuidamos a las personas mayores, ayudamos en la limpieza, jugamos con los animales, salimos a pasear por el campo y, sobre todo, pienso en mí y en la gente a la que quiero. Cuidadote, cuidadín, ¿qué es lo que a ti te hace tilín?
Caracola
Dentro del bosque, Caracola les contó su historia… —¡Hola, Caracola!—le decían sus amiguis. —Hola, ¿queréis venir a mi casa? Caracola organizaba muchas fiestas dentro de su casa. Invitaba a Gusi-Gusi, a la oruga Serafina, al hormigo Fino y a la pulga Tulga. Caracola es un caracol que vive en Sebastopol y saca sus cuernos al sol. Pero un día dejó de invitar a sus amiguis a casa, ya no hacía fiestas y no salía. Y le decían: Caracola, Caracola, sal de casa que no estás sola. Pero Caracola no quería hablar, el hormigo Fino la amenazaba y le decía: —De tu casa te echaré y a tu madre pegaré. El hormigo Fino se metía en la casa de Caracola y no la dejaba dormir. La tocaba por debajo del pijama y ella no quería.
Hasta que un buen día Caracola se hartó y a Fino le dijo NO, a sus amistades se lo contó, a su familia se lo contó y a su maestra se lo contó, y en grupo fueron a decirle al hormigo Fino: —NO es NO. ¿Qué letra no entendiste, la N o la O?
Un Cuento raro y mojado
Mermel ya tiene cuerpo, ya tiene pueblo, ya tiene casa, ya tiene una pandilla, ya tiene ropa… ya tiene comunidad y, desde hace unos días, vive con la burra Manuela. Un día de fiesta todas las familias se reúnen en el campo, risas pa acá, risas pa allá, un montón de juegos y comidas de muchos lugares. Mermel va con Manuela y se encuentra con Mebe, que tiene una familia muy grande: abuelas, tíos, primas… Les gusta juntarse para hacer cosas divertidas y, en mitad del baile, a Manuela se le escapa un pedo que suena: «Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr». Las risas se oyen hasta en el pueblo de al lado. Se van a visitar a Kriscar, que vive en acogida, y con su perrita se lo pasa pipa. Juegan con la perra a tirarle palos que vienen y van como un bumerán. Manuela se pone nerviosa con tanto movimiento y empieza a dar patadas al viento. Ji, ji, ji, ja, ja, ja, siguen riendo sin parar.
Fer vive con su padre, su hermana mayor y una gata muy graciosa que juega a comerse peces de la tablet. Su mamá murió hace poco y, como Mermel lo sabe, se queda jugando a la tablet con ella viendo fotos de su mamá. Manuela, muy triste, se acuerda de cuando la separaron de su mamá y llena la tablet de lágrimas. Pitu llama a Mermel desde lejos haciendo aspavientos con la mano: —¡Mermel, Mermel! Pitu vive con su madre, su padre y con dos hermanos que su padre tuvo con otra chica. —Mermel, ¿por qué tú no tienes familia? Mermel mira a Manuela, cuando está con ella siente el calor del verano en invierno y sabe que no está sola. —Manuela es mi familia. ¿Qué es para ti una familia? Peca escucha la conversación comiendo melón, vive con sus dos hermanas mayores. Sus padres y su madre viven en otro país. A Peca la tuvieron mediante técnicas de reproducción asistida. Peca va a contestar y en ese momento comienza a tronar.
Y Mermel exclama: —Hay muchas forrmas de Ser FamIilia. ¿Cuál es la tuya?
Y colorín, colorado, este cuento raro y mojado ya ha acabado. Por el momento, el mundo raro de Mermel toca a su fin, seguramente viva nuevas aventuras y estas historias no acaben aquí…
Primera edición: mayo de 2020.
En el principio de los cuentos…
© 2020, del texto: Polvorilla (Melani Penna Tosso), Rochi (Mercedes Sánchez Sáinz), Bol (Belén de la Rosa Rodríguez). © 2020, de las ilustraciones: Ana Moyano Cano. © 2020, de esta edición: Federación de Enseñanza de CCOO.
Los Cuentos raros que tienes en tus manos pretenden ser una herramienta para educar en la libertad de ser. El objetivo primordial es establecer un hilo conductor entre las diferencias individuales y colectivas para poner de manifiesto las realidades de todas las personas que existen en la escuela y a las que por lo general se invisibiliza.
Diseño y maquetación: Ana Moyano Cano. Impresión y encuadernación: Eujoa Artes Gráficas. Impreso en España.
Desde la Federación de Enseñanza de CCOO, llevamos muchos años apostando por una educación libre de estereotipos sexistas, LGTBIfóbicos, capacitistas, racistas, clasistas y hegemónicos, con una mirada interseccional y con el fin de ayudar a construir una escuela acorde con las necesidades del conjunto del alumnado. No podemos perder de vista la intención de caminar hacia un mundo más sostenible y más vivible.
No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual.
AGradeCImIenTOS
Desde la ilusión y la fuerza colectiva e individual, aspiramos, en definitiva, a una escuela que brille y sorprenda como la purpurina.
A Eva Sánchez Mateos y Sara Sánchez Mateos, por decir cuáles de estos cuentos eran sus favoritos. A Soledad Trujillo Barbadillo y Yera Moreno Sainz-Ezquerra por sus críticas siempre constructivas. A las familias: como a la de Gemma Romero Diéguez, que le ha contado los cuentos a Abril y Leo.
A nivel metodológico, estos Cuentos raros forman parte de un proyecto pedagógico más amplio: El mundo raro de Mermel, que contiene propuestas didácticas para aplicar en al aula y con las familias. Puedes acceder a estos materiales a través de la web de la Federación de Enseñanza de CCOO (fe.ccoo.es).
ISBN: 978-84-09-17568-0 Depósito legal: M-12566-2020
EL MUNDO RARO DE MERMEL
Educolandia
Created on June 15, 2022
educolandiaspa@gmail.com
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El mundo raro de Mermel
El mundo raro De Mermel
En el principio de los cuentos, Mermel no tenía pelo, ni forma de cuerpo, ni color de piel, ni tamaño definido. En el principio de los cuentos, Mermel no tenía, solo era. Hasta que un día decidió inventarse. Primero decidió tener el pelo rizado. Muchas personas le gritaban: —¡Pelo bucle! ¡Estropajo! ¿Tu padre coge tu pelo para limpiar las sartenes? Otras personas le decían que con ese pelo molaba más. Entonces Mermel, que era valiente, decidió dejarse el pelo rizado, porque lo veía parecido a las olas del mar y pensaba que sobre él era muy divertido caminar.
Luego decidió llevar gafas. Muchas personas le gritaban: —¡Cuatro ojos, rompetechos! En tu casa no necesitáis posavasos teniendo tus gafas, ¿no? Otras personas querían ver a través de sus gafas porque se veía diferente y decían que parecía mucho más interesante. Entonces Mermel, que lo tenía pensado, decidió llevar gafas porque así el viento no molestaba a sus ojos cuando iba en bici y veía mejor la sonrisa de la gente.
Más tarde decidió tener un cuerpo gordo. Muchas personas le gritaban: —Gordopile, culogordo, ¡que no puedes moverte bien de lo que pesas! Otras personas aseguraban que se mantendría con solidez ante un vendaval y que fiotaría entre las olas del mar. Entonces Mermel, que no tenía dudas, decidió no pasar frío en invierno y querer mucho su cuerpo.
Seguidamente decidió tener la piel oscura. Muchas personas le gritaban: —¡Caca maloliente, trapo sucio! Otras personas aseguraban que su piel era tan cálida como un atardecer. Entonces Mermel, que lo había decidido, quiso tener la piel oscura, para que nadie borrara su historia. Finalmente, Mermel decidió no ser niña ni niño. Muchas personas le gritaban: —Marimacho, mariquita; ¿tú qué eres, un niño o una niña? Otras personas aseguraban que tendría libertad para ser quien era. Entonces Mermel, que lo tenía requetedecidido, logró no ser chico ni chica y jugar a lo que le apeteciera sin que nadie le dijese lo que tenía que hacer: ir con falda cuando tuviera calor y con pantalón cuando quisiera jugar, ponerse horquillas o corbata en situaciones elegantes, y, sobre todo, ser quien quería ser. Así, Mermel ya tenía y ya era. Entonces Mermel, feliz, salió a buscar amistades y una familia. Aquí empieza su aventura.
El pueblo al que llega Mermel es un pueblo especial, conviven gentes de todas las edades y en él todas las personas mandan por igual. Cada familia vive donde quiere, en edificios, casas y chozas, todo el mundo se entretiene. Y cada cual viste a su manera, sea verano, otoño, invierno o primavera, con ponchos, kaftanes, faldas y pantalones, todos bordados con muchísimos colores.
Cuando Mermel llega a ese lugar tan especial, hay una casa libre, pero para entrar a vivir necesita superar una prueba. Consiste en encontrar la llave que abra la puerta. Mermel sabe que no puede conseguirla sin ayuda. Se dirige a un grupo de seis personas de su edad. Según se acerca, escucha su conversación: —¡Estoy harto de que, por tener síndrome de Down, la gente piense que tengo que estar todo el rato contento! —dice Polchi. —A mí todo el mundo me pide que le cante algo porque soy gitana, ¡como si yo supiera cantar! —Tienes razón, Fer —comenta Kriscar—, como soy ciega a mí me cogen de la mano para cruzar la calle, aunque yo no lo haya pedido. —¡Hola! —interrumpe Mermel—, ¿cómo os llamáis? Polchi, Peca, Mebe, Kriscar, Pitu y Fer contestan. —Yo soy Mermel, acabo de llegar a este pueblo y quiero vivir en esa casa, pero tengo que encontrar la llave. ¿Me ayudáis?
—Pitu, ¿puedes ir rápidamente a buscar la llave? —dice Mermel. —¡Sin problema! Subid a mi silla de ruedas y llegaremos enseguida. Kriscar grita: ¡Estoy oyendo el tintineo de la llave! ¡Parece que un pájaro le está dando con su pico! —¡Ahí la veo —dice Mebe en lengua de signos—, hay un destello dentro de la copa de ese árbol! —¡Vamos Mermel —exclama Peca—, no te quedes atrás! Y Mermel, corriendo hacia el árbol, dice: Vamos a trepar al árbol antes de que se la lleve el pájaro. —¡Tranquilidad! Hemos subido al árbol con vuestras indicaciones y tenemos la llave —chillan Polchi y Fer, con mucha emoción, con la llave en la mano. Mermel piensa: Me encanta esta pandilla. Al ser tan diferentes podemos trabajar colectivamente y hacer un montón de cosas.
En el recreo
El patio de mi cole es un patio singular, tiene una pista de baile y al parchís podemos jugar. Hay una parte vacía para correr y correr, otra donde verduras podemos recoger. Todas las personas podemos divertirnos, hablar, jugar y, sobre todo, reírnos.
CuIdadote, CuIdadín
La primera semana de cole celebramos la semana de los cuidados. «Cuidadote, cuidadín» la hemos llamado. El lunes cuidamos de las cosas, las mesas, las sillas, las escaleras, la pizarra digital y, mi favorita, la pizarra con tizas de colores. Y limpiamos el aula. El martes escribimos una carta a la alcaldesa para exigirle que en nuestra ciudad se respete el medio ambiente. Regamos el huerto, reciclamos los papeles y venimos andando, en bici o en silla de ruedas. ¡Qué divertida la semana! El miércoles toca algo muy importante, las mascotas. Ese día vienen de la protectora de animales, la «dire» trae a su perrita y saludamos al hámster de la garita del conserje. Hay que ver lo felices que estamos cuando tenemos cerca animales bien cuidados.
El jueves pintamos el banco de la amistad en el patio. Quien se sienta allí siempre tiene compañía. Damos abrazos a quien lo necesita, preguntamos si molestamos con nuestra música y cantamos una canción a quien está triste. Y el viernes, el mejor día de la semana, me cuido a mí. Pienso qué es lo que me hace falta. Polchi lee un libro de aventuras, Fer mira por la ventana y piensa otros mundos, Kriscar se toca la cabeza dándose un masaje. El sábado y el domingo son lo más. Cuidamos a las personas mayores, ayudamos en la limpieza, jugamos con los animales, salimos a pasear por el campo y, sobre todo, pienso en mí y en la gente a la que quiero. Cuidadote, cuidadín, ¿qué es lo que a ti te hace tilín?
Caracola
Dentro del bosque, Caracola les contó su historia… —¡Hola, Caracola!—le decían sus amiguis. —Hola, ¿queréis venir a mi casa? Caracola organizaba muchas fiestas dentro de su casa. Invitaba a Gusi-Gusi, a la oruga Serafina, al hormigo Fino y a la pulga Tulga. Caracola es un caracol que vive en Sebastopol y saca sus cuernos al sol. Pero un día dejó de invitar a sus amiguis a casa, ya no hacía fiestas y no salía. Y le decían: Caracola, Caracola, sal de casa que no estás sola. Pero Caracola no quería hablar, el hormigo Fino la amenazaba y le decía: —De tu casa te echaré y a tu madre pegaré. El hormigo Fino se metía en la casa de Caracola y no la dejaba dormir. La tocaba por debajo del pijama y ella no quería.
Hasta que un buen día Caracola se hartó y a Fino le dijo NO, a sus amistades se lo contó, a su familia se lo contó y a su maestra se lo contó, y en grupo fueron a decirle al hormigo Fino: —NO es NO. ¿Qué letra no entendiste, la N o la O?
Un Cuento raro y mojado
Mermel ya tiene cuerpo, ya tiene pueblo, ya tiene casa, ya tiene una pandilla, ya tiene ropa… ya tiene comunidad y, desde hace unos días, vive con la burra Manuela. Un día de fiesta todas las familias se reúnen en el campo, risas pa acá, risas pa allá, un montón de juegos y comidas de muchos lugares. Mermel va con Manuela y se encuentra con Mebe, que tiene una familia muy grande: abuelas, tíos, primas… Les gusta juntarse para hacer cosas divertidas y, en mitad del baile, a Manuela se le escapa un pedo que suena: «Prrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr». Las risas se oyen hasta en el pueblo de al lado. Se van a visitar a Kriscar, que vive en acogida, y con su perrita se lo pasa pipa. Juegan con la perra a tirarle palos que vienen y van como un bumerán. Manuela se pone nerviosa con tanto movimiento y empieza a dar patadas al viento. Ji, ji, ji, ja, ja, ja, siguen riendo sin parar.
Fer vive con su padre, su hermana mayor y una gata muy graciosa que juega a comerse peces de la tablet. Su mamá murió hace poco y, como Mermel lo sabe, se queda jugando a la tablet con ella viendo fotos de su mamá. Manuela, muy triste, se acuerda de cuando la separaron de su mamá y llena la tablet de lágrimas. Pitu llama a Mermel desde lejos haciendo aspavientos con la mano: —¡Mermel, Mermel! Pitu vive con su madre, su padre y con dos hermanos que su padre tuvo con otra chica. —Mermel, ¿por qué tú no tienes familia? Mermel mira a Manuela, cuando está con ella siente el calor del verano en invierno y sabe que no está sola. —Manuela es mi familia. ¿Qué es para ti una familia? Peca escucha la conversación comiendo melón, vive con sus dos hermanas mayores. Sus padres y su madre viven en otro país. A Peca la tuvieron mediante técnicas de reproducción asistida. Peca va a contestar y en ese momento comienza a tronar.
Y Mermel exclama: —Hay muchas forrmas de Ser FamIilia. ¿Cuál es la tuya?
Y colorín, colorado, este cuento raro y mojado ya ha acabado. Por el momento, el mundo raro de Mermel toca a su fin, seguramente viva nuevas aventuras y estas historias no acaben aquí…
Primera edición: mayo de 2020.
En el principio de los cuentos…
© 2020, del texto: Polvorilla (Melani Penna Tosso), Rochi (Mercedes Sánchez Sáinz), Bol (Belén de la Rosa Rodríguez). © 2020, de las ilustraciones: Ana Moyano Cano. © 2020, de esta edición: Federación de Enseñanza de CCOO.
Los Cuentos raros que tienes en tus manos pretenden ser una herramienta para educar en la libertad de ser. El objetivo primordial es establecer un hilo conductor entre las diferencias individuales y colectivas para poner de manifiesto las realidades de todas las personas que existen en la escuela y a las que por lo general se invisibiliza.
Diseño y maquetación: Ana Moyano Cano. Impresión y encuadernación: Eujoa Artes Gráficas. Impreso en España.
Desde la Federación de Enseñanza de CCOO, llevamos muchos años apostando por una educación libre de estereotipos sexistas, LGTBIfóbicos, capacitistas, racistas, clasistas y hegemónicos, con una mirada interseccional y con el fin de ayudar a construir una escuela acorde con las necesidades del conjunto del alumnado. No podemos perder de vista la intención de caminar hacia un mundo más sostenible y más vivible.
No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual.
AGradeCImIenTOS
Desde la ilusión y la fuerza colectiva e individual, aspiramos, en definitiva, a una escuela que brille y sorprenda como la purpurina.
A Eva Sánchez Mateos y Sara Sánchez Mateos, por decir cuáles de estos cuentos eran sus favoritos. A Soledad Trujillo Barbadillo y Yera Moreno Sainz-Ezquerra por sus críticas siempre constructivas. A las familias: como a la de Gemma Romero Diéguez, que le ha contado los cuentos a Abril y Leo.
A nivel metodológico, estos Cuentos raros forman parte de un proyecto pedagógico más amplio: El mundo raro de Mermel, que contiene propuestas didácticas para aplicar en al aula y con las familias. Puedes acceder a estos materiales a través de la web de la Federación de Enseñanza de CCOO (fe.ccoo.es).
ISBN: 978-84-09-17568-0 Depósito legal: M-12566-2020