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Tema 3 La conquista de Canarias

Ramón Mikjail Mellad

Created on February 8, 2022

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Tema 3

La conquista de canarias

A lo largo del siglo XV y principios del XVI, la sociedad aborigen del archipiélago canario se vio sometida a un proceso de conquista y colonización. La profunda reorganización social y territorial que introdujo la conquista afectó negativamente a la población autóctona, que se vio sometida, en gran parte, a la esclavitud. La sociedad canaria que surgió quedó marcada por una desigual distribución de la propiedad y la riqueza. Durante los siglos XVI y XVII, la población creció y la economía se organizó en torno a la producción de azúcar y vino. El arte en Canarias siguió los modelos europeos de la época (Gótico tardío, Renacimiento y Barroco), a causa de la llegada de artistas y de la importación de obras.

JUAN DE BETHENCOURT, PRIMER CONQUISTADOR Y SEÑOR DE CANARIAS

Juan de Bethencourt era un caballero normando, cuya vida transcurrió entre los años de 1362 y 1425, dueño de varios señoríos, de carácter aventurero, concibió la idea de conquistar las Islas Canarias. Para ello, empieza por obtener el derecho de conquista, favor que logra de Enrique lIl de Castilla (1390‑1406), en cuya Corte real tenía importantes influencias. La conquista normanda se hará, pues, bajo el patrocinio de la Corona de Castilla.

EXPEDICIÓN Y CONQUISTA DE LANZAROTE Bethencourt, con fondos propios y con otros ajenos, que pudo recabar, consigue armar varias embarcaciones. La tripulación la formaban unos doscientos cincuenta hombres, pero a lo largo del viaje se redujeron a menos de la mitad. Entre los que lo acompañaban en la expedición, destacan, su compañero Gadifer de la Salle y los frailes Bontier y Le Verrier, cronistas de la Conquista. Como es de suponer, la mayor parte de la expedición era franconormanda. Partieron de La Rochelle, allá por el año 1402, y después de tocar los puertos de La Coruña y Cádiz, arribaron al islote de Alegranza; luego, días más tarde, pasarían a Lanzarote. En esta isla los expedicionarios franconormandos entraron sin encontrar resistencia y el mismo rey de Lanzarote, Guadarfía, ofreció a Bethencourt sus servicios y respetos. Lanzarote, pues, quedaba bajo la protección y amparo de su señor Jean de Bethencourt. El campamento se asentaría, más tarde, en la playa de Las Coloradas o Rubicón, donde quedaría estable­cida también la Diócesis Rubicense.

CONQUISTA DE FUERTEVENTURA Desde Lanzarote hicieron incursiones a la cercana isla de Fuerteventura, descubriendo que la comarca más rica y poblada era la de Río Palmas. También se apercibieron de que la conquista de la isla no se podía hacer sin nuevos refuerzos, por lo que Bethencourt regresó a Castilla y dejó el destacamento al mando de su socio Gadifer de la Salle, con base en el Castillo de Rubicón (Lanzarote). Cuando Bethencourt regresó de la corte (1404), con nuevas tropas y pertrechos, se propuso acabar con la resistencia de Fuerteventura. Para ello montó varias exploraciones de castigo, hostigando a los naturales majoreros hasta sus refugios más inaccesibles. Viendo los reyes de Maxorata y Jandía, Guize y Ayoze, respectivamente, que era inútil toda lucha ante la superioridad de los normandos, decidieron rendirse y, junto con los suyos, recibir las aguas bautismales de manos de los frailes normandos. En Val Tarajal se erigió una ermita en honor de Santa María de Betancuria.

CONQUISTA DE LA GOMERAComienza con la expedición castellana realizada entre 1404-1405, aunque en el siglo XII ya había sido visitada por una expedición enviada por Alfonso el Benigno de Aragón. A partir de 1445, el señorío de La Gomera empezó a ser gobernado por varias generaciones de una estirpe familiar que se inició con el primer Peraza, de nombre Hernán. Su hijo, Hernán Peraza El Joven conoció varias sublevaciones a su mandato por su tiránico proceder y el mal trato del que hizo gala con los isleños, muriendo de forma violenta en la cueva de Guahedum. Uno de los personajes más polémicos de la historia de La Gomera, Beatriz de Bobadilla fue la esposa de Hernán Peraza El Joven tras cuya muerte a manos de los aborígenes sublevados reprimió con extrema crueldad la rebelión con la ayuda del conquistador de Gran Canaria, Pedro de Vera. Casada después con Alonso Fernández de Lugo, otra personalidad clave en la conquista de Canarias, su figura también se ha vinculado a la de Cristóbal Colón, a quien recibió en sus visitas a la Isla. Murió en la Corte, en Madrid, en 1504.

CONQUISTA DE EL HIERROLa conquista de la isla se produjo más bien de forma pacífica, mediante negociaciones, a manos de Jean de Bethencourt. El conquistador normando tuvo entre sus filas a Augeron, hermano del monarca de la isla, apresado años atrás y ahora mediador entre los aborígenes y los conquistadores. A pesar que Jean de Bethencourt prometió al monarca respetar la libertad de su pueblo a cambio de la rendición, finalmente no mantuvo su palabra y un gran número de sus habitantes fueron vendidos como esclavos. Se asentaron luego franceses y peninsulares (principalmente gallegos), junto a los naturales de la isla, estaban bajo el mandato del gobernador Lázaro Vizcaíno, quien sufrió un levantamiento de los aborígenes debido a su política de castigo hacia ellos.

3. ¿Cómo fue la conquista de Canarias por la Corona de Castilla?

Después de la marcha de Jean de Bethencourt de las islas en 1406 y, después de fracasar en la conquista del resto del archipiélago canario, la titularidad de las tierras del señorío canario pasó a manos de Maciot de Bethencourt, del Conde de Niebla y de diversas familias andaluzas (Casas, Peraza y García de Herrera). Este período de régimen señorial se distinguió también por la lucha permanente entre castellanos y portugueses por el dominio del archipiélago, una situación que quedó solucionada con la firma del Tratado de Alcaçovas-Toledo (1479), por el que se reconocía a los Reyes Católicos la soberanía de las Canarias. La conquista de Gran Canaria, La Palma y Tenerife fue obra directa de los Reyes Católicos, con lo que pasaron a ser tierras de realengo, es decir, de administración directa de los reyes.

A. Conquista de Gran Canaria

En 1478, Juan Rejón inició la conquista de Gran Canaria, pero los contraataques indígenas (guanches) y las disensiones entre los militares castellanos motivaron su cese.En 1480, los Reyes Católicos nombraron gobernador a Pedro de Vera, que acabó la conquista matando a Doramas, el principal caudillo indígena, y deteniendo al rey de Gáldar, Tenesor Semidán, que fue enviado a la Península. Medió en la resistencia de Ansite, para que Bentejui se rindiese y evitar una matanza, pero el Faycán y Bentejui prefirieron elegir la muerte antes que rendirse y ser apresados por las tropas invasoras. Mientras sus compañeros descendian del risco para encontrarse con los castellanos ellos subieron a la parte más alta y al grito de ATIS TIRMA -frase con la cual se encomendaban a la Tierra- se lanzaron al vacío dando así por finalizada la conquista de Gran Canaria el 29 de Abril de 1483.

B. Conquista de La Palma

La conquista de las islas de La Palma y Tenerife fue encomendada por los reyes a Alonso Fernández de Lugo. Su ejército sólo encontró resistencia en las zonas oriental (Tigalate) y central (Eceró), y en pocos meses logró ocupar La Palma (1493), después de engañar al caudillo Tanausú y vencerle en una emboscada.

C. Conquista de Tenerife

Fernández de Lugo desembarcó en mayo de 1493 en Tenerife, tras haber pactado un acuerdo con los reinos guanches de Anaga, Güímar, Abona y Adeje. Pero los demás reinos, dirigidos por el mencey de Taoro, Bencomo, se resistieron a la conquista. En Acentejo, los castellanos sufrieron una derrota y una terrible matanza. Fernández de Lugo regresó meses más tarde y asesinó a Bencomo en la batalla de Aguere. Los supervivientes todavía resistieron, dirigidos por Bentor, hijo de Bencomo, pero los castellanos, de nuevo al mando de Fernández de Lugo, vencieron y hundieron definitivamente la resistencia aborigen. Como castigo, muchos de los rebeldes fueron esclavizados y algunos, enviados a la Península.

El tagoror es una construcción circular, habitual en la mayoría de las islas, que tenía la función de acoger en su interior a los miembros del consejo asesor.

3. La organización política de Canarias

Las instituciones de gobierno Al acabar la conquista se estableció un gobernador en Gran Canaria y otro en Tenerife, un cargo que tenía funciones políticas, militares y administrativas. En La Palma había un teniente de gobernador, dado que esta isla dependía de Tenerife. En cambio, como el resto del archipiélago eran territorios de señorío (La Gomera, El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura), la máxima autoridad la ostentaba el señor o su representante. Esta situación se prolongó hasta 1837, lo cual fue perjudicial para el desarrollo de estas islas. En 1629, debido a los ataques de los piratas y a la importancia estratégica de Canarias en la ruta hacia América, se unificó la gobernación de las islas y se creó el cargo de capitán general. Los capitanes generales actuaban como virreyes y solían ser miembros de familias nobles de la Península. Con este cambio organizativo, los gobernadores pasaron a desempeñar el cargo de corregidores.

Las instituciones municipales El gobierno de cada isla correspondía a los concejos o ayuntamientos, denominados cabildos. Estaban formados por el gobernador, los regidores y los oficiales concejiles. Estas instituciones tenían un cierto grado de autonomía, y entre sus funciones destacaban la regulación de los precios de los alimentos, el establecimiento de los salarios, el arreglo de los caminos, etc. Los cabildos poseían un gran patrimonio económico y con el tiempo fueron controlados por grupos aristocráticos y señoriales.

Las instituciones judiciales El Tribunal de la Real Audiencia de Canarias fue creado por Carlos V en 1527, básicamente para ejercer la administración de Justicia de las islas desde Las Palmas, que es donde tenía su sede. Además de sus atribuciones judiciales, también tenía prerrogativas de tipo político y militar. De hecho, fue la Audiencia quien intentó organizar por primera vez las milicias isleñas, que fueron decisivas en la defensa de las islas de los ataques piratas o de flotas extranjeras.

Las instituciones religiosas El primer episcopado de Canarias fue establecido, en 1404, por el papa Benedicto XIII en Rubicón (Lanzarote). Posteriormente, una vez finalizada la conquista de Gran Canaria, fue trasladado a esta isla. Constituye el único obispado de Canarias hasta el siglo XIX, cuando se creó uno nuevo en La Laguna. Además, en cada isla existía un vicario o representante del obispo. Pronto surgieron también numerosas parroquias de diversas órdenes religiosas que realizaron una gran labor cristianizadora y cultural. En Canarias existió igualmente el Tribunal de la Inquisición, que tuvo su sede en Las Palmas. Su actuación fue más benévola que en la Península, por ser la canaria una sociedad mestiza y en formación.