Fin de la Época Colonial
El padre Juan de Velasco, jesuita riobambeño escribió su Historia del Reyno de Quito, obra monumental que ponía las bases de la conciencia quiteña y de la búsqueda de esa identidad, al mismo tiempo que fundaba la historiografía nacional.
En la segunda mitad del siglo XVIII, se fue gestando un movimiento de reivindicación de lo americano y lo quiteño, que expresaba el nacimiento de una conciencia incipiente en las élites criollas.
Desde el fin del siglo XVIII gobernó el barón Héctor de Carondelet (1799-1807), con una clara política pro-criolla .
La más grande figura del despertar intelectual y político fue Eugenio de Santa Cruz y Espejo (1747-1795).
Velasco y Espejo son las dos más altas figuras de un momento de definición inicial de la conciencia quiteña.
Sus ideas contestatarias y sus iniciativas de organización le trajeron
problemas con las autoridades españolas, que lo expatriaron y lo encarcelaron.
Los criollos habían logrado una ampliación de su poder económico, especialmente con el robustecimiento del latifundio, pero continuaban excluidos del acceso al poder político.
Los criollos, descendientes de españoles peninsulares, ocupaban crecientemente el espacio dominante en Quito y buscaban su identidad a partir de diferenciarse de los europeos y de los indígenas.
Fin de la época colonial
Galilea Cueva
Created on January 21, 2022
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Fin de la Época Colonial
El padre Juan de Velasco, jesuita riobambeño escribió su Historia del Reyno de Quito, obra monumental que ponía las bases de la conciencia quiteña y de la búsqueda de esa identidad, al mismo tiempo que fundaba la historiografía nacional.
En la segunda mitad del siglo XVIII, se fue gestando un movimiento de reivindicación de lo americano y lo quiteño, que expresaba el nacimiento de una conciencia incipiente en las élites criollas.
Desde el fin del siglo XVIII gobernó el barón Héctor de Carondelet (1799-1807), con una clara política pro-criolla .
La más grande figura del despertar intelectual y político fue Eugenio de Santa Cruz y Espejo (1747-1795).
Velasco y Espejo son las dos más altas figuras de un momento de definición inicial de la conciencia quiteña.
Sus ideas contestatarias y sus iniciativas de organización le trajeron problemas con las autoridades españolas, que lo expatriaron y lo encarcelaron.
Los criollos habían logrado una ampliación de su poder económico, especialmente con el robustecimiento del latifundio, pero continuaban excluidos del acceso al poder político.
Los criollos, descendientes de españoles peninsulares, ocupaban crecientemente el espacio dominante en Quito y buscaban su identidad a partir de diferenciarse de los europeos y de los indígenas.