EL ARBOLITO Y LAS ESTRELLAS
En el claro del bosque había una casita rodeada de abetos. Cada año, el dueño de casita salía y talaba un abeto que le pareciese especialmente bonito. Después, lo metía en su casa y los niños lo adornaban con bolas y cintas muy brillantes. Los abetos de fuera contemplaban todo aquello con calma, excepto un pequeño abeto que sentía un poquito de envidia, porque le hubiera encantado estar dentro, el calor del fuego, y verse tan elegante.
Una Navidad tras otra, el abeto trataba de llamar la atención del dueño, pero nunca conseguía que lo eligieran a él y se quedaba muy triste. Entonces, las estrellas decidieron hacer un regalo al abeto y ayudarle a alcanzar su sueño.
La noche de Navidad, un montón de estrellas bajaron del cielo y se posaron en las ramas del pequeño abeto, iluminándolo con tal belleza, que el arbolito se sintió muy calentito y muy feliz. La familia de la casa, al ver el gran resplandor que había en el bosque, salió a ver qué pasaba y todos se quedaron admirados con cientos de estrellas.
Desde entonces, no volvieron a talar un abeto para decorarlo dentro de su casa, sino que dejaron que fuera la naturaleza la que pusiera uno en el bosque. ¡ES IMPORTANTE CUIDAR LA NATURALEZA!
FIN
Editorial LIBSA Texto: Maria Mañeru Ilustraciones: Susana Hoslet
El arbolito y las estrellas
marfuensanta
Created on December 6, 2021
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EL ARBOLITO Y LAS ESTRELLAS
En el claro del bosque había una casita rodeada de abetos. Cada año, el dueño de casita salía y talaba un abeto que le pareciese especialmente bonito. Después, lo metía en su casa y los niños lo adornaban con bolas y cintas muy brillantes. Los abetos de fuera contemplaban todo aquello con calma, excepto un pequeño abeto que sentía un poquito de envidia, porque le hubiera encantado estar dentro, el calor del fuego, y verse tan elegante.
Una Navidad tras otra, el abeto trataba de llamar la atención del dueño, pero nunca conseguía que lo eligieran a él y se quedaba muy triste. Entonces, las estrellas decidieron hacer un regalo al abeto y ayudarle a alcanzar su sueño.
La noche de Navidad, un montón de estrellas bajaron del cielo y se posaron en las ramas del pequeño abeto, iluminándolo con tal belleza, que el arbolito se sintió muy calentito y muy feliz. La familia de la casa, al ver el gran resplandor que había en el bosque, salió a ver qué pasaba y todos se quedaron admirados con cientos de estrellas.
Desde entonces, no volvieron a talar un abeto para decorarlo dentro de su casa, sino que dejaron que fuera la naturaleza la que pusiera uno en el bosque. ¡ES IMPORTANTE CUIDAR LA NATURALEZA!
FIN
Editorial LIBSA Texto: Maria Mañeru Ilustraciones: Susana Hoslet