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Ceremonia del vasallaje

gonzalo.mata.serralle

Created on November 11, 2021

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Transcript

PERIODICO FEUDOMUNDO

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Acontecimiento histórico:

Ceremonia del vasallaje en directo

Conseguimos asistir en directo a una ceremonia del vasallaje ¿se lo van a perder?

Nos han invitado a nosotros , el periódico Feudomundo a contemplar en primera persona la ceremonia del vasallaje de Pelayo de Orduño, a manos del rey Fernando de Feudo, actual rey de Castilla, para que Pelayo de Orduño sea nobrado conde de forma oficial, jurando lealtad ante el rey en una ceremonia de vasallaje, y al parecer, todos los nobles del reino están ansiosos por ir, habrá comida a montones y risas a mogollones, ¿qué? ¿Te apetece asistir? ¡Pues vamos allá!

Al parecer, la ceremonia se va a dar en el lugar donde todos los miembros de la familia Orduño fueron nobrados vasallos, en el castillo de Orduño, llamado así porque fue en este castillo donde un antepasado de Pelayo, llamado Martínez Orduño, pero al que todos en Castilla conocían como Martínez el Grande, o Martínez el Magnífico, o cualquier otro nombre que el pueblo se invente para halagar a este gran hombre, consiguió derrotar, él solo, a un ejército entero de musulmanes que amenazaba Castilla. Sí sí, habéis oído bien, completamente sin ayuda, solo en compañía de su espada y su escudo. Gracias a esta gran hazaña, el castillo pasó a llamarse castillo de Orduño, y, como tradición, ahora todos los miembros de la familia Orduño serán nombrados vasallos en este mismo castillo. Ahora era el turno de Pelayo, su bisnieto, que tiene solo 20 años de edad, y, aunque ya no es un niño, deduzco que está lleno de emoción y con muchas ganas de convertirse en conde.

Bueno, la verdad es que no sé dónde está el castillo, esta mañana, un mensajero me dio una carta, en la que simplemente decía: La ceremonia se dará hoy a las 7 de la tarde en el Castillo de Orduño, sin embargo, no ponía dónde estaba el Castillo, así que yo iba preguntando a todos los que veía pasar por el paradero del castillo, y daba la curiosidad de que todos iban allí, a presenciar la ceremonia, así que les seguí hasta que llegamos a una enorme fortaleza de piedra, llena de gente por todos los alrededores, todos invitados directamente por Pelayo Orduño. Así que, como podéis comprobar, a partir de la hazaña de su bisabuelo, la familia Orduño ha ganado mucha fama en Castilla, todos quieren visitar a Pelayo. Cuando la gente empezó a entrar por la puerta principal, el barullo se calmó un poco, y pude entrar yo también.

¿Entramos?

Tras entrar en el castillo, nos tuvieron un rato esperando en el salón principal, donde bebimos, comimos y me entretuve charlando con la gente que había acudido, no conocía a nadie, pero, debido a mi oficio de reportero, sé hacerme amigo de la gente rápidamente, conocí a una gran cantidad de nobles, como condes o marqueses, que me dieron muchos datos curiosos sobre la sociedad feudal y el feudalismo, que por supuesto anoté. Al final, tras media hora de espera, por fin llegaron Pelayo de Orduño y el rey, que iban hablando tranquilamente, pues ciertamente el rey y Don Pelayo siempre se llevaron muy bien. Tras ellos les acompañaban algunos otros nobles, más próximos al rey, además de su curia regia, que le seguía a todas partes. Finalmente, entraron ciertos miembros del clero que presenciarían la ceremonia y un capellán que concedería al vasallo los libros sagrados, para que jurase sobre ellos. Al final, cuando llegaron al fondo de la gran sala, el rey se sentó en su gran trono, todo cubierto de oro. Se levantó el manto y se acomodó en él.

Pelayo obedeció, y le dijo al rey: -Señor Don Fernando, rey mío, me hago hombre vuestro. -Yo, Fernando I de Feudo de Castilla, os recibo y os tomo por hombre. Tras esto se oyó un suspiro entre la gente, y el rey vovlvió a acomodarse en su trono, a continuación comenzó la parte del juramento de fidelidad , y apareció un sacerdote, con la Biblia en sus manos, entonces Pelayo puso su mano derecha en el libro y con la otra mano en el corazón declaró: -Yo, te seré fiel a ti, con fe recta, sin males artes, como un hombre debe serlo para su señor sin engaños a sabiendas.

Tras esto, Pelayo se acercó al rey, y la curia y los sacerdotes se colocaron alrededor, luego reinó un profundo silencio, que se rompió con los pasos al frente de un miembro de la corte, que anunció: -Estamos reunidos todos aquí hoy para contemplar la ceremonia de vasallaje de este gran noble y futuro gran conde, como es Don Pelayo Orduño, bisnieto del gran Martínez Orduño, que defendió con honor y grandeza sus territrios frente a los musulmanes. Según me habían dicho, la primera parte se llamaba homenaje, y en ella, Pelayo fue directo al trono del rey, donde se arrodilló ante él y le dio sus manos, que el rey Fernando cogió. Tras esto, el cortesano mandó silencio, al ver que los asistentes seguían hablando emocionados. Y luego dijo: -Don Pelayo de Orduño, proceda a rendir vasallaje a su señor y hacer su juramento.

El rey no pudo evitar emocionarse en este momento, había querido a Pelayo desde que era niño como si este fuera su hijo, así que no pudo evitar que una pequeña lágrima le resbalase por la cara, pero luego comenzó la parte llamada osculum, en la que el rey se levantó y contestó: -Os recibo y tomo por hombre, y os beso en señal de la fidelidad. Tras esto, según lo que me habían comentado, comenzaría la ceremonia de investidura, en la que el rey entregaría al vasallo un objeto simbólico, que simbolizase su unión por medio del vasallaje, y efectivamente así fue, y el rey dijo acercándose a Pelayo: -Yo, rey Fernando I de Feudo de Castilla te hago entrega de este saco de tierra, perteneciente al feudo de Feudalia de Arriba de Castilla, el cual pongo a tu disposición para que lo defiendas con honor ante los musulmanes, y con el presente sello de nuestro pacto y contrato de vasallaje ante todos los presentes. Como final del acto, Pelayo recibió el objeto con entusiasmo, no podía parar de mirar aquel saco.

El rey pareció sorprendido al hacerle preguntas tan personales, pero igualmente me respondió con agrado: -Verá señor, los reyes de Castilla siempre hemos mantenido mucha relación con la familia Orduño dede Martínez de Orduño, así que sus padres siempre fueron mis amigos, y como Pelayo no tenía hermanos, de alguna manera me parecía que debía darle algo de diversión, así que yo siempre fui como un hermano mayor para él, y desde que era muy pequeño lo cuidé como a mi hijo. -Ahora una pregunta para Don Pelayo, ¿qué tiene usted previsto cultivar en su feudo? ¿Cuáles son sus ideas? -Por supuesto que tengo mis ideas, en mi feudo se cultivarán olivos, que trabajados por los siervos se convertirán en una gran fuente de aceite, gracias a mí, habrá aceite en todas las mesas de todos los castillos españoles -me respondió, y la verdad es que su respuesta me asombró bastante, pues parecía tenerlo muy claro.

Cuando terminó la ceremonia los asistentes rebosaban de alegría, y la sala se llenó de aplausos y gritos de felicidad. Entonces la gente comenzó a abandonar la sala y vi mi oportunidad, vi la oportunidad de entrevistar al vasallo y al señor a la vez, sería una buena manera de ganar muchos lectores. Me dirigí hacia el trono, donde se encontraban. -¡Buenos días! -les dije mientras me arrodillaba ante el rey -mi nombre es Gonzalo Mata Serrallé, y me gustaría hacerles algunas preguntas para el periódico Feudomundo. -Ehh, sí, bueno, vale -dijo el rey confuso ante mi repentina aparición -pero no se alargue mucho, que tenemos cierta prisa por llegar al banquete. -Sí, muchas gracias señor, no se preocupe, será breve. ¿Qué clase de relación tuvo usted con Pelayo de Orduño desde que era niño?

¿Aceite? ¡Qué gran idea! Estoy deseando probarlo. Y, aparte de aceite ¿piensa usted dedicarse también a la ganadería? -Sí, por qué no, mis ideas son de producir queso y leche de las vacas y ovejas, y de estas últimas, también lana. Además también tendré gallinas para producir huevos, y cerdos, para el jamón. -Mmm... Ya me están entrando ganas de probarlo todo, y me está entrando mucha hambre - dije ya con ganas de probar el banquete que nos esperaba en el comedor - pero antes una última pregunta para el rey. ¿Por qué el objeto simbólico que le ha dado a Pelayo es un saco de tierra? -Bueno, eso tiene fácil respuesta -me respondió orgulloso -en la ceremonia del vasallaje los reyes solemos dar un objeto simbólico que simboliza el feudo que se entrega, como una rama, un fruto o también un pequeño saco de arena. En general, objetos que a simple vista no parecen mucho pero que son bastante simbólicos, en el caso del saco de tierra, representa la prosperidad y éxito que tendrán los cultivos y la producción del feudo, ya que lo especial de la arena del saco es que está cogida directamente

del feudo que voy a entregar a Pelayo, en este caso el de Feudalia de Arriba, cuyo terreno se caracteriza por ser muy bueno y fértil.

-Claro, sí que pensáis los reyes en todo -solté asombrado -y ya está, os haría más preguntas, pero no os quiero entretener, así que eso es todo, y ¡muchas gracias! No todos los días se puede entrevistar a un rey y a un conde. -De nada, el placer es nuestro -dijo Pelayo -y ahora por cierto nos vamos al banquete, que nos espera una buena cena, anda acompáñenos, que seguro que tienes mucho hambre. No dije nada, pero se lo agradecí, pues verdaderamente tenía hambre, había sido un día muy cansado.

Nos pasamos la noche entera en el banquete, no había probado mejores platos en mi vida, estaba todo delicioso, aunque también bailamos, bebimos y cantamos. Don Pelayo, para honrar al rey llamó también a un grupo de músicos, bufones y juglares para que amenizaran la cena y divirtieran al rey, cosa que, sin duda se logró. También hablé con varios de estos, que me enseñaron algunas canciones y poemas medievales, que también apunté, por supuesto. Varios de los nobles que estaban allí me invitaron a sus correspondientes castillos y me invitaron a varias fiestas, sin embargo, casi al final de la jornada fue Pelayo quien me dijo: -Gonzalo, me has caído bastante bien, y veo que por alguna extraña razón estás interesado en conocer cosas que todo el mundo sabe y que deberías saber, por eta razón, te invito durante un tiempo a mi residencia en mi nuevo feudo, para que veas cómo funciona, ¿qué dices? Yo claramente acepté, nunca se me presentaría una mejor oportunidad por conocer cómo era la vida en los feudos, sin duda, quedaba mucho por descubrir.

Fin