Normas de clase
1. Respetar la palabra.2. Pedir permiso para ir al baño. 3. Traer los materiales de clase. 4. Mantener mi puesto ordenado. 5. Moderar el volumen de voz. 6. cuando no entiendo pregunto. 7. Respeto las pregunas de mis compañeras. 8. Ante la equivocación sigo adelante.
uso correcto del cuaderno
Normas
1. Comienzo escribiendo la fecha. 2. Títulos en mayúscula. 3. Uso solo color rojo y negro. 4. Lapicero rojo para los títulos y negro para el resto. 5. Respeto la margen del cuaderno. 6. Tomo los apuntes cuando se me indica. 7. Letra clara y ordenada. 8. Evitar arrancar las hojas. 9. No realizar tachones. 10. Uso mi separador de libros. 11. No doblo las hojas.
Materiales para la clase
1. Cuaderno.2. Lapicero negro. 3. Lapicero rojo. 4. Libros del plan lector Mitos griegos. Cuentos de Óscar Wilde. Oliver Twits de Charles Dickens 5. Diccionario.
ABECEGRAMA Objetivo: desarrollar creatividad y despertar el vocabulario. 14 de agosto
ABECEGRAMA Frases cuyas palabras están en orden alfabético. Ejemplo: Ayer, brillaban cerca dos estrellas fugaces. 14 de agosto
Actividad Teniendo en cuenta el buen uso de las palabras, crea tu propio abecegrama. Tema libre. Socialización 15 de agosto.
La ratita blanca
Cuento de Francia inicio 16 de agosto
fase inicial
grado sexto
Érase una vez un rey y una reina que no tenían hijos. Los esperaron durante años y años, pero, como después de tanto tiempo, seguían sin tener hijos, al final decidieron adoptar a una ratita blanca.
La ratita tenía los ojos de color rosado y una larga nariz respingona con largos bigotes que se movían sin cesar. Los reyes la querían con locura, y todo el mundo en palacio hablaba de lo dulce que era la ratita, de su exquisita educación, de sus delicados piececitos de color rosa, de su gran inteligencia... Claro que, si alguien se hubiera atrevido a decir algo malo de la ratita, el rey lo habría enviado de cabeza al calabozo.
Así pasaron los días, las semanas y los años. La ratita mordisqueaba trocitos de queso que los criados le servían en un cuenco de oro en la mesa real, se acomodaba en el brazo del trono cuando el rey dictaba sus leyes y se sentaba entre las orejas del caballo cuando la reina salía a cabalgar por los caminos más alejados del país. El rey y la reina querían a la ratita blanca más que a nada en el mundo.
Un día llegó al reino un mago del que se decía que tenía grandes poderes, y los reyes lo llamaron a palacio.
-Mago -le dijo el rey-, ¿tienes suficiente poder para transformar las cosas?
- por supuesto, Majestad
-contestó el mago haciendo una reverencia.
Entonces el rey acarició a la ratita, que estaba apoyada en el brazo del trono y le preguntó al mago:
-¿tiene suficiente poder como para transformar a esta encantadora criatura en una princesa, en una princesa humana?
El mago hizo otra reverencia y respondió:
-Verá, Majestad, sí que podría, pero...
-Pero ¿qué? -le interrumpió la reina.
-Pues que podría transformar su apariencia externa, pero no tengo poderes para cambiar su interior, su forma de ser.
El rey y la reina pensaron en lo delicada, dulce, educada e inteligente que era su ratita, así que los dos dijeron a su tiempo:
-Es que no queremos que cambies su forma de ser.
-Está bien -dijo el mago haciendo una tercera reverencia. Y entonces levanto los brazos sobre su cabeza gritó una palabra extraña en un idioma que los reyes desconocían y dio una palmada con las manos. De repente, la luz cegadora de un gran relámpago inundó el salón del trono. Los Reyes se taparon los ojos con las manos y, cuando volvieron a mirar, descubrieron que su ratita blanca se había convertido en una hermosa princesa.
Estaba sentada en uno de los brazos de oro del trono y era una muchacha muy hermosa, con una bonita nariz respingona que movía un poquito. Y en sus ojos aún quedaba algo del color rosado de los ojos de la ratita.
El rey y la reina se volvieron locos de alegría.
Estaban tan contentos que recompensaron al mago con varios sacos de monedas de oro.
Y, aquel mismo día, ordenaron a las mejores costureras del reino que se pusieron manos a la obra para cortar y coser ropa para la princesa, y antes de una semana el armario de la muchacha estaba lleno a rebosar de hermosos vestidos. Los reyes se desvivían por su hija, y la colmaban de atenciones y regalos para que tuviera su alcance todo lo que pudiese desear.
Así fueron pasando los años, hasta que llegó un día en que el rey pensó: "ha llegado el momento de cazar a la princesa". De modo que la llamó y le dijo:
-Querida hija, ya va siendo hora de que te cases.
La princesa respondió con una sonrisa.
-Claro que me casaré -dijo-, pero ¿quién quieres que sea mi esposo?
-Eres tú quién ha de elegirlo -respondió el rey-. Dime, hija mía, ¿qué es lo que desea tu corazón?
La princesa estuvo pensando un buen rato.
-Si puedo elegir -dijo al final-, Me gustaría casarme con el hombre más poderoso del mundo.
El rey se retiró a meditar sobre la cuestión y, tras pensar sin descanso durante tres días y tres noches, llamó a la princesa y le dijo:
-Querida hija, he decidido que deberías casarte con el sol.
Al oír aquello, la muchacha se echó a llorar.
-¿Con el sol? -dijo-. El sol no es lo bastante poderoso. Basta una simple nube para que pierda toda su luz y todo su calor y se convierta en una triste sombra. No, yo quiero un marido más poderoso que el sol.
El rey pensó que su hija tal vez tenía razón, y se retiró durante tres días y tres noches para meditar. Al cabo, salió de su cuarto y le dijo a la princesa:
-Querida hija, he decidido que deberías casarte con la nube.
Y la princesa se echó a llorar.
-¿Con la nube? -dijo-. La nube nos es lo bastante poderosa. No has visto que una simple ráfaga de viento puede empujarla muy lejos y deshacer la en un santiamén? No, yo quiero un marido mejor que la nube.
El rey volvió a retirarse a su cuarto para pensar. Durante tres días y tres noches, medito sin descanso, y al cabo llamó a la princesa para decirle:
-Querida hija, he decidido que deberías casarte con el viento.
-¿El viento? -respondió la muchacha con lágrimas en los ojos-. El viento no es lo bastante poderoso. Basta una simple montaña en su camino, para que tenga que desviarse. Verdad que estremece y derriba a los árboles, pero ni siquiera soplando con todas sus fuerzas podría mover una montaña... No, yo quiero un marido más poderoso que el viento.
Así que el rey se retiró de nuevo a meditar. Pensó y pensó sin descanso durante tres días y tres noches, y al cabo llamó a la princesa y le dijo:
-Querida hija, he decidido que deberías casarte con la montaña.
-¿Con la montaña? -sollozó la princesa-. La montaña no es lo bastante poderosa... Un noble ratón de dientes afilados como cuchillos y de uñas fuertes como espinas puede roerla y cavar un túnel que lleve al mismo corazón de la montaña. Un ratón valiente podría incluso convertir la montaña en su palacio... Padre, yo quiero marido mejor que la montaña.
El rey volvió a retirarse para meditar, y al cabo de tres días le dijo a la princesa:
-Querida hija, he decidido que deberías casarte con el ratón.
Entonces la princesa se volvió loca de alegría. Le dio un fuerte abrazo al rey y un gran beso en cada mejilla.-Sí, padre, sí, quiero casarme con el apuesto y valeroso ratón que cava en la montaña que le corta el paso al viento que ahuyenta la nube que oscurece al sol. Sí, el ratón es el marido más poderoso del mundo.
De modo que los reyes mandaron llamar al mago, y el mago levanto los brazos delante de la princesa, gritó una rara palabra y dio una palmada. Al instante, se produjo un relámpago, el salón del trono se inundó de luz, la princesa se esfumó y una ratita blanca salió de debajo del vestido de seda, que se había caído al suelo y había quedado arrugado como un simple montón de tela.
Después, el mago hizo una reverencia y dijo:
-Lo siento mucho, Majestad, pero ya os dije que no podía transformar a vuestra hijita por dentro.
Así que la preciosa ratita blanca se casó con un apuesto ratón de color pardo que tenía unos dientes afilados como cuchillos, unas uñas fuertes como espinas y una cola larguísima.
Y muy pronto los reyes tuvieron cientos y cientos de nietos. Unos eran blancos, otros pardos, otros de color crema, y otros tenían la piel toda llena de manchas..., pero a todos ellos los querían por igual.
Fuente: La voz de los sueños y otros cuentos prodigiosos
Hugh Lupton
Reflexionemos responder en el cuaderno
1. ¿Cuál crees que es la enseñanza del cuento? 2. ¿Crees que se puede cambiar lo que uno es? 3. ¿Qué te gustaría cambiar de ti?
Trabajo de Gramática
1. escribe cinco sustantivos que estén en el cuento y clasifícalos. 2. ¿Escribe tres adjetivos para la protagonista del cuento? 3. ¿Escribe dos cuartetos con rima consonante inspirados en la ratita blanca?
Acentuación
1. ¿escribe tres palabras agudas que esten en el cuento? 2. ¿señala las palabras graves de tus estrofas? 3. ¿escribe tres palabras esdrújulas que uses con frecuencia?
Creatividad
Realiza el separador para tu plan lector.
EVALUACIÓN TIPO PRUEBA SABER
Diagnóstico de grado sexto
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Created on November 8, 2021
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Normas de clase
1. Respetar la palabra.2. Pedir permiso para ir al baño. 3. Traer los materiales de clase. 4. Mantener mi puesto ordenado. 5. Moderar el volumen de voz. 6. cuando no entiendo pregunto. 7. Respeto las pregunas de mis compañeras. 8. Ante la equivocación sigo adelante.
uso correcto del cuaderno
Normas
1. Comienzo escribiendo la fecha. 2. Títulos en mayúscula. 3. Uso solo color rojo y negro. 4. Lapicero rojo para los títulos y negro para el resto. 5. Respeto la margen del cuaderno. 6. Tomo los apuntes cuando se me indica. 7. Letra clara y ordenada. 8. Evitar arrancar las hojas. 9. No realizar tachones. 10. Uso mi separador de libros. 11. No doblo las hojas.
Materiales para la clase
1. Cuaderno.2. Lapicero negro. 3. Lapicero rojo. 4. Libros del plan lector Mitos griegos. Cuentos de Óscar Wilde. Oliver Twits de Charles Dickens 5. Diccionario.
ABECEGRAMA Objetivo: desarrollar creatividad y despertar el vocabulario. 14 de agosto
ABECEGRAMA Frases cuyas palabras están en orden alfabético. Ejemplo: Ayer, brillaban cerca dos estrellas fugaces. 14 de agosto
Actividad Teniendo en cuenta el buen uso de las palabras, crea tu propio abecegrama. Tema libre. Socialización 15 de agosto.
La ratita blanca
Cuento de Francia inicio 16 de agosto
fase inicial
grado sexto
Érase una vez un rey y una reina que no tenían hijos. Los esperaron durante años y años, pero, como después de tanto tiempo, seguían sin tener hijos, al final decidieron adoptar a una ratita blanca. La ratita tenía los ojos de color rosado y una larga nariz respingona con largos bigotes que se movían sin cesar. Los reyes la querían con locura, y todo el mundo en palacio hablaba de lo dulce que era la ratita, de su exquisita educación, de sus delicados piececitos de color rosa, de su gran inteligencia... Claro que, si alguien se hubiera atrevido a decir algo malo de la ratita, el rey lo habría enviado de cabeza al calabozo.
Así pasaron los días, las semanas y los años. La ratita mordisqueaba trocitos de queso que los criados le servían en un cuenco de oro en la mesa real, se acomodaba en el brazo del trono cuando el rey dictaba sus leyes y se sentaba entre las orejas del caballo cuando la reina salía a cabalgar por los caminos más alejados del país. El rey y la reina querían a la ratita blanca más que a nada en el mundo.
Un día llegó al reino un mago del que se decía que tenía grandes poderes, y los reyes lo llamaron a palacio.
-Mago -le dijo el rey-, ¿tienes suficiente poder para transformar las cosas? - por supuesto, Majestad -contestó el mago haciendo una reverencia. Entonces el rey acarició a la ratita, que estaba apoyada en el brazo del trono y le preguntó al mago: -¿tiene suficiente poder como para transformar a esta encantadora criatura en una princesa, en una princesa humana? El mago hizo otra reverencia y respondió: -Verá, Majestad, sí que podría, pero... -Pero ¿qué? -le interrumpió la reina.
-Pues que podría transformar su apariencia externa, pero no tengo poderes para cambiar su interior, su forma de ser. El rey y la reina pensaron en lo delicada, dulce, educada e inteligente que era su ratita, así que los dos dijeron a su tiempo: -Es que no queremos que cambies su forma de ser.
-Está bien -dijo el mago haciendo una tercera reverencia. Y entonces levanto los brazos sobre su cabeza gritó una palabra extraña en un idioma que los reyes desconocían y dio una palmada con las manos. De repente, la luz cegadora de un gran relámpago inundó el salón del trono. Los Reyes se taparon los ojos con las manos y, cuando volvieron a mirar, descubrieron que su ratita blanca se había convertido en una hermosa princesa.
Estaba sentada en uno de los brazos de oro del trono y era una muchacha muy hermosa, con una bonita nariz respingona que movía un poquito. Y en sus ojos aún quedaba algo del color rosado de los ojos de la ratita. El rey y la reina se volvieron locos de alegría. Estaban tan contentos que recompensaron al mago con varios sacos de monedas de oro.
Y, aquel mismo día, ordenaron a las mejores costureras del reino que se pusieron manos a la obra para cortar y coser ropa para la princesa, y antes de una semana el armario de la muchacha estaba lleno a rebosar de hermosos vestidos. Los reyes se desvivían por su hija, y la colmaban de atenciones y regalos para que tuviera su alcance todo lo que pudiese desear.
Así fueron pasando los años, hasta que llegó un día en que el rey pensó: "ha llegado el momento de cazar a la princesa". De modo que la llamó y le dijo: -Querida hija, ya va siendo hora de que te cases. La princesa respondió con una sonrisa. -Claro que me casaré -dijo-, pero ¿quién quieres que sea mi esposo? -Eres tú quién ha de elegirlo -respondió el rey-. Dime, hija mía, ¿qué es lo que desea tu corazón? La princesa estuvo pensando un buen rato.
-Si puedo elegir -dijo al final-, Me gustaría casarme con el hombre más poderoso del mundo. El rey se retiró a meditar sobre la cuestión y, tras pensar sin descanso durante tres días y tres noches, llamó a la princesa y le dijo: -Querida hija, he decidido que deberías casarte con el sol. Al oír aquello, la muchacha se echó a llorar.
-¿Con el sol? -dijo-. El sol no es lo bastante poderoso. Basta una simple nube para que pierda toda su luz y todo su calor y se convierta en una triste sombra. No, yo quiero un marido más poderoso que el sol. El rey pensó que su hija tal vez tenía razón, y se retiró durante tres días y tres noches para meditar. Al cabo, salió de su cuarto y le dijo a la princesa: -Querida hija, he decidido que deberías casarte con la nube. Y la princesa se echó a llorar.
-¿Con la nube? -dijo-. La nube nos es lo bastante poderosa. No has visto que una simple ráfaga de viento puede empujarla muy lejos y deshacer la en un santiamén? No, yo quiero un marido mejor que la nube. El rey volvió a retirarse a su cuarto para pensar. Durante tres días y tres noches, medito sin descanso, y al cabo llamó a la princesa para decirle: -Querida hija, he decidido que deberías casarte con el viento.
-¿El viento? -respondió la muchacha con lágrimas en los ojos-. El viento no es lo bastante poderoso. Basta una simple montaña en su camino, para que tenga que desviarse. Verdad que estremece y derriba a los árboles, pero ni siquiera soplando con todas sus fuerzas podría mover una montaña... No, yo quiero un marido más poderoso que el viento. Así que el rey se retiró de nuevo a meditar. Pensó y pensó sin descanso durante tres días y tres noches, y al cabo llamó a la princesa y le dijo: -Querida hija, he decidido que deberías casarte con la montaña.
-¿Con la montaña? -sollozó la princesa-. La montaña no es lo bastante poderosa... Un noble ratón de dientes afilados como cuchillos y de uñas fuertes como espinas puede roerla y cavar un túnel que lleve al mismo corazón de la montaña. Un ratón valiente podría incluso convertir la montaña en su palacio... Padre, yo quiero marido mejor que la montaña. El rey volvió a retirarse para meditar, y al cabo de tres días le dijo a la princesa: -Querida hija, he decidido que deberías casarte con el ratón.
Entonces la princesa se volvió loca de alegría. Le dio un fuerte abrazo al rey y un gran beso en cada mejilla.-Sí, padre, sí, quiero casarme con el apuesto y valeroso ratón que cava en la montaña que le corta el paso al viento que ahuyenta la nube que oscurece al sol. Sí, el ratón es el marido más poderoso del mundo.
De modo que los reyes mandaron llamar al mago, y el mago levanto los brazos delante de la princesa, gritó una rara palabra y dio una palmada. Al instante, se produjo un relámpago, el salón del trono se inundó de luz, la princesa se esfumó y una ratita blanca salió de debajo del vestido de seda, que se había caído al suelo y había quedado arrugado como un simple montón de tela. Después, el mago hizo una reverencia y dijo: -Lo siento mucho, Majestad, pero ya os dije que no podía transformar a vuestra hijita por dentro.
Así que la preciosa ratita blanca se casó con un apuesto ratón de color pardo que tenía unos dientes afilados como cuchillos, unas uñas fuertes como espinas y una cola larguísima. Y muy pronto los reyes tuvieron cientos y cientos de nietos. Unos eran blancos, otros pardos, otros de color crema, y otros tenían la piel toda llena de manchas..., pero a todos ellos los querían por igual.
Fuente: La voz de los sueños y otros cuentos prodigiosos Hugh Lupton
Reflexionemos responder en el cuaderno
1. ¿Cuál crees que es la enseñanza del cuento? 2. ¿Crees que se puede cambiar lo que uno es? 3. ¿Qué te gustaría cambiar de ti?
Trabajo de Gramática
1. escribe cinco sustantivos que estén en el cuento y clasifícalos. 2. ¿Escribe tres adjetivos para la protagonista del cuento? 3. ¿Escribe dos cuartetos con rima consonante inspirados en la ratita blanca?
Acentuación
1. ¿escribe tres palabras agudas que esten en el cuento? 2. ¿señala las palabras graves de tus estrofas? 3. ¿escribe tres palabras esdrújulas que uses con frecuencia?
Creatividad
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