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LOS PUEBLOS MEDITERRÁNEOS: GRECIA

MIGUEL PAUCAR

Created on October 25, 2021

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CIVLIZACIONES ANTERIORES A GRECIA Y ROMA

Antes de que surgieran las civilizaciones de Grecia y Roma, y contemporáneas o posteriores a Egipto, hubo otras civilizaciones en torno al Mediterráneo. Entre ellas, destacan las siguientes:

Los hititas (Hatti) en la península de Anatolia, entre los siglos XVIII a XII a. C. Fue la “tercera potencia” del Oriente Medio, junto con Babilonia y Egipto.

Los cartagineses: una de las ciudades fundadas por los fenicios, Cartago (825 a. C.), al norte del África, frente a Sicilia, creció hasta formar el Imperio cartaginés, que sustituyó a los fenicios y los superó. Su capital fue una ciudad próspera, de 400.000 habitantes, edificios de varios pisos y un sistema de alcantarillado centralizado. Luchó contra Roma, pero fue derrotada en el año 146 a. C.

En el II milenio a. C., en la isla de Creta surgió una talasocracia, cuya capital era Cnossos, que dominó el mar Egeo hasta cerca de 1400 a. C.

Ese año, los aqueos, un pueblo procedente de los Balcanes (y, antes, de la India), asaltaron y saquearon Cnossos, y sustituyeron la talasocracia sobre el Egeo.400 años después se desplazaron a Grecia, fundaron los reinos de Micenas y Tirinto y sometieron otras capitales, como Troya.

EXPANSIÓN DE LOS GRIEGOS

Los griegos iniciaron una gran expansión geográfica, que los llevó a fundar colonias por todo el Mediterráneo: las tres ciudades que se turnaron en ser capitales y lumbreras de la civilización griega fueron Jonia, Atenas y Alejandría.

En este período, que se conoce como la época arcaica, Grecia desarrolló y culminó una gran recuperación política, económica y cultural.

Esta fue posible gracias a la organización en ciudades - Estado (polis) y a la fundación de colonias en las costas de Asia Menor y el mar Negro, en Sicilia, en el sur de Italia y Francia y en el levante español.

Las nuevas colonias se convirtieron en polis políticamente independientes de la metrópoli (polis madre), pero mantuvieron estrechos vínculos religiosos, económicos y culturales, aportando al desarrollo económico de Grecia en este período.

Los siglos V y IV a. C. corresponden al apogeo de las grandes ciudades-Estado independientes, entre las que destacan Atenas y Esparta.

Al principio del período, los griegos se unieron para derrotar a los persas en las Guerras Médicas. Tras la victoria, Atenas se convirtió en la potencia hegemónica de la Liga de Delos, alianza que se había formado para defenderse de los persas.

Las sociedades griegas tenían una base agraria y se organizaban alrededor de las ciudades (polis).

Se distinguían tres grupos sociales fundamentales: ciudadanos, que eran los varones jefes de familia y propietarios que tenían derecho a participar en el gobierno; periecos, artesanos y pequeños comerciantes libres que no tenían calidad de ciudadanos; esclavos, personas que eran propiedad privada de los propietarios y se dedicaban a los trabajos fundamentales.

En política interior, los atenienses consolidaron la democracia, gobierno del pueblo, y en política exterior se convirtieron en la gran potencia político-militar de la Hélade, lo que les acarreó gran número de enemigos. Este período es denominado como la “Edad de Oro de Atenas” o “Siglo de Pericles”, en honor al gobernante que llevó a Atenas a su máximo esplendor.

Destacaron también las figuras de los filósofos Platón, Sócrates y Aristóteles. Pericles hizo de la ciudad un centro artístico y cultural sin rival. Florecieron la escultura, la arquitectura, la alfarería y la joyería.

Las diferencias entre Atenas y Esparta desembocaron en la destructora guerra del Peloponeso, en la que participaron casi todos los griegos, unidos a uno u otro bando. La guerra duró hasta 404 a. C. y acabó con la derrota de los atenienses y el establecimiento de la hegemonía espartana sobre Grecia.

Aprovechando la debilidad de los griegos por las guerras del Peloponeso, el rey Filipo II de Macedonia convirtió su reino en la nueva potencia de la Hélade. Macedonia no estaba desgastada por las luchas y disponía de recursos naturales (cereales, oro y madera). La batalla de Queronea (338 a. C.) le permitió anexionarse Atenas y Tebas.

Su hijo Alejandro Magno conquistó Persia, Egipto y hasta la India, formando un gran imperio. Tras su muerte en Babilonia (323 a. C.), sus generales se repartieron sus posesiones. Con Alejandro desaparecía el antiguo poder de los griegos, pero no su cultura que, fusionada con la oriental, dio origen al mundo helenístico.

Además de sus conceptos de belleza, de sus estatuas y sus formas arquitectónicas, los griegos nos legaron su alfabeto, adaptado del fenicio, al que añadieron las vocales, y que sirvió de base para el alfabeto romano que utilizamos hoy.

¡gracias!