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copia El niño y la ballena

triniruiztagle

Created on September 8, 2021

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Transcript

Chile

antes de ser Chile

¡VAMOS!

El niño y

la ballena

Cuento yámana

Vocabulario

arpón

Herramienta para cazar. Es una barra de madera con una punta de piedra tallada.

canoa

Embarcación pequeña alargada. No usa motor, se impulsa por remos.

choza

Pueblo originario que habitó el extremo sur de Chile (Tierra del fuego).

Tipo de vivienda pequeña que los yámanas utilizaban para vivir. Estaba hecha de ramas y cuero.

yámana

El niño y la ballena

Lasix era un niño yámana. Pasaba mucho tiempo con sus padres navegando en una canoa por los canales del extremo sur de Chile. Eran nómades, es decir, iban de un lugar a otro pescando y recolectando mariscos desde el fondo del mar.Un día, el viento estaba muy fuerte y frío, y la tribu decidió acampar en tierra firme. Allí armarían sus chozas.

Cuando estuvieron en tierra firme, el papá de Lasix escuchó un estruendo en el mar. Corrió a la playa para investigar qué era lo que provocaba tanto ruido. -¡Vengan todos a ver esto!- gritó. No muy lejos, una enorme ballena azotaba con su cola contra el agua.

-¡Es nuestra oportunidad! Si logramos cazar a esa ballena tendremos carne y grasa para alimentarnos por mucho tiempo. -dijo el papá de Lasix.-Pero nunca hemos podido cazar a una ballena tan grande y fuerte en el mar - le respondió un hombre yámana. -Ahora lo lograremos, porque la ballena está muy cerca- dijo el papá de Lasix animando a los demás, quienes se prepararon para la caza. Los hombres tomaron sus arpones y las mujeres dejaron las chozas a medio armar. Todos subieron a las canoas para remar hacia la ballena.

Los yámana se acercaron a la ballena con gran ansiedad. Las mujeres remaron rápidamente mientras Lasix y los demás hombres empuñaban sus arpones con fuerza.-¡Adelante! - dijo el papá de Lásix dando la orden de ataque. Una lluvia de arpones cruzó el cielo, pero la ballena escapó sin ningún rasguño. -La ballena provoca unas olas muy grandes con sus coletazos. Es imposible acercarse - dijo un hombre. Tristes, decidieron volver a tierra firme. Ya no les quedaban más arpones.

Esa noche Lásix no dejaba de pensar en la ballena. Desde la orilla podía escuchar los coletazos que esta daba contra el agua. Se sentó a pensar qué podía hacer y de pronto, se le ocurrió una idea. "Alguien bajo y ágil como yo podría meterse dentro de la ballena" - pensó Lásix. "Entonces, podría enterrarle un arpón por dentro. Solo tendría que esperar a que abriera su boca para meterme de un salto." Y sin hacer ruido, tomó una canoa. Estaba decidido a cazar la ballena sin ayuda y traerla hasta la orilla. "Será una gran sorpresa para todos"-pensó.

Se fue remando hacia la ballena y al darse cuenta de que era muy grande, un escalofío le recorrió su espalda. "Tengo que ser valiente", pensó. Con su arpón en la mano, se paró en la punta de la canoa y esperó a que la ballena abriera la boca. Cuando ella lo hizo, Lasix dio un salto y se metió dentro del enorme animal. Por dentro, la ballena era como una gran cueva oscura. Escuchaba el ruido de las olas estando dentro de ella. La ballena comenzó a avanzar y Lasix se asustó.

Empuñó su arpón con fuerza y atravesó a la ballena.- ¡Lo logré! - exclamó. Pero Lasix no había pensado en algo importante. Ahora que estaba atrapado dentro de la ballena, no tenía cómo regresar a la orilla. -¿Qué haré? ¿Alguien me escucha? ¡Sáquenme de aquí! - gritó con fuerza. Pero nadie lo oía. Estaba solo y atrapado en el medio del mar.

Pasaron varios días y las olas empujaron lentamente a la ballena muerta hacia la costa. Sobre ella revoloteaban unos ruidosos pájaros que los yámana divisaron desde tierra firme. Corrieron a mirar lo que sucedía y llegaron cuando la ballena ya había varado en la orilla. - ¡El mar nos trae una ballena de regalo! - exclamaron felices.

Los yámana comenzaron a cortar la carne. Los padres de Lasix también estaban en la orilla viendo a la ballena. Llevaban sus caras pintadas de luto, porque pensaban que su hijo había muerto en el mar y eso los tenía muy tristes.

De pie en la playa, la mamá de Lasix escuchó un extraño ruido que venía desde el interior de la ballena. Junto al papá de Lasix, pusieron sus orejas en la ballena y sintieron una vocecilla que decía: - ¡Socorro! ¡Ayúdenme! ¡Estoy aquí! El padre de Lasix abrió el vientre del animal y se llevó una gran sorpresa. Desde adentro salió su hijo, débil y pálido. -¡Lasix!¡Estás vivo! - exclamaron sus padres y lo abrazaron, llenos de alegría.

Y esa noche, los yámana celebraron por la ballena que había llegado del mar y por el regreso del pequeño y valiente Lasix.