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ECOLOGÍA PROFUNDA - ARNE NAESS

Vale Rodriguez

Created on September 6, 2021

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Transcript

El concepto de justicia socio-ecológica a partir de Arne Naess. Una propuesta de lectura de “Los movimientos de la ecología superficial y la ecología profunda”

Benito Quintana Herrera

01

La gravedad de la situación

La humanidad es la primera especie en la Tierra con la capacidad intelectual para limitar su número conscientemente y vivir en un equilibrio permanente y dinámico con otras formas de vida.

Los seres humanos pueden percibir y cuidar la diversidad de sus entornos. Nuestra herencia biológica nos permite deleitarnos en esta intrincada diversidad viviente. Esta habilidad para deleitarse puede además ser perfeccionada facilitando una interacción creativa con los entornos inmediatos.

Una cultura global de naturaleza primariamente tecno-industrial está ahora invadiendo todos los ambientes mundiales, profanando las condiciones de vida de futuras generaciones.

Nosotros —los participantes responsables de esta cultura— hemos comenzado de forma lenta pero segura a preguntarnos si verdaderamente aceptamos este único papel siniestro que hemos elegido previamente.

Nuestra respuesta es casi unánimemente negativa.

Por primera vez en la historia de la humanidad estamos frente a frente con una elección que se nos impone porque nuestra actitud displicente de cara a la producción de cosas y personas nos ha alcanzado.

¿Aplicaremos algo de auto-disciplina y planeamiento responsable para contribuir con el mantenimiento y desarrollo de la riqueza de la vida en la Tierra, o vamos a desperdiciar nuestras oportunidades y dejar el desarrollo a fuerzas ciegas?

Una sinopsis de qué es lo que hace la situación tan crítica podría decir:

...un deterioro o devastación ambiental creciente de manera exponencial, parcial o totalmente irreversible, perpetuada a través de modos de producción y consumo firmemente establecidos y una falta de políticas adecuadas respecto del incremento de la población humana.

Se entiende aquí que las palabras “deterioro” y “devastación” significan un cambio para peor, una caída del valor.

Se presupone una teoría ética, un sistema que permite juzgar un cambio como negativo.

La química, la física y la ciencia de la ecología reconocen solo el cambio, no el cambio valorado.

Pero, tú y yo podríamos coincidir seguramente en que un cambio en las bio-condiciones de un río u océano que excluya la mayor parte de las formas de vida constituiría un deterioro en el valor,

Nuestro pensamiento evaluativo sostiene que constituiría una devastación de la diversidad.

La incapacidad de la ciencia de la ecología para denunciar procesos tales como la erosión del terreno selvático sugiere que necesitamos otro enfoque que implique el papel ineludible de laenunciación de valores, no solo de “hechos”.

Necesitamos tipos de sociedades y comunidades en las que uno se deleite en los aspectos del equilibrio valorativo-creativo más que en la glorificación del crecimiento neutral desde el punto de vista valorativo; en las que estar junto a otros seres vivos sea más importante que explotarlos o matarlos.

La discusión acerca de la crisis ambiental está motivada por el potencial latente que los seres humanos tienen para experiencias variadas en y de la naturaleza:

la crisis contribuye o podría contribuir a abrir nuestras mentes a fuentes de vida significativa que han pasado ampliamente inadvertidas o han sido devaluadas en nuestros esfuerzos por adaptarnos a la mega-sociedad urbanizada tecno-industrial.

Sería poco sabio suponer que el mejoramiento puede lograrse para la gran mayoría de la humanidad sin severas contiendas políticas y cambios profundos en los objetivos económicos perseguidos por los Estados industriales.

Las prioridades valorativas están ancladas social y económicamente y los cambios en estas prioridades interactúan continuamente con otros cambios en un todo dinámico inagotable.

También sería peligroso suponer que cualquier grupo tiene total entendimiento y poder sobre los sistemas tecno-económicos.

los desarrollos proceden a un ritmo acelerado aunque ningún grupo, clase o naturaleza haya necesariamente determinado, planeado o aceptado la próxima fase.

La profundidad de la crisis se debe en parte a su carácter en gran medida no controlado:

Las ruedas dentadas nos han sumido en la maquinaria que pensábamos que era nuestra esclava.

Mecanismos integrados aseguran que el paso no se vuelva más lento.

Alcanzar nuevos objetivos para el progreso necesita de una mayor captación de esta maquinaria, no solo en las élites del poder, sino también en la población en general.

Esta última debería participar tanto como sea posible en la formulación de nuevas metas y en la sugerencia de medios para alcanzarlas.

¡Que tengan un lindo día!