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Teorías de la personalidad
egabrielacastillo77
Created on July 2, 2021
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Teorías de la personalidad
Las teorías de la personalidad se diferencian porque parten de supuestos filosóficos diferentes y explican, desde una posición metodológica distinta, el origen, la evolución y los cambios de la personalidad.
Teorías de la personalidad
Entre las múltiples teorías sobre la personalidad, aquí presentamos las cuatro perspectivas que consideramos más influyentes:
• Las teorías psicodinámicas (Sigmund Freud) conceden gran importancia al in- consciente y se centran en el funcionamiento de la personalidad, en especial en los conflictos internos. • Las teorías de los rasgos (Hans J. Eysenck) tratan de identificar qué rasgos forman la personalidad y cómo se relacionan con el comportamiento real. • Las teorías humanistas (Carl Rogers, Abraham Maslow y Ch. Bühler) ponen el énfasis en la experiencia subjetiva privada y el crecimiento personal. • Las teorías conductuales (Julian Rotter) resaltan el ambiente externo y los efectos del condicionamiento y el aprendizaje sobre la personalidad.
Teorías de personalidad basadas en el biotipo:
La constitución física (también llamada biotipo o somatotipo, esto es, la forma y el volumen de nuestro cuerpo) Kretschmer formuló una tipología de constitución física, en la que el supuesto del tránsito de la persona sana a la enferma no es algo brusco sino continuado, y las fuerzas psíquicas que actúan en el hombre “normal” de modo más o menos armonioso se vuelven conflictivas en el enfermo y cada una de las dimensiones resalta en forma aguda.
Los biotipos son: ciclotimia, esquizotimia y baricinesia. Como principio fundamental, Kretschmer establece que a cada tipo de estructura corporal va ligada una polaridad de los temperamentos y una pareja de temperamentos contrapuestos. Por otra parte, todos los tipos participan, en diversa medida, de todos los temperamentos. Así resulta el siguiente cuadro:
El psicoanálisis freudiano
En París con el neurólogo francés Jean Charcot, que utilizaba la hipnosis en el tratamiento de la histeria y con él aprendió que algunas alteraciones somáticas son producidas por influencias psíquicas. Freud abandonó la hipnosis y desarrolló el psicoanálisis. Durante la terapia, observó la influencia de las experiencias infantiles en la vida adulta, la impor- tancia del desarrollo psicosexual y la relevancia de los sueños y enfatizó que muchos actos de nuestra vida no son conscientes. El psicoanálisis (que, como Freud mismo indicó, comprende un método terapéutico y un método de investigación) produjo una revolución que modificó la concepción occidental del ser humano. Los postulados básicos del psicoanálisis sobre la personalidad son: • La personalidad es como un iceberg, con una pequeña porción visible por encima de la superficie. La parte que sobresale es el consciente y la sumergida el incons- ciente. El inconsciente es dinámico y ejerce presiones e influencias sobre lo que una persona piensa y hace. • La personalidad es fruto de la interacción de fuerzas y mecanismos intrapsíquicos y en su organización y desarrollo juega un papel relevante el impulso sexual (libi- do). Los elementos estructurales de la personalidad son el Ello, el Yo y el Superyó. • La terapia se basa en la asociación libre, que supone dejar que el paciente exprese lo primero que acuda a su mente y así pueda recuperar y liberarse de recuerdos y experiencias dolorosas, originadas en la infancia. Si expone el drama de la propia vida, el paciente puede terminar aceptando su propio “yo”.
El psicoanálisis freudiano
• El nivel consciente está formado por percepciones, pensamientos y recuerdos de los que somos conscientes en todo momento. Esta instancia psíquica se rige por el “principio realidad”. El preconsciente está constituido por pensamientos, recuerdos y aprendizajes no conscientes, a los que podemos acceder con facilidad. • El inconsciente está compuesto de experiencias desagradables y peligrosas que han sido reprimidas, rara vez acceden a la conciencia y cuando lo hacen es de forma encubierta o simbólica. El inconsciente, según Freud, es dinámico y se basa en el “principio de placer”. En él pueden permanecer acontecimientos correspondientes a distintas etapas de la vida.
El psicoanálisis freudiano
La psicología analítica de Jung
Jung creyó que el inconsciente se compone de material que se deriva de dos fuen- tes, a una de las cuales denominó “inconsciente personal” y a la otra “inconsciente colectivo o racial”; consideró que el primero es más superficial que el “colectivo” sostuvo que el “inconsciente personal” con- tiene las necesidades apremiantes y los pensamientos personales que se desarrollan en cada sujeto a lo largo de su historia, y las impresiones y reacciones ante las experiencias ambientales que la persona ha olvidado. El inconsciente colectivo (que es la capa más profunda del inconsciente) consta de los impulsos instintivos y de los pensamientos, pautas, sentimientos y miedos primitivos, que se relacionan con la experiencia y las creencias raciales.
Elaboró una aguda descripción analítica de los tipos de personalidad, desarrolló el concepto de los extrovertidos y los introvertidos, y estudió las creaciones artísticas, los temas mitológicos y la religión en relación con los sueños, las fantasías y las neurosis.
La psicología individual
Alfred AdlerLa fórmula psicológica de Adler dice que: debido a un sentimiento de inferioridad (puede ser orgánica, intelectual, social o resultado de experiencias pasadas) se estimula el deseo de poder, de lo cual resultan reacciones compensatorias, cuyos objetivos suponen un sentimiento de superioridad. Adler agrupó a estas diversas actividades compensadoras bajo el término protesta mas- culina; adoptó este nombre porque supuso que el exagerado “deseo de poder”, con su impulso coercitivo hacia el prestigio, la superioridad y el éxito, podría compararse con lo que él consideró la reacción de las mujeres a la posición que ocupaban en la sociedad.
El deseo de poder no necesariamente se origina en un defecto biológico o discapacidad evidente, sino en cualquier sentimiento de inferioridad, ya sea de origen orgánico, sexual, económico o social, que produzca en el sujeto una sensación de ser incompetente o inadecuado. Adler dio el nombre de psicología individual a su teoría, a fin de indicar que cada individuo tiene sus objetivos especiales y una manera única de intentar lograrlos.
Teoría de la identidad personal
Erik Eriksonl afirmó que el desarrollo no se detiene hacia los 20 años, sino que dura desde la infancia hasta la vejez. En cada etapa de la vida el individuo se enfrenta a una tarea, y el resultado es un logro o un fracaso.Defendió que las tareas de la vida se desarrollan en un marco social y son favorecidas o complicadas por éste. Para Erikson, el yo es la parte de la mente que da coherencia a las experiencias conscientes e inconscientes. Es una fuerza vital o capacidad organizadora que surge del contexto genético, sociocultural e histórico de cada individuo. El desarrollo del yo, con su capacidad adaptativa, su poder para enfrentar la tensión emocional o para resolver el conflicto vital, recuperarse y contribuir a la formación de la identidad, se origina en ocho etapas que no ocurren dentro de un marco cronológico estricto.
La psicología humanista
Los psicólogos humanistas trabajan con el concepto que cada persona tiene de sí misma y de su necesidad de crecimiento personal. Uno de sus temas centrales es la autorrealización, que es la tendencia del ser humano a desarrollar todas sus potencialidades y a convertirse en una mejor persona. En esta perspectiva está implícita la idea de llegar a ser. La persona no es estática sino que se encuentra siempre en proceso de llegar a ser algo diferente y mejor. Los psicólogos huma- nistas como Maslow y Rogers criticaron en particular a los teóricos del aprendizaje. Según los humanistas, al insistir en la importancia del método científico, los teóricos del aprendizaje habían descuidado importantes tópicos, como el amor, la creatividad, el disfrute, el valor y el crecimiento personal. Al enfocarse en esas cualidades, caracterís- ticas de la persona sana, debería corregirse el pesimismo de las teorías psicodinámicas y de aprendizaje y enseñarnos algo del lado bueno de la naturaleza humana.
El humanismo de C. Rogers
Rogers reconoció que la conducta de la persona está condicionada por su constitución biológica, las fuerzas sociales y las experiencias pasadas, pero además defendió la libertad experiencial: “Yo soy el único responsable de mis propias acciones y sus consecuencias.” La estructura del yo, o el concepto de “quién soy” emerge en forma gradual de la interacción del organismo y el ambiente. La tarea fundamental del ser humano es la “autorrealización del yo” y si no se desvía por los acontecimientos del desarrollo, puede conseguir ser una persona reflexiva, abierta a nuevas experiencias, respetuosa consigo misma y tolerante con los demás. La
Para Rogers, la conducta es “el intento de un organismo de alcanzar un objetivo: “satisfacer sus necesidades conforme las percibe”. Esta definición difiere de la teoría del aprendizaje, que considera la conducta como una respuesta a los estímulos, y del psicoanálisis, que enfatiza la determinación inconsciente de la conducta. La conducta es la respuesta a la percepción que tiene el individuo de sus necesidades.
El concepto de sí mismo es crucial en la teoría de Rogers. Consiste en la configuración organizada de percepciones conscientes, valores e ideales que conforman la imagen personal.
La teoría del aprendizaje social
Los teóricos del aprendizaje social, como Julian Rotter y Albert Bandura, consideran que el individuo y el ambiente se influyen mutuamente. Estos autores incluyen las cogniciones en el análisis de la conducta, porque piensan que las personas planifican sus actividades, tienen expectativas sobre los acontecimientos e interpretan las situaciones. La conducta es propositiva, cada persona es un agente activo, capaz de conocerse a sí mismo (valorar los esfuerzos que recibe), regular su conducta (anticipar las con- secuencias de sus actos) y afrontar los problemas de la vida cotidiana. Las situaciones sociales se diferencian por su poder para producir determinadas conductas. Las variables personales tienen mayor impacto cuando las demandas situacionales son ambiguas.
Rotter introduce en la psicología de la personalidad cuatro conceptos relevantes: el potencial conductual, el valor del refuerzo, las expectativas y la situación psicológica.
Teoría de la autorregulación homeostática
Kurt Goldstein Planteó la teoría de que el organismo funciona como un todo y la enfermedad lo modifica en su totalidad. Consideraba al sistema nervioso central como una red, un aparato que funciona como una unidad cuya actividad se entiende cuando se utilizan los principios de “respuesta de figura y fondo” de la Gestalt. Demostró que las leyes de la forma, introducidas por los psicólogos de la Gestalt, no eran válidas sólo para estudiar la percepción en laboratorio ni se restringían a los fenómenos fisiológicos, sino que eran útiles para entender al organismo como un todo.
El organismo se mueve como un todo, en un estado de tensión entre “ser en orden” y “ser en desorden”. Se vive en un estado de “catástrofe”, en el cual se produce una lucha productiva con el mundo. Esta vivencia permite a una persona ir hacia la autorrea- lización: del desorden al orden y a un nuevo desorden.
Teorías de los rasgos y los tipos
Un rasgo representa una forma específica de comportamiento;Un conjunto de rasgos estables da lugar a un tipo.
Hipócrates, pionero de la fisiología, estableció que el desequilibrio de los “humores” o fluidos corporales (sangre, bilis amarilla, flema y bilis negra) era la causa del estado del cerebro. Un predominio de la sangre producía un temperamento sanguíneo (alegre y espe- ranzado), el exceso de bilis amarilla conducía a un comportamiento irascible y colérico, el aumento de las flemas causaba la apatía y la pereza características del flemático, y un exceso de bilis negra era el origen del comportamiento melancólico. Aunque los con- ceptos de Hipócrates parecen extraños, presagian algunos conceptos de la psicología moderna y han influido en Eysenck. Según Eysenck, la estructura de la personalidad está jerarquizada y admite cuatro niveles de comportamiento: • Respuestas específicas: actos o cogniciones no sistemáticas, como llamar por teléfono. • Respuestas habituales: conductas que pueden repetirse en circunstancias simi- lares, como salir de fiesta. • Rasgos primarios: son las correlaciones de respuestas habituales, por ejemplo: la sociabilidad o la impulsividad. • Rasgos o factores de segundo orden: en la cima de la jerarquía se encuentran los tipos o dimensiones generales de la personalidad. Así, la extraversión se caracteriza por sociabilidad, impulsividad, actividad, vivacidad y excitabilidad (rasgos primarios).
La teoría factorial de rasgos
Raymond Cattell define la personalidad como aquello que predice lo que alguien va a hacer en una determinada situación. Esto se deduce del tipo de relaciones que se establecen con el ambiente.
Gordon Allport (1931) utiliza varios conceptos a fin de elaborar una explicación de la personalidad (reflejos condicionados, hábitos, actitud, rasgo, persona). El mayor énfasis de su teoría lo dan los rasgos, que prestan a las actitudes e intenciones un estatus casi equivalente.Para Allport, alguien puede poseer un rasgo, pero no un tipo. Los tipos son construcciones hipotéticas del observador, y el individuo puede ser clasificado en éstos, pero pierde así su singularidad identitaria. El rasgo puede representar la unicidad de la persona, mientras que el tipo debe englobarlo. Ningún rasgo puede ser observado en más de una persona. Sólo el rasgo individual es una verdadera característica porque se da en los individuos y no en la comunidad, y se desarrolla y generaliza hasta llegar a ser disposiciones dinámicas de modos únicos que varían de acuerdo con las experiencias de cada sujeto. El rasgo común no es una distinción verdadera, sino simplemente un aspecto medible de los complejos rasgos individuales.
Teoría del autocontrol situacionista
Mischel propone el situacionismo, estrechamente ligado desde sus orígenes al estudio del aprendizaje, y defiende la idea de que los factores ambientales son los responsables directos del comportamiento humano.
Resistir el impulso es el fundamento de cualquier tipo de autocontrol emocional o autorregulación, puesto que toda emoción supone un deseo de actuar y es evidente que no siempre ese deseo será oportuno.Mischel llevó a cabo su estudio y efectuó un seguimiento de esos mismos chicos durante más de quince años. Este experimento muestra cómo los niños y las niñas poseen desde muy temprano importantes capacidades emocionales (como percibir la conveniencia de reprimir un impulso o saber desviar su atención de la tentación presente) y que educarles en esas capacidades será de gran ayuda para su desarrollo futuro.
¡Muchas Gracias!