INTERFERENCIA
comenzar
—¡Oh, madre! ¡Me ha salido un pelo! —
En efecto, una mañana de junio
de dos mil cien y pico,
de mil novecientos y pico,
un jovencísimo surubí que nadaba como todos los días en el Río de la Plata se descubrió un pelo en la cabeza.
La madre se sorprendió bastante porque —ya se sabe— los peces no tienen pelos. Pero como hacen todas las madres, enseguida lo mandó a peinarse y listo.
Y así empezó la mayor rareza de la historia.
Porque ese pelo era apenas el principio de muchos otros pelos que vendrían.
La causa era bien simple:
El marinero de un remolcador había volcado en el agua, por accidente, un frasco de tónico capilar.
Un pequeño travieso que navegaba la red había descargado, por accidente, una actualización de la configuración de imagen.
la usuaria Fisher 4.0 que comandaba su mascota virtual como todos los días por la red Río de la Plata descubrió un cambio en su Surubí bot, un pelo en la cabeza.
Se sorprendió bastante porque – ya se sabe- hace falta clave para insertar cambios. Pero como hacen todos los usuarios, intentó deshacer cambios y corregir.
El pobre ni se imaginó las novedades que eso iba a producir ...
¿Te animás a continuar la historia?
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INTERFERENCIA
profemoschini
Created on June 8, 2021
Basado en "Pelos" de Ema Wolf
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INTERFERENCIA
comenzar
—¡Oh, madre! ¡Me ha salido un pelo! —
En efecto, una mañana de junio
de dos mil cien y pico,
de mil novecientos y pico,
un jovencísimo surubí que nadaba como todos los días en el Río de la Plata se descubrió un pelo en la cabeza.
La madre se sorprendió bastante porque —ya se sabe— los peces no tienen pelos. Pero como hacen todas las madres, enseguida lo mandó a peinarse y listo.
Y así empezó la mayor rareza de la historia. Porque ese pelo era apenas el principio de muchos otros pelos que vendrían.
La causa era bien simple:
El marinero de un remolcador había volcado en el agua, por accidente, un frasco de tónico capilar.
Un pequeño travieso que navegaba la red había descargado, por accidente, una actualización de la configuración de imagen.
la usuaria Fisher 4.0 que comandaba su mascota virtual como todos los días por la red Río de la Plata descubrió un cambio en su Surubí bot, un pelo en la cabeza.
Se sorprendió bastante porque – ya se sabe- hace falta clave para insertar cambios. Pero como hacen todos los usuarios, intentó deshacer cambios y corregir.
El pobre ni se imaginó las novedades que eso iba a producir ...
¿Te animás a continuar la historia?
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